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EL ÁGUILA

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DIJO el santo y bendito David. «Tu juventud se renovará como la del águila» (Salmo 103,5).

El Fisiólogo

dice, a propósito del águila, que tiene el siguiente atributo: cuando empieza a envejecer, su Vuelo se hace pesado y su vista turbia. ¿Qué es lo que hace el águila? Busca en primer lugar un manantial de agua pura y vuela allá arriba, al cielo del sol, y quema todas sus viejas plumas, hace que se desprenda la película que cubría sus ojos, y desciende volando hacia la fuente, en la que se sumerge tres veces, renovándose y volviendo a ser joven. En cuanto a ti, oh hombre, discípulo de Cristo, cuando el atuendo del hombre viejo te estorbe y los ojos corazón se hayan entorpecido, busca el manantial

lKeturenueva la juventud, la fuente de agua viva, que es la palabra de Dios, que dice: «Me han abandonado a mí, la ~e~te de agua viva», y vuela a las alturas hacia el sol de la justicia, jesucristo, y despójate del hombre viejo con todas sus obras. Y sumérgete tres veces en el eterno manantial de la penitencia, en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; y vístete con el ropaje del hombre nuevo, según la imagen con que Dios creó a los hombres; entonces quedará cumplida la profecía de David, y tu juventud se renovará como la del águila.

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[Ponce de León]. El águ! la es el rey de las aves, y su nombre representa la duracion de su vida

(aetós),

ya que vive cien años. Pero, cuando envejece, su pico se curva y sus ojos se vuelven mortecinos, de modo que no puede ver, ni conseguirse el alimento. Entonces se eleva en los aires y, precipitándose ante el viento, se arroja contra una roca abrupta y se destroza el pico. Luego se baña en agua fría, y a continuación se remonta hacia los rayos del sol: en ese momento, la opacidad desaparece de sus ojos, y vuelve a ser joven.

Y tú, hombre prudente, cuando estés abrumado por la multitud de tus pecados, elévate también hacia las alturas, es decir, hacia tu propia conciencia, y precipítate contra la roca, o sea la fe verdadera, y deplora tus pecados, y purificate en el agua corriente, a saber, en tus lágrimas de arrepentimiento; y a continuacion, caliéntate a los rayos del sol, es decir, en la comunidad de

creyentes, y despréndete de la inflamación ‑‑o sea, el pecado que nubla tu vista, y tu juventud quedará renovada como la del águila, y recibirás el nombre de «justo» en presencia de Dios.

Phys. griego, versión de D. Consali Ponce de León (1587), precedida del texto griego común:

Carlill, 2o92 io; Peters, 4648; Lauchert, 236237; Zambon, 4445

El águila es la reina de las aves, como lo muestra este hermoso ejemplo. En el texto latino, la llamamos clarividente, pues mira al sol cuando más luce éste, contemplándolo directamente sin quitar los ojos. Desde lo alto, ve perfectamente cómo nadan los peces en el fondo del mar; se precipita volando desde el cielo, atrapa al pez en movimiento, se lo lleva a la orilla y hace de él lo que le place. Y cuando sus polluelos están en el nido, siendo aún muy pequeños, los toma entre sus garras, los lleva rápidamente ante el sol, cuando más brilla, y les obliga a contemplarlo; el águila observa cuál de sus polluelos mira;

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más directamente al sol, y considera a ése de su linaje, quedándoselo, pues es muy prudente; pero al pájaro que no es capaz de contemplar los rayos, le hace un gran ultraje, pues no lo considera de su casta: se desentiende de él y renuncia a alimentarlo. Esto tiene una profunda significación. Y más aún nos dice el Physl»ologus del 5guila: cuando envejece, se vuelve torpe y le falla la vista; entonces remonta a lo alto del cielo, se incendia al calor del sol, y quema sus alas y la nube de sus ojos, tan hábil y prudente es. Cuando ha hecho esto el águila, se dirige a Oriente, donde ve un manantial cuyas aguas son claras y sanas: y tal es su naturaleza, como dice el texto, que una vez que se ha zambullido tres veces en la fuente, recupera su juventud. Por eso, dice así David en los Salmos: «Tu iuventud será renovada, mudada como el águila». Recordad el gran significado de esto.

El águila representa al Hijo de la Virgen María, que es rey de todo el mundo sin duda alguna, que vive en las alturas y ve muy lejos, y sabe lo que debe hacer. La mar representa este mundo, y los peces, las gentes que viven en ¿I; Dios vino a la tierra por nosotros, para conquistar nuestras almas. Vino a nosotros volando, y de semejante manera nos lleva fuera del mundo, como el águila los peces. Que el águila pueda mirar al sol directamente, cuando éste brilla con más fuerza, y sin pestañear,

sfica, 1

igni fi'aos bien, que Cristo, de la misma manera, ve directamente a su Padre; y todos los hombres del mundo que sean verdaderos cristianos verán del mismo modo a Dios, cuando mueran. Que el águila tome a sus polluelos y los lleve a lo alto, hacia el sol, cuando éste calienta, nos da a entender que los ángeles, del mismo modo, deben llevar las almas ante Dios y presentárselas; recibirá a las que sean dignas, y rechazará a las indignas. El rejuvenecimiento del águila y el baño representan el bautismo en esta vida mortal; y sabed que el Oriente significa el nacimiento, como lo indica la Escritura, en que el propio Dios dice que el que no nazca del agua y del espíritu no irá al paraíso ni estara Junto a Él. El niño es bautizado debido al pecado

original, y una vez lavado, queda renovado como el águila; al ser bautizado, queda, pues, rejuvenecido, adquiriendo en el baptisterio virtud y vista clara. Y cuando Dios nos muestra tal ejemplo, sin duda, en una criatura irracional como reza el texto, el hombre lo debe de hacer mucho mejor aún, según dice el Bestiario. Debe renegar de su hijo, si éste no quiere servir a Dios; debe rechazarlo, si no quiere adorarle, como lo hace el águila que repudia a su polluelo, si éste no mira al sol como debe hacerlo, Debemos contemplar a Dios, para no renegar de nuestro linaje. Recordadlo, pues tiene una gran significación. Pero no quiero referirme más a ello, y voy a iniciar otro asunto,

PT, VV. 20132142

... Incuba sus huevos mirando el nido; cuando la hembra ha puesto los huevos en el nido, vuela hasta un árbol en el que se posa y el macho vuela a otro árbol, y permanece cuarenta días mirando el nido y ayunando. Y, al cabo de cuarenta días eclosionan los huevos, y nacen los polluelos; entonces, busca el águila su presa. Y cuando sus aguiluchos están un poco crecidos, los pone ante el sol, colgando de sus garras.

PB: Cahier 11, 164

El águila sujeta a sus polluelos por las garras. Y al que se aferra con firmeza, lo quiere y lo conserva con ella. Pero al que se sostiene débilmente, lo abandona y no se ocupa de él.

Image, 136

y a aquél de sus polluelos que mira al sol directamente, sin flaquear, lo conserva y lo cría como digno de

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ello, pero el que aparta los ojos es rechazado y arrojado fuera del nido, como un bastardo. Y no lo hace por crueldad natural, sino por rectitud de juicio: pues el águila no lo expulsa como a un hijo, sino como a un extrafio, hijo de otros. Y sabed que un ave vil, llamada fúlica, compensa el orgullo del ave real, pues acoge al rechazado entre sus hijos, y lo cría como suyo propio.

Brunetto, 136 (1:145)

Y hace su nido en las alturas y en los picos de las montañas. Pone tres huevos en algún sitio llano, de forma que si los polluelos se mueven, caen rodando al abismo; pero, a pesar de su pequefio tamafio, no tienen miedo y deciden descansar tranquilamente, antes que moverse. ¡Y gloria a Aquel que ha inspirado a cada animal el conocimiento de las cosas que le son beneficiosas o daffinas! Y cuando nacen sus polluelos, se queda con dos de ellos, y arroja al otro al precipicio; y Dios

alabado seadesigna a otro pajaro para que críe al rechazado, y al pájaro adoptante lo llaman Usiru1VzdM.

Nuzhat, 7879

[A propósito del rejuvenecimiento merced al sol y a la fuente.] Y todos nosotros debemos imitar dicha propiedad colectiva e individualmente, cuando estamos abrumados por el peso de la culpa. Por eso, debemos indagar primeramente dónde está el manantial, esto es, en qué obras se halla Dios, que es la fuente viva, y después debemos ascender a las alturas, es decir, elevar nuestra mente a Dios, según lo que está escrito: «A Ti elevé mis olos>~, etc, Y debemos ascender hasta el fuego y aproximarnos al sol, o sea, acercarnos a Dios e ir hacia el fuego, esto es, a la penitencia; entonces se encienden las plumas, es decir, que los pecados serán perdonados a través de la

penitencia tomada y asumida por los pecados; y entonces

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se zambulle en la fuente, es decir, en el bautismo, con lo que el hombre se hace nuevo, como si entonces se bautizara en el agua, según lo dicho por el salmist a. «Me rociarás con el hisopo, Señor, y quedaré limpio. me lavarás, y seré más blanco que la nieve. »

[A propósito de la renovación del pico, machacándolo contra una piedra.] Del mismo modo, nosotros, que estamos agobiados por la torpeza de la culpa, debemos hallar la piedra, es decir, a Cristo, tal como dijo el apóstol: ~~Yo, piedra viva ... », y debemos golpear nuestra boca, o sea, asumir la penitencia por las acciones cometidas. Pues, si no rechazamos las culpas, no podemos comer, es dec r, recibir el cuerpo santísimo de jesucristo, ya que Cristo y los pecados son contrarios, y los contrarios no pueden darse a la vez, como dice el filósofo Aristóteles en las «Categorías»: «Es necesario que siempre esté contenido uno de los contrarios», y dice Boecio: «La naturaleza no permite que los contrarios se unan».

[A propósito de la capacidad de mirar fijamente sol.] Debemos ahora imitar con todas nuestras fuerzas esta propiedad,, ya que debemos contemplar al sol, o sea a Dios, con mirada recta, es decir, por el camino recto. Y debemos poner a prueba a nuestros hijos, es decir, a nuestras obras. Pues si alguna de nuestras obras no mira a Dios, debemos corregir y suprimir dicha acción, para qu no nos impida la visión del Altísimo, tal y como est escrito: «Si el Señor no ha edificado la casa, en vano se esfuerzan los que la construyen».

Libellus, 202

204, n.11 11

EL GRIFO

IN2

(111.Z)

El grifo es el ave más grande de todas las del cielo.

Vive en el lejano Oriente, en un golfo de la corriente oceánica. Y, cuando se yergue el sol sobre las profundidades marinas y alumbra el mundo con sus rayos, el grifo extiende sus alas y recibe los rayos del sol. Y otro grifo se alza con él, y ambos vuelan juntos hacia el sol poniente, tal y como está escrito: «Extiende tus alas, dispensador de la luz; entrega al mundo la claridad».

De semejante manera representan ambos grifos la Cabeza de Dios, es decir, al arcángel San Miguel y a la Santa Madre de Dios, y reciben tu espíritu, de forma que no pueda decirse: «No te conozco».

Bien ha hablado el Physiologus en lo referente al grifo. IL Phys. griego: Carfill, 231; Peters, 76

especie de animal salvaje nace en las zonas de Hiperbórea, o en sus montes. Todos los miembros de su cuerpo son como los de un león, pero sus alas y su rostro son como los de un águila.

Es tremendamente hostil a los caballos. Pero también es capaz de despedazar a cualquier ser vivo que encuentre en su camino.

Cambridge, 22

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Sabed igualmente que tenemos aves que se llaman grifos, y que son capaces de llevar a su nido un buey o un

caballo, para dar de comer a sus polluelos.

Sabed también que en nuestra tierra nace el mar de Arayne, y que tiene un curso muy violento y hace olas

tÍbles, y que ningún hombre puede cruzarlo salvo erri nosotros, por mucho que se haga, pues nos hacemos nsportar por nuestros grifos, como lo hizo Alejandro ndo fue a conquistar el castillo encantado

Preste Juan: Denis, 188, 195