4.3 Theoretical Analysis
4.5.1 Baseline Comparison
SHIZUTERU UEDA fue un filósofo japonés adscrito a la escuela de Kioto, caracterizado por
su cercanía al pensamiento alemán, país donde realizó estudios en la ciudad de MARBURGO (lugar de nacimiento de HANS-GEORG GADAMER). Fue un estudioso de KITARO NISHIDA y discípulo de KEIJI NISHITANI, ambos filósofos japoneses que vivieron los cambios del Japón tradicional al Japón occidentalizado. Las investigaciones de UEDA sobre zen, filosofía comparada y hermenéutica lo hicieron una figura renombrada en la filosofía comparada entre oriente y occidente y múltiples veces fue invitado a las Conferencias del Círculo de Eranos (Franck, 2004)179. “Al considerar a oriente como un «otro complementario», una de las características de Eranos ha sido el «descubrir», tras la mitología indoeuropea de signo patriarcal, un arcaico sustrato pre-indoeuropeo de signo «matriarcal»” (Ortiz-Osés, 2012, pág. 19).
Las Conferencias de Eranos debatieron sobre la relación entre Oriente y Occidente, problema que siempre estuvo presente en el pensamiento de Ueda y de sus maestros en la
ESCUELA DE KIOTO (Franck, 2004; Ueda, 2004). Las vivencias de estos maestros japoneses
durante la occidentalización ocurrida en Japón a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX se complementan con las investigaciones de Ueda realizadas en Alemania bajo la tutoría de filósofos de la talla de Husserl, Heidegger y Jaspers, entre otros (Franck, 2004; Heisig, 2013). Según las interpretaciones de Ueda (2004, pág. 168) “la creación de una
178 Traducción por el autor; el texto original dice: “We are here concerned, not with "science" as the modern
positivists understand it, but with a cosmopolis that gives a comprehensive account of the world, so as to bind things together in "politico-theological", as much as in scientific or explanatory terms”.
179 El Círculo de Eranos fue un grupo interdisciplinar de intelectuales fundado por Olga Fröbe-Kapteyn, que
nace en 1933 y dura hasta 1988, realizando conferencias sobre hermenéutica, psicoanálisis, semiótica, mitología comparada y antropología cultural, entre otras.
180 cultura mundial única que integrase a Oriente y Occidente sólo era posible a través del descubrimiento de un fundamento más profundo”. De otro lado, un fundamento profundo también fue motivo de debate en los Foros Globales de UNAOC.
Durante el Foro Global de Viena 2013, se expresó que, para fomentar el diálogo intercultural en nuestra época, es preciso fundar un nuevo orden que comprenda el “lenguaje del corazón” (UNAOC, 2013, pág. 45). Dicho de esta forma, la UNAOC invoca un fundamento más profundo para dar cumplimiento a sus objetivos de trazar puentes de diálogo intercultural entre Islam y Occidente. Mientras que para la UNAOC el fundamento profundo recayó en el lenguaje del corazón, para Ueda (2004) este fundamento profundo es un lugar del pensamiento en el cual Oriente y Occidente pueden situarse de forma comprensiva y subordinada en una apertura al infinito.
Para explicar el fundamento profundo de su apertura al infinito, UEDA invoca una anécdota comentada por NISHITANI, según la cual, se le pregunta a NISHIDA sobre qué pensaba al mirar al mar. “Al contemplar el cielo o el mar, ambos tienen la sensación de estar experimentando una especie de «apertura» al infinito, en la que, entre otras cosas, están «situados» Oriente y Occidente” (Ueda, 2004, pág. 171). Se interpreta de esta anécdota que Oriente y Occidente no están unidos por sí mismos, sino que hay puentes entre ambos, sólo si reducen su existencia a la nada desde una apertura al infinito180, es decir, desde una abstracción categorial (Gómez, 2010). Al hacerlo, se encontrarán caminos alternativos para el entendimiento donde la verdad carezca de sujeto (Nakagawa, 2006).
Si nuestra experiencia no está infundada directamente, de una forma y otra, por un sentido de amplia «apertura», no podrá tratarse de una experiencia abierta. Y esto nos incapacita para concebir un principio nuevo para un mundo unificado capaz de soportar la presión de las contradicciones que conlleva la relación entre Oriente y Occidente (Ueda, 2004, pág. 171).
180 La nada en este sentido es una forma de pensamiento, no una negación del ser. “No hay duda de que el No-
ser ha estado siempre y paradójicamente «presente» en la filosofía occidental; pero, por así decir, negativamente: el No-ser no «es»” (Heisig, 2013, pág. 9).
181 Si se pone de otra manera, es posible aplicar la apertura al infinito a las necesidades del debate que la UNAOC propone. En la búsqueda de mejoras para las tensiones en las relaciones entre Islam y Occidente, se estima necesario asumir una postura de diálogo intercultural donde ninguno de los dos grupos humanos existe por sí solo, sino como parte de un cosmos mayor (cosmópolis) y en el que la verdad no sea un hecho racional sino moral. Según Gadamer (2010, pág. 209) “la incapacidad del otro es a la vez incapacidad de sí mismo”, que es producto de la inexistencia de un lenguaje común y también configura un problema moral. Por ende, se debe trazar un lenguaje común de la cosmópolis, donde se sitúe Islam y Occidente sobre un fundamento profundo con bases que no recaigan exclusivamente en la racionalidad. “Una apertura que sea meramente un producto del pensamiento puede convertirse al final en una pura actitud de cerrazón etnocéntrica y oposición” (Ueda, 2004, pág. 171).
Ueda (2004) invita a reconsiderar la relación entre Oriente y Occidente desde una visión superior, que permita la constitución de una cultura mundial que él llama apertura al infinito. Su propuesta no es más que renovar el diálogo intercultural que permita actualizar la idea del cosmos, sin caer en excesiva racionalidad. Así, el diálogo intercultural mantiene un carácter propenso a la paz, equitativo y moral. “Para actuar con criterio al servicio de un fin justo y moral, la persona deberá recurrir a los sentimientos alimentados en la familia – sentimientos de empatía y compasión–, y deberá dejar que intervengan en su juicio sin obnubilarlo” (Chin, 2009, pág. 219). Se entiende familia, desde el cosmopolitismo, como una extensión del corazón hacia el cosmos, es decir, del individuo hacia la sociedad (Tuan, 1996).
Atrás, se expuso que ULRICH BECK y RAIMON PANIKKAR también invitan a cambiar la visión de la existencia y sus problemas si queremos dar un tratamiento alternativo a las dificultades de convivencia relacionadas con la interculturalidad. En conjunto con
SHIZUTERO UEDA, los autores convergen en que una postura de diálogo intercultural es
aquella que sitúa a los participantes como pares morales, quienes tienen como objetivo asegurar la supervivencia de todos los involucrados en condiciones equitativas por medio
182 de una visión cosmopolita, un desafío intercultural o una apertura al infinito. Invitan a derrotar la excesiva racionalidad para mejorar las relaciones entre Islam y Occidente. Esta visión renovada del cosmos requiere estructuras que permitan que dichas nociones se hagan conocimiento y, a su vez, se transmitan en el mundo. Es así como se da paso a las perspectivas epistemológicas.