-3.1.1 Numerario númida
En conjunto, el numerario norteafricano posterior a la III Guerra Púnica está formado por las emisiones númidas, mauritanas y de las diversas ciudades con capacidad para acuñar moneda; dentro de las cuales destaca para este estudio la Cirta de los sittiani. La moneda númida, la más relevante por su conexión con los importantes
auxilia de este origen, tiene unos antecedentes iconográficos claramente vinculados a su
proximidad geográfica y cultural con Cartago. Prácticamente toda la moneda de Massinissa y sus sucesores emiten moneda con el caballo púnico, parado o al galope, en el reverso, el cual quizás ha de entenderse como una alegoría de Libia/África en general. El metal que domina en todas estas emisiones es el bronce, ya que la plata escasea en África; según Mazard, parecía que con Yugurta terminaba el monopolio del bronce, pero posteriormente se ha demostrado que actualmente no existe numerario atribuible en firme a este monarca. Esta ausencia ha supuesto que se le haya atribuido todo tipo de piezas, pero como ya se ha comentado, la naturaleza de su poder político, vinculado a los estamentos menos monetizados de Numidia, explicaría esta laguna monetal. De todos modos las fuentes históricas hablan del botín que se apropiaron los romanos junto al monarca númida en el momento de su captura: 3.007 libras de oro, 5.775 libras de plata no acuñada y 87.000 dracmas en moneda acuñada. Quizás estas cifras representan moneda no númidas, la función de las cuales podría estar relacionada con los pagos a mercenarios externos, con los gastos de la logística militar e incluso formar un simple atesoramiento desvinculado directamente de la financiación de la guerra. Siguiendo la misma dinámica, tampoco parece atribuible a Hiempsal II moneda alguna84.
El verdadero renovador de la moneda númida, en paralelo a su ejército, no es otro que Juba I. La moneda de Juba I sí que es explícitamente bimetálica, en plata y bronce, con unas tipologías claramente diferenciadas para ambos metales. Mientras el bronce/vellón contiene leyendas en caracteres neopúnicos y eliminando el busto real, su
84 MAZARD 1955, 25, 44; ALEXANDROPOULOS 2000, 156-158. También se ha visto el caballo como
una alegoría divina de Ares/Marte en su versión fenicia, Hadad o Ba’al. El busto del anverso de las supuestas monedas de Yugurta es imberbe, pero las fuentes indican lo contrario por lo que se ha especulado con una imagen de Hércules/Melqart. Tanto el estilo como la metrología claramente cartaginesas indican que es esta última la identidad de dichas monedas “de Yugurta”. Sobre el tesoro requisado a este rey: Plut., Mar., 12.6; ALEXANDROPOULOS 2012, 230s. quizás fueron emisiones de Yugurta unas piezas en plomo o plomo forrado de bronce, con contramarca en forma de trofeo: ibid., 231s.
numerario en plata introduce el latín –en leyendas bilingües- y un busto real altamente detallado. Esta plata númida tiene la metrología del denario, mientras el bronce/vellón mantiene un patrón tradicional púnico. En conjunto dan la impresión de dos sistemas monetarios diferentes, producidos por talleres diferentes y con objetivos distintos. Por un lado emitiría bronce/vellón la ceca real, quizás en Cirta o Zama, y por el otro un taller romano –pompeyano- en Útica acuñaría la plata85. Los bronces de Juba I muestran el busto de Zeus Amón en el anverso, un elefante en el reverso y la leyenda púnica
IOBAI HMMLKT. Otras piezas en bronce mantienen la misma leyenda, variando la
iconografía con una imagen de un palacio –seguramente el de Juba I- con columnas, un león o la personificación de África cubierta con una piel de elefante (fig. XXXIX); este último elemento tiene especial interés al ser común en otras monedas mauritanas y romanas coetáneas, lo que podría indicar una conexión política, como se verá. En conjunto no se representa a Juba I, sino a su reino y dioses tutelares, con un aire de triunfo militar en la cofia elefantina que corona la representación de África86.
La moneda de plata a nombre de Juba I es quizás la más interesante de las emisiones africanas. Este monarca acercó diversas características del numerario númida a los modelos romanos de forma evidente, lo que contrasta con su supuesta intención de expulsar a Roma de las costas africanas. Sus acuñaciones en plata –metal que en sí mismo representa un cambio significativo- se romanizan en su estilo, su metrología ligada al denario y en el latín de las leyendas –compartido con texto neopúnico-. La pieza más destacada del numerario en plata de Juba I es la pieza Mazard-84, con un busto con cetro y diadema del monarca, con amplia barba, en el anverso, y un templo octóstilo en el reverso (fig. XXXVII). La leyenda bilingüe es REX IVBA / IOBAI
HMMLKT. Otras piezas en plata muestran un caballo galopando, un león –seguramente
con una significación étnica o religiosa, puesto que estaba ligado a Asherat y Tanit- o la Victoria. Esta política de legitimación por la moneda es claramente continuista con respecto a sus antecesores en el trono, pero Juba I innova en todos los demás aspectos. Un detalle interesante consiste en el nexo iconográfico de estos denarios del caballo y la Victoria emitidos por Juba I con cierta moneda gala –trevera concretamente- con la leyenda ARDA; las piezas númidas son claramente el prototipo de las treveras, datadas en un período posterior87. Las conexiones romanas de estos denarios númidas permiten pensar que fueron producidos por la ceca propiamente romana de Útica, la cual estaba bajo control de los líderes pompeyanos durante la guerra civil. De hecho se pueden vincular los denarios númidas con los denarios y quinarios con iconografía de la Victoria (RRC 462), emitidos por Catón el Joven en Útica (fig. XXXVIII). Es necesaria una explicación en relación a esta hipotética cesión –por parte de un monarca de fuerte
85 MAZARD 1955, 49; ALEXANDROPOULOS 2000, 173s. El vellón es una aleación de plata y cobre.
La plata de Juba I esta formada por denarios, quinarios y sestercios.
86 MAZARD 1955, 51; ALEXANDROPOULOS 2012, 228s.
87 MAZARD 1955, 49s; BERTRANDY 1990, 71; ALEXANDROPOULOS 2012, 217, 227s. El busto de
Juba I en el anverso es mucho mas realista que los idealizados retratos de otros monarcas númida: ibid. 2000, 175s. Estos denarios númidas se han encontrado en numero destacable (27) en tesoros no africanos:
ibid. 2000, 178. Sobre las monedas treveras de ARDA ver apartado 3.3.1 del Capítulo III; ver también
y de carácter independiente- a manos romanas de un elemento clave de soberanía política como era la producción monetal. Juba I habría recibido ayuda financiera para reformar y ampliar su ejército, condición previa a su participación en el bando pompeyano. De este modo podía acuñar plata, metal notoriamente escaso en África, ¿y qué mejor que su nuevo numerario fuese producido por los propios romanos? En el propio Bellum Africanum se menciona a fuerzas númidas siendo pagadas por los pompeyanos (6.1), es decir, actuando como tropas bajo control romano, pero acto seguido el autor cesariano denigra a Metellus Scipio, situándolo bajo los designios del ambicioso Juba I; pero este monarca formaba parte de la clientela de Pompeyo Magno88.
En resumen, este rey númida reintrodujo la moneda de plata –con patrón romano- en Numidia, desarrolló la metrología del bronce, adoptó el latín en sus leyendas y mostró su propio retrato personalizado en las monedas, alejado de los anteriores modelos hieráticos. Todos estos elementos constituyen la imagen de un soberano que adopta modelos helenísticos tratando al mismo tiempo de preservar sus fundamentos africanos legitimadores89.
-3.1.2 Otras monedas africanas
Los reinos mauritanos no emitieron moneda propia, en bronce, hasta después del reinado de Bocchus I, según la historiografía basada en J. Mazard; sin embargo, M. Majdoub opina que todas los tipos con el nombre de Bocchus en caracteres púnicos pueden atribuirse a este coetáneo de Yugurta, por lo que datan de finales del s. II a. C. En todo caso los reinos fragmentados de Bogud y Bocchus II fueron los que transformaron la moneda mauritana en un elemento de financiación de las guerras romanas. Al igual que Juba I, Bogud emitió tanto bronce como plata e igualmente con leyendas latinas. Su iconografía incluye la personificación de África (fig. XL), animales fantásticos (¿grifón?), ciervos, así como la leyenda REX BOCV o REX BOCVT. Aunque ligeras, estas monedas se pueden considerar denarios, existiendo un caso en que fueron sobreacuñadas en uno de estos. Bogud también acuñó un bronce notoriamente romanizado, con una proa de buque de guerra, y la misma leyenda latina que sus denarios. Como Juba I, Bogud rompe con el modelo tradicional de moneda con su numerario iconográficamente romano/oriental. Son monedas poco usuales, con un papel claramente político y militar. Podrían datarse dentro del conflicto entre M. Antonio y Octaviano, pero parece mas probable la guerra civil de César y Pompeyo, donde Bogud fue claramente activo, especialmente en Hispania. El paralelismo con el numerario de Juba I es obvio, más cuando ambas monedas de plata de estilo romano no se distribuyen prioritariamente por sus reinos, lo que las convierte en unas piezas con dimensión más
88 BERTRANDY 1991, 291s; HAMDOUNE 1999, 55; ALEXANDROPOULOS 2000, 174s, 177, 305;
KING 2007, 28. Lo que indica el B. Afr. 6.1 es : ex oppido erupit multitudo atque equitatus subsidio uno
tempore eis cadosucurrit, qui erat missus a Juba ad stipendium accipiendum.
89 ALEXANDROPOULOS 2000, 185. también parece destacable la presencia de ejemplares de
afro-romana que puramente africana. El uso del término latino rex por parte de Juba I y Bogud puede significar que fueron reconocidos como tales por la propia Roma90.
La moneda de Bocchus II carece de la relevancia del las emisiones anteriores, pero también incorpora el latín a sus leyendas, en un numerario estilísticamente romano. Especialmente relevante son sus bronces con Janus Bifrons en el anverso y la personificación de África en el reverso, con la leyenda latina REX BOCCHVS SOSI F, y la púnica BQSHMMLKT. Una variante de estas monedas incorpora un elefante copiado del conocido denario cesariano (RRC 443/1). Sin embargo, es posible que la personificación de África, presente en las emisiones de Bogud y Bocchus II, indique una afiliación inicial de estos al bando pompeyano, como ya hemos comentado; esta iconografía también está presente en el numerario de Juba I, así como de Metellus Scipio y otros pompeyanos. La transición de Bocchus II a modelos completamente integrados en el mundo romano se consuma en la ‘segunda serie’ de Mazard, con el busto de Augusto, la personificación de África, o Zeus Amón con la leyenda explícita
IMP· CAESAR / DIVI F. Estas piezas se deben relacionar con el periodo denominado
‘interregno’ mauritano, entre el 33 y el 25 a. C., en que Octaviano controló directamente Mauritania, hasta reinstaurar en el trono a Juba II, hijo del último rey númida. Este periodo ha sido descrito como una anexión abortada. Durante estos años, Octaviano pudo reclutar auxiliares mauritanos de forma directa, pero estas aportaciones militares podían continuar perfectamente delegadas en Juba II y su hijo Ptolomeo, como así sucedió91.
Las diversas ciudades africanas también acuñaron moneda, con diferencias iconográficas respecto al numerario real númida o mauritano. Esta iconografía muestra una estrecha relación con la moneda emitida por las ciudades de Hispania Ulterior, intensificándose en las proximidades del Estrecho de Gibraltar. Siguiendo el razonamiento de A. Rhorfi, estas conexiones interurbanas han situado el elemento comercial como principal factor para estas emisiones, pero también podían tener un papel tanto en los pagos a las fuerzas cívicas propias como indirectamente para financiar los ejércitos reales, como mínimo aquella parte que requiriese financiación en metálico. La descompensación entre presencia de moneda e indicios de relaciones comerciales permite matizar como sobreestimado el factor comercial para la existencia de estas monedas. En todo caso esta moneda cívica africana responde a factores externos y se puede datar a inicios del s. I a. C., y no en torno a la segunda mitad del mismo siglo, como afirma J. Mazard92.
90 MAZARD 1955, 61s; RHORFI 1998, 96; ALEXANDROPOULOS 2000, 206s. En la moneda de
Bogud, el latín domina completamente, sin texto en púnico o neopúnico, y en contrapartida, la imagen real no está presente, al contrario que en los denarios de Juba I. Sobre la datación alta de las piezas de Bocchus I: MAJDOUB 1998, 1328.
91 MAZARD 1955, 68-70; DECRET et al. 1981, 163; COLTELLONI-TRANNOY 1997, 71, 78s;
MAJDOUB 1998, 1327s; HAMDOUNE 1999, 110; MAJDOUB 2006, 264; ALEXANDROPOULOS 2000, 208s. Sobre el papel filo-pompeyano de los reyes mauritanos ver apartado 1.1.4 del presente capítulo.
92 MAZARD 1955, 149, 151ss; RHORFI 1998, 99, 104, 119, 142-147, 177s, 211, 218, 227;
-3.1.3 Moneda militar romana en África
Al igual que en Oriente, la producción de moneda romana en África se inicia a partir de la gran necesidad de numerario por parte de los ejércitos romanos durante la guerra civil, muy en especial por parte del bando privado de acceso humano y financiero a los recursos de Italia. Fue en África donde los pompeyanos tuvieron más tiempo para preparar sus fuerzas, acumulando recursos y acuñando moneda, la mayoría denarios y quinarios, además de la moneda de Juba I que contribuyeron a crear en la ceca de Útica. La emisión más inusual de estas pompeyanas fue el denario RRC 460/4, con figura de cabeza de león y ankh en la mano en el anverso –vinculado al genius de África, diosa egipcia Shekmet- y Victoria con caduceo en el reverso (fig. XLII). la leyenda es G T A Q METEL SCIPIO IMP / P CRASSVS IVN LEG PRO PR. La aparición de una deidad exótica como Shekmet es fruto de la ruptura de las prácticas usuales romanas provocada por la cruenta guerra civil; también puede tener una vinculación especial para las tropas de origen africano, fuesen auxiliares o reclutados en las legiones irregulares pompeyanas. El denario RRC 461 incorpora la misma personificación de África con piel de elefante que muestra el numerario númida (fig. XLI), así como Hércules en el reverso, también vinculado con el Melqart púnico, del cual se reclamaban descendientes los reyes númidas. Estas conexiones iconográficas podrían apuntar al papel de esta moneda en la remuneración de tropas africanas, bien auxiliares, bien legionarios irregulares. La leyenda es similar a la anterior, incorporando el elemento LEG F C, interpretado como legatus fisci castrensis, lo que implica una ceca móvil militar. Pese a su tradicionalismo, el propio Catón el Joven emitió mucha moneda a su nombre, con el cargo de gobernador de Sicilia pese a no estar ya en ella, de forma anticonstitucional. Sus denarios y quinario (fig. XXXVIII) muestran un busto femenino (Roma o Libertas) con Victoria en el reverso. Existe una interesante relación de proporciones entre las emisiones de Catón y del rey Juba I. El númida emitió muchos mas denarios que quinarios, mientras que esta ratio se invierte para el caso de Catón, lo cual permite pensar en una complementariedad entre ambas denominaciones, hecho que incrementaría aún más la estrecha vinculación monetaria y militar pompeyano- númida93.
Aún después de la campaña de Thapsus los gobernadores Cornificius y Sextius acuñaron moneda militar romana en África. El pro-republicano Cornificius emitió en
Africa Vetus una notable cantidad de aurei y denarios, tomando el titulo de imperator.
En sus monedas aparecen Júpiter Amón y nuevamente la personificación de África, apelando a las deidades vinculadas a Africa Vetus94.
93 SEAR 1998, 31, 32-35; KING 2007, 28. Las letras G T A corresponden a Genius terrae Africae.
Shekmet personificava el “violento calor del sol”, en un culto que se extendia por el norte de África. El reverso es obviamente más convencional, pero remercando el carácter militar de este denario. Sobre la relación entre la moneda de Catón y Juba I: ALEXANDROPOULOS 2000, 177s.
-3.1.4 ¿Emitió P. Sittius de Nuceria moneda en Cirta?
Aunque existen piezas emitidas por la ceca de Cirta anteriores a la creación en esa ciudad de la colonia de los sittiani, son las emisiones de iconografía plenamente romana, a nombre de P. Sittius Mugonianus, las que revisten mayor importancia (fig. XLIII). En general, la historiografía considera que el condottiere P. Sittius no dispuso del tiempo suficiente para crear un numerario como el que existe en la colonia de Cirta. Un elemento relevante es el cognomen del emisor que aparece en las piezas, Mugonianus, mientras que el condottiero es denominado en todo caso Nucerinus. En todo caso estas series muestran un busto masculino en el anverso –quizás Sittius Nucerinus-, y reversos con los bustos de Virtus y Honor; en piezas menores aparece un jabalí. Las leyendas observan ciertas variantes, pero destaca en ellas P· SITTIVS
MVGONIANVS IIII VIR DECR DECVR. La mención del decreto decurionum, así como
de la magistratura del cuatorviro también encajan con una época más avanzada de la confederación cirtense. Con todo, autores como Alexandropoulos creen que el
condottiero habría acuñado moneda en su incipiente estado autónomo (46-44 a. C.);
ligado a esta posible datación se destaca la presencia de la expresión D(e) S(ua)
P(ecunia) en algunas piezas. Su iconografía presenta influencias númidas y itálicas. La
presencia del jabalí conecta con el culto campano de Diana Tifatina, en sincretismo con
Iuno Caelestis. Metrológicamente hay discrepancias sobre si estas emisiones se pueden
englobar en la reforma monetal augustea o bien encajan en la tradición númida local. La presencia de semises en la serie sittiana no encaja con la reforma augustea, pero el resto de piezas sí, lo que, juntamente con los otros factores expuestos, reafirma una datación augustea, quizás de finales del s. I a. C. Refuerza esta idea la iconografía y referencia en la leyenda a la HONOR ET VIRTVS, elementos existentes en la titulación colonial posterior al 26 a. C. Igualmente la expresión de sua pecunia parece adecuada para un personaje como el condottiero Sittius, pero no impide que corresponda a uno de sus hombres o sus descendientes95. Por tanto, pese a que sería altamente significativo contar
con una moneda acuñada por un personaje único como P. Sittius, numerario que sin duda cabria relacionar con su vital apoyo militar a César, no parece que en su momento este fuese necesario. De todos modos, los beneficios pecuniarios que muy posiblemente obtuvieron los sittiani al actuar como cuerpo franco cesariano han de hallarse en el circulante africano contemporáneo a la batalla de Thapsus96.
95 MAZARD 1955, 154-160; SMADJA 1979, 279s; PERA 1993, 439-441; ALEXANDROPOULOS
2000, 315-318. Las monedas anteriores a Sittius llevan leyendas púnicas, las posteriores, latinas. Por otro lado, Iuno Caelestis era la interpretatio romana de la diosa púnica Tanit (por eso la fundación graccana en Cartago se llamó Colonia Iulia Iunonia): CORBIER et al. 2005, 39.
96 En total, el catálogo numismático de Mazard indica –dentro de la Segunda Serie de la ceca de Cirta-, un
total de cinco tipos monetales diferentes considerables sittianos; a estos cabria sumar algunas tipología más, posteriores a la publicación de Mazard. Todas ellas son monedas de bronce y, apart del pequeño jabalí de la pieza Mazard 531, toda la iconografia se limita a diversos bustos, tanto en el anverso como en el reverso.