-1.1.1 La Galia Cisalpina y los Alpes
El valle del Po (el antiguo Padus) ya llevaba décadas bajo firme dominio romano en el tercio final del s. II a. C., aunque a relativamente corta distancia los Alpes continuaron representando una zona de frontera sobre Italia hasta época de Augusto; fue
en ese momento en que finalmente fueron incorporados al imperio romano (fig. XXIX). Aparte de los conflictos civiles romanos, especialmente durante el enfrentamiento entre M. Antonio y el Senado tras el asesinato de Julio César –batalla de Mutina, 43 a. C.-, la Galia Cisalpina fue generalmente una zona alejada de los principales conflictos de finales de la república. Tenemos noticia del reclutamiento de galos cisalpinos por parte del Senado y el cónsul antimarianista Octavius; es remarcable que pocos años después los propios marianistas reclutaron galos del Po para el enfrentamiento con Sila el 83 a. C. Incluso durante la previa Guerra Social, algunos galos lucharon con los itálicos contra Roma, posiblemente auxiliares desertores de los ejércitos romanos. Pese a los grandes conflictos cisalpinos de inicios del s. II a. C., en el período de estudio ya no quedaban elementos antirromanos relevantes en la zona; pueblos como los taurini,
veneti y cenomani eran tradicionalmente prorromanos, y otros más belicosos como los
ínsubres fueron incorporados a un complejo sistema de relaciones y lealtades entre Roma, la Transpadania y los pueblos alpinos; estados-tapón frente a otros celtas y germanos. Los transalpinos prorromanos fueron foederati, perdiendo autonomía política, pero conservando su gestión interna y armamento, así como aportando auxiliares. Ya en el 178/177 a. C., el cónsul M. Iunius exigió auxilia a las ciuitates
Galliae, obviamente cisalpinas, para atacar Istria. Los romanos basaron su control
territorial en estos pueblos, así como en los lepontii más al oeste, a los que durante un largo periodo los prefirieron independientes pero aliados. Diversas tumbas lepontínas, como Ornavasso, Domodossola y especialmente Giubiasco, incluyen armamento mixto galo-romano; el ritual funerario es estrictamente local, y su armamento permite identificarlos como auxiliares republicanos, según L. Pernet. Dadas las características sociales de estos pueblos galos cisalpinos –fama de alta natalidad y espíritu combativo- hacía de ellos unos candidatos ideales para el reclutamiento auxiliar, ya desde el s. III y hasta el I a. C. De hecho, el trato recibido por los galos de la Cisalpina en general es muy diferente dependiendo de la orilla del Po que habitaban: todos los pueblos hostiles a Roma al sur del río fueron masacrados –boii, senones-, mientras que aquellos que podrían haber seguido la misma suerte al norte de el –sobretodo los ínsubres- fueron dispensados. Este cambio de política romana no se debió a filantropía alguna, sino a puro interés estratégico, obtención de auxilia al mismo tiempo que una barrera ante ataques de los pueblos alpinos y transalpinos1.
1 Sobre las actitudes de los pueblos cisalpinos: PRIEUR 1968, 65s; DYSON 1985, 36s, 43, 45, 49s, 53;
BRINGMANN 2007, 72; SANCHEZ 2007, 261-263, 267; PERNET 2010, 127. Con pocas campañas militares Roma creó una frontera estable en los Alpes a inicios del s. II a.C.; las únicas excepciones al expansionismo romano en la Cisalpina –durante dos siglos- fueron Aquilea y Eporedia (Ivrea) en territorio de los salassi para controlar el paso de San Bernardo. Estas dos colonias no tenían como misión vigilar a los transpadanos, sino más bien protegerlos: PERNET ibid., 256. Por otro lado, P. A. Brunt es de la opinión que las razzias de pueblos alpinos hacia la Cisalpina continuaron hasta época de Augusto, lo que juntamente con dificultades agrícolas dificultó severamente su crecimiento demográfico; seria esta constante inestabilidad lo que propició las campañas augusteas en los Alpes: BRUNT 1971, 199; DZINO 2010, 125. Sobre la campaña istria del 178: Liv., 41.5.5; PERNET 2010, 131. Sobre los cisalpinos reclutados durante los años 80 a. C.: Ap., BC, 1.42, 50; SAMPSON 2013, 34, 47, 84, 129s. Sobre las tumbas de auxiliares: PERNET 2010, 146.
Otra cuestión que dificulta el estudio específico de los auxilia republicanos en esta zona es la compleja y creciente proliferación de ciudadanos romanos en la Cisalpina; en principio, dicho incremento de la ciudadanía romana se concentró en la Cispadania –el territorio al sur del Po dentro de la Cisalpina-, extendiéndose posteriormente hacia la Transpadania –la llanura entre el Po y los Alpes-, pero tan solo en la forma del ius Latii. Con la Guerra Social se pasó de unos transpadanos foederati a ser considerados socii nominis Latini en su conjunto. Quizás quien más se benefició, con diferencia, de la política de ampliación de la ciudadanía latina a los transpadanos fue César quién, unos años después, pudo reclutar diversas legiones allí; aunque se tratase de latinos, fueron tratados por César como ciudadanos romanos. En concreto reclutó allí a sus legiones VI, XI, XII, XIII, XIV y XV, pero también permitió que Pompeyo reclutase allí. El precedente de todos ellos parece ser el cónsul del 78 a. C., M. Aemilius Lepidus, quien probó de reclutar allí una fuerza con la que dominar la república post-silana, fracasando en el intento, aunque dejó su ejemplo para otros, como precisamente César2.
Todavía más interesante es que incluso T. Livio menciona la existencia de auxiliares cesarianos del entorno véneto, opitergini transpadani Caesari auxiliares, luchando en una batalla naval de la guerra civil contra los pompeyanos; aparecen liderados por un tribunus militum de nombre Vulteius, y podrían ser ciudadanos de derecho latino. En otro momento, Cicerón habla de unos alarii transpadani, lo que implica una existencia de suficientes poblaciones peregrinas concentradas en la parte transpadana de la Cisalpina; también se mencionan auxiliares transpadanos en la batalla de Farsalia3.
Los Alpes, territorio difícil y agreste, habitado por gran variedad de pueblos generalmente con una topología sociopolítica alejada del modelo grecorromano, fueron la zona del entorno itálico que más se tardó en incorporar a la órbita romana. No fue sino hasta Augusto que la mayor parte de la cadena montañosa fue dividida en diversas provincias, e incluso el pequeño pero significativo reino clientelar de Donnus y su hijo Cottius, en los Alpes occidentales no se convirtió en la provincia denominada Alpes
Cottiae hasta el 63 d. C., en época de Nerón; esta dinastía alpina se puede considerar un
2 Aparte de las supuestas acciones de Pompeius Strabo –vinculadas en todo caso con el ius Latii-, fue
César quien definitivamente extendió la ciudadanía romana en la Transpadania, así como a los cispadanos que aún no la poseían: Caes., BC, 2.18-21; ŠAŠEL-KOS 2005, 335s, 340; LAZZARINI 2006, 295-297; PERNET 2010, 127, 174, 176; NOVILLO LOPEZ 2012, 166s, 194. También existe una cierta lex
Pompeia de Transpadanis (el nombre es moderno) del 89 a. C., supuestamente obra de Pompeius Strabo
(cos. 89), pero ninguna evidencia vincula directamente a este personaje con dicha ley: GRUEN 1995, 409; LAZZARINI ibid. 297; NOVILLO LOPEZ ibid., 49-51; DAVID 2014, 36. Ver también: BADIAN 1958, 268; SAMPSON 2013, 40. Sobre las legiones de César: MANN 1983, 3; POTTER 2010, 321. Sobre el reclutamiento legionario de Pompeyo Magno: ibid., 319s. Sobre Lepidus: BADIAN 1958, 275, 277s.
3 Sobre los auxiliares cisalpinos: Liv., Per., 110; Cic., ad Fam., 2.17.7.6; Flor., 2.13.30-33;
SADDINGTON 1982, 10, 22s; KEPPIE 1984, 140; PERNET 2010, 132. Según D. B. Saddington los
opitergini serían en realidad legionarios, dado su origen cisalpino y la presencia del tribunus militum. Sin
embargo, la mención ciceroniana implica la presencia no tan solo de los opitergini, sino de más auxiliares de origen transpadano; igualmente Pernet no menciona la posibilidad que fuesen legionarios; fijémonos que ambos casos son citados precisamente como transpadani, y no calificados con el termino cisalpini, menos concreto. Sobre Farsalia: Caes., BC, 3.87; PERNET 2010, 132.
claro ejemplo de dominio romano indirecto4. Pocas noticias se encuentran sobre
auxiliares de origen cotio, pero es relevante analizar con mayor detenimiento de este reino alpino. En época de César, ya el rey Donnus dominaba partes de las montañas entre la Cisalpina y la Transalpina, incluyendo pasos estratégicos como Mont-Genevre. El hecho que César no mencione dificultad alguna para cruzarlo, así como el nombre latinizado del rey como C. Iulius Donnus, indicando posiblemente tanto la concesión de la ciudadanía romana como su integración en la clientela cesariana; si bien se conocen numerosos casos de uso ilícito de los tria nomina, dada la relevancia del personaje parece más probable que esta concesión fuese real. Aparte del libre paso por los Alpes, Donnus sin duda ayudó a César con animales de carga i otras ayudas logísticas; en paralelo los dominios de Donnus aumentaron, quizás por voluntad de César, que con la
lex Vatinia podía disponer en la Cisalpina5. Sin embargo, con las guerras civiles, la
relación se deterioró, y hacia el 9 a. C. su hijo Cottius fue degradado por Augusto de rey a praefectus ciuitatium, castigo del que el alpino era perfectamente consciente. Otro síntoma del distanciamiento entre Cottius y Augusto es que diversos pueblos anteriormente citados bajo dominio de Cottius, aparecen en el friso de la victoria sobre los pueblos alpinos en el monumental triunfo de La Turbie: adanates, caturiges,
medulli, ueamini, uesubiani. A consecuencia de este enfrentamiento, quizás parcial,
pues Cottius conservó parte de sus dominios y atribuciones, y se situó en su capital Segusio (Susa), una cohorte bajo control romano directo, mientras los propios auxiliares alpinos servían en partes alejadas del imperio; en Susa todavía existe un importante arco triunfal dedicado por Cottius a Augusto. Sin embargo, Cottius debió conservar cierta capacidad de liderazgo militar, la cual era necesaria para el control efectivo del importante paso de Montgenevre, y su nombramiento como praefectus –cargo con poder militar- así lo implica. Con todo, consciente de su situación frente al princeps, Cottius prosiguió una política de apaciguamiento y clientelismo, lo que le permitió conservar cierto poder y transmitirlo a su hijo Cottius II, el cual fue de nuevo reconocido con el título de rey por el emperador Claudio (fig. XXX)6.
Otros pueblos alpinos como los triumphili, tras la conquista augustea, fueron organizados de forma que equipasen unidades auxiliares con sus propios comandantes indígenas, como una cohorte bajo el mando de cierto Stantius, princeps triumphilorum.
4 Sobre la anexión neroniana: Suet., Nero, 18; Brill’s New Pauly, Brill Online 22 octubre 2014, s. v.
“Cottius”. Han desaparecido las fuentes directas sobre la conquista augustea de los Alpes, y otros autores solamente proporcionan datos escasos: Strb., 4.6.7-8; Plin., NH 3.20; Dio, 54.20-22; Suet., Aug., 21; Tib., 9. Sobre el carácter de la dinastía de Cottius: RONCAGLIA 2013, 353.
5 CIL V2 7232; AE, 1899, nº 209; OBERZINER 1900, 161; PRIEUR 1968, 68, 116-118; RONCAGLIA
2013, 354-357. La fama del rey Donnus ha sobrevivido al mundo antiguo, y puede verse reflejada en la posterior advocación local de San Donino.
6 Amm. Marc., 15.10.2; CIL V 7231; OBERZINER 1900, 162-165, 159; PRIEUR 1968, 71s, 117s;
ÑACO 2009b, 182; RONCAGLIA 2013, 355. Augusto, con estos alpinos meridionales separados del reino cotio, creó la provincia de los Alpes Graiae, con capital en Forum Ceutronum (Aime). Sobre Segusio y las tropas acantonadas allí: Suet., Tib., 37; PRIEUR 1968, 142s. Por el contrario, G. Oberziner afirma que dicha cohorte era de origen local: OBERZINER ibid., 170. Segusio significa “casa de la victoria” (sieg), un nombre que tendrá paralelismos en Hispania e Iliria, como se verá: ibid., 159s; ver también el apartado 1.1.3 del Capítulo IV, así como la nota a pié de página nº 565. Sobre el arco de Susa:
Los salassi del entorno de Aosta ofrecieron más resistencia que muchos otros pueblos alpinos, e incluso expulsaron temporalmente a las tropas romanas de sus valles, antes de ser definitivamente aniquilados por los legados de Octaviano/Augusto, siendo posteriormente deportados en masa y esclavizados para asegurar las conexiones con Helvecia i el alto Rin; al igual que en otros casos, el trato dispensado a los salassi fue el más extremo, que Roma utilizó en ocasiones para obtener un control absoluto sobre cierto territorio, considerando secundarios todo posible beneficio de colaboración militar futura7.
-1.1.2 Iliria
Todo el territorio (fig. XXXI) situado entre la costa del Adriático, el Danubio, Tracia y el mundo griego ha sido denominado de variadas formas, pero el más comúnmente aceptado para este período es el de Iliria o Illyricum8. Las fuentes literarias
tan solo aportan datos limitados y confusos, lo que dificulta el análisis de la dominación romana de este territorio. Por tanto, el papel de los auxilia ilirios en época republicana todavía es más difícil de examinar, mas allá de la identificación de unos pueblos claramente inclinados a colaborar con los romanos. De manera común a muchos otros territorios periféricos, incluso la correcta identificación de los diversos pueblos ilíricos y su extensión geográfica no genera unanimidad en la historiografía. Aunque Illyricum comparte algunas características geográficas con Hispania –como su difícil orografía, multiplicidad étnica o situación relativamente cercana a Italia pero separada por el mar-, la relación entre los romanos y las fuerzas militares indígenas no parecen comparables, y las limitaciones documentales, sobre Iliria, no ayudan a este estudio. Así, mientras que en Hispania los contingentes auxiliares indígenas probablemente forman una parte considerable de las fuerzas romanas, protagonismo que en ocasiones parece incluso mayoritario, en Iliria los auxiliares locales aparentemente quedan relegados a un papel todavía menor. Aun así, los conflictos documentados en los que Roma se involucra de manera directa en Iliria son puntuales hasta los años 50 a. C. La disposición romana hacia los asuntos ilirios es generalmente pasiva, tan solo actuando por reacción a eventos contrarios a sus intereses. En línea con dichas diferencias encontramos la moneda destinada al pago de auxilia, que mientras en Hispania, notoriamente en la Citerior, es muy abundante, en Iliria, es prácticamente inexistente si descartamos las
7 Sobre los triumphili: OBERZINER 1900, 60. Sin embargo, también aparecen en el Sebasteion de
Aphrodisias en Caria, retratados junto con otros grandes enemigos de Roma derrotados por Augusto, y en representación de todos los alpinos precisamente: GRBIĆ 2011, 129, 132. Sobre los salassi: ibid., 23s, 31, 33s; PRIEUR 1968, 68-70, 112; ŠAŠEL-KOS 2005, 420s; DZINO 2010, 125s. El valle del Dora Baltea fue conquistada por Terentius Varro el 25 a. C., tras un primer intento fracasado de M. Valerius Messalla el 34 a. C. Una postrera represión fue necesaria por parte de Au. Terentius Varro. Posteriormente se fundó allí la Colonia Augusta Praetoria (Aosta), con legionarios veteranos de Actium: OBERZINER 1900, 31, 34s; PRIEUR 1968, 70. Los habitantes de las islas ilíricas de Melita y Corcyra Nigra fueron también exterminados para controlar definitivamente la piratería en el Adriático: ŠAŠEL- KOS 2005, 418s.
8 Los nombres de las provincias de Dalmacia y Panonia no se fijaran hasta décadas después, ya en época
cecas de Dyrrachium y Apollonia, orientadas a una dinámica diferente de la propia Iliria9.
Entre todos los pueblos ilirios mencionados por las fuentes literarias, destacan por importancia los histri, iapodes (cisalpinos y transalpinos), liburni, delmatae,
scordisci y los panonios. De todos ellos, los que mostraron una mayor voluntad de
colaborar con Roma fueron los taurisci, liburni, daorsi, y la isla griega de Issa (actualmente Vis). Estos pueblos filo-romanos comparten entre ellos su proximidad geográfica tanto a la costa adriática como a la Cisalpina, así como cierto grado de aculturación e importancia de las relaciones comerciales y sociales con Italia. Otros, como los iapodes transalpini, delmatae y segesticani, serán fuertes adversarios de toda intervención romana en Illyricum. En un punto intermedio se pueden situar muchos otros pueblos ilíricos, que como los pirustae u otros, se enfrentaron a Roma o bien se situaron bajo su égida dependiendo de las circunstancias o de las capacidades militares romanas en cada período. Lógicamente, todos aquellos pueblos constantemente hostiles a la presencia romana en Iliria como norma no aportaron auxilia a los ejércitos de la República, pero se pueden considerar algunas excepciones.
Los delmatae, pueblo que dio nombre a la futura provincia imperial –y presente región costera croata- de Dalmacia, fueron quizás el mayor escollo a la conquista romana de Iliria. Aparecen en las fuentes en un periodo tardío, hacia mediados del s. II a. C., durante el reino ilirio de Gentius, del que parecen una escisión. No se conoce en detalle su estructura sociopolítica, pero mas que una sola etnia serían una agrupación de diversos pueblos independientes, con una economía no monetaria -Estrabón lo indica explícitamente (7.5.5)- y centrada en el pastoreo: el nombre delmatae parece ligado al término albanés –y quizás ilírico- para oveja, dëlme. Pese al largo y accidentado historial de confrontación con Roma, ante la disyuntiva que representaban las guerras civiles romanas prestaron apoyo a quien consideraron el menor de sus adversarios: Pompeyo. Así, durante la ofensiva del legado cesariano Au. Gabinius, se enfrentaron a sus legiones en los pasos costeros que conducían a Macedonia, infringiéndole una grave derrota. Tras la victoria de Farsalia, todavía quedó en manos pompeyanas una parte considerable de la costa iliria. Fue el cesariano Q. Cornificius quien, con ayuda de, entre otros, la ciudad liburnia de Iader (Zadar) y la flota de Vatidius, derrotó primero a la flota pompeyana en esas costas, y posteriormente (48-46 a. C.) fue aniquilando los reductos delmatas uno a uno, primero como quaestor pro praetore, y en el 45 a. C., ascendido por César a procónsul10. Pese a que generalmente la historiografía presenta el
alineamiento filo-pompeyano de los delmatae de manera clara, quizás sea más correcto
9 DZINO 2010, 26, 51, 74, 76s; ibid., 2013, 156.
10 Sobre los delmatae: STIPČEVIĆ 1977, 55-57, 59-61; ŠAŠEL-KOS 2004, 152; ibid. 2005 292s, 311s;
DZINO 2010, 39; ibid. 2013, 146s, 149. Tras una primera campaña romana (158 a. C.) en que su capital Delmium fue saqueada, el 118 recibieron un nuevo asalto, comandado por L. Caecilius Metellus Delmaticus; la siguiente guerra contra Roma fue en el 78 a. C., donde aprovecharon para atacar enclaves de Issa aprovechando la guerra civil romana, pero Cosconius los venció tras dos años de combates: DZINO 2010, 67s. Sobre su apoyo militar a Pompeyo: Ap. Ill., 12.35-36; Bel. Alex. 42.7, 44-47; ŠAŠEL- KOS 2004, 162s; ibid. 2005, 340; 347s, 359; DZINO 2010, 91s. Sobre Cornificius y Iader: Dio 40-41; Luc. Phars. 4.402ss; Liv. Per. 110; B. Alex. 42-47; ŠAŠEL-KOS 2004, 163; DZINO ibid., 91-94.
considerar que estos aprovecharon el conflicto civil romano para enfrentarse contra aquel que creía su peor adversario (César), estableciéndose un vínculo puramente circunstancial con los pompeyanos. Finalmente, la situación político-militar de los
delmatae, tras los Idus de Marzo, volvió a repetir el mismo esquema ante la nueva
guerra civil romana. Los delmatae y los parthini se opusieron a los cesarianos Octaviano y M. Antonio, por lo que su lógica posición los acercó a sus adversarios ‘republicanos’, aunque quizás más los segundos que los primeros. Aunque esta seria la razón directa para ser atacados por M. Antonio por medio de C. Asinius Pollio, es significativo que esta ofensiva se produjese al mismo tiempo –en el 39 a. C.- que las importantes operaciones de Octaviano al norte de Iliria11.
En el extremo norte de Iliria, los taurisci fueron en sus primeros contactos con los romanos considerados un adversario, al igual que los delmatae. La importante colonia y base operativa de Aquilea fue fundada en el extremo noreste de la Galia Cisalpina para protegerla de sus ataques. Los taurisci eran de origen centroeuropeo, seguramente como los scordisci, y controlaban la ruta mediterránea hacia Panonia, por Nauportus. A diferencia de los delmatae, los taurisci se posicionaron como aliados romanos relevantes en la zona a inicios del periodo de estudio. En el 115 a. C., M. Aemilius Scaurus triunfó de Galleis Karneis (Degrassi, Fasti Capitolini 115), pero todo apunta a que pasó a controlar todo el territorio tauriscio hasta Emona (Ljubljana); quizás este territorio fue temporalmente cedido al aliado romano local, Panonia, por la ayuda recibida. Toda la cuenca del río Ljubljanica, aproximadamente la actual Eslovenia, en especial los emporia itálicos de Ocra (Razdrto), Nauportus y hasta la propia Emona ya estaría bajo hegemonía romana; este control se basaba en los citados emporia, los cuales vehiculaban las rutas hacia Segestica/Siscia y las vias fluviales del Savus (Sava) y Colapis (Kupa), hasta el Danubio en última instancia. Las armas romanas encontradas en Grad, cerca de Šmihel (Eslovenia), serían la muestra de esta hegemonía territorial, aunque no es posible determinar todavía si fue de manera directa o los aliados locales tuvieron la primacía12.
Las fuentes literarias mencionan a los taurisci –junto con los carni y liburni, entre muchos otros-, como uno de los pueblos atacados por Octaviano justo al inicio de