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4. Statistical Analyses for Reliability Predictions in Energy Pipelines

4.4 Case Study based on the NPI methodology

Matamoros y Reynosa se encuentran en- tre las ciudades fronterizas que tienen una historia más amplia, Reynosa fue esta- blecida como localidad en 1749, en tanto que Matamoros fue edificada en 1774. La relación de estas ciudades, aún después de la Guerra con Estados Unidos, con sus contrapartes norteamericanas resulta una parte fundamental de su especificidad. La interacción entre Matamoros-Browsnville y Reynosa-Mc Allen, se explica no sólo por las relaciones económicas que existen entre ambas ciudades sino por los lazos familiares que existen entre los habitan- tes de ambos lados de la frontera.

En el apartado económico, Matamoros tuvo una participación destacada desde finales del siglo XIX y hasta finales del siglo XX, primero, como puerto de salida del algodón de Estados Unidos, durante la Guerra de Secesión, luego como espacio

de turismo de Estados Unidos, y durante los años cincuenta y sesenta, espacio de un auge algodonero importante. La eta- pa más reciente de su crecimiento econó- mico se registró de mediados de los años sesenta al año 2000 con su desarrollo maquilador. En ese año, Matamoros, lle- go a contar 66075 empleos y 119 maqui- ladoras, (INEGI, 2007, p. 183). A partir de ese año, la industria maquiladora de esta localidad entraría en recesión, para el año 2006 su número de empleos había disminuido a 55455, es decir, casi 11 mil empleos. La inseguridad experimentada por la localidad, a raíz de la lucha con- tra el crimen organizado, efectuado en su territorio, a partir del 2008 acentuaría la recesión en la economía matamorense. La economía reynosense por su parte, basó su desarrollo económico en los ser- vicios y el comercio, cambiando su per- fil hasta los años cuarenta cuando entre 1946 y 1948, se hicieron descubrimientos de yacimientos de petróleo y gas3.

3 Algunos autores (Herrera, 1998, p. 82) señalan que los trabajos de PEMEX se iniciaron en 1944 al perforarse el pozo “Misión número 1”.

Durante este período se conformaron los campos de Reynosa, Brasil y Cano, además PEMEX abrió su Unidad Administrativa Distri- to Frontera Noreste, la de mayor extensión geográfica del país, la cabeza fue Reynosa, su producción estuvo asociada al gas no asocia- do y húmedo, (Herrera, 1998, p. 82). El de- sarrollo petrolero siguió en la región y el 26 de diciembre de 1950 entró en funciones la Refinería de Reynosa con una producción de 4000 barriles diarios. El complejo siguió am- pliándose, el 19 de diciembre de 1955 se in- augura la planta de absorción con capacidad para 300 millones de pies cúbicos de gas al día. Entre 1955 y 1965, se instalaron cuatro plantas industriales: de absorción, de desti- lación, de producción de etileno y de polie- tileno, (Herrera, 1998, p. 82). Asimismo, se inauguran las nuevas instalaciones de PEMEX en la ciudad, aumentando su capacidad a 10,000 barriles por días.

En el año de 1970, la capacidad de la refinería reynosense se incrementó a 20,500 barriles diarios, (PEMEX, s.f). La producción de gas llegó a 1,064,554 pies cúbicos. Para 1985, alcanzó una producción de 43,423 barriles y 3,071 millones de metros cúbicos de gas.

Hasta la construcción de las plantas petro- químicas de Pajaritos y Poza Rica, Veracruz, en los años setenta y ochenta, la planta de Reynosa era de las más importantes del país, a partir de los ochenta, fue disminu- yendo su importancia.

En la organización administrativa más recien- te de PEMEX, la refinería de Reynosa quedo integrada a la Dirección de Exploración, en donde destacaba hasta finales de los noventa la exploración de la Cuenca de Burgos como productora de gas (Herrera, 1998, p. 83), a partir de 2011, la supuesta existencia de ya- cimientos petroleros cercanos a la playa Bag- dad de Matamoros, aumentó las expectativas de reavivar esta región petrolera; sin embar- go, aún hacen falta estudios más profundos para delinear con certeza el futuro de esta in- dustria en la región. La existencia de la acti- vidad petrolera inhibió en parte un desarrollo maquilador temprano en Reynosa, similar a otras fronteras, el despunte de esta industria se acentuaría en los años ochenta pero sería en la década de los noventa y principios del presente siglo cuando alcanzaría su máximo esplendor, en el año 2000, paradójicamente cuando la industria maquiladora iniciaba su

crisis más profunda en México, que represen- tó la pérdida de más de 200,000 empleos, Reynosa experimentó un crecimiento ver- tiginoso de 117 establecimientos y 65,984 empleos en el año 2000, además pasó a 134 establecimientos y 96,830 empleos en el 2006, es decir, un incremento en 6 años de casi 30,000 empleos, (INEGI, 2007, p. 182). El éxito fue explicado por la iniciativa empre- sarial y gubernamental para atraer inversión, así como la asociación con promotores de Mc Allen, Texas, aunque también un lugar im- portante lo constituyeron los bajos salarios

pagados en esta ciudad, ligeramente supe- rior al mínimo, en comparación a Matamoros, en donde durante la década de los ochenta y parte de los noventa, se habían obtenido los mejores salarios y prestaciones de la maqui- la. El auge económico de Matamoros y Re- ynosa se convirtió en un imán de atracción para migrantes procedentes del centro y sur del estado de Tamaulipas y de los Estados de San Luis Potosí y Veracruz. La migración se convirtió en un componente importante del crecimiento poblacional de ambas localida- des, como muestra el siguiente cuadro.

Cuadro 1

Población Migrante en Matamoros y Reynosa, 1960-2000 (Porcentajes)

Año Matamoros Reynosa

Total Migrantes % Total Migrantes % 1960 143,043 40,700 28.5 134,868 62,356 46.2 1970 186,146 38,971 20.9 150,786 46142 30.6 1980 238,840 52,397 21.9 211,412 66,323 31.4 1990 303,293 71,591 23.6 282,667 87,775 31.1 2000 418,141 105656 25.3 420,483 149652 35.6  

Fuente: Secretaria de Industria y Comercio, 1963, VIII Censo General de Población- 1960, 8 de junio, pp. 152-162; SIC, IX Censo de Población 1970, Estado de Tamaulipas, México, 1972, p. 67, SPP, X Censo General de Población y vivienda, 1980, Estado de Tamaulipas, Vol. I, tomo 28, 1983; INEGI, Tamaulipas. Resultados definitivos, Tomo I, Tabu- lados Básicos, XI Censo General de Población y Vivienda, 1990, pp. 39, 41, XII Censo General de Población y Vivienda 2000, INEGI, consultado en http://www.inegi.org.mx, Consulta de resultados y tabulados básicos, 6 de marzo de 2009.

El cuadro muestra el peso importan- te de la migración particularmente en Reynosa, en donde poco más del 40% de la población total en 1960 era pro- cedente de otros lugares, y a partir de los años setenta, casi un tercio de po- blación reynosense era nacida fuera de Tamaulipas. La importancia de la mi- gración desde la década de los sesenta, propiciada en buena parte por el desa- rrollo de PEMEX, ha desempeñado un

Gráfica 1

Participación de la población migrante en la población total de Mata- moros y Reynosa, 1960-2000

papel importante desde hace casi cinco décadas y no es un fenómeno reciente aparecido con la maquila, como se pu- diera pensar, aunque ciertamente con el crecimiento acelerado de la maquila en esta ciudad, la migración se incremen- tó. La gráfica siguiente muestra cómo la migración constituye un componente importante del crecimiento poblacional de Reynosa y Matamoros.

 

Fuente: Secretaria de Industria y Comercio, 1963, VIII Censo General de Población- 1960, 8 de junio, pp. 152-162; SIC, IX Censo de Población 1970, Estado de Tamaulipas, México, 1972, p. 67, SPP, X Censo General de Población y vivienda, 1980, Estado de Tamaulipas, Vol. I, tomo 28, 1983; INEGI, Tamaulipas. Resultados definitivos, Tomo I, Tabu- lados Básicos, XI Censo General de Población y Vivienda, 1990, pp. 39, 41, XII Censo General de Población y Vivienda 2000, INEGI, consultado en http://www.inegi.org.mx, Consulta de resultados y tabulados básicos, 6 de marzo de 2009.

La experiencia de Matamoros y Rey- nosa, permite observar como un por- centaje importante de población que llega al norte se queda del lado mexi- cano debido a la existencia de fuentes laborales. Aparte de la importancia de ser destino de migrantes internos, la región noreste, y particularmente Ma- tamoros, ha sido desde los finales de los años setenta y hasta principio de este siglo, el cruce principal de la mi- gración centroamericana. De acuerdo a Sánchez, algunos elementos que fa- vorecían el cruce de los centroameri- canos en el noventa fueron:

1. La relativa cercanía de Matamoros con la frontera sur del país.

2. El que un flujo importante de mi- grantes centroamericanos tuviera a Miami, Houston, Nueva York, Washing- ton y Chicago como lugares de destino final, la hacían una ruta idónea.

3. La existencia de una amplia red de “pateros” (coyotes), consolidada y protegida desde hace tiempo, permite

el cruce ilegal de la frontera y la in- ternación a los lugares de destino en Estados Unidos.

4. La existencia de una red amplia de organizaciones civiles que han apoya- do a los migrantes centroamericanos para conseguir su aceptación como asilados en Estados Unidos, en don- de la Iglesia católica ocupaba un lugar central (Sánchez, 1993, p. 186).

La importancia del cruce de centro- americanos se incrementó en los años ochenta, dado la migración de fuertes contingentes derivados de la violencia política que experimentaba Centro- américa en ese momento. El proceso de asilo político a centroamericanos en Estados Unidos, durante esta década fue un trámite frecuente en este perío- do. Sin embargo, el incremento en so- licitudes de asilo político propició una política de cierre del sur de la frontera de Estados Unidos hacia los migrantes centroamericanos, a los que conside- ró un problema público, especialmen- te en el Valle de Texas, región vecina

a Matamoros y Reynosa. El impacto en Matamoros de estas medidas fue deter- minante. De acuerdo a Sánchez las au- toridades migratorias de Estados Unidos solicitaron el apoyo de las autoridades migratorias mexicanas, entre ellas las de Matamoros, para frenar la llegada de centroamericanos a la frontera de Estados Unidos, en enero de 1990 se registraron 350 detenciones, (Sánchez, 1993, p. 202-203). Así pues, de una ac- titud moderada hacia estos migrantes, se pasó a una política agresiva de de- tenciones en contra de los centroame- ricanos, a veces de manera violenta, lo que condujo al repudio de la población local hacia las autoridades migratorias, quienes intentaron justificarse median- te el argumento de estar protegiendo a la población del peligro de esta migra- ción. A pesar del maltrato, los migran- tes siguieron cruzando por Matamoros, no sería sino hasta la implementación de políticas migratorias más rígidas du-

rante los noventa, cuando una parte de la migración se desviará hacia Reynosa y otra comenzaría a viajar por Saltillo y la frontera coahuilense.

Ahora bien, el mayor control en la fron- tera tamaulipeca no sólo para los mi- grantes sino para las actividades del narcotráfico, de acuerdo con algunos estudios, hizo que el crimen organizado diversificará sus fuentes de ingresos, entre éstas, el interés por los migran- tes. El robo y la extorsión a migrantes ya no sólo fue por parte de los policías y otras autoridades sino también por el cártel del Golfo4, y por sus antiguos trabajadores, los denominados zetas. La novedad en extorsiones y secuestros por parte de estos últimos residió en la brutalidad y sadismo que estos utiliza- ban en sus crímenes en contra de mi- grantes, las dos matanzas de 2010 son atribuidas a este grupo. De acuerdo a Martínez (2011), el secuestro de mi-

4 De acuerdo a Martínez (2011), en Matamoros, el reino del Cártel del Golfo, todo pasa por sus ma- nos: piratería, alcohol, negocios, policías, gobierno municipal, aduanas, prostitución, pornografía, mi- grantes, venta clandestina de gasolina y, por supuesto, trasiego de droga a Estados Unidos….La Maña, como se conoce aquí al cártel…no sólo es un sistema económico que controla la entidad, sino una for- ma de vida, una expresión de tejido social.

grantes era un boyante negocio tanto para los del Golfo como para los zetas, por lo menos así lo evidenció cuando se liberaron 135 migrantes en Reyno- sa, la mitad de ellos centroamericanos, en menos de 15 días durante abril de 2011; los cuales se encontraban cauti- vos en casas de seguridad, esperando que sus familiares mandaran el pago de su rescate, como éstos, otros tan- tos fueron secuestrados.

La tardanza en el esclarecimiento de los crímenes y la escasa atención que mos- traron las autoridades para reforzar la seguridad y evitar los secuestros de los migrantes, han alejado a los migrantes, tanto mexicanos como centroamerica- nos, de la frontera tamaulipeca por te- mor a ser secuestrados o asesinados. Incluso entre los deportados existe una opinión negativa de las ciudades de Ta- maulipas. Ellos prefieren buscar otros lugares y no quedarse en Matamoros por “aquí matan” (Martínez, 2011). Dada esta inseguridad, como lo mar- can estudios recientes, los migrantes centroamericanos están cruzando por

lugares tan lejanos de sus países de origen, como sería la ciudad de Gua- dalajara, Jalisco, al parecer buscando nuevas rutas más seguras para llegar a Estados Unidos.

Una acotación última en cuanto a la mi- gración centroamericana por Matamoros y Reynosa sería que estas dos ciudades fueron también punto de regreso de mi- les de centroamericanos hacia sus países de origen. Hasta los noventa, a través de las carreteras tamaulipecas era común ver caravanas de centroamericanos, lla- mados transmigrantes, viajando en sus autos y camionetas con sus pertenencias de regreso a su lugar de origen.

3. Permisibilidades, olvido social,