El ascenso del Sur, en alguna medida, ha tomado al mundo por sorpresa. El supuesto anterior, aunque no se haya dicho, era que los países en desarrollo podrían aproximarse de manera constante a los estándares del desarrollo humano en los países industrializados (“convergencia”), pero que los países industrializados permanecerían en una posición fuerte, de liderazgo. En muchos aspectos esto es lo que sigue ocurriendo: los valores del IDH promedio son sustancialmente más bajos en muchos países del Sur. Pero lo que ha tomado al mundo desprevenido es que aun en niveles inferiores de desarrollo humano, los países del Sur ahora son jugadores de importancia en el escenario mundial, con recursos financieros y peso político que influyen en la toma de decisiones internacional.
Esto ya era evidente durante los primeros años del siglo XXI, ya que China y otras economías emergentes acumulaban vastas reservas, que mantenían como bonos del Tesoro de los EE. UU, lo que apuntalaba el dólar estadounidense de modo eficaz. Pero la situación llegó a un alivio más marcado después de 2008, luego de la crisis bancaria y los impactos económicos posteriores que llevaron a algunos de los países más ricos a la recesión, y amenazaron la supervivencia de una de las principales monedas del mundo. Ahora, los países del Norte están buscando a los del Sur para mantener la economía mundial en movimiento.
En la práctica, cada grupo de países necesita de los otros más que nunca. El Norte necesita que los países más vigorosos del Sur mantengan la demanda de bienes y servicios exportados, especialmente debido a que una serie de sus propias economías y sociedades se encuentran debilitadas por acérrimos programas de austeridad. El Sur necesita del Norte no solo como un mercado maduro, sino también como una fuente de innovación y tecnologías complejas.
El ascenso del Sur demuestra que el mundo se ha vuelto más difuso e interconectado. Una consecuencia es que en lugar de mirar al Norte en busca de inspiración, ahora los países en desarrollo miran a sus compañeros del Sur para tener modelos de desarrollo apropiados. Aquí, en lugar de observar un menú estéril de opciones ideológicas, pueden examinar qué ha funcionado y en qué circunstancias, y elegir las herramientas más adecuadas. El capítulo 3 incluyó ejemplos de programas y políticas que han funcionado para mejorar el desarrollo humano en economías emergentes del Sur, desde inversiones en salud pública y educación hasta programas de transferencia condicionada en efectivo. Dichos ejemplos pueden inspirar políticas similares en otros países, pero con la comprensión de condiciones, instituciones y necesidades nacionales específicas.
Este Informe ha resumido algunos de los impulsores del desarrollo más efectivos: un Estado desarrollista dinámico, la capacidad de conectarse con los mercados mundiales, y la promoción de la inclusión social y de un desarrollo humano de gran amplitud. En el interior de cada uno de estos existen múltiples opciones, pero no soluciones universales. Lo que funcionó en un país puede tener pocas posibilidades de funcionar en otro.
Sin embargo, los países más exitosos han demostrado que las opciones innovadoras y, a veces, contrarias a la intuición, pueden dar buenos resultados. Pagar a los padres para que lleven a sus hijos a clínicas de salud puede parecer innecesario, pero como muestra el caso de México, puede funcionar para mejorar la salud de los niños; sus programas de transferencia condicionada en efectivo han despertado interés en todo el mundo. De manera similar, el uso de teléfonos móviles para actividades bancarias cobró un importante sentido en Kenia y Filipinas para los habitantes que nunca antes habían tenido una cuenta bancaria y vivían lejos de una oficina bancaria.
Así, los países del Sur han estado utilizando sus propias ideas y energía para crear un nuevo ímpetu para el desarrollo humano. Pero en este complejo entorno político, económico y social mundial, es posible que este dinamismo aún no haya producido resultados sostenibles. Ya existen signos de una desigualdad creciente y de expectativas frustradas que podrían dar lugar a conflictos sociales violentos. Y hay una seria preocupación de que la sobreexplotación de los recursos mundiales combinada con los efectos del cambio climático arruine el planeta para las generaciones futuras.
Es por ello que este Informe también se ha centrado en qué es necesario para asegurar que el desarrollo humano avance de maneras tanto productivas como sostenibles. Esto comprende medidas dirigidas a
una adecuada formulación de políticas debe contemplar las capacidades sociales, no solo las individuales
mejorar la equidad, a permitir la libre expresión y participación, a hacer frente a presiones ambientales y a manejar el cambio demográfico.
El abordaje de estas cuestiones demandará habilidades y un compromiso considerables por parte de los Gobiernos nacionales y de la sociedad civil. Como explica este capítulo, también demandará una cooperación mundial mucho más fructífera, a medida que los Gobiernos nacionales, las organizaciones internacionales y la sociedad civil mundial incipiente encuentren su camino hacia nuevos modelos de cooperación y comprensión mutuas. Algunos de estos puntos incluirán la remodelación de las instituciones existentes para dar cabida al nuevo equilibrio de poderes mundial. Otros pueden adoptar nuevas y diversas formas institucionales. A lo largo de todo este proceso, los principios fundamentales del desarrollo humano perduran. Como siempre, el objetivo es expandir las opciones y las capacidades para todos, dondequiera que vivan. Muchos países del Sur ya han demostrado lo que puede hacerse, pero solo han transitado una parte del camino. Para los años venideros, este Informe sugiere cinco conclusiones amplias:
El aumento de la fortaleza económica del Sur debe estar acompañado por un pleno compromiso con el desarrollo humano
La inversión en desarrollo humano no tiene solo una justificación moral, sino que además buena educación, salud y buen bienestar social son esenciales para triunfar en una economía mundial más competitiva y dinámica. En particular, la prioridad de dicha inversión deben ser los más pobres; es necesario insertarlos en el mercado y aumentar sus oportunidades de subsistencia. La pobreza es una injusticia que puede y debe resolverse con acciones concretas. Existen recursos mundiales suficientes para lograr ese objetivo, si se dirigen hacia ese propósito.
Una adecuada formulación de políticas debe contemplar las capacidades sociales, no solo las individuales. Las personas se desenvuelven en instituciones sociales que pueden limitar o fomentar su potencial de desarrollo. Las políticas que cambian las normas sociales que limitaban el potencial humano, como las nuevas restricciones legales contra los matrimonios precoces o las exigencias de dote, pueden dar lugar a oportunidades adicionales para que los individuos alcancen todo su potencial.
Como subraya este Informe, una de las consecuencias del ascenso del Sur es que la mayoría de los países ahora tiene una política y un espacio fiscal en ascenso para establecer objetivos destacados: eliminar la pobreza, pujar por compromisos de
empleo completo e innovar hacia vías de bajo carbono. Muchos países ya no sufren el estorbo de las condicionalidades que a veces acompañan la ayuda internacional y las transferencias de recursos, mientras que el ascenso reciente de los precios de los productos básicos ha revertido la larga reducción de los términos de comercio a los que se enfrentaban muchos productores de bienes primarios.50 Esto provee un colchón de recursos que puede administrarse de maneras que mejoren el desarrollo humano nacional por parte de Gobiernos comprometidos para evitar la “maldición de los recursos”.
Las previsiones presentadas en el capítulo 4 refuerzan este punto. Muestran que, con un fuerte compromiso hacia el desarrollo humano y políticas macroeconómicas prudentes, es posible reducir drásticamente la pobreza en África Subsahariana; una región donde los escenarios de referencia muestran un probable incremento futuro en la cantidad de personas pobres debido a que el crecimiento de la población deja atrás al crecimiento económico. los países menos desarrollados pueden aprender y beneficiarse del éxito de las economías emergentes del Sur
La acumulación sin precedentes de reservas financieras y fondos soberanos en el Sur (US$6,8 billones), así como también en el Norte (US$3,3 billones), brinda una oportunidad para acelerar un progreso de gran amplitud. Hasta una pequeña porción de estos fondos destinados al desarrollo humano y a la erradicación de la pobreza podría tener una gran influencia. Como se mencionó, la inversión pública en Asia Meridional y África Subsahariana podría aumentar al 11,7% del PIB utilizando tan solo el 3% de las reservas internacionales de algunas de las más grandes economías del Sur.
A la vez, el comercio Sur-Sur y los flujos de inversión pueden apalancar los mercados extranjeros de diversas maneras, por ejemplo participando en cadenas de valor regionales y mundiales para facilitar la difusión de ideas y tecnologías. El rápido crecimiento en la inversión y el comercio entre países del Sur puede servir de base para trasladar la capacidad de fabricación a regiones y países menos desarrollados. Las recientes empresas conjuntas chinas e indias y las inversiones de fabricación iniciales en África sirven como preludio de una fuerza mucho más expandida de lo que este potencial representa. Para aprovechar al máximo este potencial, se puede recurrir a instituciones nuevas e innovadoras. Las redes de producción internacional proveen oportunidades para agilizar el proceso de desarrollo al permitir a los países que salten hacia nodos de producción más sofisticados, ofreciéndoles
Existen bases para lograr instituciones regionales fuertes, pero se puede hacer más para acelerar y profundizar estas relaciones, así como para garantizar la inclusividad
el doble beneficio de la protección contra los caprichos de las fluctuaciones de divisas extranjeras.
La cooperación para el desarrollo y la transferencia de tecnología Sur-Sur conservan un potencial inmenso para respaldar el desarrollo humano. Las transferencias de tecnologías del Norte requieren una adaptación costosa dadas las diferencias en la capacidad de absorción; pero es más probable que las transferencias tecnológicas dentro del Sur necesiten cierta adaptación e involucren tecnologías y productos más apropiados. Los mercados crecientes en países en desarrollo brindan a las compañías del Sur la oportunidad de concentrar versiones innovadoras y asequibles del mercado de productos estándar, incluidos alimentos, indumentaria, electrodomésticos y vehículos automotores. Cabe destacar que la abrupta caída del precio de los bienes de capital como resultado de la intensa competencia mundial encabezada por China e India podría acelerar la creación de capacidades de producción y fabricación en muchos países en desarrollo. Dicha producción puede adaptarse a los niveles de ingresos y a las preferencias de los consumidores locales. Esta dinámica tiene el potencial de proveer a los pobres acceso a bienes de consumo; mientras que los innovadores crean trabajos y desarrollan las capacidades de los productores. Nuevas instituciones y asociaciones pueden facilitar la integración regional y las relaciones Sur-Sur
En materia de financiamiento y ayuda, el Sur ya se encuentra estableciendo instituciones gubernamentales regionales en forma activa. Las alternativas regionales al FMI, como la Multilateralización de la Iniciativa Chiang Mai y el Fondo Latinoamericano de Reservas, han dejado libre un espacio de políticas para que los países protejan las prioridades nacionales y, a la vez, aborden los problemas de la balanza de pagos y las cuestiones de liquidez a corto plazo.
Existen bases para lograr instituciones regionales fuertes, pero se puede hacer más para acelerar y profundizar estas relaciones, así como para garantizar la inclusividad. Dado que los países acaudalados han restringido la ayuda para abordar cuestiones nacionales, los bancos regionales de desarrollo y las relaciones de ayuda bilateral suministran recursos adicionales para los proyectos de desarrollo. Estos nuevos mecanismos de ayuda también tienden a priorizar el pragmatismo por sobre la ideología. Los bancos de desarrollo de infraestructura, por ejemplo, ofrecen nuevas posibilidades para el financiamiento del desarrollo. Brasil, China, India, la Federación
de Rusia y Sudáfrica han propuesto un banco de desarrollo para movilizar sus considerables reservas con el propósito de financiar proyectos entre países en desarrollo. El desarrollo de infraestructura conformaría un uso importante de dichas reservas.
El comercio con otros países en desarrollo da cuenta ahora de una mayoría de exportaciones de mercancías y manufacturas de países en desarrollo; exportaciones cada vez más dotadas de habilidades y tecnología. Actualmente se necesitan instituciones más fuertes que faciliten estas vinculaciones de inversión y este comercio Sur-Sur. Las inversiones y el comercio Sur-Sur expandidos pueden reducir la vulnerabilidad ante los recesos económicos del Norte, y proveer oportunidades para apalancar los mercados extranjeros de diversas maneras.
El comercio regional y las relaciones de inversión también pueden afianzarse optimizando el tránsito, el transporte y los procedimientos aduaneros; armonizando los esquemas reguladores; invirtiendo en la infraestructura de transporte regional; y disminuyendo los aranceles en el comercio Sur-Sur para los productos finales. La disminución de tales aranceles podría producir beneficios colectivos para las economías del Sur de US$59 mil millones.51
Una nueva Comisión del Sur para los primeros años del siglo XXI podría aportar una visión renovada de cómo la potencia y la diversidad del Sur pueden conformar una fuerza mundial para el desarrollo de la solidaridad. Los elementos clave están: distintos legados proporcionan una base para el intercambio expandido; diversas experiencias están en el punto justo para ser compartidas; nuevas asociaciones transfronterizas pueden competir en los mercados mundiales; y, sobre todo, el reconocimiento y la implementación de estrategias ventajosas para todos pueden motivar nuevas formas de cooperación Sur-Sur.
una mayor representación del Sur y de la sociedad civil aceleraría el progreso en lo que respecta a los principales desafíos mundiales
El ascenso del Sur ha dado lugar a una mayor diversidad de opiniones en la escena mundial. Esto representa una oportunidad para desarrollar instituciones de Gobierno que representen plenamente a todo el electorado que podría utilizar esta diversidad de manera productiva para hallar soluciones a los problemas del mundo.
Las organizaciones internacionales precisan nuevos lineamientos que incorporen la experiencia del Sur. El Grupo de los 20 incorpora su experiencia;
un mundo más justo y equitativo exige espacio para múltiples opiniones, además de un sistema de discurso público
pero los países del Sur también necesitan una representación más equitativa en las instituciones Bretton Woods, en las Naciones Unidas y en otros organismos internacionales.
La sociedad civil activa y los movimientos sociales, tanto nacionales como internacionales, utilizan los medios para amplificar sus reclamos de Gobiernos justos y equitativos. La propagación de movimientos y plataformas para la comunicación de mensajes y demandas clave desafía a las instituciones de Gobierno a adoptar principios más democráticos e inclusivos. En términos generales, un mundo más justo y equitativo exige espacio para múltiples opiniones, además de un sistema de discurso público.
El ascenso del Sur presenta nuevas oportunidades para alcanzar un mayor suministro de bienes públicos
Un mundo sostenible requiere una mejor gobernanza y una mayor disponibilidad de bienes públicos mundiales. Las preocupaciones mundiales aumentan en volumen y urgencia, desde cómo afrontar el cambio climático y la inestabilidad económica y financiera internacional, hasta la lucha contra el terrorismo y la proliferación nuclear. Todos estos aspectos requieren una respuesta mundial. Sin embargo, en muchos sitios la cooperación internacional sigue siendo lenta y, a veces, preocupantemente dudosa. El ascenso del Sur presenta nuevas oportunidades para un suministro más efectivo de bienes públicos mundiales y para el desbloqueo de muchos asuntos mundiales actualmente estancados.
Los caracteres público y privado no son, en la mayoría de los casos, propiedades innatas de los bienes públicos, sino construcciones sociales y, como tales, representan una elección de políticas. Los Gobiernos nacionales pueden intervenir si se trata de una política a nivel nacional, pero ante un desafío mundial se precisa de cooperación internacional, lo cual solo es posible con la participación voluntaria de muchos Gobiernos. Dada la cantidad de desafíos acuciantes, para avanzar en la determinación de la condición de público o privado harán falta líderes particulares e institucionales fuertes y comprometidos.
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El ascenso del Sur es fundamentalmente la historia de la transformación a paso acelerado del mundo en desarrollo y del profundo impacto en diversas facetas del desarrollo humano. Hasta el momento las discusiones mundiales sobre este fenómeno se han centrado casi exclusivamente en el crecimiento económico de los países en desarrollo más grandes. Este Informe emplea
un cristal del desarrollo humano para reflejar una proyección neta más amplia y mostrar que los impactos se han extendido en cuanto a la gran cantidad de países en desarrollo involucrados y al entrelazamiento de los desafíos y las posibilidades mundiales en constante crecimiento; desde la sostenibilidad ambiental y la equidad, hasta la erradicación de la pobreza y la reforma de las instituciones mundiales. Los cambios se están produciendo en una escala y a un ritmo sin precedentes, impulsados por la interacción con un mundo más extenso a través del comercio, los viajes y las telecomunicaciones de maneras que antes eran impensadas.
Los países de rápido desarrollo escogieron sus propios caminos bien diferenciados hacia el desarrollo. Aun así incluyen características importantes, entre las que se cuentan un liderazgo efectivo de los Gobiernos, un compromiso abierto con la economía mundial y políticas sociales innovadoras que abordan las necesidades nacionales de desarrollo humano. También se enfrentan a muchos de los mismos desafíos, desde desigualdades sociales hasta riesgos ambientales. Y han desarrollado sus propios enfoques de políticas nacionales con una creciente autonomía, por sus propios motivos de soberanía nacional, sin las restricciones de una condicionalidad forzosa o de modelos externos impuestos.
El progreso del Sur está impulsado por interconexiones con los países desarrollados y cada vez más con el mundo en desarrollo. De hecho, los intercambios económicos se están expandiendo cada vez más rápido “horizontalmente” (en una base Sur-Sur) que en el eje tradicional Norte-Sur. Las personas están intercambiando ideas y experiencias a través de nuevos canales de comunicaciones, y están buscando una mayor rendición de cuentas de los Gobiernos y de las instituciones internacionales por igual. El Sur en su totalidad está impulsando un crecimiento económico global y cambios sociales por primera vez en siglos. El Sur precisa del Norte, pero cada vez más, el Norte también precisa del Sur.
Notas
Panorama general
1 Atsmon y otros 2012.
2 Samake y Yang 2011.
3 El dividendo demográfico se considera
una buena oportunidad para obtener crecimiento económico adicional a medida que aumenta la proporción de población económicamente activa. Como en una transición demográfica los niveles de fertilidad disminuyen, la cantidad de niños se reduce mientras que la población de personas económicamente activas aumenta, lo que hace bajar la tasa de dependencia. Ante esta situación, el país puede aprovechar los beneficios de contar con una mayor capacidad productiva asociada al menor número de dependientes. No obstante, si los niveles de fertilidad siguen reduciéndose, las tasas de dependencia comenzarán a aumentar en un futuro junto con el número de trabajadores jubilados.
Introducción
1 Según el Banco Mundial (2012a), la