Un imaginario para personas ilustradas es la propuesta de Terry Eagleton (2009), que tiene cabida en el cosmopolitismo, presentada en la obra TROUBLE WITH STRANGERS: A STUDY OF ETHICS. Allí, realiza un análisis crítico del desarrollo de la ética y agrupa las diferentes propuestas usando las categorías de imaginario, simbólico y real. Aunque el autor dedica el grueso de la obra a lo real, es en el tratamiento del imaginario donde surge una perspectiva epistemológica del cosmopolitismo. Según él, hay un desbalance entre imaginario, simbólico y real desde una perspectiva moral que dificulta la coexistencia pacífica global189.
Para Eagleton (2009) la sociedad contemporánea se asemeja al niño en la etapa del espejo quien, al observar su reflejo, tiene problemas para diferenciar a quién ve y si lo visto es real. La interculturalidad y la globalización pueden ser culpadas por este problema. Afirma el autor que, al considerar un mundo cosmopolita, “el imaginario debe abrirse al juego de la diferencia y la alteridad” (Eagleton, 2009, p. 6)190. La sociedad tiene problemas para la coexistencia global por la comprensión estrecha de la alteridad y por un proceso de significación incompleto en el cual la forma y la esencia de los fenómenos aún no es clara a la inteligibilidad humana. Desde el cosmopolitismo, esto quiere decir que, en un marco
189 A partir del año 2000, Eagleton se destaca por su simpatía hacia el marxismo, el psicoanálisis y el cristianismo. Entre otras, dichas afinidades le significan a la obra en mención críticas por la escogencia de las categorías de análisis que al final resultan forzadas, ya que la solución propuesta basada en el amor inspirado por el cristianismo no es completamente desarrollada en el texto. Sin embargo, una interpretación cosmopolita como la que dirige esta investigación encuentra elementos constructivos en dos puntos específicos: la crítica al imaginario y la ruptura de lo real dada en la compleja relación entre ética y política.
190 Traducción por el autor; el texto original dice: “The imaginary enclosure must be thrown open to the play
191 global, al ser humano le cuesta comprender la dimensión e implicaciones de la vida en sociedad, por lo cual se debe cuestionar el significado del estado de naturaleza y la sensibilidad humana.
Según Eagleton (2009, p. 29) “el estado de naturaleza se caracterizaba por la libertad en vez de la anarquía, y extendía la igualdad de los seres humanos”191. En este marco de igualdad y libertad, se conformó un sentido ético común a los seres humanos, una facultad democrática, presente incluso en culturas no occidentales. Sin embargo, ante la dificultad para la coexistencia que enfrenta la sociedad contemporánea, la sensibilidad humana es un obstáculo. Eagleton (2009) afirma que la sensibilidad humana es una de las trampas de la ética porque desconecta el mundo material e inmaterial debido al desbalance entre imaginario, simbólico y real. Por ende, la ética precede a la razón y la justificación epistemológica de las virtudes humanas constituye un desafío. Luego, la sociedad contemporánea debe sobrepasar la etapa del espejo; esto con fundamento en amor propio (self-love) para contrarrestar el egoísmo (self-interest) que enajena al Otro.
El imaginario para personas ilustradas resulta entonces en una transformación del extranjero en las relaciones humanas cuando el egoísmo sea remplazado por una imagen de cercanía, en vez de repulsión192. La transformación del extraño en el imaginario es resultado de un proceso de ilustración de la sociedad que reside en la capacidad de tratar al vecino como a uno mismo en vez de a un extraño (Eagleton, pp. 59-60). Por eso, se habla de un imaginario para personas ilustradas. La idea del extraño como proyección óntica del ser humano que no genera ningún sentimiento se remplaza por las acciones del ser humano con relación a los demás, quienes merecen mayor importancia. “Nuestras acciones siempre
191 Traduccón por el autor; el texto original dice: “the state of nature was one of liberty rather than anarchy,
and preached the natural equality of human beings”.
192 Eagleton se refiere originalmente a amor (love) y odio (hatred), pero resulta más apropiado interpretar cercanía y repulsión para evitar que la definición de amor y odio en el contexto genere confusión. La idea del autor de esta investigación en su lectura de Eagleton refiere a la capacidad de interactuar con el Otro diverso, y radicalmente diferente, dentro de formas pacíficas de coexistencia. Dicha lectura no contradice o difiere de Eagleton, sino que pretende, en un mar de conceptos complejos, facilitar el entendimiento del texto.
192 son un mensaje dirigido al Otro en algún nivel” (Eagleton, 2009, p. 75)193. Desde un punto de vista cosmopolita, para una ilustración que conlleve a la interpretación de nuestras acciones y la transformación del extraño, se vislumbra un problema epistemológico.
La interpretación de nuestras acciones, la transformación del extraño, la creencia en ambos y su justificación merecen un tratamiento epistemológico especial porque siempre existirá la posibilidad de malinterpretaciones debido a los contextos y las diferencias de los involucrados. Mientras el Otro sea un concepto sin rostro en un imaginario desequilibrado, nuestras acciones tienen el riesgo de ser injustificadas, que parten de creencias erróneamente constituidas. La opacidad del Otro en el imaginario repercute en dificultad para su comprensión y a la postre magnifica los problemas de interpretación de lo simbólico. El cosmopolita debe cuestionar su relación con el Otro, en medio de intercambios entre imaginario y simbólico que, de acuerdo con Eagleton (2009), son mediados por leyes.
Al revisar nuestras acciones en el imaginario, las personas ilustradas194 (enlightened) no requieren de un listado detallado de parámetros éticos para convivir entre extranjeros (Eagleton, 2009, p. 115). El cosmopolita podrá comprender que las barreras difusas entre uno mismo y el Otro son producto del imaginario. También debe comprender que las leyes son un paso a lo simbólico, producto de la abstracción, que necesita de instituciones para despolitizarlo porque, según Eagleton (2009, p. 163) “vivir en lo ético es estar infinitamente interesado en la existencia”195. En otras palabras, nuestra propia existencia se implica en la del Otro y sus demandas, en primer lugar y, en la de una esfera política, en segundo lugar. Eagleton (2009) procede afirmando que lo real es una fractura en lo simbólico que puede interpretarse como un problema epistemológico, en el cual, las asimetrías de las relaciones
193 Traducción por el autor; el texto original dice: “our actions are always at some level a message directed to
the Other.”
194 El término puede traducirse también como iluminación y en el inglés no necesariamente se asocia a doctrinas religiosas, sino también a desarrollo humano.
195 Traducción por el autor: el texto original dice: “To live in the ethical is to be infinitely interested in
193 humanas proceden de creencias y juicios cuestionables. El autor complementa afirmando que la cultura no necesariamente nos programa por completo y que hay algo al interior del ser humano que nos habla de la coexistencia. Lo real se enfrenta a una gran cantidad de elementos inhumanos que generan anarquía196:
Únicamente en este fundamento ‘inhumano’ puede construirse una comunidad humana durable. Sí el imaginario es un problema de igualdad, y lo simbólico de diferencia, este punto irrepresentable que se desvanece de humanidad, al cual Lacan denomina Real, es un asunto de igualdad y diferencia, que nos permite encontrarnos reflejados en la misma extranjería o singularidad mortal del Otro (Eagleton, 2009, p. 272)197
Al final, lo real debe revelar al cosmopolita que “la ética y la política son diferentes puntos de vista de la misma realidad”198 (Eagleton, 2009, p. 325), es decir, de las relaciones humanas, cuyas diferencias radican en los aspectos metodológicos por medio de los cuales éstas puedan ser comprendidas.