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Chapter 2 Experimental Methodology

2.2 Aerodynamic Testing

2.2.3 Wind Tunnel Data Acquisition System and Equipment

1.2.2.1. Madrid

Carvalho tiene a Barcelona como eje de la acción, pero de vez en cuando investiga por otras ciudades. Entre las novelas de la Serie Carvalho, en Asesinato (1981), Los pájaros (1983) y Milenio (2004) viaja fuera de la ciudad condal. Por ello, en ocasiones se describen otros núcleos urbanos pero con menos detalle. Sobre todo, en Asesinato, que tiene lugar en Madrid casi todo el desarrollo de la novela. El detective privado va a Madrid para hacer una investigación sobre el asesinato de Fernando Garrido, el secretario general del Partido Comunista de España.

Carvalho vivió en Madrid a su vuelta de los Estados Unidos, así que conoce más o menos la ciudad, pero sus descripciones de Madrid no son iguales que las de Barcelona. En la descripción de Madrid se implica con mucho menos detalle y se mantiene más objetivo, como si solo fuera un flâneur. Además, el protagonista vivió en Madrid bajo el franquismo veinticinco años atrás y ahora se muestran muchos cambios en esta ciudad, como también en Barcelona, que se ha convertido en una ciudad más moderna. Se distingue este hecho especialmente a través de la descripción del hotel Ó pera:

El hotel Ó pera tenía la pulcra y enladrillada dignidad de un hotel inglés u holandés pegado al collage historificador de la plaza. No era el ladrillo de su fachada un aragonesismo ocre y algo polvoriento, sino el ladrillo con el que las nuevas casas de Á msterdam, Róterdam o Chelsea tratan de simplificar el volumen sin perder los ritmos visuales de la arquitectura tradicional, ni caer en la hiriente intolerancia visual del hormigón. (Asesinato, p. 63)

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-Además estoy en una ciudad nueva y las ciudades nuevas prometen la aventura. (111)

La mirada de Carvalho expone el cambio del hotel hacia la modernidad y la conversión de Madrid en una nueva ciudad semejante a las ciudades punteras de Europa de entonces como Á msterdam, Róterdam o Chelsea. Al llegar a Madrid, Carmela acompaña a Carvalho en su coche y la recorren juntos. El protagonista describe la ciudad simplemente por no permanecer distante. El detective catalán pasea por los lugares turísticos y se equivoca por las calles, con lo que podemos saber que mantiene la mirada de un flâneur:

El recorrido por Gran Vía, Alcalá y paseo del Prado le mostró la normalidad de la vida ciudadana, apenas alterada por la presencia de jeeps y autobuses blindados de la policía aparcados en la plaza España, el Callao, la Red de San Luis, en todas las encrucijadas o confluencias de calles importantes. (Asesinato, p.64)

-¿Sabes dónde está la Machado? Pues también te escribo la dirección. Está muy cerca del pub Santa Bárbara. ¿Tampoco sabes dónde está el pub? ¿Pero de dónde sales? En Barcelona no os enteráis de nada... (90)

Cuando está en Barcelona, Carvalho se niega a identificarse como catalán y a veces muestra su rechazo a vivir en Barcelona ya que está realmente cansado de vivir allí (a excepción de las dotes gastronómicas regionales). Sin embargo, cuando está fuera de Barcelona, se siente incómodo y no quiere estar en ambiente ajeno; esto implica que Carvalho echa de menos Barcelona, que es la ciudad que nunca puede abandonar:

Carvalho se quedó solo en Madrid, sobre una acera ajardinada que rodeaba la manzana enteramente ocupada por el hotel Continental. Vislumbró a una relativa lejanía los bloques de nuevos ministerios y se fue en busca de la Castellana, deseando salir cuanto antes de aquel barrio igual a cualquier otro barrio de hoteles y oficinas modernas de cualquier ciudad del mundo. (91)

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general del Partido Comunista, a través de los ojos de Carvalho se ven los ambientes políticos de entonces. Según Kari Berglund (2011)10, “Carvalho observa los elementos políticos en Madrid. [...] En Madrid, los símbolos del gobierno son lo que llama n la atención del narrador y de Carvalho”. Nuestro protagonista ha visto muchas manifestaciones en las calles y durante su estancia en Madrid ocurrieron algunas situaciones relacionadas con la política:

Carvalho cogió el comentario al salir de la Dirección General de Seguridad y trasladó la pregunta a Carmela en cuanto entró en el coche. Carmela asintió con los ojos.

-No. En las Cortes no. Pero ha habido tiros en la plaza de Canalejas. Desde un coche y al aire. Ganas de crear clima. Ayer ya pasó en cuatro o cinco puntos de Madrid. Y esta mañana grupos de fachas han estado pegando palizas en Malasaña y en la Facultad de Letras. ¿Has visto eso? (Asesinato, p. 77)

Se oían ambulancias lejanas que iban hacia la Puerta del Sol, donde había explotado una bomba, y hacia la estación de Atocha, donde había dos muertos y doce heridos, decían las gentes de boca en boca. (122)

Durante la Transición española la política se dirigía hacia la democracia, sobre todo en Madrid. Debido a que es la capital política española aparecen varias ideologías, pero Madrid es partidario de la democracia, por lo cual varios partidos no democráticos chocaban contra el gobierno y se enfrentaban entre ellos. La situación de aquel Madrid era muy inestable, y en consecuencia se llevaba a cabo un exhaustivo control de todos los movimientos que provocasen un cierto cortocircuito en la normalidad, incluso la aparición del partido comunista contra el gobierno central:

Cerdán es el Savonarola del comunismo español. Pero se está pasando,

10 Ka ri Berglund, “ Dectective y ciudad en las novelas negras de Manuel Vázquez Montalban”, CLUJ´s Fall 2011 Issue, UCB Co mparative Literature Undergraduate Journal

Véase : http://ucb-cluj.org/archive/vol-12-fa ll-2012/detective-y-ciudad-en-las-novelas-negras-de- manuel-va zquez-montalban/

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hostias. Se pasa el día llorando ante el muro de las lamentaciones y ahora le ha dado por lo de la salvación de las coles. De acuerdo que Madrid es irrespirable pero lo del estercolero es muy fuerte. Y además eso de llamarnos atontados. No es una denominación simbólica, es una creencia. Tiene el don de provocar la expectación por la nota. Recuerdo que todos nos movíamos a su alrededor para que nos mirara y nos valorara. (99)

Había muchas oposiciones contra el gobierno en Madrid. Como dice Carvalho, “Desde que he llegado a Madrid no he podido dormir tranquilamente ni una noche. Cuando no me apalizan, me amenazan con pistolas” (229). La ciudad de aquel momento vivía convulsa y perturbada por la situación política y social, hasta tal punto que Carvalho no puede dormir bien. En comparación, la ciudad condal tiene un ambiente más liberal y estable. Al respecto dice Carvalho “Imagínense moviéndome por Madrid, una ciudad llena de rascacielos, funcionarios del ex régimen, ex funcionarios del régimen” (31). Y en la capital española siempre corre el riesgo de sufrir un atentado de ETA11 y además están las manifestaciones...

En la segunda mitad de los años 70 los actos terroristas de ETA empezaron con el número 26 de muertos en su primera etapa, un escalofriante número que iba aumentando progresivamente hasta llegar a los 124 muertos en el año 1979. Carvalho recuerda su pasada estancia en Madrid y se queja del cambio que nota y de la agresividad que se aprecia en la calle:

-Bueno, la ETA de entonces no era la de ahora. Había menos actividad. Compare usted la estadística de atentados de mis tiempos con la de ahora. No hay color. (229)

No soy un revolucionario, soy simplemente un antifascista. Ese es un descubrimiento que muchos hemos hecho después de morir Franco y no nos lo hemos clarificado suficientemente a nosotros

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Según Javier Tusell (1997: 66) “Du rante el período 1976-1980 ETA fue responsable de apro ximada mente el 70 por 100 de los actos terroristas mientras que, a part ir de esta fecha, tuvo práct ica mente e l triste monopolio de la acc ión terrorista. En esta primera etapa el nú mero de muertos co mo consecuenc ia de los atentados permaneció relat iva mente estabilizado en c ifras inferiores a los treinta muertos (26 e n 1975, 21 en 1976 y 28 en 1977) para dispararse hasta 85 en 1978 , 118 en 1979 y 124 en 1979)”

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mismos. Mal asunto cuando militar se convierte en una rutina. Yo estoy seco. Sin ganas. Sin imaginación. ¡Quiero irme a casa! En cuanto nos saquemos de encima el cadáver de Garrido me voy a casa. (231)

Carvalho se agota de vivir en Madrid a causa de las numerosas y persistentes turbulencias políticas. Como él mismo dice, “Me he pasado tres días huyendo. Desde que he llagado a esta ciudad, no sé lo que es dormir ni dónde está el norte o el sur ”(277). El detective está completamente perdido en la capital española. Durante su estancia en Madrid, Carvalho llama a Biscuter con frecuencia para preguntarle qué tal está Barcelona. Aunque Carvalho afirma: “Conozco Barcelona palmo a palmo y a pesar de eso a veces me resulta insoportable”(31), Madrid se le hace más insoportable todavía. En estas situaciones podemos saber que Carvalho realmente ha cogido cariño a Barcelona, sobre todo cuando no está en el epicentro de su rutina. Al final, Carvalho quiere volver a Barcelona en cuanto termine su trabajo. Su desplazamiento a Madrid era necesario para abandonar la ciudad condal y esto le permite contemplar la urbe desde fuera. Como afirma Michael Eaude (2011: 117), “la huida es una fantasía necesaria, pero esta fantasía no entraña un deseo real de marcharse.”

1.2.2.2. Bangkok

Su sexta novela de la Serie Carvalho, Los pájaros, dotada de una gran complejidad, abarca cuatro historias se entrecruzan; las dos primeras de la investigación, que tienen lugar en Barcelona, la tercera que transcurre en la ciudad asiática de Bangkok y la última historia, muy corta, se desencuelve en Barcelona. Al principio no muestra especial deseo de ir a una ciudad tan lejana, pero al final acepta la propuesta de la madre de Teresa Marsé por una cuestión meramente económica. En Los pájaros de Bangkok, como indica su título, el protagonista se desplaza a Bangkok. Constituye la novela un largo viaje, en tiempo, espacio y costumbres desde Barcelona. También esta nueva ciudad se sumará a la lista de huidas donde ya están en la lista Á msterdam (Tatuaje, 1974) y Madrid (Asesinato, 198l).

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Durante su vida, y en varias ocasiones, Manuel Vázquez Montalbán se planteó ir a Bangkok con la intención de evadirse de la cruda realidad realidad que le rodeaba. De hecho, se entrevista imaginariamente con Carvalho acerca de este viaje en un artículo suyo publicado en 1978 (Manuel Vázquez Montalbán, 1978: 93):

-[...] Lo cierto es que me voy a Bangkok y le regalo todo el país para usted. Ya empezaba a estar harto de tanta vía española a la democracia, de tanta consolidación de la democracia y tanta leche.

-No me dirá que estará más a gusto en la dictadura thailandesa que en la democracia española...

-Lo que pasa allí es cosa de ellos. Y lo que pasa aquí, por más que me esfuerce en negarlo, es cosa mía. Necesito acción y no vivir con la sensación de que si me pego un pedo desestabilizo y viene corriendo la involución, como caen los aludes de nieves eternas cuando gritas más de la cuenta en las montañas nevadas.

Irónicamente Manuel Vázquez Montalbán en 2003, veinte años después de escribir esta novela murió debido a un paro cardíaco en el aeropuerto de Bangkok, Tailandia.

Carvalho decide ir a Bangkok para solucionar la desaparición de su antigua amiga Teresa Marsé, a la que no tiene demasiado afecto, pero por el que se ofrece un dinero bastante sustancial. En Bangkok el detective, además de la investigación sobre el caso de su amiga, también tiene un papel de flâneur como en otras ciudades en las novelas anteriores. Carvalho, como no conoce esta ciudad exótica, se incorpora con un grupo de turistas guiado por Jacinto. Por lo tanto, nos lleva a unas escenas de turismo escuchando al joven guía y nos ofrece información objetiva mientras, a través de la mirada del detective-turista, se nos describe el paisaje de la ciudad desde la subjetividad:

Más allá de la isla climatizada, Bangkok era como México capital o como Villaverde alto o Bellvitge, una ciudad para inmigración salvaje y además un burdel para soldados americanos venidos a menos. [...] Lo normal en una calle de dos direcciones era que los coches formaran tres vías, y podía convertirse en un apasionante juego mental el calcular cuál de ellos y por qué se apartaría en el último instante, en el instante previo

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al choque. Los niños aprovechaban los semáforos para limpiar los parabrisas de los conductores o para ofrecer guirnaldas de flores frescas y olorosas a los turistas o pregonar el Bangkok Post. (Los pájaros, pp. 178-179)

A través de esta escena, además de conocer de manera general la capital tailandesa, podemos compararlo con la situación de España, puesto que Barcelona, como ya hemos mencionado, es también un potente foco de de inmigración:

-Podemos defendernos a nosotros mismos y podríamos vivir sin ayuda del turismo.

Tailandia ha sido siempre un país independiente y de más alto nivel de vida que sus vecinos. Tenemos un suelo riquísimo, la llanura central entre Bangkok y el norte nos da lo que necesitamos para vivir y además ha aparecido petróleo. Por primera vez Tailandia es una nación unida gracias al rey, porque hoy día todos los pueblos de Tailandia aceptan al rey y los reyes se han hecho casas en el norte, en el sur, en el oeste y en el este para decir: aquí está nuestra casa, porque este es nuestro país y es el país de los thais, los chinos, los khmer, los indios, los malayos, todos los que viven y trabajan en Tailandia. (266)

La escena de arriba nos hace recordar una escena de El premio (1996). Como recuerda Stewart King (2013: 29), “responde con un eslogan político inventado para que los inmigrantes se sientan catalanes: vivo y trabajo en Cataluña (El premio, p.229)”. Al igual que en Barcelona, en Tailandia la gente de varios orígenes necesita identificarse como una comunidad para sobrevivir como extranjeros. Por lo menos, se ve que en Tailandia los inmigrantes están contentos con su país. Esta situación refleja la de Barcelona :

Bangkok estaba lleno de asiáticos, había sido una seria advertencia para los pobladores del autocar climatizado, conscientes ahora de que se habían convertido en una avanzadilla aventurera en el Extremo Oriente. El guía seguía informando. Estaban en una democracia vigilada, en una dictadura democrática, en una monarquía constitucionalista militarizada. (Los pájaros, p.177)

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Manuel Vázquez Montalbán también era ex comunista y político, por lo que todos los temas relacionados con estos dos géneros le llamaban mucho la atención. Viajando a Tailandia, el autor no se despega de su interés por la política en Bangkok y sobre todo, por ‘lo democrático’, que le atrae bajo cualquier forma. El narrador muestra hacia la ciudad de Barcelona un desencanto político que viene de la transición, cuando la sociedad se estaba convirtiendo en la democracia con grandes aspiraciones una vez pasada la dictadura.

En la huida de la monotonía y con la desilusión de su país, Carvalho se encuentra con una situación thailandesa similar pero muy diferente de la realidad de la que viene. A Carvalho le inquieta el gran número de americanos establecidos en Thailandia, y le pregunta a Chroen el porqué de esta situación:

-Los protegen de los piratas.

-Y de los comunistas. Vuelve a haber guerrillas en las junglas del sur. Nuestro primer ministro ha viajado a China y los comunistas de aquí son de obediencia soviética. Se infiltran desde Camboya y Laos y ahora vuelven a dar guerra para condicionar el viaje de nuestro primer ministro. ¿Hay comunistas en España?

-Quedan unos cuantos. -¿Armados?

-No. Muy desarmados. -¿Qué hacen?

-Pierden las elecciones.

-Los comunistas nunca pierden.

-¿Todos estos americanos están aquí para luchar contra la nómina de comunistas?

-No. También vigilan el tráfico de drogas. (Los pájaros, pp. 218-219)

Dada la patente condición de ex comunista del detective, le atrae notablemente la situación de los comunistas de Bangkok. Debido a la derrota de las elecciones del partido comunista en España, Carvalho está muy deprimido y comprueba que los comunistas tailandeses son más agresivos y peligrosos, pues están metidos en el mercado negro y en la

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confrontación con los americanos en su país, un ambiente poco o nada agradable:

El Bangkok Post aún no recogía los resultados de las elecciones españolas, pero se sumaba a las malas noticias de los comunistas informando que el ejército malayo había dado muerte a cuatro guerrilleros y que un matrimonio de activistas comunistas tailandeses, antiguos estudiantes de medicina durante los desórdenes estudiantiles de los años setenta, se había entregado a la policía después de haber pertenecido a diferentes expediciones guerrilleras infiltradas de Laos desde 1976. (284-285)

“A los catalanes no les gustaba que los militares tailandeses matasen a los comunistas” (285). Escuchando esta noticia del Bangkok Post al grupo de turistas catalanes no les gusta esta situación tan dura y violenta. El ex comunista se dará cuenta de que, aunque la situación de España no le satisface y los comunistas españoles sufren por las elecciones, están en una situación mejor. La realidad de la ciudad asiática le provocará ganas de volver a su país.

Como en otros países, en Tailandia también había llegado cierta ‘libertad’ del mercado ‘sin control’, o mejor dicho, ‘dificultad de controlar ’, debido al elevado número de inmigrantes y a las tropas americanas. Sobre todo se hacen notar las drogas y la prostitución. Las tropas americanas se han instalado en Tailandia pero no son aceptadas por los tailandeses de buena gana, porque en realidad ni vigilan ni luchan contra las drogas:

Es una agencia permanente de los americanos en Bangkok que negocia o combate para impedir que la heroína del triángulo del opio se meta en Estados Unidos. Es lo único que les importa. Y conocen los campos de cultivo y los laboratorios clandestinos mejor que nosotros. Mejor que casi todos nosotros. (285)

Los americanos, por motivos económicos, se quedan para utilizar la tierra y aprovecharse de la depauperada mano de obra agrícola. Aparte, muestran una actitud enormemente patriota –en el buen sentido de la palabra– puesto que evitan que las drogas vayan a los Estados Unidos, prefiriendo que lleguen a cualquier otro país menos a su tierra

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con el fin de evitar los visibles daños producidos por su consumición. Por lo tanto, se inmiscuyen en los mercados negros de Tailandia y provocan altercados peligrosos, que repercuten en grandes problemas de índole social, económico y político. Entre los tailandeses se distingue claramente la dependencia del poder. Como no hay clase media, podemos suponer cómo sería la sociedad tailandesa de entonces:

-Media Tailandia lucha contra la heroína y otra media la fomenta, media Tailandia lucha contra la trata de muchachas y la otra media la fomenta. Desde lo más alto del poder hasta el último intermediario. Un general mete en la cárcel a los traficantes y otro general los saca porque él dirige el tráfico. ¿Comprende? El resultado es un cierto equilibrio. Un prudente equilibrio. ¿Acaso el bien se notaría sin la existencia del mal? (219)

Pero no solamente el detective ex comunista observa la situación política de Asia, sino también la cultura exótica del país, ya que viaja como turista. Como Conrad, Somerset, Maugham o Graham Greene, en su recorrido por otras ciudades tailandesas además de Bangkok, nos ofrece una versión directa de los escenarios de estas ciudades. Asimismo,

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