Lo que denominamos “pensamiento” consiste en relacionar conceptos o significados, es decir, operar con ideas, resolver problemas, comparar datos, etc. El pensamiento constituye un concepto “operativo”, es decir, supone el procesamiento de datos, resolución de problemas. Por esto, el pensamiento expresa las características generales de la inteligencia, es decir, cuando pensamos, expresamos el grado de inteligencia o capacidad personal. La inteligencia, definida como capacidad de adaptación al medio, es lo que posibilita las diversas formas del pensamiento(deductivo, inductivo, divergente, convergente, etc.). La inteligencia constituye un proceso implícito y permite que un sujeto pueda pensar. Es el mecanismo general que se expresa cuando pensamos. Sin embargo, en la actualidad, tanto la idea de “inteligencia” como el de “pensamiento” se utilizan indistintamente y se utiliza el concepto de “desarrollo cognitivo” cuando se estudia el desarrollo del pensamiento o la inteligencia.
Los genios
Se considera que el “superdotado” o genio posee una inteligencia de nivel superior a la media, gran creatividad, originalidad de producciones, pensamiento de tipo divergente(porque resuelve problemas a través de caminos nuevos y no como el común de la gente), entre otros. Se subraya la creatividad, la rapidez intelectual o capacidad simbólica(ejemplo con problemas matemáticos, para el razonamiento abstracto, para crear
hipótesis, etc.), la curiosidad, y la capacidad para la resolución adecuada de problemas, como las más importantes.
El genio intelectual o superdotado, ¿nace o se hace? .Las controversias genètico-adquiridas nunca dieron respuestas cabales al respecto. Mejor es hablar de complementariedad entre lo que se hereda(como potencialidad) y lo que se adquiere en la socialización. Así, el genio constituye un producto de las múltiples estimulaciones de parte de una madre suficientemente buena y de un padre que cumplió su función de “asesor” respecto de cómo se resuelven las cosas. Para construir un genio es imprescindible la estimulación múltiple de las diversas capacidades (intelectuales, afectivas, practicas, interpersonal, numéricas, etc.). Sin embargo, un ambiente facilitador que otorgue limites adecuados, con funciones maternas y paternas adecuadas, son indispensables para estructurar una vida afectiva sana, condición indispensable para entrar en la categoría de “genio” (intelectual y afectivo). Para ser genio no bastan las capacidades intelectuales, porque se suman las capacidades humanitarias o emocionales. Uno puede ser un genio en robótica, pero muy poco sociable. Ämbos aspectos(el intelectual y el adaptativo o emocional) se complementan en el genio.
Inteligencia e identidad
¿En que se apoya la inteligencia?. En la interacción, recibimos datos respecto de la propia identidad o autoimagen. Esta Imagen de sí opera como sostén afectivo de los procesos intelectuales. La identidad y la inteligencia se potencian o disminuyen conjuntamente. Un sujeto con una imagen segura logrará resolver mas eficazmente las problemáticas que otro, de una identidad menos segura. En algunos casos, una identidad contradictoria, conflictiva, puede llevar a buenos rendimientos intelectuales, aunque a costa de problemas emocionales no resueltas. Una identidad precaria lleva a rendimientos igualmente precarios.
También cuenta la autoestima, que consiste en la propia valoración o el amor propio. Esta autoestima se relaciona con la estima que nuestros padres nos han legado. A título de “herencia psicológica”, los padres nos ceden un “ideal del yo” o imagen ideal a asumir. Por ejemplo, la imagen del padre que “sabe”, lo que lleva a que el hijo idealize ésta actitud.
Los logros intelectuales se realizan en función de esta imagen ideal a que se aspira. Opera como meta y motivación inconsciente del pensamiento y la inteligencia. Sin embargo, un ideal del yo muy elevado puede llevar a fracasos porque la imagen ideal que uno busca puede requerir capacidades intelectuales que uno no tiene incorporado. Esto lleva a frustración o decepción. En otros casos, uno logra cumplir el ideal del “inteligente” logrando los objetivos de vida. De ahí la importancia de la educación familiar y escolar: la desvalorización de los logros intelectuales de parte de padres y educadores llevan a la desvalorización de los logros intelectuales y a bajos rendimientos.
Inteligencia femenina y masculina?
¿Hay una inteligencia para cada sexo?. Los estudios comparativos respecto de logros intelectuales en ambos sexos demuestran
que los rendimientos son similares. Las diferencias surgen si exploramos las aptitudes especificas de cada sexo como la aptitud verbal(hablar, comunicarse), razonamiento, aptitudes mecánicas, etc. En matemática (resolución de problemas, etc.) y en razonamiento (construcción de hipótesis, argumentos, juicios, etc.), como en aptitudes mecánicas y practicas que exigen destrezas corporales, se destacan los sujetos masculinos. Las mujeres se destacan fluidez verbal, en aptitudes musicales, artísticas, destrezas manuales finas, memoria repetitiva, entre otros. Los hombres en matemática, ejecuciones practicas y en razonamientos abstractos. Tales diferencias se dan dentro de una inteligencia media similar en ambos sexos. Sin que exista superioridad de un sexo sobre otro, lo que resaltan son diferencias y especializaciones en aptitudes especificas para cada sexo. Esto se vincula con el tipo de socialización destinada a cada sexo.
Interpretaciones frecuentes del C.I:
• C.I superior a 130: Genio o superdotado. • C.I entre 120 y 130: Inteligencia superior. • C.I entre 110 y 120: Inteligencia brillante. • C.I entre 90 y 110: Normal o promedio.
• C.I entre 80 y 90: Media baja, Poco inteligentes.
• C.I entre 70 y 80: Inteligencia limítrofe, ligera insuficiencia. • C.I de 69 y menos: Retraso mental.
El cociente intelectual estimativo de algunos genios • Napoleón: C.I 145.
• Kant: C.I 160 • Mozart: C.I 150.
• Leonardo Da Vinci: C.I 160 • Descartes: C.I. 160.
• Galileo: C.I 165. • Newton: C.I 160.
Es decir, el promedio es de alrededor de 160 puntos., deducido de sus logros intelectules y prácticos
Coheficiente intelectual según clase social:
• En la clase media y alta: el C.I oscila entre 100 y 130 aproximadamente.
Teoría multifactorial de la inteligencia
Para los primeros psicólogos como Alfred Binet, la inteligencia se componía de un conjunto complejo de procesos simbólicos, capacidades para formular problemas, habilidades verbales, memoria, razonamiento, etc. , que en su conjunto expresaba un indicador numérico o C.I medido a través de un test. Charles Spearman, expresaba en 1904 que la inteligencia se componía de un factor general. (“G”) que se apoyaba en otras capacidades menores y especificas llamadas factores “s”. Según sus investigaciones, el rendimiento general en matemática, razonamiento, memoria, etc. , se debe al factor “G”. Pero el rendimiento desigual en cada una de esas habilidades se debe al factor “s”. Aunque lo que diferencia cada capacidad intelectual es el rendimiento general o factor “G”.
El psicólogo Norteamericano L. Thurstone modifica este panorama al proponer su Teoría Multifactorial de la inteligencia. Los rendimientos diferentes no se deben al factor “G” sino a diversos factores relativamente independientes entre sí:
La inteligencia se compone de siete factores:
• Comprensión verbal: recepción e interpretación de palabras. • Fluidez verbal: composición o emisión fluida de palabras. • Aptitud numérica: rapidez y exactitud en cálculos matemáticos. • Razonamiento abstracto: capacidad de resolución o planteo de
problemas lógicos.
• Memoria : capacidad para recordar ítems de palabras, cantidades, etc.
• Aptitud espacial: capacidad para imaginar y visualizar objetos en el espacio, cálculos espaciales.
• Rapidez perceptiva: rapidez perceptiva y exacta de detalles visuales. En este enfoque, lo crucial de la inteligencia es la aptitud para el manejo de símbolos conceptuales y las capacidades verbales y numéricas.
Entonces, aunque hablemos de una inteligencia como capacidad general con capacidades especificas (Spearman), o de capacidades específicas agrupadas en otros más amplios (Thurstone), lo crucial en la inteligencia, consiste en esta capacidad abstracta para plantear nuevos interrogantes teóricos y prácticos.
La teoría multifactorial lleva a una concepción múltiple de la inteligencia, al hacer depender el rendimiento general de los factores citados.