Entre los diversos elementos desconexos que forman parte de este apartado, se han situado aquí aquellos que son de difícil catalogación. En los otros capítulos territoriales, con una mayor uniformidad étnico-geográfica, ha sido posible organizar de forma más sistemática los diversos contextos relacionados con los auxiliares republicanos. Dada la naturaleza fragmentaria de la información y la geografía en el presente capítulo, se concentran aquí aquellos elementos necesarios para proceder correctamente al análisis del reclutamiento y retribución auxiliar en estos territorios.
-1.2.1 Posibles defensas lineales republicanas
Principalmente en el Illyricum, pero también en la isla de Cerdeña, existen diversas propuestas históricas y arqueológicas sobre hipotéticas defensas lineales romanas, usualmente calificadas como limites. Pese a que este término sea generalmente aplicado a conocidos ejemplos imperiales, como el limes germánico o el Muro de Adriano en Britania, posiblemente tenga orígenes anteriores. Estos supuestos limites siguen cuestionadas, tanto en la datación como en su propia existencia, dado que solo disponemos de limitados datos arqueológicos. Sin embargo, importante mencionarlas en
57 MERLIN 1929, 344; DECRET et al. 1981, 130, 154; COLTELLONI-TRANNOY 1997, 65. El reino de
Massinissa II estaba situado entre el de Juba I y la propia Mauritania de Bocchus II. El reino mauritano de Bogud se extendía a occidente de este, en la posterior provincia de Mauretania Tingitana y aproximadamente el actual Marruecos. Sobre Bocchus II y Sex. Pompeyo: MAZARD 1955, 60; HAMDOUNE 1999, 56. Relaciones con Octaviano y M. Antonio: COLTELLONI-TRANNOY 1997, 64, 66s; ALEXANDROPOULOS 2000, 206. Bogud finalmente fue capturado por Agrippa en Methone (Peloponeso) durante la campaña de Actium, y ejecutado: Dio, DC, 48.45.3; MERLIN 1929, 346s; DECRET et al. 1981, 163; COLTELLONI-TRANNOY 1997, 70s. Sobre los vínculos económicos del “Circulo del Estrecho”: CHAVES et al. 1996b, 1309-1312. Sobre la batalla de Mutina y los auxilia africanos: HAMDOUNE 1999, 62s. Sobre los mauri pompeyanos: Bel Afr., 3, 6, 7, 87; MAJDOUB 1998, 1325;
este apartado por la existencia de paralelos más firmemente establecidos en la Hispania y Galia tardorrepublicanas y augusteas; lógicamente estos casos serán comentados en su debido contexto geográfico.
En primer lugar, detallamos el llamado limes delmático, línea de fortificaciones romanas que podría remontarse a las campañas de Octaviano en Iliria del 34-33 a. C. Esta línea protegía las comunicaciones entre Siscia, Salona y Narona, y estaría formada por fortificaciones en Tilurium, Anderitum, Promona, Burnum y Bigeste (Humac). Aunque claramente en uso en época imperial, estos campamentos podrían estar relacionados con el Bellum Batonianum, conflicto que inició en pleno Principado augusteo (9 d. C.). Si bien las excavaciones de Burnum sugieren una etapa inicial en época de Claudio, en Bigeste hay indicios de ocupación romana desde el 53-39 a. C.; incluso en Burnum se especula con la existencia de un campamento anterior próximo a este. En conjunto hay elementos cerámicos y numismáticos dispersos que no permiten descartan unos orígenes republicanos, aunque la continuidad imperial de los yacimientos domina claramente. Más al norte del limes delmático aparece otra línea de defensa o comunicación, formada por pequeños fuertes y speculae -torres de observación- conectando Siscia con la costa a través de territorio iapode, datadas para los años 35 / 10 a. C58.
En el interior de Cerdeña se ha especulado, más en base a evidencias epigráficas que arqueológicas, sobre la existencia de un limes circular que aislase el rudo interior sardo de las ciudades romanizadas de la costa. Las menciones a las ciuitates Barbariae sardas han reforzado la hipótesis de esta división territorial, apoyada por la conocida animadversión entre las urbes sociae de la costa y los sardos del interior, aunque también ha sido ampliamente criticada por autores como Y. Le Bohec o A. Stiglitz. Quizás campamentos romanos como en Fordongianus estuviesen ya guarnecidos con tropas auxiliares locales, tanto sardas como de la cercana Córcega; la epigrafía atestigua la existencia indudable de guarniciones auxiliares ya en el Principado59.
-1.2.2 Tipos de auxiliares tardo-republicanos del Mediterráneo central
Los auxiliares africanos generalmente mantuvieron un aura de tropas selectas a lo largo del periodo republicano e incluso en todo el Alto Imperio. La infantería africana generalmente estaba armada con proyectiles como la jabalina –iaculum-, el arco y la honda, formando unidades especializadas de arqueros y honderos. Eran tropas ligeras, ágiles y bien entrenadas en coordinación con la caballería, también ligera. Esta última era la mayor reputación de las armas africanas; los jinetes montaban sine frenis y el
58 WILKES 1969, 91; MARÍN et al. 2000, 500s, 507s; SANADER 2002, 714-716; ŠAŠEL-KOS 2004,
155; ibid. 2005, 299, 470; DZINO 2010, 112s, 123. Burnum concretamente estaba situada en territorio liburnio, prorromano, pero cerca del territorio delmático, para controlarlo. Por otro lado Bigeste – actualmente en Humac, Bosnia-, se encuentra en las inmediaciones de la vital base romano-republicana de Narona; fue utilizada, por ejemplo por parte del legado de César, Vatinius, en el 45-44 a. C.
59 MELONI 1975, 143s, 148, 301; ZUCCA 1988, 349s, 371; LE BOHEC 1990, 27s; PORTALE et al
2004, 199s; STIGLITZ 2004, 805, 816s. En Fordongianus se estableció la coh. I Corsorum a partir del 14 d. C., como mínimo. Sobre las urbes sociae sardas: MASTINO 2005, 94.
armamento solía limitarse igualmente a iacula y un pequeño escudo. Las misiones usuales de la caballería africana eran el reconocimiento, las razzias –énédrai o insidiae- y las emboscadas, muy frecuentemente por iniciativa propia de estas unidades. Estas cualidades, incluida la iniciativa propia, tenían un reverso negativo, expresado siempre como una crítica a su desorden y indisciplina, que les llevaba a actuar por su cuenta y riesgo (tumultus). Constantemente los autores romanos vinculan los ataques improvisados y las caóticas retiradas africanas a una ausencia de liderazgo fuerte, aunque esto es quizás inapropiado. Prueba de la adecuación de las tácticas africanas a su contexto es que el propio César mandó entrenar a sus fuerzas a luchar como los númidas, antes de avanzar hacia Aggar, durante la campaña de Thapsus (46 a. C.)60.
Entre las fuerzas opuestas a Julio César en África, hasta ahora se ha analizado el papel del ejército númida de Juba I, con su gran transformación hacia un modelo romano de milicia. Sin embargo, el elemento principal frente a las tropas cesarianas en Thapsus y otras batallas del 46 a. C. fueron las legiones reunidas por los líderes de la facción pompeyana. Estas legiones que conformaban el ejército de África estaban en parte formadas por los elementos supervivientes del ejército pompeyano de Grecia – como las quince cohortes que huyeron con Catón el Joven desde Dyrrachium-, pero mayoritariamente por fuerzas africanas. Metellus Scipio había reunido, cuando desembarcó César en Hadrumetum, diez legiones -Scipionis legiones X, (B. Afr., 1)-, y T. Labienus fue uno de los responsables de reunir este ejército; parte de estas fuerzas se transportaron por mar desde Buthrotum (Butrint, Albania), pero el contingente más importante lo formaban las nuevas legiones reclutadas entre mestizos, libertos y esclavos (ex hibridis, libertinis seruisque, Bel. Afr., 19). Un pasaje es excepcionalmente claro sobre la intensidad del reclutamiento pompeyano en la provincia de África, aunque el Bellum Africanum no especifica si fueron considerados como auxiliares o legionarios. En cierto momento (B. Afr., 20) César comprende que su ejército no puede vivir del terreno ya que el cereal existente ha sido requisado por sus adversarios y almacenado, pero especialmente porque los stipendiarii aratores del entorno han sido reclutados y no se han cultivado los campos. Las poblaciones urbanas africanas fueron tan minuciosamente escrutadas como las agrícolas para obtener el máximo número posible de reclutas: Catón el Joven enviaba regularmente a Metellus Scipio todos los hombres –libertos y esclavos inclusive- disponibles en Útica. A estos había que sumar – aparte de los númidas y mauritanos de Juba I- unos 1.600 jinetes auxiliares galos y germanos, así como otras unidades de infantería, arqueros, honderos y caballería. Nuevamente aparecen, al igual que para Oriente, las legiones reclutadas sin importar ninguna limitación legal de ciudadanía ni el mos maiorum romano, sino únicamente contando la motivación de reunir un ejército mayor que el adversario, Julio César en este caso. Y aun tras la derrota de Thapsus, los pompeyanos nuevamente repitieron este esquema de reclutamiento –supervivientes de África junto a levas ad hoc provinciales- en Hispania para la campaña de Munda (45 a. C.). Incluso para aquellos autores que no aceptan la hipótesis que los romanos reclutasen peregrini, admiten que para las batallas
de Thapsus, Munda o Philippi se rompió la regla del legionario ciudadano, al tratarse de situaciones excepcionales 61.
-1.2.3 Los sittiani
Si existe un elemento excepcional, en las guerras tardo-republicanas, no solo para África, sino para todo el Mediterráneo, es el caso de P. Sittius y sus hombres, autentico ejército privado de origen diverso, que en el momento clave ayudó a César a vencer en la campaña de Thapsus. P. Sittius era un ciudadano romano de origen campano, de la ciudad de Nuceria, hijo de un rico y pro-silano miembro de esa comunidad. Sittius heredó un importante patrimonio, con el que construyó una red comercial, relacionándose en su papel de negotiator incluso con reyes extranjeros, como en Mauritania; también fue amigo de Cicerón. En el 64 a. C. fue enviado por el hijo de Sulla a Hispania, donde estableció también contacto con las elites62. Ya en el 66 a. C.
estuvo relacionado con la primera conjura de Catilina, aunque fue en la más famosa del año 63 a. C., cuando se convirtió en uno de los elementos clave. Sittius, con sus contactos hispanos y africanos, era el encargado de proporcionar tropas auxiliares y el control sobre las provincias occidentales (in Mauretania cum exercitu P. Sittium
Nucerinum, Sal. Cat. 21). El golpe fracasó y Catilina murió junto con los principales
conjurados, pero no Sittius, que se hallaba fuera de Italia reclutando tropas, por lo que se exilió junto con sus hombres, principalmente campanos, hispanos y mauritanos. Fugado de Italia, contactó con los Italici de Cirta, con los que sin duda tenía relaciones económicas, y junto con sus hombres creó un contingente privado, con flota propia y dedicada a ofrecer sus servicios de policía y contrainsurgencia a los reyes y ciudades africanos (Ap. BC 4.7.54). Los hombres de su ejército privado, denominados sittiani, estaban formados por un núcleo original campano e hispano, al que se fueron añadiendo elementos mauritanos y númidas. Su flota, aunque quizás tenia una función original de transporte de grano hacia Italia para los negotiatores de Cirta que monopolizaban su exportación, también fue utilizada como fuerza militar durante la campaña de Thapsus; de una manera similar los rodios adaptaban sus flotas comerciales a las necesidades bélicas63.
61 Bel. Afr., 1, 19, 20; ROLDÁN HERVÁS 1974, 469; CORBIER et al. 2005, 43; SHEPPARD 2006, 82,
88; NOVILLO LÓPEZ 2012, 123. Entre los líderes pompeyanos estaban Labienus, Metellus Scipio, Catón el Joven, Varus, Afranius y Petreius. Su ejército reunía 40.000 legionarios -en diez legiones-, 15.000 jinetes, 6.400 auxilia de infantería ligera, 1.600 jinetes galos y germánicos, arqueros, honderos, arqueros montados y una marina de guerra: LE BOHEC 2005, 48. El Bellum Africanum indica que priore
anno enim propter adversariorum dilectus , quod stipendiarii aratores milites esse facti (20), así como
que M. Cato, qui Uticae praeerat, dilectus cotidie libertinorum, Afrorum, servorum denique et
cuiusquemodi generis hominum, qui modo per aetatem arma ferre poterant, habere atque sub manum Scipioni in castra summittere non intermittit (36). Ver este último pasaje sobre las acciones de Catón en
Útica.
62 Cic. pro Sull. 20, 56-58; BERTRANDY 1990. 69; SIRAGO 1992, 941s. En algunas fuentes es
denominado P. Sittius Nucerinus (Sal. Cat. 21).
63 HEURGON 1950, 373-376; ibid. 1959, 9s; DECRET et al. 1981, 154; BERTRANDY 1990, 69s;
SIRAGO 1992, 939s, 942, 949. El propio Sittius era ciudadano romano tan solo desde el 89 a. C., por medio de la lex Papiria-Claudia, su lengua materna era el osco, y pocas veces había estado en Roma y muchos años fuera de Italia, como negotiator, ya que tenia intereses comerciales in prouinciis et in regnis
Al trasladarse el conflicto civil a África, Sittius vio su oportunidad, tomando partido por Julio César quizás por oportunismo crematístico, pero quizás también por afinidad política, ya que este había intentado salvar a Catilina y posiblemente estaba involucrado en la conjura misma. Mientras las fuerzas númidas se concentraban junto con las pompeyanas en la costa oriental de la provincia de África, las fuerzas de Sittius, en coordinación con los mauritanos de Bocchus II –y seguramente con el propio César- atacaron Numidia desde el noroeste, capturando su capital tradicional, Cirta Regia; de este modo apartaron momentáneamente a Juba I de la lucha contra César, forzándolo a recuperar Cirta. César finalmente venció a sus enemigos en Thapsus mientras que Sittius y el rey Bocchus II derrotaron a los númidas de Saburra y Afranius, que murieron en combate, cayendo Juba poco después. En el mar, la flota de Sittius ya había vencido a la de Metellus Scipio ante Hippo Regius64.
En agradecimiento por su apoyo fundamental para la victoria en África, César concedió tierras a P. Sittius con parte del reino de Juba I, así como del de Massinissa II hasta el río Ampsaga (Oued-el-Kebir), centradas en Cirta según las fuentes literarias. Sin embargo cabe preguntarse si esta ciudad, la actual Constantine (Argelia) rodeada por los acantilados del río Rhummel, era la misma Cirta Regia de Yugurta y Juba I. La historiografía tradicional da por sentada la continuidad histórica entre la capital númida de los siglos II y I a. C., la colonia de Sittius y la ciudad imperial posteriormente denominada Constantine. Sin embargo, Fr. Berthier propuso en su momento que la Cirta Regia númida estuvo situada más al este, en la actual ciudad tunecina de El Kef (cerca de Bulla Regia y Zama en el mapa de la fig. XXXII). Diversos elementos avalan esta teoría, como la omisión de referencias a la excelente fortificación natural que forma el cañón de Rhummel en torno a la ciudad, al describir Salustio su asedio por Yugurta. Otro evidencia que respalda esta idea consiste en los rápidos movimientos de tropas númidas el 46 a. C. entre Cirta y Thapsus, mucho más creíbles si Cirta era El Kef, más cercano a Thapsus. Por último podría ser más coherente con una Cirta Regia en El Kef el hecho que –tras los Idus de Marzo- Cornificius asediase Cirta mientras el cesariano Sextius envió emisarios a los sittiani para pedir su ayuda militar: ¿como podían ayudar si su propia ciudad fuese la asediada65?. Sittius se quedó con parte de las tierras como
propiedad privada y el resto lo repartió entre sus hombres, constituyéndose cuatro colonias de veteranos (fig. XXXV): Colonia Sarnensis Milev (Mila), Colonia Minervia
Chullu (Collo), Colonia Veneria Rusicade (Skikda) y finalmente la Colonia Sittianorum Cirta. El proceso de creación de esta entidad inusual fue, sin embargo, mucho más
complejo66.
(Cic. pro Sull. 58). Sittius y Cesar quizás se conocieran en la década de los 60 a. C. en Hispania: RODDAZ 2006, 111. Sobre la flota rodia ver apartado 1.1.2 del Capítulo I.
64 MAZARD 1955, 55; DECRET et al. 1981, 154, 156; SIRAGO 1992, 942; LE BOHEC 2005, 48s. 65 LESCHI 1937, 27s; HEURGON 1959, 92; DECRET et al. 1981, 157s; BERTRANDY 1990, 70;
SIRAGO 1992, 950; GARCÍA GELABERT 1993, 1195s. Sobre la situación geográfica de Cirta: BERTHIER 1959, 91-101, 111s.
66 HEURGON 1959, 92; BERTRANDY 1990, 70; SIRAGO 1992, 950; GARCÍA GELABERT 1993,
1195s. El propio Juba I había injuriado Cirta al trasladar su corte a Zama Regia: LESCHI 1937, 32s. Los nombres de las colonias reivindicarían los orígenes campanos de muchos de los sittiani, ya que Sarno recuerda la deidad fluvial del río entre Nuceria y Pompeya, Minerva era la patrona de la península de
El dominio de P. Sittius sobre su estado africano fue breve, ya que en el mismo 44 a. C. en que moría su patrón Julio César, él fue asesinado por Arabión, el hijo de Juba I. Los sittiani, con su dominio territorial todavía sin asentar, se encontraron sin líder –ni dictator al que pedir apoyo- y en medio de un conflicto por el control de África entre las diversas facciones romanas post-cesarianas. La lucha fue confusa, pero los
sittiani se habían convertido en un elemento militar efectivo disputado por los
contendientes, y salieron reforzados: su estado sobrevivió y se integró con un estatuto especial en la provincia de África. La confederación de Cirta de época imperial consistía en cuatro colonias, entre las cuales dominaba Cirta, siendo las otras tres contributae de esta última. El propio nombre cambiante de Cirta aporta información relevante al respecto: entre el 46-44 a. C. sería denominada Colonia Sittianorum Cirta –siguiendo a Plinio el Viejo-; con Augusto se transformó en Colonia Iulia Iuuenalis Honoris et
Virtutis Cirta en el 26 a. C., recibiendo también nuevos colonos. Ya de inicio queda
claro que la colonia no era “de Sittius”, sino “de los sittiani”, sus hombres. Sittius murió demasiado pronto como para dejar una estructura viable o completa, y la colonia regular sería fundada como tal posteriormente por Augusto. Otro elemento a destacar es el título de Iuuenalis: el termino iuuenes haría referencia a Sittius y sus hombres. Los iuuenes, elemento relevante especialmente en el ámbito hispano, se llamaban fratres entre ellos y formaban collegia liderados por magistri y praefecti; estos detalles podrían esbozar de forma elemental la organización político/militar creada por Sittius. Sin embargo, también podría vincularse a los iuuenes que Augusto revigorizó en Roma, los cuales eran una institución de origen osco (como Sittius). Finalmente, honor et uirtus son claros valores militares, pero pueden relacionarse con C. Marius, ya que eran sus deidades protectoras67.
Existían, en época imperial, magistrados comunes para las cuatro colonias –III
uiri IIII coloniarum y aediles IIII coloniarum-, así como un consejo único para la
federación, los decuriones IIII coloniarum. Es una organización única en todo el imperio, fruto de su inusual instauración. Sin embargo, parece que esta confederación a cuatro entidades se produjo por fases. Inicialmente se crearían las colonias sitianas de Chullu, Milev y Rusicade, las cuales se formaron de manera independiente respecto a la colonia de Cirta. En el periodo convulso tras el 44 a. C., los sittiani supieron aprovechar su experiencia bélica para reforzar su situación, y un elemento clave para explicar este proceso seria la existencia de numerosos M. Aemilii de Chullu y Rusicade, los antiguos puertos fenicios que controlan el acceso al mar desde Cirta (Constantine). El dominio africano de M. Aemilius Lepidus, el triunviro Lépido, sería así el nexo entre los sittiani y la legalización augustea de su situación. También cabe la posibilidad que fuese el gobernador Sextius quien les concediera la ciudadanía por su ayuda militar contra Cornificius, pero no se mencionan Sextii en número relevante allí. Ahora se considera que el periodo africano de Lépido fue más fructífero de lo que se creía, con numerosas
Sorrento, y Venus era la protectora de Pompeya; por tanto Rusicade correspondería al puerto de Pompeya, Chullu al de Sorrento y Milev está en el interior, como Nuceria en Campania: HEURGON 1957, 12s; SIRAGO 1992, 951.
67 Tac., Ann., 3.43; Hist., 1.68; MANZARD 1955, 155; HEURGON 1957, 20s; BERTHIER 1959, 98s,
102s, 116s; DECRET et al. 1981, 148, 158; BERTRANDY 1990, 70; RHORFI 1998, 267; CORBIER et
concesiones de ciudadanía, aparte de la unificación de las dos provincias africanas. Más adelante fue Augusto quien creó la Colonia Iulia Cirta, la cual no tendría ya por tanto ninguna relación con el condottiere P. Sittius. De hecho se conserva la inscripción fundacional de la confederación, por medio de una contributio, precisamente en el sentido de absorción de una comunidad por otra –Cirta sobre las tres colonias ‘campanianas/nuceridas’ originales-68.
La identidad de los sittiani ha quedado evidenciada por diversos elementos arqueológicos y epigráficos, especialmente por medio de su onomástica. Gran parte de sus hombres de origen peregrino debían la ciudadanía romana a P. Sittius, o bien desearon honrar su nombre, por lo que la presencia de P. Sittii pervive de forma usual entorno a Cirta (Constantine), o en el cercano Castellum Celtianum. Todavía parecen más numerosos los C. Iulii. Estas preeminencias indican la vinculación especial de la población con el condottiere, así como Julio César y Octaviano (Augusto), aunque parte de los Iulii no serían sittiani, sino que provendrían de nuevos colonos llegados en el 26 a. C.; incrementa este vínculo concreto la escasez o ausencia de los gentilicios Ti. Iulii,
Ti. Claudii, T. Flauii, M. Cocceii, etc.; esto indica el fin de las concesiones de
ciudadanía en un periodo temprano, incluso dentro del s. I a. C. Lógicamente todas estas