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Adding a Personal Navigation Device

5.2 First Revision in 2006

5.2.3 Adding a Personal Navigation Device

Generalmente se considera que el Sol es el símbolo del ego consciente o racional. Representa la individualidad y la expresión consecuente de las metas y las decisiones. Esto es especialmente

cierto en los hombres pero no siempre en las mujeres, ya que muchas de ellas experimentan la vida mediante los sentimientos o instintos y, por lo tanto, expresan más su Luna y su Sol. En este caso el Sol se convierte en el símbolo de la mitad masculina inconsciente de la psique de la mujer, el animus. Si la mujer no comprende e integra las cualidades representadas por el signo y Casa solares, las buscará en un marido o amante e intentará vivirlas a través de él.

La mayoría de los contactos Sol-Saturno suelen ocurrir entre el Saturno de ella y el Sol de él. Esto ratifica la idea de que la mayoría de las mujeres no expresan libremente la cualidad solar y, por lo tanto, una unión que dependiera del Sol de la mujer sería mayormente inconsciente y no tan poderosa. No hay duda de que los contactos Sol-Saturno son extremadamente fuertes y unificadores en las relaciones, además de ser más frecuentes que los intercambios proverbiales Sol-Luna o Venus-Marte.

Cuando el Sol de una persona cae sobre el Saturno de otra (aunque la conjunción es el aspecto más intenso, otros contactos parecen tener resultados similares si son de orbe pequeño), las cualidades que Saturno intenta esconder al máximo aparecen a todo color. Esto produce una reacción muy poderosa, más o menos impulsiva dependiendo del orbe del aspecto. Los orbes más amplios de lo que corrientemente se permite en sinastría parecen funcionar al tratarse de Saturno. En el caso de aspectos exactos, existe casi un sentimiento de fatalidad que produce la opinión general de que se trata de lazos kármicos. Puede que sea cierto, pero todavía no poseemos un conocimiento que nos diga que esto es posible. En términos psicológicos esta sensación de que «es apropiado» o de fatalidad suele acompañar a una fuerte proyección mutua de las características inconscientes de las personas. De hecho, se están enamorando de sí mismas. Si es el karma o la proyección o quizás los dos, es un punto que se puede discutir. Pero no hay duda de que sucede algo inexplicable en los términos racionales del intelecto y según las reglas tradicionales de la sinastría. Cuanto más se está con la otra persona, más se sentirá el contacto y, con el tiempo, se puede hacer patente hasta un orbe de 10.

Suele haber un tono de respeto resentido o admiración envidiosa por parte de Saturno hacia el Sol porque este puede expresar fácil y automáticamente aquellas cualidades que a Saturno le cuesta tanto y que teme o le disgustan de sí mismo. Si el individuo con Saturno es un poco consciente de sí mismo, admirará abiertamente y podrá aprender mucho de su compañero, lo cual le ayudará a expresarse mejor. Sólo el Sol, el gran otorgador de vida, puede templar e infundir luz en los huesos helados de Saturno. Pero con una persona relativamente inconsciente se producirá una envidia y una hostilidad muy desagradable hacia el compañero. Al ser opuestos naturales tanto en el sentido espiritual como en el astrológico (simbolizado por sus regencias de signos opuestos y sus exaltaciones en los signos de caída del otro), Saturno y el Sol son uno, al tiempo que establecen una dualidad aparentemente irreconciliable. Cada uno tiene sólo la mitad del dibujo. Los alquimistas medievales ya sabían esto cuando insistían en que el plomo que denominaban Saturno, ya contenía el oro en su interior, al que llamaban Sol. La sombra, además de ser la cara oscura o destructiva de la personalidad también es el hermano escondido que nos puede ayudar y que no podemos ignorar ni abandonar porque los dos hermanos forman una sola vida. Por esta razón en las uniones Sol-Saturno suele darse un sentimiento de dependencia mutua tan grande que la relación soportará muchas bofetadas antes de que se pueda pensar en una separación.

El gran peligro de este contacto es que Saturno en un individuo inconsciente y temeroso se apoye tanto en el So que ahogue al compañero. Puede que esté curiosamente ciego para las metas que el Sol ha escogido porque está terriblemente ocupado intentando vivir sus deseos más ansiados a través del Sol. Esto puede darse especialmente si la persona con Saturno es el padre o la madre, y el que tiene el Sol es un hijo. En este caso, el niño no tiene prácticamente la oportunidad de ser él mismo ni desarrollarse según sus propias apetencias. Cuando este contacto se da entre el Sol de un hombre y el Saturno de una mujer, ésta será el motor inconsciente que empuja al hombre en una dirección que él no habría escogido por sí solo, ya que ella le está utilizando para vivir los sueños

de su ego, al mismo tiempo que mantiene las ventajas materiales de representar el papel de sumisa. Cuando los involucrados son el Saturno de un hombre y el Sol de una mujer, el hombre ahogará inconscientemente la expresión creativa de su mujer porque tiene miedo de lo que ella sería si pudiera expresarse libremente. Por lo tanto, hay que mantenerla “en la cocina y con los niños” para que no haya forma de que le supere. A él no se le pasa por la cabeza que ella no quiera estar por encima de él.

Este tipo de situaciones no son muy agradables. Sin embargo, se dan con terrible frecuencia, y la única forma de salir de ahí es manteniendo cada cual su dignidad y respeto, dejando las cosas claras. Entonces cada persona puede desarrollar en sí misma lo que desea expresar, de tal forma que puedan apreciar mutuamente a su pareja, manteniendo sus propios centros individuales. La relación del Sol hacia Saturno puede compararse a la relación padre-hijo en un nivel psicológico y, si queremos considerarla seriamente como un contacto kármico, puede implicar que en algún momento existió esa relación entre los dos. El Sol, el niño eterno lleno de luz, de crecimiento y gozo es un medio de otorgar la inmortalidad a su progenitor porque le aporta una nueva vida. Saturno, la voz de la experiencia y de la autoridad, puede proteger y guiar su creación. Por lo tanto, uno aporta la estructura y el otro el significado. Sin embargo, si Saturno no tiene suficientes propósitos por su cuenta, o si su vida ha sido una retahíla de frustraciones, intentará beneficiarse de su hijo y olvidará que el Sol tiene derecho a expresarse como lo desee.

No pienso que los contactos Sol-Saturno, aunque sean de oposición o cuadratura, sean inherentemente negativos o necesariamente destructivos para una relación. El hecho de que suelan serlo no es más que un reflejo de lo ineptos que somos al tratar el aspecto efectivo de la vida, y no una señal de que la relación está «maldita». Suele haber una lucha que puede tensionar mucho al Sol, el cual raramente sabe apreciar la profundidad del miedo y vulnerabilidad de Saturno (porque Saturno siempre presenta un aspecto tranquilo y desenfadado). Pero más tarde o más temprano, si Saturno quiere ayudar a su pareja a hacerse más consciente de donde está el problema, ambas partes pueden salir muy beneficiadas. Saturno puede ofrecer guía y apoyo al Sol y ayudarle a alcanzar sus metas de forma práctica, al tiempo que él aprende a ser más alegre. En gran parte, depende de Saturno que el Sol pueda comprender sus miedos. Estos lazos son duraderos, matizados por la inclinación de Saturno a la dependencia y por el deseo del Sol de que dependan de él. Quizás si nuestros valores fueran distintos, los contactos Sol-Saturno serían la mejor indicación de una relación duradera más que una señal de alarma.