En occidente reconocemos a los hindúes como un pueblo profundamente espiritual, ligado a una tradición antiquísima que ellos mismos denominan “Sanatana Dharma” (“la Religión eterna”) y a una nación antigua, situada en el corazón de Asia y conocida originalmente como “Bharat” (“el país de los enamorados de Dios”). Incluso en su actual forma geográfica como “Bhārat Gaarājya” o “República de la India”, los antiguos símbolos subsisten en su bandera tricolor, con el chakra ashoka colocado como punto central. Fieles a su tradición milenaria, los indios incorporaron en su bandera altos significados metafísicos que fueron descritos con precisión por Sarvepalli Radhakrishnan, filósofo y segundo presidente de la India:
“Bhagwa o el color azafrán denota renuncia. Nuestros líderes tienen que ser indiferentes a las ganancias materiales y dedicarse sólo a su trabajo. El blanco en el centro marca el cami- no de la verdad para guiar nuestra conducta. El verde muestra nuestra relación con el sol, nuestra relación con la vida vegetal. El chakra ashoka en el centro del blanco es la rueda de la justicia de dharma. India no debería resistir más el cambio, debe moverse e ir hacia delante. La rueda representa el dinamismo de un cambio pacífico”.
El Chakra Ashoka es una representación clásica de la Rueda del Dharma con 24 radios, uti- lizada en la antigüedad por el emperador Asoka (304-232 a. C.). (AM 1)
INDIA, LITERATURA SAGRADA DE
La literatura sagrada india está compuesta de textos que se consideran “revelados” (shruti) y otros “tradicionales” (smriti), a saber:
Shruti (“lo que se oye”)
a) Los Vedas (“conjunto de conocimientos”), una compilación de diversos textos transmiti- dos oralmente en un inicio.
b) Los Upanishads (“sentarse con reverencia para escuchar las enseñanzas”), textos de natu- raleza esotérica donde se describe la naturaleza del Brahman (el Absoluto o Macrocosmos) y su relación con atma (la chispa divina presente en nosotros o microcosmos).
Smriti (“memoria”)
a) Las epopeyas: el Ramayana y el Mahabharata.
b) Los Puranas, notable recopilación de información sobre las costumbres y tradiciones de la India.
c) Los textos de Ayurveda o medicina india basada en los cinco elementos: bhumi (tierra), yala (agua), agni (fuego), vayu (aire) y akasha (éter). (AM 1)
deva”, que significa la “divinidad querida” y hace referencia a una representación del Dios único y que simboliza la esencia absoluta o divinidad arquetípica.
En otras palabras, el devoto “elige” una forma divina con la que se sienta más en sintonía: Rama, Lakshmi, Krishna, Vishnú, Buddha o también la Virgen María, Jesucristo o Allah, en consonancia con la máxima universalista de los indos: “Ekam Sadvipraha Bahudha Vadanti”, (“Mientras que la Verdad es Una, los nombres son muchos”). (AM 11)
El devoto, al amar tan profundamente a esa forma divina termina por convertirse uno con él y en esto radica la “imitación de Cristo” de la cual hablan los místicos cristianos: seguir al Cristo, entrar en común unión con él para que nazca y se desarrolle el Cristo Interno.
Ken Wilber, al hablar de los ishtadevas, aseveró: “Es este símbolo arquetípico superior [Ishta- deva] el que facilita la ascensión hasta que la conciencia se identifica con esa Forma y se llega a “comprender que la Forma o la Presencia Divina es nuestro propio arquetipo, una imagen de nuestra naturaleza esencial»”. En otras palabras: a través de la devoción y de la identifi- cación con la forma sagrada finalmente se logra la comunión con ella, dejando de existir el adorador y el adorado sino una unidad divina. Es la comprensión final que el discípulo y la deidad no son otra cosa que Brahman, el Uno sin segundo.
Los budistas de la línea Vajrayana se refieren a los Ishtadevas como “Yidam” (“deidad fija en la mente”), y éstos remiten a formas concretas de un Buddha, que ayudan al discípulo –por medio de la meditación– a alcanzar la iluminación.
El mismo concepto se representa a través de los Dhyâni-buddhas o “buddhas de meditación” (Vairochana, Ratnasambhava, Amitaba, Akshobya, y Amogasidi), que son cinco imágenes arquetípicas de la “buddheidad” (iluminación perfecta), las cuales simbolizan diferentes as- pectos de la conciencia iluminada. (AM 11)
El camino ascético o preliminar es común a todas las corrientes y se fundamenta en la puri- ficación de los vehículos (físico, vital, emocional y mente de deseos), pero en un momento de la peregrinación, el discípulo debe elegir una vía de conexión tradicional con un modelo a seguir (Ishtadeva).
Este modelo ideal nos permite concentrar la atención en lo que verdaderamente importa: entrar en contacto con nuestro Maestro Interno (Satguru), que reside en nuestro corazón. La elección de un modelo no significa menospreciar ni negar a los otros. Simplemente se fundamenta en la no-dispersión de nuestras energías, a través de la devoción a un avatara, un santo, un iluminado o un Maestro de Sabiduría: Cristo, Krishna, Buddha, etc.
Si el modelo a seguir es el de Cristo, entonces, el mejor camino es leer y reflexionar sobre su vida personal, su simbolismo, sus parábolas y llevando a la práctica su mandato magistral: “Si alguien quiere ser mi discípulo, tiene que negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguirme”. (Mateo 16:24) Si su modelo es el Buddha deberá hacer lo mismo: conocer más sobre él y
reflexionar sobre sus enseñanzas para llegar a interiorizarlas, atendiendo especialmente al último sermón, donde instó a todos sus discípulos que “fueran una lámpara para sí mismos”. Para todos los discípulos, es muy importante encontrar un modelo a seguir. Todos los gran- des maestros son excelentes como modelos de vida, por supuesto, pero es importante encon- trar a uno de ellos en particular como nuestro compañero de senda, nuestro amado Ishtade- va. (AM 11)
La canalización del amor más puro a una forma elegida o “ishtadeva”, una representación específica del Dios personal (Ishvara) no se contrapone a la concepción de un Dios imperso- nal (Brahman). Ishvara no está subordinado a Brahman (el Uno SIN SEGUNDO) ni es una representación más primitiva de él. Ishvara es Brahman, y quienes sepan ver más allá de lo evidente comprenderán que el individuo, el ishtadeva, Ishvara y Brahman son una misma cosa. (AM 13)
ISHVARA
Véase: Brahman
ISLAM
La médula del Islam es la sumisión a Dios, que no es otra cosa que una entrega total, una ca- nalización consciente de todos los esfuerzos vitales hacia un objetivo único, en una ofrenda sincera de toda la existencia a Allah (Dios, el Uno sin segundo). (AM 17)
El verdadero discípulo musulmán puede desempeñar cualquier tarea cotidiana al mismo tiempo que su mirada interior siempre estará fija en Allah, contemplando de frente al Uno sin segundo, escondido detrás de todo evento cotidiano, agradable o desagradable.
con los criminales de Hamas, los “yihadistas” de Irak o los secuestradores de estudiantes en Nigeria, en verdad el camino de Allah es otra cosa bien distinta. El Islam es un camino de amor, una vía tradicional, sapiencial y válida para convertirnos en lo que somos. (AM 17)