por MAR GARACHANA y ESTRELLA MONTOLÍO
1. El párrafo como unidad de sentido
¿Qué es un párrafo? Una respuesta rápida y simple a esta pregunta podría ser algo así como "una secuencia de oraciones conectadas de algún modo entre sf'. Sin embargo, parece evidente que un breve (pero suficientemente significativo) encade- namiento de oraciones como el que sigue a continuación no constituye un párrafo o, por lo menos, no constituye un párrafo "razonable":
1. La deflación consiste en una caída generalizada de los precios y origina una re- ducción de los intercambios económicos. Los actuales datos económicos de los países que integran la Unión Europea muestran una inflación media inferior al 1 %. Sin embargo, hace diez años no era así. Dentro de veinte, nadie lo sabe. La Economía no es una ciencia exacta, por mucho que los economistas se empeñen en pretender demostrar lo contrario. Sin embargo, los jóvenes insisten en matri- cularse cada año en Ciencias Económicas.
En un primer vistazo este párrafo quizá puede "sonar" bien, parece tener algún sentido. Las oraciones que integran esta sarta están relacionadas de algún modo entre sí y tratan sobre un tema económico en el que parece que las cuestiones de la inflación y la deflación tienen algo que ver; sin embargo, en una lectura un poco atenta se ad- vierte que no llegamos a entender qué es lo que, finalmente, intenta decirnos el autor de este párrafo. Dicho de otro modo, las oraciones que están integradas en este minitexto no parecen estar trabajando conjuntamente en algún tema común, que o bien podría estar argumentativamente orientado (por ejemplo, a favor o en contra de políticas económicas antiinflacionistas), o bien podría no presentar una orientación argumentativa concreta, y en ese caso, tratarse, meramente, de un párrafo expositivo, pero no parece que sea ninguno de estos dos casos; simplemente, no sabemos dónde "va a parar" esta secuencia de frases.
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Así pues, para que un párrafo sea un "buen" párrafo (es decir, útil en el proceso de interpretación de un texto), es preciso que las oraciones que lo integran constituyan un buen equipo, un equipo que juegue a favor de una misma idea. Un párrafo desa- rrolla una idea podría ser un buen axioma o principio del que partir (si bien habremos de matizarlo más adelante).
En conclusión: un párrafo constituye una unidad de sentido y no un mero enca- denamiento de oraciones que tengan algo que ver entre sí.
2. El párrafo como unidad coherente respecto del resto del texto
En este apartado debemos precisar otra característica que afecta a la coheren- cia de significado que debe presentar un párrafo adecuadamente construido. En efecto, esta unidad textual con la que estamos tratando no sólo debe constituir una secuencia de oraciones relacionadas entre sí de tal modo que desarrollen un tema común de manera coherente, sino que la información que estas oraciones aporten conformando un párrafo debe resultar también coherente respecto del tema global que el texto expone.
De este modo, parece obvio que si quedamos encargados de elaborar, por ejem- plo, un texto que aborde las ventajas para la salud de practicar deporte, no resulta muy adecuado incluir en él un párrafo dedicado al nue.vo diseño de la ropa deportiva de marca. Podría tratarse incluso de una trabazón de oraciones muy precisa y elegante, que describiera con exhaustividad y minucia los nuevos tonos de las colecciones de invierno, o los cambios en el diseño de los logotipos de cada marca; en cualquier caso, lo que "fallaría" sería la relación de sentido entre la información sobre la vestimenta deportiva que aporta tal párrafo, y los efectos benéficos para la salud de la actividad física, que constituye el tema del texto en cuestión. Por lo tanto, cabría matizar la afir- mación que se hizo al final del apartado anterior, en el siguiente sentido: un párrafo debe desarrollar una idea que resulte relevante para la exposición del tema tratado en el texto.
Ejercicio 1
A continuación, se propone un ejercicio consistente en intentar averiguar si to- dos los párrafos que componen el siguiente texto resultan adecuados desde el punto de vista informativo. Esto es, la tarea consiste en establecer si la cuestión que tratan resulta relevante para el desarrollo del tema del texto. Localícese, pues, el párrafo o los párrafos que se han "colado" en el interior del artículo siguiente (que constituye, obviamente, un texto manipulado para la ocasión):
DE LA ORACIÓN AL PÁRRAFO. DEL PÁRRAFO AL TEXTO
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¿Qué pasa con el euro?Desde el nacimiento del euro existe una cierta polémica sobre su futuro comportamiento frente al dólar. El euro aspira a ser en el siglo XXI una alternativa al dólar como moneda reserva y como divisa utilizada en las transacciones inter- nacionales. De momento, su peso específico en éstas es muy inferior al del dólar, y el debate se centra en su comportamiento como moneda débil o fuerte.
Esta polémica es algo errónea al referirse a una realidad nueva y en conti- nua modificación. Por una parte, es muy difícil establecer el tipo de cambio de equilibrio. Ni siquiera el análisis histórico del tipo de cambio entre el ecu y el dó- lar, situado en la media de los últimos diez años en 1,20 dólares por euro, puede asegurarnos que es el tipo de cambio de equilibrio. La diferente evolución de las economías de la Unión Europea y de Estados Unidos en materia de crecimiento y tipos de interés lleva a una volatilidad razonable, e incluso deseable, del tipo de cambio.
Por otra parte, el transcurrir de estos primeros meses del euro en el mer- cado es un obligado período de ajuste. Los cambios de expectativas de creci- miento para 1999, al alza en la economía de EE.UU. y a la baja y con diferencias en los países del euro, es uno de los factores que influyen en la mayor debilidad del tipo de cambio.
La denominación "euro" surgió a finales de los ochenta, cuando la Comi- sión encargada de elaborar el proyecto de la moneda única advirtió la necesidad de encontrar un nombre bajo el cual no se sintiera discriminada ninguna de las monedas nacionales comunitarias, "peseto" o "liro", por ejemplo, no parecían de- nominaciones muy felices. "Ecu" fue el primer nombre que recibió la moneda úni- ca europea. Sin embargo, esta primera denominación no tuvo éxito.
También afectan los cambios de expectativas respecto a la evolución de los tipos de interés en ambas zonas. En EE.UU. se han modificado las anteriores ex- pectativas a la baja de tipos de interés de la FED por otras de mantenimiento, al me- nos, de los tipos actuales (4,75 %). Al mismo tiempo, los mercados han mantenido los últimos meses expectativas de reducción del tipo de referencia del BCE (3 %).
Sin embargo, esta situación, respecto a las expectativas en la zona del euro, está cambiando en los últimos días. Los aspectos políticos, como la dimi- sión del ministro alemán de Finanzas Lafontaine y de la Comisión Europea en pleno, afectan sin duda al escenario contemplado por los mercados para los pró- ximos tres meses.
La citada dimisión sorprende dado que el hecho de que un político asuma sus responsabilidades y solicite su cese constituye una acción ciertamente insóli- ta en los ambientes políticos no sólo europeos sino, en general, mundiales.
En conclusión, el grado de confianza de los mercados en la nueva mone- da y en la independencia del BCE como institución responsable de la política mo- netaria es fundamental para que el euro se convierta en una moneda estable (dentro de límites razonables de fluctuación) y evolucione ganando en peso e im- portancia como moneda reserva y como moneda de cambio en las transacciones comerciales y financieras internacionales.
(C. Alcaide, El País, domingo, 21-3-1999, p. 28)
Insistamos una vez más en esta idea de que la adecuación y efectividad de un párrafo no reside tan sólo en el hecho de que éste presente coherencia interna (es de-
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