3.4 Econometric analysis
3.4.3 Robustness: dynamic estimation
Lo que hemos aprendido en la escuela desde siglos: ser espectador, ser repetidor, ser creyentes de lo que vemos, de lo que escuchamos, de lo que nos enseñan. Resultado: somos todos pasivos frente a un bellísimo mundo, a una riquísima naturaleza, a una espléndida humanidad que nos hemos acostumbrado a destruir día a día, de generación en generación. Y seguimos el mismo tipo de escuela con los maestros con ese tipo de formación, la que ha educado numerosas generaciones, y el mismo modo de enseñar, la que ha formado innumerables profesores.
La educación patriarcal, que es la que conocemos desde siempre, es una educación predominantemente intelectual en la que los demás aspectos del ser humano son desestimados.
La formación profesional debe de ser integral, y no para formar seres dóciles, manejados, automatizados, sin visión futura, capaces sólo de manipular a los demás, producir, vender y contentarse con la pseudo-democracia. Claudio
nos dice maravillosamente que la educación en la formación profesional debe promover “la libre realización de nuestras potencialidades evolutivas y creativas” y añade sabiamente que este tipo de educación es “urgente para nuestra supervivencia colectiva”.
Empezamos a recordar que el educador no es sólo una mente, sino cuerpo, sentimientos, emociones, intelecto, conciencia y espíritu. Y si cada parte forma un todo, necesitamos nutrir cada una de ellas para que el todo se pueda realizar de una forma armoniosa y equilibrada. En general, tenemos una vida muy desequilibrada, el cuerpo lo llenamos, pero no lo respetamos; las emociones las aplastamos, no las escuchamos; la psique la desatendemos; lo espiritual lo evitamos. Existe el miedo a ser, pues el ser verdadero es tan grande al lado de nuestras mezquindades. A este respecto Maslow hace especial énfasis en el “miedo a la propia grandeza” o “evasión del propio destino” que bloquea nuestro impulso a una mayor realización de nuestras potencialidades, hacia la autorrealización.
El desarrollo de esta dimensión va tomar la dirección la concepción humanista; muchos estudiosos toman el desarrollo personal del educador por la autorrealización, Golstein y Maslow en su teoría centrada en la persona, Rogers considera que el individuo esta compuesto, por procesos complejos cognoscitivos, emocionales, biológicos y otros, y es capaz de autorrealizarse. Como Jung y Adler, también subraya el papel de yo y el conocimiento consciente en la vida del individuo.
Nada de esto nos ayuda a tener relaciones positivas con los individuos pensaba que saber como interpretan las personas sus experiencias es el primer paso para entender su personalidad y su comportamiento…, los desajustes surgen cuando hay un hueco entre la experiencia real de una persona y su conocimiento de éste, en otras palabras cuando niega o distorsiona parte de esa experiencia.
La autoimagen es particularmente importante para el desarrollo de la personalidad. Cada uno de nosotros tiene una imagen de su yo real (del yo cual es) y de un yo ideal (el que quisiera ser). La autoimagen se desarrolla a partir de la interacción con otros; pero si esa interacción se ve negada se frustra y su autoimagen se vuelve incongruente con su experiencia real.
Por lo tanto, la condición de la autorrealización es confiar en la propia experiencia para evaluarse así mismo y no evaluarse sobre la base de las necesidades e intereses de otros.
El educador en el rol que desempeñe debe reunir tres condiciones importantes:
Primero el educador debe ser: un autentico, congruente. Esto significa que debe presentarse ante los alumnos tal como es, no ocultarse tras otra personalidad que lo enmascara. Es necesario que el educador sea percibido por los alumnos como una persona.
En segundo, el educador, debe mostrar una actitud de aprecio, aceptación y confianza respeto al estudiante.
Tercero, el educador debe tener una comprensión empática con el educando.
La aspiración hoy en día es armonizar y equilibrar la parte intelectual, emocional e instintiva de nuestro desarrollo personal.
La formación del educador desde que empieza, debe de desarrollar el equilibrio entre nuestro mundo interior, entre intelecto y emociones, entre cuerpo y espíritu para ello se debe desarrollar todos los aspectos de la persona.
Según García (1998, p. 82), cita a Santo Tomas de Aquino, donde dice que la persona es la subsustancia individual de naturaleza racional (Boecio, 1847). Quería decir que la persona es una totalidad completa (sentimientos, emociones, conocimientos, etc.) por lo cual ni un accidente, ni un universal, ni una parte subsustancial, ni una sustancia singular común sino es completa.
De este párrafo citado me permito hacer un argumento, si a un individuo se le forma para ser educador no solo se debe formar en el aspecto cognitivo sino en su totalidad de persona tal como explica Santo Tomas de Aquino. El desarrollo humano es fundamental no sólo para conseguir una sociedad viable, sino para lograr la felicidad del individuo. El desarrollo humano es mucho más que información y sobre todo, mucho más que el tipo de información que ahora ocupa a los educadores, que no es ni siquiera para la vida, sino, como decía, para obtener un papel que indique la entrada a labor docente.
Cisneros, Lengua y Otros (2006, pp. 188 -189), explican que el desarrollo personal de si mismo implica un autoconocimiento, autoestima, que conlleva a una vida de bienestar personal, familiar, laboral y social, cuyo fin es lograr un camino de transformación y excelencia personal.
El desarrollo personal es una experiencia de interiorización individual y grupal a través de la cual los sujetos que participan en ellos, desarrollan u optimizan habilidades y destrezas para la comunicación abierta y directa, las relaciones interpersonales y la toma de decisiones, permiten conocer un poco más de si mismo y de sus compañeros de grupo.
Ellis, explica que las personas no reaccionan directamente frente a un acontecimiento, sino le dan valor a la interpretación a las vivencias que nos sucede y se vuelven creencias irracionales que absolutamente es un obstáculo en el desarrollo personal y estas creencias irracionales son las siguientes:
• La idea que tiene la persona en la necesidad de ser querido y aprobado por todas las personas que lo rodean.
• La idea que la infelicidad humana responde a causas externas, mala suerte por que ellas generan resignación y poco esfuerzo para controlar las situaciones adversas.
•La idea de evitar las dificultades es más fácil que afrontar responsabilidades y enfrentarlos.
• La idea que siempre se tiene que sufrir por los problemas de los demás.
• La idea de que debemos ser siempre perfectos en todos los aspectos de nuestra vida y que todos nuestros objetivos se cumplan.
• La idea de ser siempre dependientes de los demás y tener siempre alguien más fuerte a nuestro lado.
• La idea de que todas las situaciones amenazantes o desconocidas deben preocuparnos y causarnos ansiedad.
• La idea de que las personas malas, villanas, perversas deben ser castigadas.
En cambio las personas con un adecuado desarrollo personal tienen las siguientes características.
• Discute oportunidades que se presentan.
• Busca soluciones a los problemas que se presentan.
• Aprenden de sus errores.
• Llevan estadísticas y controles.
• Conoce sus habilidades y debilidades.
• Tiene expectativas positivas.
• Cree en su capacidad para controlar su porvenir.
• Siente entusiasmo ante los retos.
• Desea firmemente cambiar y mejorar.
• No reconoce la posibilidad del fracaso.
• Posee autoconfianza.
Según Mendoza (2001, pp. 64 - 74), cita a Maslow diciendo que la persona autorrealizada debe tener ciertas características:
• Son capaces de percibir la realidad con exactitud.
• Son capaces de percibir fácilmente la realidad.
• Son naturales y espontáneos.
• Pueden concentrarse en problema, más que en ellos mismos.
• Son autosuficientes e independientes.
• Su actitud es democrática e igualitaria.
• Resisten a las presiones de advenirse con la sociedad.
García (1989, pp. 19 -21), describe que la dimensión personal del educador, es el conjunto de mecanismos psicológicos que desarrollan la conciencia de “si mismo”, el yo que representa la rica variedad de dimensiones individuales hasta alcanzar la plenitud adulta y la autorrealización como sujeto individual. El educador para desarrollarse como persona debe buscar la comprensión de si misma; la reflexión, el autoconocimiento, la intimidad y el silencio…, son algunas manifestaciones de esa vía intra y extra de la persona. Individual y exterioridad se implementan y exigen en la constitución del ser personal.
La preocupación por el desarrollo en la dimensión personal en los aspectos: El autos, inteligencia emocional, comunicación asertiva, habilidades sociales y habilidades pedagógicas, se deben por las razones siguientes:
Según Calero, (2000, pp. 222-224), dice que la actitud del docente en el proceso de desarrollo de la enseñanza - aprendizaje asume ciertas actitudes para ello debe de desarrollar aspectos personales.
Las características psicológicas del profesor, el conocimiento y el manejo que el tenga de sus emociones guardan primordial importancia para el establecimiento de un ambiente libre de tensiones, favorables para las relaciones humanas, en donde los estudiantes sientan ganas de trabajar y de compartir la experiencia educativa. En cambio un docente dominado por sus emociones, frustraciones o conflictos difícilmente podrá establecer una atmósfera adecuada y no podrá impartir una buena enseñaza. Paralelamente, un alumno lleno de conflictos no puede mostrar un buen rendimiento. De ahí la necesidad de un docente sea una persona equilibrada emocionalmente, capaz de dejar fuera del ambiente pedagógico sus problemas y sus preocupaciones.
El maestro debe hacerse permanente autoanálisis de sus conductas y actuar diario en la labor pedagógica. Haciendo conciencia del gran efecto negativo que ejerce en las prácticas educativas basadas en restricciones exageradas, sanciones deshumanizante y posiciones autoritarias, que dejan huella imborrables en el desarrollo y crecimiento personal de los educandos.
El maestro desde que penetra en el salón de clase influye poderosamente en el alma del alumno. Con el gesto, la mirada, la palabra, lo que dice, lo que hace, como piensa, como juzga, todo, todo, absolutamente todo, influye en la formación del educando.
El maestro debe tener en cuenta que todas sus actitudes en presencia de los niños dejan huellas en ellos. Entonces ya es hora que tengamos un nuevo docente con un desarrollo de su dimensión personal en el desarrollo del autós, inteligencia emocional, comunicación asertiva, habilidades sociales y habilidades pedagógicas.
A. Desarrollo del autós
a. La autoestima.- Según Quiles, (2000, p. 1), es la valoración que
realizamos de nosotros mismos, basado en todos los pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que hemos ido recogiendo a lo largo de nuestra vida. Según el Ministerio de Educación (2004, pp. 48 - 54), desarrollar la autoestima es ayudarlo alcanzar sus metas y
experimentar la plenitud de la profesión. Los maestros estamos expuestos a un sinnúmero de situaciones que ponen a prueba nuestra salud emocional. Por ello es necesario fortalecer nuestra autoestima. El docente con una autoestima desarrollada tiene las siguientes características:
• Percepción más clara y eficaz de la realidad.
• Mayor apertura para las experiencias.
• Mayor integración, totalidad y unidad de la persona.
• Un yo real, una identidad sólida, autonomía y unicidad. La autoestima es importante porque:
• Ayuda a superar las dificultades personales.
• Fundamenta la responsabilidad.
• Determina la autonomía personal.
• Garantiza la proyección futura de la persona.
Cuando la autoestima se maneja adecuadamente nos ayuda a superarnos como persona y como profesionales de la educación, ello permite también generar un reconocimiento y valoración social a nuestra misión educativa.
Los profesores con buena autoestima son, los que quieren y pueden de verdad marcar una diferencia positiva determinante en la educación y en la enseñanza, poseen una línea general y en mayor o en menor cuantía, las siguientes cualidades:
• Creen en la propia capacidad, valía e importancia como educadores, y son conscientes de que enseñando y relacionándose con sus alumnos están creciendo y madurando ellos mismos cada día mas.
• Estimulan su propia confianza en si mismos en cuanto a personas, y por lo tanto, se motivan a tener una mayor seguridad y revisar sus relaciones con sus alumnos desde esta perspectiva.
• Con su ejemplo estimulan, motivan y ayudan a sus alumnos a buscar y encontrar ellos mismos las soluciones a sus propios problemas y conflictos personales, además de académicos.
• Esta convencido que ser maestro no es un mero empleo para ganarse la vida, si no actividad profesional que el eligió por vocación y en la que encuentra realización personal.
• Tiene autoconfianza, cree en si mismo y en sus capacidades, se siente competente como maestro.
• Cuida su presentación personal, por que sabe que es reflejo de su autoestima, de la importancia de su labor profesional, del respeto que merecen sus alumnos y de la imagen de su institución.
b. La autopercepción.- De acuerdo a la concepción del eneagrama
según Krishnamurti (2004, pp. 12 - 19), sostiene que es ser consciente de ti mismo, de tu conducta pensamientos y sentimientos, para darte cuenta de cómo actúas mediante automatismos.
Según Graiño (2005, p. 12), mirar hacía nuestro interior significa encontrar defectos como la lujuria, la pereza, la ira, el orgullo, la mentira, la envidia, la avaricia, el miedo, la gula (…) al descubrirlos, los reconocerá y transformará en virtudes.
Partiendo del autoconocimiento se puede intentar el conocimiento del otro y, al tener una imagen objetiva de con quien uno está relacionando, permite su valoración, su comprensión y la posibilidad de ayudarlo a combatir sus puntos débiles.
c. El autoconcepto.- Para Morales, (1999, p. 5), es la capacidad de
pensar de uno mismo: sobre su forma de ser, sus capacidades, posibilidades, recursos y también, sobre sus limitaciones, concuerda Cuya (1997, p. 62), diciendo que el autoconcepto es la forma en que cada persona se valora y evalúa a si misma y Rogers citado por Salvarezza (1999, p. 98), son percepciones y valores conscientes de mi yo, algunas de las cuales es el resultado de la propia valoración por parte del organismos de sus experiencias, y en algunos casos fueron introyectadas o tomadas de otros individuos significativos o importantes. Es la forma como nos vemos o percibimos a nosotros mismos como individuos y como personas. Es lo que pienso de mí: sobre mi forma de ser, mis capacidades, posibilidades, recursos y también, sobre mis limitaciones.
• Sabe que puede confiar en si mismo y en los demás.
• Se encuentra seguro de si mismo y, por lo tanto, no le cuesta aceptar separaciones de seres queridos cuando necesita hacerlo.
• Esta abierto a tomar decisiones, correr riesgos y a entrar en acción para conseguir resultados.
• El miedo a las críticas a los demás no le afectan, ya que sabe lo que es, cómo es y lo que el quiere y puede conseguir con los recursos que tiene.
d. La autoimagen.- Según Cuya (1997, p. 56), dice que es lo que
pensamos de nosotros mismos. Cambiar la autoimagen equivale a modificar nuestra personalidad y comportamiento. Todas las emociones, sentimientos, comportamiento e incluso capacidades, son la consecuencia directa de esta “imagen” que nos hemos forjado. La autoimagen es básicamente (…) la imagen que uno tiene de si mismo. Según el Ministerio de Educación (2004, p. 56), es aquella que pensamos de nosotros mismos.
Yo soy yo Melendo (1995, p. 73), indica que en la concepción del
eneagrama sostiene que hay aspecto de mí mismo que me sorprenden y confunden. Se que hay otros aspectos de mí que hacen que me desconozca. Se que mientras sea comprensivo conmigo mismo y me acepte, podré con valor y esperanza conocerme en profundidad y así superar lo que de mí quiero mejorar.
B. Inteligencia emocional
Según Torrabadella (2001, pp. 22-23), es la capacidad de reconocer cómo te sientes, te permite comprenderte, controlar de forma inteligente tus actos y, en consecuencia, comprender mejor a los demás, con lo que coinciden con Steiner y Perry (1988, p. 27), es la capacidad para comprender las emociones, la capacidad para expresarlas de una manera productiva y capacidad para escuchar a los demás y para sentir empatía respecto a sus emociones.
Planteamos entonces que el proceso de aprendizaje no solo depende del conocimiento y la capacidad intelectual, sino también de cómo el
educador controle sus emociones para el beneficio propio y de sus alumnos.
Según Tobías y Friedlander (1999, p. 25), la enseñanza de emociones inteligentes depende de la práctica, el entrenamiento y su perfeccionamiento y, no tanto, de la instrucción verbal. Ante una reacción emocional desadaptada de poco sirve el sermón o la amenaza verbal de “no lo vuelvas a hacer”. Lo esencial es ejercitar y practicar las capacidades emocionales. De esta forma, técnicas como el modelado y el
role-playing emocional se convierten en herramientas básicas de
aprendizaje a través de las cuales los educadores, en cuanto “expertos emocionales”, materializan su influencia educativa, marcan las relaciones socio-afectivas y encauzan el desarrollo emocional de sus alumnos.
a. Comprender las emociones
Según Tobías y Friedlander (1999, p. 30), para comprender los sentimientos de los demás debemos empezar por aprender a comprendernos a nosotros mismos, cuáles son nuestras necesidades y deseos, qué cosas, personas o situaciones nos causan determinados sentimientos, qué pensamientos generan tales emociones, cómo nos afectan y qué consecuencias y reacciones nos provocan. Si reconocemos e identificamos nuestros propios sentimientos, más facilidades tendremos para conectar con los del prójimo.
Rogers (2006, pp. 106-112), en su libro el proceso de convertirse en persona explica que en nuestra vida cotidiana existen mil y unas razones que nos impiden experimentar plenamente nuestras actitudes: razones originadas en nuestro pasado y en el presente y otras surgidas de la situación social, que hacen que parezcan demasiado peligroso y potencialmente nocivo experimentarlas de manera libre y completa. Cuando una persona se abre hacía su experiencia, descubre que su organismo es digno de confianza y siente menos temor hacía sus propias reacciones emocionales. Paulatinamente aumentan la confianza y aun el efecto que le despiertan la variedad de sentimientos y tendencias que en él existen. La conciencia deja controlar un conjunto de sentimientos peligrosos e imprevisibles y se convierte en adecuado albergue de un cúmulo de impulsos, sentimientos y pensamientos que
se autogobiernan de manera satisfactoria, en ausencia del severo control hasta entonces ejercido.
b. Regular las emociones
Tobías y Friedlander (1999, p. 30), indica que es la habilidad para moderar o manejar nuestra propia reacción emocional ante situaciones intensas, ya sean positivas o negativas. La regulación emocional se considera como la capacidad para evitar respuestas emocionales descontroladas en situaciones de ira, provocación o miedo.
c. Tener dominio propio
Para Tobías y Friedlander (1999, p. 30), es la capacidad que nos permite controlarnos a nosotros mismos, nuestras emociones y no que estas nos controlen a nosotros, dándonos la posibilidad de elegir lo que queremos sentir en cada momento de nuestra vida. Nosotros somos los actores o hacedores de nuestra vida ya que de las pequeñas y grandes elecciones depende nuestra existencia; tenemos la importante posibilidad de hacer feliz o no nuestra vida, a pesar de los acontecimientos externos.
Según la concepción del eneagrama Graiño (2005, p. 205), indica que al conocer y aceptar sus defectos comienza una lucha para domesticar todos sus personajes. Esta contienda es con su mente; el objetivo es aquietarla y que no gobierne su vida. Todo individuo puede funcionar desde su esencia o desde su personalidad. Si lo hace desde la primera, restará esa energía a la parte que alimenta la lujuria, la pereza, la ira, el orgullo, la mentira, la envidia, la avaricia, el miedo, la gula. Todo pensamiento noble e innoble, todo sentimiento virtuoso o no, perturba o da una sacudida a todo el cuerpo.
d. ¿Cómo educar las emociones?
Según Steiner y Perry (1998, pp. 50 – 79), consideran que si se practica las estrategias emocionales, se verá cambios fundamentales como persona, coincidiendo con (Góleman; 1997, p. 40).
a. Abrir el corazón.- Debemos comenzar liberando a la sede de
nuestros sentimientos de los impulsos restrictivos y de las influencias que impiden que nos demostremos amor a unos a otros.
b. Examinar el panorama emocional.- Una vez que hemos abierto el
corazón, podemos mirar a nuestro alrededor y captar el terreno emocional en el que vivimos. Podemos ver lo que sentimos, con que intensidad y por que. Nos hacemos conscientes de la aparición y el flujo de nuestras emociones de los demás y notamos como nuestras