5.3 Results of Group Discussion 156
5.3.1 Model Validation 157
5.3.1.2 Brand Attributes 159
Como ya se ha comentado, la OMA es muy frecuente en la infancia, pero aquel niño que la ha padecido en una ocasión tiene más probabilidades de tener otra. Esto está ampliamente demostrado en los niños con su primera otitis antes de los seis meses de edad, aunque no está claro que no esté influido a su vez por otros factores. Clásicamente se ha mencionado diferentes factores, tanto propios del niño como ambientales, que pueden influir en esta tendencia a la otitis, pero hoy en día algunos de ellos se han puesto en entredicho. Existen diferentes estudios en curso respecto a la colonización de la nasofaringe59, pues se considera que parte de la clave para entender que la tendencia a la recurrencia podría estar en los niveles de colonización, las cepas presentes, la formación de biofilms y la cooperación entre unos microorganismo y otros para evadir la respuesta inmunológica y aumentar su patogenicidad y la falta de erradicación del microorganismo causante de la otitis tras el tratamiento antibiótico.
48 1.1.8.1. Factores intrínsecos
Son factores propios del niño que difícilmente vamos a poder ejercer una acción preventiva.
1.1.8.1.1. Alergia
Se considera que la alergia contribuye a la disfunción tubárica que podrá traer como consecuencia la aparición de una OMA. En un estudio antiguo, encontraron que la alergia predispone a que exista una OMM más prolongada, dos meses o más, tras la afectación aguda60. Pero existen datos contradictorios sobre ello pues hay estudios que corroboran la relación entre OMA y alergia61 y otros que la descartan62.
1.1.8.1.2. Anomalías craneofaciales
Las anomalías craneofaciales se relacionan directamente con la tendencia a la recurrencia en la OMA. Se considera que es por la alteración anatómica y funcional de la Trompa de Eustaquio. Todos los síndromes o malformaciones con alteración de la morfología facial tienen esta tendencia, pero los más estudiados por su mayor prevalencia han sido la fisura palatina (con su alteración en la inserción de los músculos periestafilinos) y el síndrome de Down (con su morfología facial característica).
1.1.8.1.3. Reflujo gastroesofágico
Este es otro de los factores que se han relacionado clásicamente, pero de nuevo hay estudios contradictorios al respecto. El mecanismo por el que podría afectar a la tendencia a la aparición de otitis podría ser la inflamación crónica producida por el reflujo nasofaríngeo y su consiguiente afectación tubárica.
1.1.8.1.4. Susceptibilidad genética
Los datos epidemiológicos establecen una clara relación entre la aparición de otitis en aquellos niños en los que sus padres y hermanos las han padecido. Se han detectado
49 múltiples genes que se consideran relacionados 10q26.3 y 19q13.43 o la alteración rs10497394 en el cromosoma 2 por estudio genómico63–65.
No está clara la manera en la que estos factores determinan su predisposición a la otitis, si por alteraciones morfológicas, inmunitarias o de otro tipo que puedan causar.
1.1.8.2. Factores extrínsecos
Los factores extrínsecos son más fácilmente susceptibles de ser modificados.
1.1.8.2.1. Infecciones respiratorias de vías superiores
Antes se consideraba a la infección vírica de vías respiratorias un factor favorecedor, pero cada vez se le considera más como un factor etiológico en sí59. De cualquier manera, la relación temporal entre ambas patologías ha sido ampliamente demostrada4,
Es fácil comprender, que además de actuar como patógeno directo, los virus puedan facilitar la infección bacteriana al producir una inflamación a nivel tubárico y disminuir el aclaramiento ciliar a este nivel.
Hay investigaciones que avalan el sinergismo entre virus influenza A y S. pneumoniae. Por una parte, producen una neuraminidasa similar, favoreciendo la colonización de S. pneumoniae y por otra, permite a este último pasar de ser colonizador a otopatógeno, pues en sinergia con virus, la bacteria es capaz de pasar de una fase opaca a un fase de estado transparente66,67.
1.1.8.2.2. Asistencia a guardería
Está ampliamente demostrado que la asistencia a guardería aumenta el número de OMA. La forma en que se relacionan puede ser variada. Por una parte, la convivencia con otros niños también aumenta las infecciones virales respiratorias y la OMM asociada. De hecho, se ha visto una mayor prevalencia de efusión en el oído diagnosticada por timpanometría tipo b en niños escolarizados60. Además, los niños escolarizados comparten numerosas cepas. Se ha visto una rápida colonización por serotipos concretos de S. pneumoniae, desaparición de la nasofaringe y nueva colonización por serotipos diferentes68.
50 1.1.8.2.3. Convivencia con hermanos
Es más frecuente la otitis en los niños que tienen hermanos y además este riesgo aumenta la OMA precoz antes de los seis meses, y es mayor si tienen dos o más hermanos69.
1.1.8.2.4. Exposición pasiva al humo del tabaco
Existen estudios más antiguos donde se establece una relación directa con el tabaco. Pero en los estudios más actuales hay algunas controversias al respecto, que pueden estar relacionadas con un importante descenso del tabaquismo en la población y una concienciación adecuada respecto a la exposición pasiva al humo del tabaco, sobre todo en los niños. Un metanálisis, publicado en el año 2014, establece una relación positiva entre tabaquismo pasivo y OMA61.
1.1.8.2.5. Lactancia materna
La lactancia materna durante al menos cuatro o seis meses ha mostrado un efecto protector para la OMA 8. Además, se ha demostrado una relación dosis-efecto, con una mayor protección si la lactancia es exclusiva y durante seis meses70.
1.1.8.2.6 Otros
Otros factores se han relacionado con la otitis, como el uso del chupete o el hecho de tomar tumbado el biberón, como factores favorecedores de otitis, o el xilitol como factor protector, aunque los estudios son metodológicamente poco consistentes.