3.4 Econometric analysis
3.4.2 Baseline Results
Actualmente el ser humano debe tomar más conciencia de la necesidad de desarrollar y mejorar su sistema biopsicosocial. Ya no se conforma simplemente con satisfacer sus necesidades biológicas, psicológicas y sociales, sino que quiere trascender y auto realizarse en su verdadera esencia "trans personal" (espiritual).
Según el Ministerio de Educación (2006, p. 69), el docente es una persona con potencialidades y limitaciones, que debe de asumir el reto de mejorar permanentemente en lo personal y profesional. El docente a traviesa por tensiones propias de cada etapa del desarrollo humano y de la carrera profesional. En este sentido, vive su docencia en medio de dichas coordenadas que influyen en sus condiciones físicas y subjetivas, tan comprometidas por tratarse de una profesión basadas en interacciones permanentes con diversos sujetos.
El desarrollo de la dimensión personal es desarrollar un conjunto de cualidades según el Ministerio de Educación (2004, pp. 62-63).
•Afecto.- Promover los sentimientos de dignidad personal.
•Confianza.- Hay que mostrarle al aluno que se tiene confianza en él y
en sus posibilidades.
•Libertad.- Para poder preguntar, discutir, expresar puntos de vista y
tomar decisiones significativo por uno mismo.
•Empatía.- Es la capacidad para identificarse o compartir el estado de
ánimo de los alumnos.
•Autenticidad.- Hay que ser uno mismo, una persona real, sin
mascaras y con la capacidad de reconocer los propios errores.
•Coherencia.- Es la capacidad de mostrar nivel de coherencia en lo
que se piensa, se dice o se hace.
Baxter (1959, p. 5), la educación exige que el docente, sea una persona informada, bien integrada y previsora. El docente de hoy debe de ser un ingeniero social, capaz de preparar un ambiente estimulante para el
aprendizaje del alumno. Además el maestro debe de responsabilizarse por enseñar al niño a desarrollar su personalidad.
Herraiz (2001, pp. 51- 52), propone que el docente como persona debe lograr un perfil ideal, coincidiendo con Gary y Margaret (1992, p. 188) debe tener:
• Capacidad de adaptación.
• Autocontrol y autodisciplina.
• Capacidad de iniciativa y de toma de decisiones.
• Tener buenas relaciones con los alumnos.
• Saber escuchar a los alumnos.
• Brindar confianza, seguridad, aplomo y agradar a sus alumnos.
• Saludar amablemente a sus alumnos cuando este dentro o fuera de clases.
• Evitar hablar en un tono colérico y agresivo.
• No regañar al niño y nunca amenazar.
• Capacidad de autocomprensión.
• Debe tener equilibrio emocional.
• Capacidad de auto-observación.
• Capacidad de ser, cordial y entusiasta.
• Tener equilibrio en lo intelectual, afectivo y físico de la personalidad.
• Tener una personalidad firme.
• Profesor debe realizar permanentemente autoanálisis de sus conductas.
• El docente debe de ser capaz de conocerse así mismo.
Enciclopedia (2002, pp. 29 - 46), la contribución del docente a la sociedad no sólo se basa en el dominio de técnicas y habilidades, sino que además es imprescindible que el mismo sea una persona con una formación especial con un conjunto de cualidades bien formadas y Rogers citado por García (1998, p. 107), el docente debe tener una personalidad autorrealizada y que funcione plenamente.
Características personales que el docente debe desarrollar para ejercer la docencia.
1. Autoestima
Todos actuamos como adultos en algún contexto, y como niños o como padres.
Se ha averiguado que, en su gran mayoría, las personas con autoestima se encuentran en paz consigo mismas. Están abiertas a relacionarse de forma empática y comprensiva; se aceptan a sí mismas como personas autorrealizantes o en aprendizaje y crecimiento continuo, y no dejan interferir en su desarrollo personal por errores y debilidades, sino que aprenden de ellos.
Por eso es necesario motivar a los educadores para que limiten su dedicación a los contenidos curriculares y dediquen más tiempo y esfuerzo a la formación de la personalidad, aprendizaje a pensar aprender, y sobre todo a la apertura en las relaciones intra e interpersonales de cada alumno.
Quiles, (2000, p. 1), la autoestima es la valoración que realizamos de
nosotros mismos, basada en todos los pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que hemos ido recogiendo a lo largo de nuestra vida, Soto (2000, pp. 66-74), es el concepto que tenemos de nuestra valía y se basa en todos los pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que vamos recogiendo a lo largo de nuestra vida, es la forma en que uno se valora a sí mismo, de como se ve a sí mismo.
a. Mejorar la autoestima.- Es entrenar en habilidades
sociopersonales que abarquen el plano conductual (qué hace o
dice la persona), cognitivo (pensamientos y concepciones
personales) y emocional (qué sentimientos y emociones
experimenta). Para lograrlo, es necesario desarrollar, los siguientes aspectos:
Conocimiento de sí mismo.
Autoaceptación.
Resolución adecuada de las situaciones problemáticas.
Fomento de la actividad y las actividades agradables.
Ser responsable hacía sí mismo.
Expertos llegan a diversas conclusiones de que el aprendizaje de la autoestima es posible para cualquier individuo, en cualquier momento, y en cualquier entorno y a cualquier edad.
Los profesores ideales, los que quieren y pueden de verdad marcar una diferencia positiva determinante en la educación y en la enseñanza, poseen una línea general y en mayor o en menor cuantía, las siguientes cualidades:
Creer en la propia capacidad.
Estimulan su propia confianza en si mismos.
Este convencido que ser maestro no es un mero empleo para ganarse la vida.
Tiene autoconfianza.
Cuida su presentación personal.
Autoestima en el desempeño laboral.- Según Ministerio de
Educación (2004, p. 54), la vida cotidiana en este espacio no esta exenta de dificultades y conflictos.
Los maestros estamos expuestas a un sinnúmero de situaciones que ponen a prueba nuestra salud emocional. Por ello es necesario fortalecer nuestra autoestima.
Cuanto mas alta sea nuestra autoestima, mejor equipados estaremos para enfrentar a la adversidad en nuestra profesión y cuanto más baja es nuestra autoestima habrá menos aspiraciones y logros profesionales.
2. Autoconcepto
Soto (2000, p. 75), el autoconcepto es el juicio de valor de nuestras cualidades personales. Implica un sentimiento de lo agradable y lo desagradable que vemos de nosotros. Es la habilidad que desarrollamos para reconocernos tal como somos en el mundo exterior (físico) el interior (sentimientos y pensamientos).
Morales, (1999, p. 5), es la capacidad de pensar de uno mismo: sobre su forma de ser, sus capacidades, posibilidades, recursos y también, sobre sus limitaciones, concuerda Cuya (1997, p. 62), diciendo que el autoconcepto es la forma en que cada persona se valora y evalúa a si misma y Rogers citado por Salvarezza (1999, p. 98), son
percepciones y valores conscientes de mi yo, algunas de las cuales es el resultado de la propia valoración por parte del organismos de sus experiencias, y en algunos casos fueron introyectadas o tomadas de otros individuos significativos o importantes. Es la forma como nos vemos o percibimos a nosotros mismos como individuos y como personas. Es lo que pienso de mí: sobre mi forma de ser, mis capacidades, posibilidades, recursos y también, sobre mis limitaciones.
Según Cisneros, Lengua y Otros, (2006, p.486), es lo que el profesor cree ser. Son las creencias que tiene de si mismo y que se basan en los juicios que los demás hacen respecto a su conducta, y/o sobre las experiencias de éxito y fracaso.
a. Docente con autoconcepto
• Confía en si mismo y en los demás.
• Seguridad de si mismo y, por lo tanto, no le cuesta aceptar separaciones de seres queridos cuando necesita hacerlo.
• Esta abierto a tomar decisiones, correr riesgos y a entrar en acción para conseguir resultados.
• No le afecta el miedo y las críticas de los demás.
b. Yo agrado a los demás
Según Melendo (1995, pp. 63 - 66), en la concepción del eneagrama dice que la propia estima y la imagen o el concepto que tenemos de nosotros mismos, condicionan enormemente nuestras vidas. De hecho nos comportamos con los demás y nos presentamos ante ellos según el concepto que tenemos de nosotros mismos.
Hay muchas personas, uno de los mayores obstáculos en su propia realización, es el querer ser agradables a los demás. A todos nos gusta ser agradables; el problema de estas personas es que quieren ser agradables absolutamente a todos. Quieren que todos les caigan bien su presencia y, sobre todo, que todos aprueben sus acciones.
Estas personas que están tratando de lograr algo lo inalcanzable (pues inalcanzable significa tener a todos contentos en todo momento), en su intento, pierden la visión de quienes son; es como si su propia identidad - si alguna vez la tuvieron – se difundiera de tal manera, que llega a esfumarse. Han perdido el contacto consigo mismas y no saben quienes son, ni lo que quieren. Los ilustro con un ejemplo: Piense en una mejor ciruela, jugosa, dulce, madura, en su punto. No a todo el mundo le gustan las ciruelas; y a los que les gustan, no siempre les apetece una ciruela por apetitosa que aparezca. Imagínate que eres una ciruela, la mejor. Ahora, que te encuentras con alguien que no le gusta las ciruelas. Entonces decides hacerte plátano para agradar a tu conocido. Resultarás un plátano de segunda categoría; por mucho que te esfuerces, nunca serás el mejor. Ese alguien por quien has cambiado de ciruela a plátano, pueda que no se conforme con plátanos de segunda categoría, ya que le gustan los de primera calidad y, por tanto te rechaza. Creo que este ejemplo ilustra lo que queremos explicar.
La finalidad última de todo ello es conocer quienes somos, para poder aceptarnos y llegar hacer quienes realmente somos, y así poder expresar coherentemente a los demás nuestra verdadera identidad.
3. Autoimagen
Según el Ministerio de Educación (2004, pp. 47, 56), autoimagen es aquello que pensamos de nosotros mismos al igual que Cuya (1997, p. 56), es lo que pensamos de nosotros mismos. Todas las emociones, sentimientos, comportamiento e incluso capacidades, son la consecuencia directa de esta “imagen” que nos hemos forjado. En una palabra, actuamos como la clase de persona que imaginamos ser. La autoimagen es básicamente....la imagen que tú tienes de ti mismo.
Los educadores debemos de tener una autoimagen positiva que nos permita: descubrir lo importante y valioso que hay en cada uno de nosotros; enfrentar con seguridad los desafíos; reconocer y actuar con
claridad y coraje sobre las deficiencias; construir niveles de autorrealización profesional (a pesar de las dificultades); aprender a ser felices.
4. Inteligencia emocional
Según Torrabadella (2001, pp. 22-23), es la capacidad de reconocer cómo te sientes, te permite comprenderte, controlar de forma inteligente tus actos y en consecuencia, comprender mejor a los demás, Steiner y Perry (1988, p. 27), es la capacidad para comprender las emociones, para expresarlas de una manera productiva y para escuchar a los demás y para sentir empatìa respecto a sus emociones; es el método mas directo y efectivo para reestablecer el contacto con nuestros sentimientos y su poder y de a partir de allí establecer una verdadera relación con los demás; es la capacidad para manejar situaciones difíciles que a menudo llevan a peleas, enojos, mentiras y respuestas hirientes, cuando en realidad lo que deseamos es abrir nuestros corazones y expresar nuestras más calidas emociones; no podemos hablar de nuestros sentimientos, no podemos comprenderlos y menos aun podemos entender a los demás.
Según Cooper (2000, p. 6), es la capacidad de sentir, entender, controlar y modificar, estados anímicos propios y ajenos coincidiendo con Polanco (2005, pp. 1-3), cuando dice que es la capacidad que nos permite controlar a nosotros mismos, nuestras emociones y no que estas nos controlen a nosotros, dándonos la posibilidad de elegir lo que queremos sentir en cada momento de nuestra vida. Nosotros somos los actores o hacedores de nuestra vida ya que de las pequeñas y grandes elecciones depende nuestra existencia; tenemos la importante posibilidad de hacer feliz a nuestra vida, a pesar de los acontecimientos externos.
En la concepción del eneagrama indica que el ser humano esta integrado en un todo y denominan a ese todo: centros vitales.
Melendo (1995, pp. 66 - 70), menciona que hay tres centros vitales. La cabeza, el corazón y las tripas.
La cabeza.- Es la fuente de nuestras funciones intelectuales; en la
cabeza residen pensamientos lo que “deberíamos”, los tabúes, los condicionamientos sociales y culturales.
El corazón.- Se le identifica demasiado fácilmente con nuestro mundo
emocional; el mundo de nuestros sentimientos y afectos.
Y las tripas o entrañas.- Éstas son foco de los deseos más
profundos, origen de nuestras intenciones más íntimas. Este centro vital es el más autentico nuestro, lo menos condicionado por la cultura y educación recibidas.
• Sabemos escuchar a nuestro cuerpo
El cuerpo por otra parte, ha estado olvidado, e incluso menospreciado. Un aspecto de la comunicación con uno mismo es el dialogo con nuestro propio cuerpo. Sensibilizar el propio cuerpo; salir de la cabeza y escuchar a nuestro cuerpo. Sin duda que existe una conexión estrecha e intima entre nuestro cuerpo y nuestra psique, de tal manera que cualquier daño infringido a uno de ellos afecta al otro, y cualquier aumento de salud de uno ejerce efecto beneficioso en el otro.
5. Comunicación asertiva
García y Magas (1992, p. 39), es la habilidad aprendida que permite a las personas a que se comporten de manera adecuada y que a menudo consiguen lo que desean, respetan sus propios derechos y de los demás. La asertividad es un estilo de comunicación e interacción en donde la persona defiende sus derechos y expresa sus opiniones y sentimientos, respetando los derechos, opiniones y sentimientos de la otra persona, de un modo adecuado.
Para Urbina, Baldwin y Otros (2000, p. 317), es la habilidad de la persona para defender sus propios derechos de manera apropiada y franca, con oportunidad y tino, de expresar sus propios sentimientos, deseos y opiniones evitando agredir al otro, de poder solicitar a la otra persona un cambio de comportamiento si se siente agredida.
También se puede definir como la habilidad de comunicarse y expresar tus pensamientos y emociones con confianza. Una persona asertiva posee lo suficiente seguridad y aplomo para no aceptar algo
que “no desea” o por el contrario para aceptar con un “si” si así lo prefiere.
Desarrollar la comunicación asertiva es desarrollar una actitud favorable a un tipo de relación con los otros, basado en el equilibrio entre sus derechos y los nuestros.
En el desarrollo de la asertividad intervienen tres variables o componentes de la persona:
• En lo cognitivo.- Ayuda a desmascarar y eliminar ideas irracionales
acerca de las relaciones sociales y a construir un sistema de pensamiento basado en los llamados “derechos humanos”.
• En lo emocional.- Ayuda a reconocer y manejar las propias
emociones mediante estrategias de autocontrol emocional.
• En lo comportamental.- Ayuda a comunicarse de modo
socialmente afectivo mediante el desarrollo de habilidades de interacción o de comunicación dominantes “habilidades sociales” (expresión comportamental de una actitud asertiva).
Aspectos que permiten desarrollar la comunicación asertiva:
a. Comunicación como desarrollo personal
Según la concepción del eneagrama en el desarrollo personal de cualquier profesional depende de la integración que tenga.
Según Melendo (1993, pp. 17 - 18), la comunicación y las relaciones interpersonales, son elemento clave en nuestro desarrollo personal, en la realización de quienes somos (en potencia); y quienes estamos llamados a ser. De hecho, la existencia o la ausencia de comunicación, así como nuestro estilo de comunicación, afectan y repercuten enormemente en nuestro modo de ser.
Cuando no nos hemos sentido aceptados ni comprendidos; cuando no nos hemos comunicado, nos sentimos deprimidos, agresivos, tal vez culpables, e incluso incapaces. Nuestra calidad de vida se empobrece y, como consecuencia, también nosotros mismos nos empobrecemos.
b. Sabemos escuchar
En la concepción del eneagrama, Melendo (1995, pp. 23 - 24), dice que escuchar es un acto propio y exclusivo del ser humano. Es decir, el escuchar en un acto consciente, voluntario y libre.
Escuchar no quiere decir no hablar. No tenemos que confundir escuchar con estar callados. Hay personas que son muy calladas que no por ello escuchan a los demás. Para escuchar hay que querer escuchar. Hay que querer a coger y captar el mensaje emitido por aquel a quien escuchamos.
Hay a veces en que ni aun escuchando, captamos el mensaje. Hay múltiples maneras – ejercicios de comunicación – para comprobar si hemos escuchado bien y captado el mensaje. Una manera de comprobar si nosotros (receptores) “hemos sintonizado bien” con el emisor es repetir la comunicación para que el otro (emisor) compruebe nuestra captación.
c. El dialogo con uno mismo
Según Melendo (1995, pp. 51 - 58), para poder comunicarme (yo – emisor) contigo (tu receptor) tengo que conocerme. Tengo que estar en contacto conmigo mismo (yo emisor), para entrar en contacto (tu receptor).
Si para la comunicación o relaciones interpersonales es necesario el saber escuchar y el tener una actitud de respeto, acogida y aceptación del otro, para la comunicación con uno mismo, estas cualidades no son menos importantes. Necesito escucharme, acogerme, respetarme y aceptarme para poder dialogar conmigo mismo.
Desconocerme o no entenderme.- Cuando yo estoy hablando
o intento hablar de mis sentimientos, pero no las tengo muy claros o no sé muy bien lo que me pasa. El tu receptor puede tener distintas reacciones. Puede decirme él a mis propios sentimientos. otra postura es del tu, por que capta en ese momento lo que yo confusamente estoy tratando de comunicarle, me ayuda a mi a profundizar en mi mismo. La
tercera posible reacción del tu puede ser una falta de interés o de rechazo.
Rechazarme.- Es no reconocer o no aceptar mis sentimientos.
la no aceptación de mi mismo es una forma de rechazo.
Reprimir nuestros sentimientos es algo inútil y dañino. Si conseguimos, en ocasiones, reprimir sentimientos que nos parecen indebidos, tarde o temprano consiguen estos expresarse en forma de tensión y nerviosismo, aparentemente sin causa.
Querer conocerme y aceptarme.- Esta tercera postura es la
autentica actitud de dialogo conmigo mismo. Diálogo integrador y liberador de mi yo auténtico, que me capacita y prepara para el diálogo con los demás.
d. El conocimiento y aceptación
Según Melendo (1995, pp. 58 - 62), la comunicación, hemos dicho repetidamente, es un dar y un recibir, un emitir y un aceptar. Comunicarse es una forma de entregarse, de darse a otro. Para poder actualizarnos e integrarnos como personas tenemos que conocernos y descubrirnos como realmente somos.
Tenemos que despojarnos del personaje, de todos esos roles y papeles que desempeñemos ante nosotros mismos y ante los demás. Tenemos que arrancar la careta que descubre nuestro verdadero rostro, hay que ir despojando esa costra y esas adherencias que se nos han ido pegando con el paso del tiempo. Para lograr el proceso de desmarcar el personaje y ser autentico, tenemos que escuchar nuestras profundidades más intimas y dialogar allí con las raíces más escondidas de nuestro ser.
Es esencial aceptar lo que somos, como somos y como estamos en un momento concreto. Lo primero es aceptarnos ante nosotros mismos y luego presentarnos coherentemente ante los demás, sin disminuirlos ni pretensiones falsas.
e. Cambio de hábitos
La mayoría de los ejercicios se puede hacer desde el pensamiento, hablando, utilizando un casete, escribiendo,
escuchando o haciendo. Cada uno o hará de acuerdo a su estilo de aprendizaje o de atención y con sus preferencias sensoriales. Para los “audios”, es decir, los que aprenden preferentemente escuchando, el uso del casete es un instrumento muy efectivo: se graba, se vuelve a oír cada día siguiente y se añaden otras cosas. Cuando se requiere se pone el casete y se va repasando. Es una forma que permite seguir enviando al subconsciente mensaje positivo para que reaccione de la forma que queremos.
Para los “visuales”, los que aprenden y perciben preferentemente con la vista, la visualización es uno de lo ejercicios más útiles. Para los “kinestecicos” los que aprenden a través de la acción, haciendo algo, la acción de escribir, actuar o hablar es la fórmula que da mejores resultados.
• Afirmaciones positivas y repetitivas.- Las afirmaciones
aunque tengan un origen de carácter oriental, se están utilizando actualmente en gran parte de los cursos y de los programas de autocrecimiento más conocidos que se llevan a cabo en el mundo occidental.
6. Habilidades sociales
Martinez y Sanz (2001, p. 13), indica que las habilidades sociales es una capacidad inherente al hombre donde ejecuta una conducta social de intercambio con resultados favorables para ambos implicados.
Urbina, Baldwin y Otros (2000, p. 295), citan que es un conjunto de conductas emitidas por un individuo en un contexto interpersonal que expresa los sentimientos, actitudes, deseos, opiniones o derechos de ese individuo de un modo adecuado a la situación, respetando esas conductas en los demás, y que generalmente resuelve los problemas inmediatos de la situación minimizando la probabilidad de futuros