• No results found

En la comparación de cartas. Marte en contacto con Saturno es como «el malo de la película». Si se suele reconocer que las relaciones Sol-Saturno tienen un lado positivo con un mínimo de esfuerzo, varios autores nos previenen seriamente de que los lazos Marte-Saturno entre dos cartas no atraen más que problemas, incluso con aspectos «armónicos». Da la impresión de que si dos individuos se enteran de que tienen esta conexión en sus cartas deberían salir corriendo uno del otro. Haciendo una interpretación superficial, también se puede deducir que este aspecto debería producir repulsión y desagrado, especialmente a nivel sexual, puesto que Marte simboliza las pasiones y deseos físicos. Pero entonces, ¿por qué son tan frecuentes los contactos Marte-Saturno en relaciones afectivas serias, quizás hasta más frecuentes que los contactos Marte-Venus, supuestamente representantes de una gran atracción y ¿por qué parece que más que repeler (al menos en principio), produzcan una atracción sexual tan intensa, casi febril. Este contacto tiene fama de producir una fuerte pasión antes del matrimonio y una frialdad progresiva, y a veces violenta, después. Estos efectos aparentemente inexplicables de los; contactos Marte-Saturno quedan mucho más claros si los miramos desde la perspectiva de la gran vulnerabilidad de Saturno y de su tendencia a la proyección inconsciente.

Marte inflama las características del signo, elemento o cuadruplicidad de Saturno. Las amplía y concentra, las hace ligeramente agresivas, obvias y a veces algo arrogantes y las canaliza no sólo hacia la voluntad y la energía sino, sobre todo, hacia las relaciones y el impulso y estilo sexuales. Marte simboliza la pasión. Saturno el miedo. No es de extrañar que el individuo inconsciente quede fascinado por este contacto como un pájaro ante una serpiente. Se percata inmediatamente de que esa persona expresa abiertamente todo aquello a lo que él no se atreve, y todo con un matiz sexual. En muchos casos este tipo de contacto es atractivo en vez de repulsivo y la persona cuyo Saturno queda afectado por este encuentro puede que inconscientemente, se decida a aceptar la dominación y el control de la persona que le amenaza. El miedo puede disfrazarse de estimulación a causa del desafío que se plantea y de la conquista que debe llevarse a cabo, aunque estas «preparaciones» nunca son conscientes. Cuando una proyección se hace consciente, deja de ser una proyección, y el individuo que se da cuenta de que la amenaza no está en la otra persona sino en su propia sombra, está libre del factor coercitivo de este contacto.

Como ya hemos visto. Saturno es el genio de los disfraces. Puede personificar una pasión más espectacular y teatralmente que el Marte más exaltado. Esto no es una duplicidad consciente, sino una auténtica pasión aunque sus causas de origen afectivo resulten algo ambiguas así que se enamoran. Pero en casos contados vivirán felices porque cuando se haya realizado la conquista (que puede tardar desde una noche hasta cincuenta años y que suele suceder en la alcoba, el verdadero campo de batalla del contacto Marte-Saturno), entonces Saturno cambiará su pasión por un estado natural de frialdad y esquivez con lo que culminará el desarme simbólico que había deseado inconscientemente desde el primer encuentro.

Queda claro que esto es una descripción muy simplificada del proceso psíquico que acompaña a los contactos Marte-Saturno. Por lo general existen muchas conexiones conscientes que aportan un tono de armonía y apreciación mutua porque este aspecto, por sí solo, produciría un rechazo intenso e inmediato (que es lo más frecuente) si no hay algún aspecto «suave» que neutralice la situación. Entonces se combina con una atracción esencialmente natural complicándolo todo tremendamente. Pero si nuestra opinión es que la gente se une porque se gustan, entonces la frecuencia de este contacto resulta sospechosa.

La tendencia a la violencia se halla en el área de la proyección inconsciente que lleva a la frustración. Curiosamente una mujer cuyo Saturno caiga sobre el Marte del hombre puede llevar a sacarle de sus casillas, aunque aparentemente sea una persona suave y de temperamento inofensivo o que, al menos, no utiliza la violencia física o afectiva para expresar su ira. Esto también se aplica al caso inverso, aunque generalmente, las mujeres no utilicen la violencia física en una disputa porque salen peor paradas. Durante la época en que Saturno comienza casi imperceptiblemente, a encerrarse en su cascarón, el otro miembro de la pareja puede sufrir mucho porque el individuo que parecía tan lleno de pasión ha desaparecido repentinamente convirtiéndose sutil o abiertamente en algo inalcanzable. Esto resulta extremadamente frustrante para Marte quien, ante todo, busca la honestidad. Puede que éste empiece a crear disputas o escenas de fuerte carga emotiva, en un intento de recuperar el interés rápidamente decreciente de su compañero. Quizás estas disputas sean leves, pero pueden llegar a alcanzar proporciones gigantescas e incontrolables y acabar en malos tratos físicos.

Una pareja puede durar toda una vida con este contacto si están unidos por otros lazos de amor. Entonces hay que intentar comprender las verdaderas raíces de fricción. Esto también es aplicable a una relación entre padre o madre e hijo porque también pueden estar jugando al gato y al ratón de forma inconsciente, aunque estén rodeados de cariño y dependencia. El que sufre más es el niño, el cual madurará con cicatrices afectivas. Si este contacto se da en una relación imposible o difícil de romper, las dos personas experimentarán una gran presión especialmente Saturno, de quien depende que el resultado final sea constructivo para los dos o innecesariamente doloroso.

Una de las dificultades de los contactos Marte-Saturno en nuestra sociedad postvictoriana es que tendemos a enmascarar los conflictos o los malentendidos esencialmente sexuales o afectivos con problemas de dinero, discusiones con los suegros y peleas porque «no me tocaba fregar los platos a mí». A Saturno le cuesta expresar sus sentimientos porque muchas veces los desconoce. Los esconde de sí mismo tanto COMO de los demás. Un Marte más independiente, ligeramente

consciente de lo que se le está echando encima, puede salirse de la situación bruscamente, dejando a Saturno con una nueva herida en el mismo punto débil y con una razón mayor, ya consciente, de resentimiento Puede hacer que el otro se sienta responsable por él para que las cosas siempre vayan por donde él quiera. Cuando se trata de dos personas con un contacto Marte- Saturno muy exacto que saben muy poco de sí mismas, no parece que pueda salir mucho de la unión del dios de la fuerza con el dios de la resistencia.

No obstante, sí se hace un esfuerzo el contacto no tiene por qué ser tan mortal, de hecho puede ser uno de los más productivos. Una de sus ventajas es que puede llevar a una honestidad respectiva en el área del intercambio sexual lo cual, por desgracia suele faltar en muchas relaciones. Saturno no es un planeta sexual, pero tiene mucha importancia en las situaciones en las que el sexo representa un obstáculo. Puede incluso decirse que es antisexual (o asexual debido a su inclinación por el control, la disciplina y el ascetismo. Pero si Marte le amenaza, representará un papel sexual, de la misma forma que resultará romántico si le influye Venus o intelectual si le aspecta Mercurio. Como Jano, protege la puerta mirando en todas las direcciones, y su mejor defensa es el camuflaje. Mientras que los aspectos más difíciles de los contactos Sol-Satumo se pueden tratar abiertamente, las personas con contactos Marte-Saturno difíciles no saben hacerlo sin herirse o molestarse. Esto es una parte de la herencia de las doctrinas de la Iglesia que nos ha acompañado durante casi dos mil años. A medida que se desarrolle la psique colectiva, podrá haber mayor honestidad en los temas sexuales lo que llevará a un aprovechamiento más constructivo de dicha energía en las relaciones. Es posible que la psicología haya superado sus orígenes freudianos y que la idea del inconsciente dominado por una libido reprimida ya no sea válida si queremos tener una visión más amplia de la psique humana; pero la naturaleza de las relaciones sexuales y, en especial los «roles» masculino y femenino, constituyen aún uno de los principales obstáculos del desarrollo de mucha gente. Un contacto Marte-Saturno en una relación con implicación sexual puede representar un medio de autoconocimiento mediante la exploración de los arquetipos que se esconden detrás del simbolismo sexual, lo cual puede constituir un camino muy provechoso para alcanzar la plenitud. La energía positiva y honesta de Marte puede aclarar y disipar las sensaciones de inadecuación, culpabilidad y confusión que caracterizan a la actitud inconsciente de mucha gente respecto a su propia sexualidad. La comprensión y profundidad de Saturno puede equilibrar el egoísmo natural e instintivo y la falta de tacto característica de la expresión sexual de mucha gente.

Si existe un contacto Marte-Saturno en una relación sin contacto sexual, como caso de padre-hijo, las implicaciones de las corrientes inconscientes siguen siendo de naturaleza sexual. Esto es bastante frecuente e inevitable si consideramos que un niño verá en su madre su símbolo de la feminidad en la primera fase de su vida, y una niña verá inevitablemente la masculinidad reflejada en su padre. Es inevitable que hayan asociaciones sexuales en los lazos con los padres, aunque en este caso, el término «sexo» se utilice en su significado afectivo así como, o en vez del físico. Las situaciones padres-hijos o incluso las relaciones de amistad con contactos Marte-Saturno pueden tener connotaciones de proyección sexual que plantearán dificultades si no se comprende el mecanismo apropiadamente. Esto no quiere sugerir el típico complejo de Edipo, aunque indudablemente es algo que existe tanto en la vida real como en los libros. Sencillamente sugiere que en las relaciones íntimas, se ponen en funcionamiento muchas corrientes que se entremezclan y crean mucha más complejidad de la que imaginamos. Los problemas surgen al intentar rechazar dicha complejidad y al no ser suficientemente honestos como para hablar de ello. Un contacto Marte-Saturno no contiene ningún mal o dificultad intrínsecos.