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Evangeline Adams definió la conjunción de Venus y Saturno entre dos cartas como el sello de la eterna amistad. Quizás esto sea verdad para sus amigos porque, cuando se trata de relaciones amorosas, en las que este contacto sucede con frecuencia, el resultado no es tan agradable. Lo mismo sucede cuando se trata de conexiones padres-hijos. Aunque Saturno está exaltado en el signo de Venus, su lado más primitivo no forja la felicidad en las relaciones. Éste es el aspecto de «rechazo afectivo» por excelencia y es difícil de tratar a menos que se aproveche para descubrir si existe algo de realidad detrás de las proyecciones de la relación. Uno debe olvidarse de las ilusiones más preciadas que rodean al amor y al afecto si se quiere alcanzar una amistad eterna con un contacto Venus-Saturno.

Todos sabemos que Venus es el principal significado o símbolo del afecto, el amor a la armonía y la necesidad de compañía. Por ser un reflejo de la capacidad del individuo para relacionarse con los (demás, expresa con encanto, gracia y facilidad aquellas cualidades que Saturno no sabe expresar libremente. También sugiere un gusto y refinamiento en las áreas las que Saturno se siente torpe, inepto, inhibido e incapacitado. Al ser el eterno amante y la juventud sin fin, Venus puede irritar a Saturno que reaccionará con celos, posesividad, sospechas y tendrá complejos de ser feo y socialmente inepto. Estos sentimientos coexisten con otros de intensa admiración. Cuando esto ocurre entre seres del sexo opuesto -y también con frecuencia entre los del mismo- se crea un tipo de fascinación. No es de naturaleza física como en el caso de Marte-Saturno, sino más bien una especie de adoración que afecta profundamente los sentimientos.

Existe un curioso lazo de unión entre Venus y Saturno que sólo puede expresarse como una proximidad de la sombra o parte oscura (te la psique al «ánima» o símbolo transexual del alma. En el proceso de individualización por el que el sujeto descubre y se convierte en lo que siempre ha sido potencial pero inconscientemente, el enfrentamiento o realización de la naturaleza del ánima sólo puede tener lugar después de haber integrado la sombra. En términos más esotéricos: no puede percibirse el alma, al Amado, hasta que se haya rebasado al Guardián. Todo esto le sirve de tan poco al astrólogo práctico como la idea de que Capricornio está relacionado con Venus así como con Saturno en la astrología esotérica. Pero lo que parece ser un hecho empírico es que los contactos Venus-Saturno, ya sea en un tema natal o en la sinastría, tienden a aportar, primeramente una gran infelicidad de un tipo muy personal y, después, una gran oportunidad para

establecer una relación honesta (algo muy poco frecuente). Este es un contacto muy importante que cuando se da entre dos cartas, parece establecer la posibilidad de utilizar la relación, en su sentido más completo, como un símbolo de una unión interna de tal forma que la situación externa refleja el matrimonio interno.

El individuo corriente con su Saturno afectado por un Venus tiene que pulir un poco algunos aspectos. Puede que sea especialmente sensible a su propia limitación afectiva en la presencia de Venus, por lo que se sentirá torpe e inadecuado.

Puede que se sienta inadecuado, poco atractivo, demasiado serio y rígido al lado de su pareja venusiana. Probablemente intentará compensar todo esto convenciéndose de que Venus es superficial, «ligón», desleal y vano. Puede reaccionar con una combinación horrible de envidia, resentimiento y una necesidad de estancar o ahogar la gracia alegre, despreocupada e indulgente del temperamento de Venus.

Los contactos Venus-Saturno son una de las principales indicaciones de celos entre la gente, incluyendo las amistades y las relaciones padre-hijo. Puede resultar difícil imaginar a un padre celoso de su hijo, pero sucede con frecuencia y, si no se reconoce, puede producir gran dolor en el niño. Los celos de Venus-Saturno no están producidos por un miedo a ser sexualmente inadecuado o a la infidelidad, lo cual pertenece a los contactos Marte-Saturno. Se suele expresar más como posesividad basada en una sensación de no ser amado y, por lo tanto, exigiendo constantemente demostraciones formales de amor y lealtad para sentirse a salvo del riesgo de ser rechazados afectivamente. Los contactos Venus-Saturno tienden a estimular a las dos personas a legalizar su situación, cuando en realidad habría sido mejor dejarlas libres o sueltas, o cuando se debería haber buscado una razón mejor que la necesidad de garantía afectiva. Lógicamente, ésta es la reacción típica de un Saturno inconsciente, pero también la de la mayoría de la gente. Para poder vencer esta tendencia a ahogar los placeres del cónyuge. Saturno debe poder disfrutar de la espontaneidad de Venus, lo cual no le es nada fácil.

Puede que Venus encuentre algo en el cónyuge que le haga escoger a Saturno como amante, a pesar de su desconfianza y temor. Al buscar las motivaciones internas a través del campo del inconsciente personal, se descubre a veces un agujero sin fondo en el que nunca se encontrará la razón y podemos pasamos en el análisis. Algunas personas se sienten más atraídas por Saturno que otras, ya sea buscando una relación en la que tengan que tratar con el Saturno del otro o sino permitiendo que bombardeen su Saturno. Probablemente, el camino de una relación plenamente consciente es tan válido como cualquier disciplina espiritual, como por ejemplo la meditación o el yoga (y ya que resulta considerablemente más difícil, la recompensa será proporcionalmente mayor en lo que se refiere a la liberación total de la sensación de separación. Esta es la promesa más esotérica de Saturno en Libra. Quizás sientan esto los «atraídos» por Saturno y resulte el mejor camino para ellos.

No todas las relaciones se basan en el amor. Hace relativamente poco que el matrimonio se basa en la elección del corazón más que en la de la cuenta bancaria. Una relación puede establecerse por conveniencia, por búsqueda de seguridad económica o por soledad en general. También puede ocurrir porque una responsabilidad adicional (un niño) no permita ver otra salida. Algunas relaciones se establecen por presiones familiares o por razones morales o religiosas. A menudo se encuentran contactos Venus-Saturno en estas situaciones porque el otro aspecto de esta relación es la de «la obligación ante todo» que generalmente se enfoca en el dinero, nuestro símbolo material de posesión efectiva y de intercambio. Saturno no siempre reacciona deseando la posesión afectiva. Puede decidir que la posesión material es más valiosa. Venus tiene dos caras y rige dos signos, y mucha gente adopta la misma actitud hacia las posesiones ignorando el afecto.

que sea tacaño o que limite el dinero por la libertad que éste representa. En los contactos Venus- Saturno suele haber una dependencia económica que mantiene juntos a los dos individuos aunque se haya agotado el cariño. Esto es frecuente en el caso de la mujer que depende del sueldo de su marido o en el de la pareja que tiene que mantener a los hijos. A veces se da el caso contrario, en el que la mujer controla el dinero, lo cual suele ser una ofensa para la mayoría de los hombres porque los condicionamientos sociales insisten en que el hombre es el que ha de ganar el pan. En estos casos, aparte de las heridas en los sentimientos, el ego también sale mal parado. El sentimiento de culpabilidad que los acompaña constituye un fuerte enganche y es muy característico de un Saturno inconsciente.

Los contactos Venus-Saturno afectan a un área extremadamente delicada de la psicología humana y aunque no cabe duda de que son difíciles si aparecen en una relación íntima; también es cierto que pueden ayudar a aclarar las complejas motivaciones inconscientes que envenenan las relaciones. Con estos aspectos, lo que más duele es la verdad, pero si se la mira cara a cara, puede elevarse la relación a un nivel completamente distinto, el de la mutua cooperación en vez de la dependencia. Al igual que los contactos Marte-Saturno, tienden a afectar zonas de las que la gente prefiere no hablar. Por ello, suelen ser más difíciles de lo que aparentan. Quizás el sueño de la eterna amistad es suficientemente poderoso como para ayudar a que dos personas venzan su apatía natural por el autoconocimiento ya que se estimulan mutuamente para conseguirlo.