• No results found

El grabado en madera, tal y como afirma Williams Ivins:

"...al contrario que la impresión de palabras con tipos móviles, hizo nacer algo completamente nuevo: hizo posible por primera vez manifestaciones gráficas susceptibles de repetirse exactamente durante la vida útil de la superficie impresora".28

Hay que tener en cuenta que prácticamente hasta el siglo XV la reproducción de materiales escritos estaba en manos de copistas que producían los libros manuscritos. Amanuenses y pendolistas que transcribían textos, los cuales leídos en voz alta eran ejecutados en el tiempo de lectura registrando el discurso de las palabras, interpretando la entonación de los sonidos, traduciendo el espacio de los sonidos.

Hemos dicho "interpretar" y no nos equivocamos. La tradición de la cultura amanuense mantiene los márgenes de interpretación de la cultura oral. Aquella en la que las historias permanecían y se transmitían a través de generaciones, en un discurrir de acontecimientos que de boca en boca iba modificando los relatos en breves y silentes cambios que concluían en historias modificadas, trasformadas, y (o) completamente nuevas.

Este hecho es absolutamente lógico, en un procedimiento donde los mecanismos de producción están expuestos permanentemente al error.

Es un dato importante y curioso como referente, constatar que el canto Gregoriano es producto de las modificaciones que los copistas introducían sobre las formas musicales que originariamente eran cantadas en las sinagogas de las comunidades hebreas. La recitación melódica fue uno de los elementos claves para la formación de la nueva música. Su estructura melódica original fue alterada y numerosas interpretaciones

posteriores modificaron su aspecto original, a través de las cuales la acumulación de errores fue transformando y modificando los sonidos de las melodías, hasta dar origen a un nuevo modelo de estructura musical.

La lucha entre un mundo oral y un mundo escrito originó este nuevo producto. El mundo judío aprende la Biblia como un canto de memoria, versículo a versículo. Lo mismo ocurre con los musulmanes que aprenden el Corán.

El mundo latino y griego, cultiva la escritura. El canto estaba alejado en su origen de la notación, hasta que hacia el siglo IX se procedió a denotarlo, y en el proceso de transcripción hubo lugar a la interpretación y al error.

Así como podemos tener datos objetivos sobre la cantidad de los primeros libros impresos o incunables en cuanto a su número, con ese concepto de lo que hoy entendemos por edición, no es posible decir lo mismo de los libros y documentos salidos de las manos de los amanuenses.

A partir del siglo XII se inició el llamado sistema de precios, y los amanuenses monásticos eran reemplazados por los copistas en un sistema de trabajo a domicilio en el que cada uno se repartía el trabajo en las distintas partes del texto, con lo cual la producción de libros salió de los monasterios tres siglos antes de la aparición de la imprenta, como relata Eisenstein 29.

Es muy difícil hablar aquí de una situación controlada en cuanto a la producción de libros en la etapa anterior a la invención de la imprenta, ya que el rigor y la copia exacta distaban mucho de ser garantizadas. Muchos de los textos con valor oficial, como documentos papales o edictos, se limitaban a la copia única que garantizaba su veracidad. De otro lado la proliferación de variantes del texto original, fue un hecho. Podemos imaginar la importancia de esta situación en la producción de libros de contenido técnico.

Este modo de producción tuvo sus consecuencias sociales y económicas, ya que el trabajo de los amanuenses (particulares) generaban una economía que pronto se

organizó para su distribución a través de los cartolari o tiendas de libros, material de escritura, y también a través del gremio de comerciantes.

Los primeros libros impresos por Johann Fust, impresor que junto con Schoeffer y Gutenberg produjeron la monumental Biblia de 42 líneas (considerada como el más importante incunable), no gozaron de la buena acogida por parte del gremio de comerciantes de libros que evidentemente veían su negocio amenazado. Muy al contrario, los primeros impresores intentaron simular el acabado y parecido de sus libros impresos al de los manuscritos por los amanuenses, ya que estos mantenían el privilegio de la obra original. Y paradójicamente a medida que la imprenta iba perfeccionándose y aportando nuevos acabados, fueron los manuscritos quienes intentaban semejarse a los primeros libros salidos de la imprenta, intentando disponer letras uniformes y espacios regulares, según Eisenstein 30.

Tal vez el argumento que plantea Ivins sobre el privilegio de la imagen xilográfica como elemento que puede considerarse completamente repetible y fiable su autenticidad, frente a la inestabilidad del texto tipográfico, sea más que cuestionables y expertos y cartógrafos rebaten su teoría aludiendo por un lado a la anterior existencia de sellos y monedas que precedieron a la imagen impresa en papel, argumentando el descontrol que en algunos momentos se vio envuelta la imagen impresa, al ser los tacos elementos frágiles que se rompían y desgastaban y a la cual el impresor cortaba y adaptaba a veces en partes, otras acoplando tacos de diferentes imágenes entre sí, e incluso en multitud de ocasiones, recurriendo a la utilización de la misma imagen para ilustrar diferentes textos. Como explica Eisenstein:

"Aquí, como siempre, hay que intentar no exagerar ni infravalorar los beneficios aportados por esta tecnología nueva. Hay que decir que las xilografías se estragaban al ser reproducidas para insertarlas en distintos tipos de textos, pero que también se producían alteraciones cuando una imagen dibujada a mano era copiada en cientos de libros".31

30 Elizabeth Eisenstein, Ibid. 31 Elizabeth Eisenstein, Ibid., p. 34

Ivins no obstante tampoco parece ignorar esto, y también en su libro señala, como referencia, la publicación en 1493 de la famosa Crónica de Nuremberg ( Liber Chronicarum), donde aparecen un número impreso de xilografías muy superior al número de tacos realizados, por lo que algunas ilustraciones están obtenidas como copias repetidas de las mismas imágenes impresas que aparecen a lo largo del libro. Encontramos descrito en Ivins:

"Las mismas cabezas y vistas aparecen con leyendas distintas en diferentes partes del libro. Hay una vista que pretende representar no menos de once ciudades distintas".32

Parece traslucirse de todo esto que la historia del documento gráfico está lleno de dudas y ambigüedades y que debiéramos escuchar más aquellas enseñanzas que aparecen en el Sutra del Diamante, en las que lo que se toma por veraz no parece ser siempre lo único cierto. Y en este caso el documento impreso no siempre responde a esa veracidad que a priori se le atribuye, sino que en ocasiones puede estar repleto de errores y circunstancias ambiguas.

El mundo de la ciencia y del conocimiento está directamente vinculado al mundo de la imagen, pues es obvia la función de la ilustración como vehículo que facilita y concreta la morfología de cualquier elemento natural, maquinaria o gráfico descriptivo.

Las palabras eran medios muy limitados para llegar a describir los pequeños detalles de una planta o de la anatomía de un ser vivo. Los textos griegos o latinos de los antiguos escritores clásicos no eran fácilmente identificables en sus detalles científicos cuando no había dibujos, por lo que la transmisión del conocimiento era a veces limitada para los hombres del Renacimiento, aún así, de éstos en muchas ocasiones se fueron realizando copias que sólo pretendían repetir los mismos esquemas y, hubo un período en que la ilustración de este tipo de documentos, consistió tan sólo en una pura decoración con

ilustraciones, al incluir imágenes que simplemente suponían una justificación en la página. Vista de Verona. Vista de Mantua.

Estas dos imágenes representan a las ciudades de Verona y Mantua, pero se trata de la misma xilografía, impresa repetidamente pero con diferente nombre en el libro de Hartman Schedel " Crónicas de Nuremberg". Editor: Anton Koberger. 1493

Esta función de la imagen como ilustración que potencia el texto, y que hoy no ponemos en duda, no fue tan clara en el siglo XV o XVI. En este periodo fueron numerosos los libros científicos o informativos que se imprimieron en Europa, libros de astronomía, arqueología, anatomía, botánica o de arquitectura e ingeniería que documentaban sus textos con imágenes xilográficas que ayudaban a visualizar los temas tratados.

Pero es interesante analizar el planteamiento de estas imágenes, ya que sobre su función o sobre su veracidad existe todo un proceso evolutivo y complejo, que responde también a las necesidades del lector y los objetivos que pretendían cubrir.

Así por ejemplo la mayoría de los herbarios impresos en el siglo XV fueron ilustrados con copias de copias de otras ilustraciones. Con ello la degradación de la imagen y la pérdida de datos objetivos era cada vez mayor, alejándose mucho de lo que pudiera ser el resultado de un análisis de la realidad; se convertían por el contrario en meros esquemas o casi adornos florales. Tal como describe Ivins:

"(...) fue inevitable que racionalizaran sus propios relatos gráficos, pasando por alto o eliminando aquello que les parecía meras irracionalidades de las descripciones gráficas hechas por sus predecesores. Esta racionalización adoptaba normalmente la forma de un afán de simetría que producía contornos regulares que, no sólo perdían toda verosimilitud de líneas y bordes sino que introducían una disposición equilibrada de partes y formas que, por muy satisfactoria que resultara para los hábitos mentales, daba lugar a una interpretación totalmente errónea de la realidad". 33

La descripción como tal a través de textos, es un arte verbal que forma parte de la retórica. El describir con imágenes, en algunos períodos de la historia del arte, puede llegar a tener el mismo valor que la retórica del texto, se le pueden atribuir los mismos niveles de precisión en relación al texto escrito para realizar descripciones de la realidad.

Los iconos medievales, no eran elementos descriptivos, sino objetos de culto o veneración que acotaban su territorio dentro de los parámetros de lo simbólico.

En el arte pictórico del Renacimiento, este atributo descriptivo de la imagen con respecto a la representación de la realidad, iba acompañado además del elemento narrativo. Esto es, en el periodo del Renacimiento una pintura no describía un objeto o un hecho, sino que además contaba una historia, tal como describe Olson 34.

Una nueva visión de la naturaleza, como estudio científico y como narración descriptiva, aparece en los libros de botánica o de ciencia a partir del siglo XVII, la ilustración comienza a ir más allá de la descripción narrativa del Renacimiento. Se trata más de representar ideas a modo de imágenes mentales, imágenes que representan objetos particulares y que se archivan en la memoria del espectador.*35

Los alemanes y luteranos Brunfels, Fuschs, Bochs y Cordus, elaboraron los nuevos herbarios de final del siglo XVI. Como novedad aportaron una vuelta a la naturaleza, una mirada observadora que analizaba el modelo del natural e intentaba traducir sus detalles con una nueva versión cada vez, aportando nuevos detalles, nuevos datos que completaban la teoría científica o el estudio anatómico. Esta vuelta hacia una mirada a la naturaleza supone un nuevo pensamiento.

En cualquier caso, y tras esta rápida revisión de la imagen como ilustración en los primeros documentos impresos, sí podemos afirmar que la principal aportación del Renacimiento fue la incorporación simultánea de la tipografía para el texto y la xilografía para las imágenes.

Lo que si parece cierto es que la historia del grabado en madera estuvo directamente ligada a la historia del libro, y que como bien sabemos, la prolífica difusión de estampas sueltas religiosas o naipes pudieron ser el primer objetivo de la creación de matrices xilográficas; pero posteriormente tuvo lugar la incorporación de las imágenes grabadas

34 David R. Olson: El mundo sobre el papel: el impacto de la escritura y la lectura en la estructura del

conocimiento.- Barcelona: Gedisa, 1998, p. 224

35 *Sobre este tema es muy interesante el análisis que de la historiadora del arte Svetlana Alpers, discípula

de Gombrich, trata David Olson en su libro El mundo sobre Papel. y en el que analiza la pintura holandesa del siglo XVII, en su libro:

en madera a los libros manuscritos, que incluyéndolas después en los primeros libros tipográficos, fueron uniendo ambos elementos en un vínculo inseparable.

Desde nuestra visión moderna valoramos la iconografía de las primeras xilografías europeas de los siglos XII o XIII por su simplicidad gráfica, su capacidad de resolver técnicamente con pocos recursos, su fuerza expresiva, su frescura de trazo.

Valores estos que atribuimos sólo desde una distancia histórica y con la memoria de nuestro archivo visual, pero que en nada se corresponden con los valores y los intereses que movieron a los artesanos que tallaron y estamparon aquellas imágenes, como describe Westheim:

"Se trataba de remplazar el dibujo manual e imitarlo en forma tan ilusoria que el consumidor creyera que seguía recibiendo lo mismo que antes –aunque probablemente esto le tenía muy sin cuidado. Pues todas esas imágenes de santos, esos naipes y hojas volantes no eran sino bagatelas, a las que no se pedía gran cosa, con tal que el tema mismo y su representación correspondieran a los conceptos usuales".36

La necesidad de buscar un método que facilitara la multiplicación de las imágenes que debido a una mayor demanda y de un modo cada vez más frecuente, habían de ser copiadas una y otra vez por dibujantes, iluminadores y calígrafos, fue la única razón para la aparición de la xilografía.

El invento en cuestión no tenía ninguna otra finalidad y como tal, sólo servía para intentar facilitar esta labor a los copistas y miniaturistas.

Visto así, los atributos plásticos que incorporamos a la lectura de las primeras imágenes xilográficas, parece que realmente tan sólo fueran producto de nuestra experiencia estética, pero en absoluto objetivos planteados en sus orígenes.

Capitulo 2.

La técnica de la xilografía y su implicación en la construcción de los

Related documents