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4.2 Specifying Security Goals

4.2.2 Application Logic Goals

Nacido en Montevideo en 1871 y fallecido en la misma ciudad en 1947, Víctor Pérez Petit fue, ante todo, un brillante crítico literario, poeta, novelista, dramaturgo, periodista, divulgador, pero sobre todo, fue un fino escritor, un estilista que hizo de sus críticas literarias una obra de arte. Sus textos fueron primero publicados en la Revista Nacional de Literatura y Ciencias Sociales, luego los mejores de éstos fueron editados en el libro Los Modernistas en 1903. Publicado en dos tomos, es este un libro de exégesis crítica, donde su autor presenta estudios sobre Ibsen, Wilde, Tolstoi, Verlaine, Nietzsche, Whitman, Mallarmé, e incluso acerca de Rubén Darío. De su pluma saldrán las primeras apreciaciones de Nietzsche poniendo de relieve las líneas fundamentales de su pensamiento. Veamos, por tanto, qué líneas de lectura siguió en su interpretación, pues no hay que olvidar que su trabajo, como ya hemos dicho anteriormente, es el primero que apareció en Uruguay, y en ese sentido marcará el destino de futuras interpretaciones.

Aunque Petit en su estudio no menciona el estudio de Lichtenberger, repasando ambos trabajos es claro que la fuente interpretativa del crítico modernista es el libro La filosofía de Nietzsche del autor francés. Esta relación no es casual ya que, como se ha especificado en el primer capítulo, la síntesis mesurada de Lichtenberger fue el primer contacto fecundo de los intelectuales españoles con el escritor de

Zaratustra. Esta influencia es explícita en la estructura de la crítica del uruguayo, pues

su artículo se divide al igual que el libro del escritor francés en una presentación biográfica del filósofo y en un análisis de su filosofía. En relación a los libros de Nietzsche, Petit cita los originales de esa hora, los editados por el Archivo Nietzsche de Weimar152, pero no ofrece información alguna sobre éstos, es decir, no brinda referencias bibliográficas. No obstante, no es de extrañar que el crítico uruguayo utilice también las traducciones francesas, ya que por esas fechas los libros de Nietzsche estaban casi todos traducidos.

Ya en el contenido mismo del artículo hay, por así decirlo, una exaltación de belleza para caracterizar la vida de Nietzsche así como sus libros. Las primeras obras que menciona son las Intempestivas, que Petit traduce por Consideraciones extrañas a

la época. Sobre éstas dice:

Es imposible penetrar en estos cuatro extrañísimos folletos por las raras contradicciones que encierran y que desorientan al espíritu del lector. A veces caen en el misticismo; otras sustentan el pesimismo más negro y desconsolador (Víctor Pérez Petit, 1903, p. 160).

Poco más adelante sostiene que:

Tienen notas hirientes y mordaces, al lado de otras sentidísimas y llenas de infinita dulzura. Parecen hijos de un alma desperada por el dolor; y de pronto se convierten en un himno de amor y de alegría como el que cantara el ser más glorioso de la tierra (Víctor Pérez Petit, 1903, p. 161).

No resulta llamativo, debido a su espíritu modernista, que el autor uruguayo se detenga en las Intempestivas, escribiendo que la única verdad que se desprende de

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estas obras es su amor por el sentido de lo trágico que Nietzsche descubre en los siglos anteriores a Sócrates y que, en efecto, desearía ver dirigir la “formación” de la cultura alemana.

Pero la Alemania que se formaba entonces era una Alemania utilitaria, ocupada únicamente en empresas comerciales, en especulaciones de capitalistas, e igualitarista, que admite el sufragio universal y el imperio de los convencionalismos sociales Nietzsche, admirador del hombre de genio, del artista por antonomasia, y sectario de la aristocracia del talento y de la representación de la fuerza como elemento romántico y trágico a la vez, se sintió escandalizado de la vulgaridad y tontería de sus compatriotas y creyó necesario fulminarles con sus observaciones no conformes a su tiempo (Víctor Pérez Petit, 1903, p. 161).

Con estas frases el escritor modernista muestra a Nietzsche como crítico de la cultura alemana, el filósofo como diagnosticador de la enfermedad de ese fin de siglo. No estaba lejos Pérez Petit en su observación, ya que el joven Nietzsche había dejado anotado en sus apuntes, que Petit no conoció, «El filósofo como médico de la cultura». (FP I 23 [15]). Más adelante aparece una breve observación sobre el libro Menschliches, Allzumenschliches, que Petit traduce muy acertadamente por Cosas humanas, cosas demasiado humanas. Compuesto de aforismos, a la manera de Pascal, es ésta una obra de transición, lírica, según el crítico uruguayo.

Sobre la filosofía de Nietzsche el escritor modernista sostiene que el objetivo principal de aquél es el campo moral, más en concreto, el examen de los diferentes sistemas de moral. Ante ello Petit sintetiza, casi al extremo, el estudio de Nietzsche en dos sistemas «que nos muestran al hombre aceptando o rechazando la existencia» (Víctor Pérez Petit, 1903, p. 164). Afirma que el primer sistema o tipo lo representan los hombres fuertes, los conquistadores, los que buscan el goce del vivir en las manifestaciones de su fuerza. Curiosamente, escribe Petit interpretando a Nietzsche, que la nobleza y sinceridad con que proceden éstos, «dan nuevos tintes trágicos al tipo de conquistador: no combaten porque se les haya hecho una injuria o para castigar a los perversos. Combaten a un enemigo, por necesidad de su propio temperamento y para manifestar su fuerza y su vida» (Víctor Pérez Petit, 1903, p.165). El segundo tipo de hombre representa al “ganado humano”, los desventurados, los pobres de espíritu, los

comerciantes, los ricos burgueses y los usureros. En suma, éstos son los hombres débiles y temerosos, los preocupados por los convencionalismos sociales. La moral de este sistema es la consecuencia necesaria, escribe Petit, del tipo anterior, por ello, los esclavos intentan rebelarse contra el señor que los domina. El cristianismo representa todo ese sistema moral, ya que la igualdad es su lema, no admitiendo entre los hombres otra división que la de buenos y malos. «Aquéllos irán a sentarse a la diestra del Señor y a gozar de todas las dichas de los cielos; éstos sufrirán las horribles torturas del infierno» (Víctor Pérez Petit, 1903, p. 166).

En este punto termina el análisis de Petit, es decir, en la descripción de los cortes psicológicos de esos tipos de hombre que representan ambos sistemas de moral. Sin duda, resulta relevante, en tanto información básica a tener en cuenta, que su estudio ponga el acento en la moral, en los valores que conforman los sistemas morales, investigando de ese modo el tipo humano que hay por debajo de ella, su perfil psicológico. De ese modo a través de la filosofía de Nietzsche se puede entender los principales síntomas de la enfermedad de esa hora, dominado por los ricos burgueses, comerciantes, usureros, católicos, quienes han esparcido sus valores de forma coercitiva, envileciendo también a los conquistadores. En relación a estos últimos, la crítica de Petit escapa a una interpretación biológica de la raza, es decir, el hombre aristocrático no lo es por herencia, sino por educación153. En resumen, se puede decir que este último punto refuerza la interpretación modernista de Nietzsche que elaboró Pérez Petit, en la medida en que éste defendía, junto a los modernistas tal y como se ha insinuado más arriba, la necesidad de una minoría selecta frente al rebaño.