Existe un ave llamada grifo. El Fisiólogo nos dice que
vive en una parte de los desiertos de la India; y allí moran estos pájaros. Nos dice también que las aves de este tipo no salen jamás de los desiertos, salvo que no puedan encontrar el alimento que desean. Estos pájaros son por naturaleza tan fuertes, que agarran un buey vivo, se echan a volar con él y se lo llevan a sus polluelos. tÍ
Este pájaro representa al diablo; el buey significa el hombre que vive en pecado mortal y no quiere apartarse ni retirarse de él. Cuando llega la muerte, tiene que morir; entonces, viene
volando el grifo de los desiertos y busca su pitanza. Y agarra el alma desdichada, y se lanza a volar con ella hacia los desiertos, y la arroja ante sus polluelos; y los polluelos la cogen y la arrastran al nido. Y allí chilla y
grita la desgraciada, como un toro*, por la vergüenza que
sufre. El desierto representa el infierno, del que vino d volando el grifo. Los polluelos significan los diablos que
viven en los desiertos; es en las tinieblas del infierno donde la pobre alma mora en manos de sus enemigos.
PB: Cabier 11, 226
Allá [en la India] están las grandes montañas de oro y de piedras preciosas, y de otros tesoros en abundancia. Pero ningún hombre se atreve a acercarse a ellas, debido a los dragones y a los grifos salvajes que tienen cuerpo de león volador, y que bien pueden llevarse a un hombre
completamente armado, junto con su caballo, si consiguen atraparlo.
Image, mo
*Torpor, en el original, es decir, tor/por. A Cabier no se ocurrió separar la palabra.
[Sobre los grifos, semi‑aves]. Los grifos son aves, como dicen Jacobo [de Vitry] y Plinio, de desmedida crueldad, y de cuerpo tan grande, que vencen y matan combatiendo a los hombres armados.
Y tienen unas garras enormes y curvadas, con las que laceran a hombres y animales. Las garras del grifo son de tanta capacidad, que de ellas se hacen tazas [ciffi= ¿scyphi?] aptas para usos humanos.
tstos custodian oro y piedras preciosas en algún lugar inaccesible de la Sythia [¿Escitia?] asiática, y, aunque los forasteros desean apoderarse de esas riquezas, el acceso al lugar es poco frecuente, ya que los grifos, al ver a los hombres, los arrebatan, como si hubieran sido creados por Dios para castigar la temeridad de la codicia. Los arismaspi combaten a los grifos para robarles las piedras esmeral~ das, cuya variedad preciosísima se da en estos parajes. Como puede hallarse en el Comentario al libro del Éxodo, donde se distinguen las aves prohibidas por la Ley, este pájaro es un cuadrúpedo semejante al águila en cuanto a cabeza y alas, pero mucho mayor; en cuanto al resto del cuerpo, se parece al león. Y vive en los montes Hiperbóreos, siendo enemigo acérrimo del caballo y del hombre. Tal como dice el Experimentador, guarda en su nido la piedra ágata, y no cabe duda de que es para algún remedio. Pues hay constancia de que las piedras han sido creadas por Dios para que constituyan algún remedio.
Cantimpré, 202 (V.'52)
El'AnqJ, o S¡murgh,
es, según se dice en el 'Aja'Íbu‑1MaRbluqat, un ave de‑gran corpulencia, tal que puede llevarse un elefante con facilidad. Se le llama el rey de las aves, porque cuando mata a su presa, come de ella lo que le baste, y abandona el resto para [otros] animales, y no vuelve a sus propias sobras; y ésta es una característica de los reyes. Vive mil setecientos años, pone huevos cuando81
tiene trescientos de edad, y los polluelos nacen al cabo de veinticinco afios. Y en el Ta/su Kalbi se dice que, al principio, el
'anqú
solía vivir entre los hombres, y solía provocar aflicción entre los seres vivos, hasta que, en tiempos del profeta Hauzala (¡la paz sea con él% un 'anqaúñ raptó a una novia con sus joyas y vestidos. Hauzala (¡la paz sea con él!) rogó, refiriéndose al'anqú:
«¡Oh, Señor, llévatelo y destruye a su progenie, y castígalo duramente con calarnidades!». Dios (¡exaltado sea!) envió un incendio que lo abrasó, y nada quedó de él, más que el nombre.Zarnalchshari,
en elRabic u‑1‑Abrar
(«La fuente de los piadosos»), cuenta que en tiempos del Banú Isrá'il, Dios (¡exaltado sea!) creó cerca de Jerusalén un ave con rostro semejante al de un hombre a la que llamaron 'anqú, y que solía acosar a los pájaros y a otros animales. El profeta de aquel tiempo rezó, y Dios (¡exaltado sea!) lo arrojó a océano, al sur del ecuador; a partir de aquel tiempo, ha desaparecido.En el Qisasu
‑1‑Anb¡yú, y en la Historia de Jarir, se dice que ha desaparecido desde el tiempo de
Sulalman el profeta (¡la paz sea con él, debido a lo que dijo: «Cambiaré los designios del destino eterno». Y Sulairnán (¡la paz sea con él) informó que, aquel mismo día, el Rey" de Oriente tuvo una hija, y el Rey de Occidente otro, y que estaba escrito que debían unirse. El simurgh robó a la hija del Rey de Oriente, la llevó a su propio nido y la crlQ' Ocurrió casualmente que el hijo del Rey deOccidente
*b'ó el deseo de viajar, y fue a parar a aquel lugar; y la
conci 1 hija se enamoró de él, y urdió un plan, conforme al cual el~ joven se metió en la piel de un animal que había muerto y estaba casualmente allí; y a petición de ella, el simurgh le trajo la piel para disipar su fatiga; y ambos se unieron y tuvieron una criatura. Entonces, por orden de Sulairná (¡la paz sea con él!), el simurgh trajo la piel con la doncel] ante su corte, y el misterio‑quedó
patente; y el simurgh desapareció de entre los hombres a causa de la vergüenz_a, Nuzbat, 79‑8o
Los grifos se mencionan entre las aves por el Deuteronornio (14). Y dice allí el comentario que el grifo es un cuadrúpedo semejante al águila en cabeza y alas, y parecido al león en el resto del cuerpo, y que vive en los montes Hiperbóreos, con gran enemistad hacia los caballos y los hombres: en su nido coloca la piedra esmeralda, contra las alimañas venenosas del monte.
la, Trevisa I, 6_3o
Ciertamente está hecho el grifo a semejanza de una fiera y de un ave;
su parte de atrás es como de león, y por delante parece el águila voladora.
Muy fuerte, por su naturaleza, tiene la vista aguda, es ligero y ágil;
engaña al hombre vivo por traición, lo mata y lo devora de inmediato.
Por el grifo entiendo al Enemigo, y por el hombre vivo al penitente, que aquél engaña, se come y devora.
Ve con agudeza, pues es muy viejo, fuerte y ágil por su naturaleza cruel, jamás perdonará a criatura alguna.
Gubbio, MI
‑102, n.o XXXIIIÍ_
Ue asi que, por la primera parte [del grifo], que es la de águila, debemos entender que hemos de tener el pensamiento y la contemplación puestos en Dios y en la criatura celestial. Como está escrito: «Busca en primer lugar el reino de Dios».
En segundo lugar, debemos preocuparnos de las cosas terrenas, lo que se desprende de la segunda mitad del grifo, que es de león. Pues el león es fuerte en las
huye por miedo, y no terne el ataque de muchos hombres. Y en las situaciones prósperas, el león es humilde y pausado. Pues mientras el león va enfurecido contra alguien, con intención de herirlo, si
el hombre contra el que se precipita se arrodilla o se sienta humildemente en tierra, el león no le hiere ni le hace daño alguno, sino que
que le mira mansamente en señal de humildad. D o otros debemos seguir esta naturaleza y propiedad, pues debemos tener humildad en las circunstancias favorables,
za sólida en las adversidades.
Valdense, 412, n.o 37
El grifo es un cuadrúpedo, con las garras tan grandes y amplias que puede aferrar con ellas el cuerpo de un hombre totalmente armado, como un ave de presa lo hace de un pajarillo. Igualmente se lleva un caballo, un buey u otro animal volando por los aires, si puede ponerle las garras encima. El grifo tiene las alas tan robustas, que mientras vuela, sólo con el viento que producen derriba a un hombre. Estas alas son tan grandes y extensas cuando vuela que, si lo hiciera en una calle, tocaría con ellas a ambos lados las tiendas y las casas. Si tiene las garras grandes y amplias, no es extrafio, pues tiene las uñas de] tamaño de los cuernos de un buey.
Esto puede comprobarse en la Santa Capilla, en París: en medio de la Santa Capilla cuelga, atada a una cadena, la arra de un polluelo de grifo; un soldado se la cortó a 9
un pequefio grifo, después de haber sido entregado por los grifos padres a sus polluelos para que lo devoraran, en el desierto al que había sido transportado. El soldado encontró manera de escapar, después de haber luchado duramente con los polluelos, en ausencia de los grifos grandes. En su huida, se dirigió a un puerto, donde consiguió cruzar el mar gracias a un marino con el que se puso de acuerdo, contando por anticipado con que haría fortuna, Y más tarde, aquella garra fue traída a Francia, y colocada
84
en la Santa Capilla a la que nos hemos referido, como pueden haber visto todos los que la han visitado.
Esta Santa Capilla era el sitio en que los reyes de Francia asistían a misa y hacían sus oraciones, residiendo ellos en el palacio de París, que solla ser antaño su morada y refugio: actualmente, es éste el principal consejo y gran Parlamento de toda Francia.