Mediante esta operación sencilla es posible reducir un número de varias cifras a una sola para extraer su “esencia”. Por ejemplo el número 218 se reduce así:
2 + 1 + 8 = 11, y se vuelve a reducir 1 + 1 = 2. (AM 1)
REINTEGRACIÓN
Hay una ligazón indisoluble entre la reintegración a nivel individual y la restauración a nivel comunitario, es decir entre el propósito de cada ser humano y de la humanidad como un todo. Por esta razón, si cada ser humano se dedicara a cumplir con su Deber (Dharma) esta- ría contribuyendo al cumplimiento del Dharma comunitario. Así puede entenderse la frase: “la caridad empieza por casa” porque es en las pequeñas acciones cotidianas donde comien- za a gestarse un mundo nuevo y mejor. En cada charla, en cada compra, en cada esfuerzo, estamos optando por perpetuar este sistema caduco o por modificarlo desde sus cimientos. (AM 9)
RELATIVISMO
“En esta “dictadura del relativismo” donde “todo es relativo” hablar de discernimiento es un contrasentido, pues este mismo relativismo bebe de las aguas del deseo, no de la voluntad. Y sin voluntad, no hay camino espiritual posible”. (AM 4)
RENUNCIA
Pero el discernimiento (viveka) va de la mano con la renuncia o el desapego (vairagya), lo cual implica purificar los deseos y dejar de lado todo lo que nos ata, todo lo que nos daña. En la visión de los estoicos, alcanzar la ataraxia o imperturbabilidad.
En pocas palabras: “renunciar” significa deshacerse de los vicios para alcanzar la virtud. Y en esta escena del desaliento de Arjuna podemos presenciar el conflicto interno del héroe que no logra discernir entre lo falso y lo verdadero, ni tampoco puede renunciar a su pasado y sus vicios, representados con el ejército kurú. Siendo así, este vínculo de parentesco es mera- mente un símbolo y no es otra cosa que el conjunto de defectos y pasiones que no permiten al discípulo alcanzar la ciudad de la Sabiduría, donde debe reinar la Virtud. (AM 4)
Renunciar no quiere decir abandonar nuestra familia ni nuestras labores corrientes sino darles un sentido más amplio y profundo. En otras palabras, entender el sentido último de la vida diaria, percatándonos que todos nuestros esfuerzos cotidianos no se pierden sino que están conectados entre sí y se dirigen hacia un fin mayor.
El noble viajero es un renunciante que abandona los viejos vicios, los malos hábitos, las com- pañías insalubres sustituyéndolos por virtudes, hábitos de excelencia y amigos de corazón. Un renunciante no es una persona pasiva ni tamásica, pero tampoco es un activista rajásico pasado de rosca. Su naturaleza sáttvica le permite ser más efectivo en su servicio a la hu- manidad, ya que logra diferenciar lo ilusorio de lo veraz, ejecutando una acción certera y desapegada. (AM 7)
RESTAURACIÓN
Recordemos que la sociedad primordial de la que hemos hablado en varias ocasiones estaba regida por principios espirituales suprahumanos y comunitarios, de acuerdo a modelos tras- cendentes, donde el hombre, la naturaleza y la Divinidad vivían en comunión.
René Guénon, en referencia al carácter ritual, dice que “en una civilización integralmente tradicional, y con mayor razón en su mismo origen, todo tiene un carácter propiamente ri- tual. El rito no adquiere una acepción más restringida sino por la degeneración que da naci- miento a una actividad “profana”, sea en el dominio que sea; toda distinción entre “sagrado”
de vista tradicional, en lugar de aplicar éste igualmente a todas; y estas cosas, por lo mismo que han sido consideradas como “profanas”, se han convertido verdaderamente en adharma”. Restaurar la sociedad primordial significa establecer una “Comunidad” (común unidad, communitas) con un rumbo claro y con-sagrar (“convertir en sagradas”) todas las activida- des humanas hasta que éstas se conviertan en un sacro-oficio. (AM 1)
Retomar Hastinapura significa alcanzar un estado de conciencia superior, volver al origen, al centro, para restaurar el estado edénico de la humanidad primigenia, que tradicionalmente ha sido llamada “Hiperbórea” y que la Teosofía blavatskiana relaciona con las dos primeras razas-raíces. (AM 2)
De acuerdo a las concepciones iniciáticas, el propósito último del ser humano es “reinte- grarse” con el Uno, lo cual constituye la verdadera re-ligión. Sin embargo, cada humano es una célula de un organismo mayor que es la humanidad considerada como un Todo (“todos somos uno”), y así como el hombre tiene un “propósito individual” que le lleva a la liberación (moksadharma), el mismo está ligado al de la sociedad en su conjunto, la cual también tiene un propósito más alto o “rajadharma”. A esto nos referimos cuando hablamos de la “restau- ración de la sociedad primordial” y que algunos historiadores serios como Arnold Toynbee han alcanzado a intuir. Este autor, una de las luminarias del siglo XX, llega a señalar que “la humanidad en su conjunto se esfuerza por elevarse por sobre la mera condición humana (…) hacia alguna especie más alta de vida espiritual. No puede uno describir la meta porque nunca se la ha alcanzado, o más bien, nunca la ha alcanzado ninguna sociedad humana. (…) En las sociedades menos incivilizadas, en su etapa menos incivilizada, la gran mayoría de los miembros han quedado en verdad muy cerca del nivel humano primitivo”. Entender el pro- ceso de “restauración de la sociedad primordial” es comprender también el sentido último de la historia. (AM 2)
¿Cómo construir este mundo? Regresando a la esencia. Si podemos tomar el Amor y la Uni- dad como motores de la humanidad, será posible la restauración de la sociedad primordial, es decir la conformación de la “Communitas”, la común unidad, que nos hace a Todos Uno. Nada cambia si nosotros no cambiamos primero. (AM 4)
Si las cuatro castas surgieron como consecuencia de una diferenciación del Ser, una ruptura del equilibrio existente en la Edad de Oro, una “caída” equiparable a la de Adán y Eva, enton- ces el regreso a esa Unidad Primordial surgirá como consecuencia de un retorno a la Unidad y en relación a la sociedad toda esto significa una RESTAURACIÓN.
Los antiguos hablaban de una sociedad primordial donde cada oficio, profesión o disciplina humana era una pieza de un enorme puzzle que consolidaba a la comunidad y le daba un sentido de unidad. Esto es: UNA COMUNIDAD CON UN PROPÓSITO.
Nuestra civilización contemporánea, al carecer de un objetivo y un rumbo claro, está sumida en una crisis desintegradora, consecuencia del egoísmo, la ilusión y la ignorancia. La hipe- respecialización, aunque es positiva en muchos aspectos, lleva a perder de vista el propósi- to general de la sociedad, convirtiendo cada profesión, cada oficio, en una isla con escasa
vinculación con el todo. De este modo, los sacerdotes, los militares, los comerciantes y los obreros, al carecer de una visión de conjunto, defienden sus propios intereses y pocas veces actúan teniendo en cuenta el bien común.
La hiperespecialización lleva a la gestación de ignorantes-sabios, que son expertos en un área muy reducida del conocimiento pero que ignoran hacia dónde están orientados todos sus esfuerzos.
En palabras de Ortega y Gasset: “El especialista “sabe” muy bien su mínimo rincón de uni- verso; pero ignora de raíz todo el resto”, concluyendo que hoy en día hay mayor número de “hombres de ciencia” que nunca, pero hay muchos menos “hombres cultos” o “sabios”. (AM 6)
Hay una ligazón indisoluble entre la reintegración a nivel individual y la restauración a nivel comunitario, es decir entre el propósito de cada ser humano y de la humanidad como un todo. Por esta razón, si cada ser humano se dedicara a cumplir con su Deber (Dharma) esta- ría contribuyendo al cumplimiento del Dharma comunitario. Así puede entenderse la frase: “la caridad empieza por casa” porque es en las pequeñas acciones cotidianas donde comien- za a gestarse un mundo nuevo y mejor. En cada charla, en cada compra, en cada esfuerzo, estamos optando por perpetuar este sistema caduco o por modificarlo desde sus cimientos. (AM 9)
Una Comunidad humana reunida en función de un propósito trascendente necesita un sa- ber re-integrador, donde todos los esfuerzos se canalicen hacia lo Bueno, lo Justo, lo Bello y lo Verdadero. Y ese saber no es otra cosa que la Pansofía: una sabiduría holística, espiritual, donde los saberes parcelados encuentran una piedra de toque que los unifica, convirtiéndo- los en elementos de autorrealización y trascendencia. (AM 12)
La restauración de la sociedad primordial, (…) significa el establecimiento de una “Comu- nidad” (la Communitas romana, la Koinonía griega, la Umma islámica) cimentada en la Ley de la Fraternidad Universal, con un propósito claro y un objetivo común: la con-sagración del mundo, que no es otra cosa que la construcción de la Jerusalén Celeste. (AM 19)
Véase además: Sociedad primordial