• No results found

Las estructuras sociales africanas representan un elemento diferencial respecto a los modelos helenísticos dominantes en otras partes del Mediterráneo central, pero quizás se asemejan a la compleja y disgregada realidad ilírica. Las dificultades que entraña la comprensión de las estructuras de recluta militar en África provienen de la limitada información en las fuentes así como los diversos conceptos encarnados en los llamados reyes númidas y mauritanos. El termino rex fue empleado por los romanos de manera indiscriminada frente a unas figuras políticas complejas y con características propias. Incluso las fuentes literarias simplifican la posición romana al respecto, puesto que no siempre la República reconoció como reyes a estos potentados africanos, sino que fueron tratados como subordinados que podían ser considerados monarcas solo si así interesaba a Roma. Fue una verdadera investidura real por parte romana, mantenida por los bizantinos en Mauritania hasta el s. VI d. C. Esta seria una de las razones que impulsaban a los monarcas bereberes a enfrentarse entre ellos en busca de la amiticia y el reconocimiento romanos74.

73 STIPČEVIĆ 1977, 59; DZINO 2010, 38; ibid., 146s, 153, 156-158. Este proceso de negociación de los

ilirios con la República comportaba frecuentemente una combinación de resistencia militar y de negociar para convertirse en aliado militar en esta zona.

74 RHORFI 1998, 110-112. En opinión de Abdellatif Rhorfi el termino ‘anexión’ es en este sentido

mucho más adecuado que el de ‘conquista’ para referirse al dominio romano directo de los reinos bereberes, ya que estos potentados solo gestionaban lo que en última instancia era una zona de interés romano evidente desde hacía décadas: Sal., Jug., 14.1-2; MERLIN 1929, 339; COLTELLONI- TRANNOY 1997, 78.

Entre los diversos términos púnicos e indígenas empleados –conocidos sobretodo por la moneda-, destacan mastan (protector) y HMMLKT (maestro del reino). El segundo -de origen púnico- aparece en bastantes emisiones monetales, pero mastan únicamente en la moneda del poco conocido Sosus de Mauritania, en la forma

mastanesosus. Ninguna de estas expresiones aporta por sí misma información concreta

sobre sus capacidades y la naturaleza de su poder. El enigmático Sosus aparece designado de múltiples formas, ya que con toda seguridad constituye el mismo personaje el que aparece en unos glandes inscritos con la leyenda REX SOS, encontrados en Volubilis (Marruecos). En todo caso, no parece que fuera un reinado demasiado longevo. Por otro lado HMMLKT no se latinizará jamás, indicando que tenía implicaciones culturales y políticas diferentes del rex latino. Micipsa aparece en inscripciones de Dougga y Cherchell con el titulo de MLK, mientras que su padre Massinissa solo aparecía en las monedas como HMMLKT, a veces abreviado como HT; se ha especulado con un significado similar al de príncipe para HMMLKT. En la moneda, este último término solo es presente en la de Syphax y en la de Juba I, ambos con un poder cuestionado –y que finalmente terminarán perdiendo-. Dado que Massinissa solo lo empleó temporalmente, quizás se trata de un cargo asociado a un poder en periodos de crisis. De todas formas, si bien para el reino númida se conocen diversas sucesiones paterno filiales, peor es nuestro conocimiento de los mecanismos de poder y sucesión para los diversos reinos mauritanos. No está claro que Baga, Bogud, Bocchus I y II tuviesen lazos familiares; su parentesco es hipotético y en todo caso la lista de reyes mauritanos permanece incompleta. Mas bien los ‘reinos’ norteafricanos parecen confederaciones tribales con unos caudillos de los que solo tenemos información en tiempos de guerra; esta confederación de pueblos y ciudades cooperaban con el poder central de acuerdo con el contexto concreto. Las fuentes literarias solo mencionan los reinos africanos relacionados con cuestiones militares, dándoles una dimensión únicamente guerrera; a esto se suma el topos que concedía al bárbaro la

uirtus en combate, frente a la ausencia de otras cualidades. Sin embargo, en sus

emisiones monetales, la iconografía desmiente esta fijación de las fuentes literarias. Aparecen elementos solo indirectamente militares, como la corona de laurel, el caballo o el trofeo. Se remarca la imagen política del monarca, quizás en detrimento de su función militar; de hecho para el caso de Juba I, parece su comandante Saburra quien tiene el control directo del ejército. Durante los conflictos especialmente severos para la estructura interna de estos estados africanos aparecen sus debilidades, como testifica la descomposición del poder tanto de Yugurta como de Juba I; este último claramente sobrepasó las capacidades de su cargo con su excesivo proyecto y ambición política, para los que carecía de los apoyos y autoridad internos suficientes75.

75 BERTRANDY 1991, 296s; COLTELLONI-TRANNOY 1997, 72s; RHORFI 1998, 85s, 93-95, 118;

MAJDOUB 2006, 264; ALEXANDROPOULOS 2013, 213-217; 233s. En las fuentes literarias también se utilizan los términos principes, duces o reguli sin ninguna sistematización. Sosus también es mencionado en numerario de Bocchus II, ver apartado 2.3 del presente capítulo; MAZARD 1955, 68. Para J. Mazard, HMMLKT significa ‘poseedor del reino’: MAZARD 1955, 17-20.

Estas confederaciones africanas integraban también, pero diferenciadas de los pueblos propiamente bereberes/amazigh, las ciudades de ascendencia fenicio-púnica. La relación entre ambos elementos de los ‘reinos’ númidas y mauritanos fue compleja, pero ciertamente las ciudades tenían un amplio margen de maniobra y su propia identidad; hay en este elemento un claro tono helenístico. El principal vínculo de las ciudades con los reyes fue fiscal, tanto en metálico como en especie, incluidos los contingentes militares. Posiblemente seria el propio ejército real la única organización gestora de estos complejos vínculos. Las guerras provocaban un incremento de la presión sobre estas ciudades; Leptis fue obligada por Juba I a contribuir en armamento previamente fabricado por los talleres de la ciudad, así como soldados para el ejército númida, aparte de la habitual tasa en plata. A causa de esta “sobrepresión”, las ciudades se esforzaron en liberarse de los reyes: Sicca abandonó a Yugurta durante su guerra contra Roma, e igualmente las ciudades de Zama y Thabena enviaron embajadores a César para pedir guarniciones romanas contra Juba I76.

Las ciudades norteafricanas conservaron, como sus equivalentes poleis griegas, sus instituciones de autogobierno. Durante la guerra de Yugurta, la ciudad de Vaga contaba con un consejo de ancianos y magistrados. Otras ciudades que preservaron instituciones púnicas como los sufetes –shophet- fueron Althiburos, Capsa, Limisa, Mactar, Lepcis Magna, Thugga y quizás Cirta. En Thugga incluso existe, por encima de los sufetes, un magistrado con el título de ‘rey’, HMMLKT, así como los denominados ‘jefes de cien’ y ‘jefes de cincuenta’. En diversas acuñaciones cívicas también aparece el término ‘M BAL, interpretado como “asamblea popular ciudadana”, siendo esta la que conferiría valor legal a sus monedas cívicas. En la parte provincial de África, esta posición privilegiada de las ciudades se mantendría, esta vez por medio de foedera bilaterales con Roma77. La capacidad de actuación independiente de las ciudades se ejemplifica nuevamente en el posicionamiento de Tingis a favor de Octaviano, ante la política pro-antonina del rey Bogud. Así, en el 38 a. C., Tingis se rebeló frente a Bogud –quizás por instigación del vecino Bocchus II-, declarándose favorable a Octaviano. Este la recompensó con la ciudadanía romana para sus habitantes, aunque se piensa que solamente fue la ciudadanía latina78.

En los ejércitos norteafricanos la gran mayoría de combatientes tenían un origen rural y amazigh, los cuales formaban mayoritariamente los elementos no profesionales de los ejércitos númida y mauritano. Estos agricultores tributarios reclutados como

76 B. Afr., 47; RHORFI 1998, 98, 104, 119; BERTRANDY 2005, 39s.

77 Sal. Jug. 66; SZNYNER 1975, 68; RHORFI 1998, 105-108, 236-238; CORBIER et al. 2005, 36. Para

A. Rhorfi todos estos elementos pueden hacer considerar que las ciudades no eran parte integral de estos reinos. Podría existir una diferenciación entre HMMLKT y GLD –aguellid- donde el primer título del rey correspondía a las ciudades púnicas y el segundo a los pueblos bereberes. El termino ‘M tendría precedentes en la propia Cartago, donde aparece en inscripciones como ‘M QRTHDŠT, “el Pueblo de Cartago”: SZNYCER 1975, 51, 67s; RHORFI 1998, 234s.

78 Dio 48.45.3; GASCOU 1974, 67; DECRET et al. 1981, 163; COLTELLONI-TRANNOY 1997, 70s;

RHORFI 1998, 252s. Tingi conservó su condición de municipium hasta Claudio, en que recibiría el titulo de Colonia Iulia Claudia Tingitana. La presencia de numerosos nomina abundantes en Hispania indicaría una emigración de hispanos romanizados anterior al 38 a. C., lo que ayudaría a explicar su posicionamiento contra Bogud: ibid., 309s.

combatientes –stipendiarii aratores milites essent facti (Bell. Afr. 20.4)- en virtud de alianzas tribales aparecen generalmente diferenciados de la guardia real, de mucha mejor calidad, como claramente se evidencia en los ejércitos de Yugurta y Juba I. Solamente eran reclutados en momentos de necesidad entre las tribus bereberes, pero también las ciudades. Dentro de las diversas tribus destacan algunas que estarían permanentemente al servicio del monarca para utilizarlas como reserva o elemento de represión interna. Esto quedaría reflejado en su epíteto; algunas de estas tribus aparecen denominadas como musuni regiani y subures regiani. Cabe la posibilidad que en contrapartida a esta prestación militar recibiesen exenciones fiscales o concesiones de tierras comunitarias. La organización tribal de reclutamiento se ve reflejada en la ausencia de numerario vinculado a Yugurta, pese a su importante conflicto contra Roma. Al igual que en algunos casos anatólicos, este hecho puede indicar que la moneda no era necesaria para reclutar a estos contingentes africanos. Ya Salustio (Jug. 66.1) indicó que diversas ciudades númidas escaparon al control del rey, lo que implica que Yugurta representaba una sociedad muy diferente a las monetizadas y romanizadas ciudades; la Numidia que seguía a Yugurta era aquella de los pequeños núcleos fortificados, donde fácilmente se podía reclutar, sin necesidad de moneda, una fuerza preparada para una guerra de movimiento. Dicho de otro modo, Yugurta representaba la África de economía no monetizada, por lo que para el no fue necesario emitir moneda, ya que no era la retribución esperada por sus tropas79. Finalmente, se mencionan en las

fuentes ciertas fortificaciones númidas, con los términos turris regiae o castella regia, que incorporarían guarniciones y depósitos logísticos y arsenales. Aparte de su papel puramente militar, también podían servir para controlar y reprimir las poblaciones locales80.

-2.3.1 Los gaetuli reclutados por Mario

Entre los ya mencionados gaetuli se pueden identificar una serie de gentilicios romanos claramente vinculados a su papel como auxiliares con los diversos comandantes o gobernadores provinciales. En un lugar destacado se encuentran los muchos Marii documentados en África. Estos se han identificado lógicamente con aquellos getulos que sirvieron con C. Mario contra Yugurta, recompensados por este con la ciudadanía romana e instalados en pagi cartagineses entre el Oued Tessa y el Oued Siliana, donde se concentran 32 inscripciones con este nomen. También aparecen en dos ciudades que en época imperial reivindicaron su origen marianista, Thibaris y Uchi Maius; el hecho que Mario distribuyese tierras entre los getulos en estas áreas no excluye que también estableciese allí a sus veteranos itálicos. Un epígrafe hallado en El Kef honra a cierto C. Marius Pudens Boccius Zurgem, vincula el nomen C. Marius con un origen claramente peregrino –Zurgem-, evidenciando su relación con el cónsul y rápida romanización. Este proceso se produjo pese a la posterior invalidación de estas concesiones durante la 1ª guerra civil, por parte de Sulla; finalmente Julio César revirtió

79 RHORFI 1998, 99; HAMDOUNE 1999, 95; ALEXANDROPOULOS 2000, 156s. Sobre los paralelos

anatólicos, ver apartado 3.1.1.2 (nota 262) del Capítulo I; DE CALLATAΫ 1997, 419.

la situación en recompensa por su apoyo militar en la campaña de Thapsus. Otra inscripción, encontrada en Tébessa, honra a cierta Iulia Silleha, madre de Marius Gaetulicus, nombre ciertamente relevante. Solamente en este epígrafe confluyen el origen indígena –Silleha- de la madre, así como su vinculación a los Iulii, junto con la doble conexión de su hijo con Marius y con el nomen Gaetulicus; es el único caso conocido del gentilicio Marius seguido de Gaetulicus81. Los Marii también se dan en poblaciones vinculadas en época imperial a la legio III Augusta, como Ammaedara, Theveste, Mandauros o Lambaesis, por lo que estos getulos continuaron prestando un servicio militar a Roma, ya como legionarios. Aun que son casos parecidos, los Marii y los Gaetuli / Gaetulici generalmente no se mezclan –aparte del caso único ya mencionado-. Los primeros adquieren rápidamente nombres y otras costumbres romanas, pero los segundos este extremo no está tan claro, ya que aparecen vinculados a otros gentilicios que denotan un proceso más tardío. No se documentan actualmente

Gaetuli / Gaetulici entre el Oued Tessa y el Oued Siliana, precisamente donde se

concentran los Marii. Parte de los getulos, así como otros africanos, obtuvieron la ciudadanía poco después, con el primer gobernador juliano de la provincia Africa Noua, el mismísimo escritor Salustio; de este modo se han documentado más de 120 Sallustii en toda África, aunque solo 79 en Africa Noua82.

También aparecen Gaetuli/Gaetulici entorno a la Cirta de Sittius, el cual capturó dos poblaciones getulas en el 46 a. C. Es probable que los getulos se incorporasen a sus fuerzas, ya que aparece en esa zona un Sittius Gaetulicus, y especialmente porque muchos Sittii podrían también ser de origen getulo por su conocida oposición a los reyes númidas; del mismo modo se encuentran diversos Iulii Gaetulici en la misma zona. Finalmente, la numerosa presencia de Sallustii, 49 casos en el entorno de Cirta, implica que inmediatamente tras Thapsus, el gobernador de Africa Noua todavía podía intervenir para conceder la ciudadanía en los dominios teóricos de P. Sittius. En todo caso, fue en los años inmediatamente posteriores a las muertes de Julio César y P. Sittius, ya que poco después Sallustio dejó de ser gobernador83.

= = = =

81 Sobre C. Marius Pudens: CIL VIII 16159; HAMDOUNE 1999, 49. Sobre Marius Gaetulicus y su

madre Iulia Silleha: GASCOU 1969, 556s; ibid. 1970, 723, 726, 732.

82 GASCOU 1969, 568; ibid. 1970, 730-732. Por ejemplo, existen Gaetuli/Gaetulici identificables como

libertos imperiales: Aelius Gaetulicus, Ulpia Getula o Flavius Getulus. Precisamente el mencionado Marius Gaetulicus aparece en Theveste, población con muchos getulos, por lo que quizás encontró un ambiente cultural afín.

83 B. Afr., 25.2; GASCOU 1970, 733. Sobre Sittius Gaetulicus ver también: I. L. Alg., II, 1705. Sobre los

Sallustii: BERTRANDY 2005, 40-43, 45-48; CORBIER et al. 2005, 44. Aparte de la explicación de Fr.

Bertrandy, también podría ser que estos Sallustii se asentasen en Cirta con posterioridad a su acceso a la ciudadanía en la propia Africa Noua. Estas concesiones eran posibles por la tenencia del imperium maius por parte de Sallustio como gobernador.