Chapter 2. Infrastructure Development
2.5 Adequacy of Infrastructure Developments
2.5.5 How Much is Adequate?
Dice que evalúan su desempeño como profes en función del clima de aula. Según las bases curriculares (dice ella) un buen clima sería un clima de silencio, donde los niños están atentos y normalizados. Pero ella dice que los niños aquí no son normalizados, no son adaptados, por todas las situaciones contadas anteriormente. Dice que es como quererle enseñar computación a unos analfabetos. No están listos para cosas tan intelectuales, tan complejas, tan racionales, necesitan primero sanar sus afectos, sentirse bien, sentirse en seguridad. Dice que no se auto-regulan todavía, y que por eso no puede dejarles más libertad. Ni para salir de la sala, ni para hacer trabajos de grupos por ejemplo. Me cuenta que ayer los hizo trabajar en grupos de 4, eran 10 grupos y solo 4 trabajaron me dice. Por ejemplo una de las actividades de la guía del currículo es de pintar con los dedos, y ella me dice que cómo va a hacer eso con sus niños, seguro que van a poner pintura por todas partes. Me dice que además este curso es particularmente difícil de normalizar, no como su 4º del año pasado, que ellos si ya se auto-regulan y saben que tienen que trabajar. (DC, 05/04/2017)
sus hijos, refiriéndose al “enfoque de derechos” y a la vulneración de éstos al no entregar la medicación prescrita. Así observamos también que el discurso de “derechos” se acopla con el dispositivo tecnocrático, sin desplazarlo ni cuestionarlo. No obstante, el tratamiento mismo es administrado cotidianamente por los docentes en las aulas. Los apoderados entregan así los remedios a la escuela para que ésta se haga cargo, a través de sus docentes, de asegurar el tratamiento médico de sus hijos. En este ejemplo se observa la imbricación de la tecnocratización médica con el asistencialismo del dispositivo identitario. Si bien el equipo psicosocial y PIE es un agente importante en la circulación y la legitimación del dispositivo tecnocrático, en su vertiente más médica, los docentes también participan de su producción en la vida cotidiana.
f. Normalización y auto-regulación
La idea de la normalización y de la auto-regulación de los niños está instalada en los discursos de los docentes de la escuela. Proviene del marco regulatorio que difunde esos términos y los utiliza para realizar las evaluaciones del sistema (ver escena 9). Los docentes y directivos se apropian estos términos para emitir un juicio sobre sus estudiantes y sobre el ambiente general de la
escuela. El marco normativo evalúa el trabajo de los docentes en función de lo que los niños deberían ser, más que de lo que son. Si los niños fueran normalizados y auto-regulados al entrar a la escuela, entonces la escuela y la educación no tendrían más razón de ser. Los docentes reconocen que estos conceptos son difíciles de aplicar en esta escuela, por las características intrínsecas de los niños, pobreza y
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vulnerabilidad, presentes en el dispositivo identitario de la escuela, más que por una reflexión general sobre el fenómeno educativo.
Puesto que las ideas de normalización y de auto-regulación no parecen implementarse en la escuela, docentes y directivos tienden a recurrir a métodos más directivos y autoritarios de control para alcanzar las metas fijadas por el sistema. Planes de apoyo estandarizados, reajuste del reglamento de convivencia, metas de resultados individuales, entrevistas con los apoderados, evaluación sistemática. Pero a su vez esto los tensiona con respecto a su ética y a lo que saben de los niños de esta escuela. Son conscientes de la contradicción en la que están metidos, pero la presión por aumentar los resultados SIMCE prima, porque de esta depende la supervivencia de la institución.
Se observa desde la perspectiva de los adultos, que también se les exige normalización y auto-regulación desde el sistema educativo. Por ejemplo el libro de clase es una tecnología que obliga y constriñe a los docentes en sus prácticas pedagógicas. Este instrumento asocia el control de la asistencia de los niños, de la cual depende la subvención escolar, por lo que constituye un documento legal, con el control de las prácticas pedagógicas, de la evaluación académica de los niños y de su evaluación conductual. Por tanto, este documento debe indicar sin errores la lista de los estudiantes, con su número de RUT, de matrícula, fecha de nacimiento, su dirección, número de teléfono, etc. El listado no debe comprender ni error ni corrección, y los estudiantes deben aparecer por orden alfabético, para que su número de lista lo identifique. Entonces si algún docente comete un error al escribir toda la información a mano, debe remplazar el libro de clase, a costo propio. En particular sucedió este año que una docente escriba su lista en los primeros días, pero que el listado de su curso de modifique y tenga que comprar un nuevo libro. Otra se saltó un estudiante cuando los copió y también tuvo que reponer el libro. Este dispositivo contribuye en normalizar a los docentes y llevarlos a auto-regularse. Todos supieron quiénes habían cometido el error y lo comentaron en los recreos, burlándose de las que habían fallado, reforzando la fuerza del dispositivo así validado.
En cambio también se encuentran sujetos que asumen resistir a estos dispositivos normativos. Por ejemplo una asistente de la educación comenta que una vez se
equivocó al copiar el listado de los estudiantes, pero lo dejó, diciéndome “qué tanto número, quién lo va a ver” (DC, 14/03/2017). De la misma manera, una profesional de apoyo cuenta que en su etapa de diagnóstico de los niños con “necesidad educativa especial”, observa a los niños en el aula, y que si detecta algo se lo lleva a la sala del PIE para hacerle pruebas. Para aplicar pruebas, por normativa debe pedirles una autorización a los apoderados, pero “eso tomaría mucho tiempo, y además podrían estar pidiendo permiso para algo que finalmente no es diagnosticado” (DC, 14/03/2017). Por tanto, también se encuentran prácticas de resistencia por parte de los sujetos dentro de la escuela, que no se someten a la normalización impuesta por el dispositivo tecnocrático.
g. Ética neoliberal y competencia
Este conjunto de elementos provenientes del dispositivo tecnocrático conforma una ética escolar que se combina con la ética familiar asociada al dispositivo identitario. Se trata de un ethos que podríamos caracterizar de “neoliberal”, en la medida que adopta el discurso neoliberal del cuasi-mercado en educación y pone en el centro la lógica de competencia en la producción de un bien de consumo.
La escuela ha integrado la lógica de cuasi-mercado en la que se ubica y busca satisfacer a sus apoderados-clientes. Así se instala la idea de un “servicio” rendido a los apoderados, por el que ellos deben poder reclamar. Se oyen inquietudes de los docentes con respecto a los apoderados, que se pueden quejar o vienen a veces a amenazar (DC, 30/06/2017). Más que la seguridad o el bienestar de los niños-as, la preocupación se vuelca hacia la reacción de los apoderados, y por tanto en encontrar maneras de anticiparlas, por ejemplo “secando un poco a los niños antes que vuelvan a la casa, para que no se vean tan mojados” (DC, 23/06/2017). Esta “presentación de sí” (Goffman, 1973) por parte de los docentes expresa la tensión provocada por la obligación de satisfacer a los apoderados-clientes, donde su denuncia ante la investigación es una forma de resistencia, al dar la voz. En el caso del transporte, pese que ciertos apoderados no paguen nada, la idea es que participen económicamente, aunque sea poco (entre $1.000 y $7.000). Esto permite por un lado demarcarse de una lógica asistencialista, y al mismo tiempo contribuye en reforzar la idea del transporte escolar como un bien de consumo y así el poder del consumidor-cliente, que garantizaría un control de la calidad del servicio. Sin
121 Escena 10: Inauguración neoliberal del año escolar
Habla de las obras realizadas y explica que están en un “proceso de crecimiento”. Se va a hacer un liceo, y dicen que los estudiantes que entran a pre-Kinder se quedarán en la escuela hasta el 4º medio. El director presenta el equipo directivo, con su mano derecha, la jefa de UTP de 2º ciclo, luego la inspectora y la jefa de UTP de 1er ciclo. Después vienen todos los profesores aplaudidos uno por uno. Se presenta todo el equipo PIE, la asistente social, las inspectoras de patio, las asistentes de la educación (de aula y de patio), la recepcionista, cada uno con sus funciones. La directora pedagógica de 2º ciclo termina las presentaciones y concluye diciendo que todos “trabajan para ustedes”. Hay unas filas de apoderados que están cerca del micrófono y que aplauden, pero la mayoría de los estudiantes y apoderados no escuchan lo que se cuenta en el micrófono, se sacan fotos, conversan, juegan. El director cierra el acto diciendo que están “a su servicio”. (DC, 06/03/2017)
embargo, el mismo consumidor-cliente debe cumplir con ciertas expectativas para acceder al servicio, que también es un beneficio condicionado por asistencia y la conducta del estudiante (DC, 05/07/2017). Así la ética neoliberal entra en tensión con el dispositivo identitario asistencialista, mientras se articula armónicamente con el dispositivo tecnocrático.
La ideología económica del crecimiento y de la competencia aparece también en las decisiones tomadas por la institución y en la manera en que se presentan en los actos oficiales (ver escena 10). Así durante el año se empiezan a premiar los cursos con mejor tasa de asistencia, para incentivar los estudiantes y sus apoderados a participar regularmente en la escuela. Al final del semestre incluso se organiza un evento de performación de la competencia entre estudiantes a través de la “Ceremonia de Reconocimiento del Esfuerzo (o Espíritu) Escolar” (CREE). El nombre de la ceremonia de premiación es una creación de un antiguo docente de la escuela, que busca mantener la lógica del dispositivo identitario. Mas el propio nombre es objeto de confusiones, ya que no queda claro si se premia el “esfuerzo” o el “espíritu”, sendos conceptos referidos a dispositivos distintos, tecnocrático- competitivo o identitario-cooperativo. Esta ceremonia es iniciativa de un docente que pretende instaurar una premiación de los estudiantes que participan en talleres extra programáticos, considerando que es una práctica habitual en otros colegios y buscando institucionalizarla. Desde esa perspectiva, este docente ha integrado la competitividad en su representación biográfica de lo que debe ser una escuela, dando ejemplos de amigos o familiares, ilustrando la idea que el dispositivo tecnocrático pasa a influir directamente el contexto social de los sujetos (DC, 07/06/2017).
En esta oportunidad se premian estudiantes escogidos en cada taller: orquesta, arduino y robótica y deporte. Además, se premian estudiantes escogidos de pre-básica por su
Escena 11: Ceremonia de premiación y performación