Primero que todo, me gustaría aclarar que esta imagen del espíritu libre no tiene pretensiones de mostrarse como ‘el’ modelo de pensador que Nietzsche desea; tampoco
se espera que cada hombre desee convertirse en espíritu libre y, mucho menos, esta descripción agota lo que deba entenderse por librepensamiento. Lo que nos interesa es ver cómo el espíritu libre representa una estructura dinámica del pensamiento nietzscheano donde confluyen muchas de sus ideas a favor de un progreso de la vida misma.
He decidido titular este aparte como la creación de los espíritus libres como ejercicio literario a favor del planteamiento hecho por Alexander Nehamas en su Libro “Nietzsche. La vida como literatura” 122. Cuando hablo de creación no me refiero a que
esto es algo exclusivo de Nietzsche y que es él quien ha introducido esta figura como figura literaria. El termino espíritu libre o librepensador al parecer es tomado del moralista francés Jean de La Bruyère dos siglos antes de Nietzsche123
Los espíritus libres tampoco solo corresponden a las imágenes que podemos encontrar en diferentes obras de Nietzsche y éstos no tienen que ser acordes con lo que el filósofo alemán dice de ellos. Primero que todo, el librepensamiento atraviesa toda la historia del pensamiento, solo hay que prestar atención a la historia; y, segundo, independiente de ser figuras literarias podemos afirmar que en muchos personajes de la historia podemos ver en ellos un librepensamiento. Un ejemplo de esto nos lo da Sócrates o, mejor dicho, la figura de Sócrates de la cual se vale Nietzsche para comenzar su batalla contra
y, más que un ejercicio literario representa, para mí, un ejercicio vital del pensador que va acorde con su pensamiento de la construcción de su sí mismo.
Para Nehamas, el espíritu libre es un estímulo para nuevas ideas y valores, el individuo criatura de sus propios textos que no se refiere a un sujeto determinado sino que posee una personalidad fluctuante a la manera estilística del aforismo y el fragmento nietzscheano; en él, pensamiento, deseo y acción representan una unidad independiente fuera del autor, pero gracias a este mismo.
122 Alexander Nehamas, “Nietzsche. La vida como literatura”, Tr. Ramón J. García, Turner, Fondo de cultura económica, Madrid, 2002.
123 Cf. Óp. Cit. Nietzsche,
Occidente. Según Nehamas, no existe mucha diferencia entre estos dos filósofos ya que ambos perseguían el conocimiento y también deseaban persuadir a los demás con sus argumentos; de hecho, el filósofo griego también se enfrenta contra los sofistas y los dirigentes del Estado griego al punto que busca su muerte como consolidación de sus pensamientos. Ahora la diferencia radica en que Nietzsche toma sus fuerzas de la soledad y el ascetismo no-moral, al tiempo que rechaza el absolutismo y el dogmatismo; por eso sus vías no son las del diálogo en el ágora, sino la poesía que violenta y la escritura que se convierte en la parte más importante de la existencia124
Lo que representa para Nietzsche los espíritus libres son las distintas formas de interpretar, donde cada pequeña verdad no representa un valor absoluto, puesto que Nietzsche quiere del pensador un caminante: “pues quien sólo en alguna medida ha alcanzado la libertad de la razón no puede sentirse sobre la tierra más que como caminante, aunque no como viajero hacia una meta final: pues no la hay.”
.
125
Este es el aforismo con el que termina Humano, demasiado humano I y del que podemos
decir, tiene algo de autobiográfico, pues, el propio Nietzsche fue un caminante del desierto, su soledad le llevó a procurarse de esos espíritus libres con quienes compartir sus ideas y quienes lo alentaron a seguir adelante en su camino. Lo que trascurre en esta obra no es más que la ruta a la filosofía de la mañana126
Con lo anterior tenemos la respuesta a la pregunta de Fink acerca ¿de qué y para qué se ha liberado? El espíritu libre de carácter ilustrado lo que busca es la liberación de la esclavitud de la existencia humana respecto de los ideales. Este mismo acto de liberación es transitivo en el sentido que busca la filosofía de la mañana donde se aborda el conocimiento de una forma serena y clara junto con un sentido crítico que no se deja engañar. El uso de la ciencia es un tanto irónico, afirma Fink, ya que ésta es solo un
.
124 Cf. Óp. Cit. Alexander Nehamas, “Nietzsche. La vida como literatura”, capítulo 1. El más variado dominio del estilo. Pp. 31-61.
125 Cf. Óp. Cit. Nietzsche,
Humano, demasiado humano, § 638. 126 Ibíd. Nietzsche,
medio para conseguir esa filosofía alegre aunque sea a través de su frialdad; del mismo modo que no se cree en un absolutismo de la razón. La ciencia, repito, es solo un instrumento para criticar la metafísica, la moral, la religión y el arte. 127
En Humano, demasiado humano I, el Pathos de la ciencia es concretado en el espíritu
libre en lo que puede llamarse un positivismo de Nietzsche. Este espíritu libre, con aspecto racionalista e ilustrado, permite ensayar con los pensamientos y ver desde la