2.6 Acknowledgments
3.3.6 Analysis
La reunión a solas entre los dos presidentes duró una hora y treinta y cinco minutos, algo inusual para ese tipo de entrevistas. Kennedy sostuvo que su gobierno deseaba realizar un esfuerzo nacional para proveer recursos a la Argentina, siempre y cuando la Argentina realizara un esfuerzo concertado para evitar incursiones del comunismo provenientes del continente o de afuera. Frondizi respondió que Estados Unidos necesitaba amigos firmes en el sur. Reiteró que para que la experiencia económica argentina sirviera de ejemplo a otros países, era esencial la ayuda norteamericana como recompensa a los sacrificios argentinos.15
Los presidentes se trasladaron luego a una sala contigua para la reunión con sus ministros y funcionarios. Kennedy expresó en voz alta: “you are very hard!” (usted es muy duro) y agregó: “ahora me explico por qué ha logrado sobrevivir a todos los embates”. Frondizi respondió: “Esa fuerza, si la tengo, la aplicaré a hacer realidad la Alianza para el Progreso”.16
12 Ministerio de Relaciones Exteriores, Memorándum, septiembre de 1961, cit.
13 Embajada de la República Argentina, Memorándum, Asistencia de los Estados Unidos para el
reequipamiento de material de comunicaciones y transportes del ejército argentino, Nueva York, 25-IX-1961, Fondo CEN, caja 543.
14
Telegram From the Department of State to Embassy in Argentina, Washington, 27-IX-1961,
FRUS, 1961-1963, Vol. XII, American Republics, doc. 173.
15
Memorandum of Conversation Between Kennedy and Frondizi, 26-IX-1961, National Archives, Washington, DC, Record Group 59, Central Decimal Files 1960-1963, Box 1221, File
611.35/2-761, citado en Cisneros y Escudé, op. cit., t. XIII, pp. 273-274
16 Segunda visita presidencial de Arturo Frondizi a Estados Unidos, 23 a 29 de septiembre de
1961, p. 18, Fondo CEN, caja 543. Kennedy había sido advertido sobre este enfoque de “línea dura” por la embajada norteamericana, al transmitir que la opinión de Frigerio era llevar adelante una negociación firme que hiciera de la asistencia económica de Estados Unidos el precio del apoyo político argentino a la política cubana del país del norte. Véase Embassy Background Paper for Kennedy for Frondizi’s 26-IX-61 visit to the President, 20-IX-61,
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Kennedy informó que el presidente argentino había presentado una lista de proyectos prioritarios para el desarrollo de la Argentina, solicitando un compromiso de apoyo a los mismos. El gobierno norteamericano tenía la mejor predisposición para considerar esos proyectos pero debían estudiarlos expertos en cada área. Al comparar con los anteriores, no quedaba claro cuáles eran los prioritarios.17
Kennedy explicó que Estados Unidos tenía una situación presupuestaria difícil y la situación en el Congreso no era favorable, pues éste en materia de ayuda internacional había reducido el presupuesto drásticamente. A principios de 1961 el Congreso había aprobado 500 millones de dólares para el cumplimiento del Acta de Bogotá y 100 millones para la ayuda a Chile. Ahora no había recursos para financiar la Alianza para el Progreso. El déficit del presupuesto alcanzaba a 6.000 millones de dólares que era más que el programa de ayuda.
El presidente norteamericano necesitaba demostrar al Congreso que los países latinoamericanos estaban haciendo nuevos esfuerzos para crear las condiciones para su desarrollo mediante políticas adecuadas, una mejor distribución de la riqueza y de la tierra y proyectos bien elaborados. Luego de estudiar éstos detenidamente, el año siguiente se pediría una asignación especial que estableciera un fondo para la financiación de la Alianza.
Frondizi sostuvo que “la Argentina tiene derecho a pedir una cooperación excepcional porque el esfuerzo que había llevado a cabo hasta el presente, con un gran sacrificio para todo el país, ha sido también excepcional”. El ejemplo argentino tendría gran impacto en América latina. El presidente argentino podría recorrer los países latinoamericanos “para reivindicar la superioridad del desarrollo democrático frente a la perturbación revolucionaria cubana”. Pero el presidente argentino no iría a una mera campaña ideológica, sino a mostrar los resultados concretos de una política democrática de desarrollo.18
El gobierno argentino estaba decidido a proceder con el complejo de El Chocón y deseaba apoyo “político” si no era posible un compromiso financiero. Kennedy estuvo de acuerdo con una respuesta favorable respecto de la participación de Estados Unidos en el proyecto, condicionada a una recomendación positiva del BID.19
Kennedy, National Security Files 1961, Box 8 File 9/9/61, Folder 3, cit. en Cisneros y Escudé,
op. cit., p. 274.
17 Primera entrevista, Nueva York, 26-IX-1961, cit. El secretario Rusk recibió el memorándum
dirigido a Kennedy con anticipación y envió una nota a éste antes de la reunión, explicando que el pedido de la Argentina superaba los 1.000 millones de dólares. Rusk hacía notar que sólo un pequeño porcentaje de los proyectos habían sido mencionados antes y “los nuevos aparecían como haber sido concebidos rápidamente y presentados al azar –aparentemente con el propósito de dar al gobierno norteamericano una oportunidad para proveer asistencia financiera si éste estaba dispuesto a hacerlo”. Rusk recomendó a Kennedy dar a Frondizi sólo un compromiso general de asistencia. Los proyectos específicos tendrían que ser discutidos con los asesores. Telegram From the Department of State to Embassy in Argentina, Washington, 27-IX-1961, cit.
18 Primera entrevista, Nueva York, 26-IX-1961, cit.
19
Telegram From the Department of State to Embassy in Argentina, Washington, 27-IX-1961,
183
El otro tema abordado fue Cuba. El presidente norteamericano aclaró que la cuestión no debía plantearse como un problema entre Estados Unidos y Cuba. Desde el punto de vista norteamericano no se temía la propaganda comunista o una agresión militar desde Cuba, pero no se podía permitir que este país pretendiera propagar la revolución a América latina. El problema correspondía a todo el hemisferio y resultaba indispensable una acción conjunta para aislar a Cuba. No era deseable que Cuba se infiltrara en el sistema interamericano y participara en las instituciones regionales. Por eso interesaba la propuesta de Colombia.
El presidente norteamericano, explicó Frondizi, había dado clara indicación de su comprensión del problema al expresar en la conversación privada que la cuestión de Cuba no podía resolverse por la vía de las armas, ya que con ello se corría el riesgo de que mientras se propiciaba esa solución apareciera otro régimen castrista en cualquier país latinoamericano.
Kennedy reconoció el liderazgo de la Argentina en América latina junto con Brasil y México. Toda solución continental debía concretarse con el apoyo y la participación de esos países, así como cualquier problema que los afectase tendría consecuencias para toda la región
El presidente argentino solicitó la sustitución del embajador y de representantes no diplomáticos en la Argentina, en razón de su conexión con miembros de las fuerzas armadas. Kennedy anunció el cambio de embajador pero no prometió nada respecto del otro personal.20
Los argentinos pusieron énfasis en su deseo de ampliar el mercado norteamericano para sus carnes. Kennedy aseguró que una nueva investigación por científicos independientes sería la base para un tratamiento más objetivo.
El secretario Rusk planteó la cuestión del acuerdo bilateral de aviación. El canciller Cárcano rehusó la discusión por no tener suficiente información. No se hizo mención de posibles préstamos para aeropuertos. Los proyectos para producción de acero y reorganización de los ferrocarriles fueron apenas aludidos.
Los argentinos se mostraron poco impresionados con los documentos cubanos que Rusk les mostró antes de la reunión, dudando de su autenticidad. Aquéllos supuestamente probaban la injerencia cubana de Castro en los asuntos internos de la Argentina.21
Al finalizar la conferencia los presidentes dieron a conocer un Comunicado Conjunto con las conclusiones del encuentro. En él se afirmaba que el presidente Kennedy
20
Primera entrevista, Nueva York, 26-IX-1961, cit.
21 Los documentos habrían sido obtenidos por un desertor de la embajada cubana en Buenos
Aires. El Departamento de Estado decidió entregar a los visitantes argentinos un conjunto completo de fotos, debido a que los exiliados cubanos estaban ansiosos por dar a conocer los textos y la entrega directa relevaría al Departamento de responsabilidad por las repercusiones de dicha publicación. Véase Telegram From the Department of State to Embassy in Argentina, Washington, 27-IX-1961, cit.
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aprovechó esta oportunidad para reiterar el firme compromiso de su gobierno de apoyar al gobierno de la Argentina en su programa de desarrollo con el objeto de ayudarlo a alcanzar, tan pronto como sea posible, mejores niveles de vida y un más alto bienestar social para todo el pueblo argentino.
El comunicado afirmaba “los principios de cooperación, de no injerencia de países extracontinentales en los asuntos hemisféricos, de autodeterminación de los pueblos y de no intervención, de solidaridad política, respeto mutuo, vigencia de la democracia representativa y desarrollo económico y social, en todos y cada uno de los países del hemisferio”.22