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CHAPTER 3: HETEROGENEOUS CPU-GPU SYSTEM SIMULATION

3.4 M2S-CGM Validation Results

“…En el archivar se gestan las condiciones de posibilidad del futuro. En otras palabras, el futuro habita en las formas de nombrar el pasado”

Alejandro Castillejo Cuéllar

Nombrar lo pasado es instaurarle una acentuación, una significación, un sentido a lo ocurrido, es darle un lugar a lo que se dice desde el reconocimiento y desde la exclusión, el nombrar es convocar a la palabra para que narre lo sucedido, pero ello no indica que en el nombrar no este presente el silencio ya que lo no dicho, lo puesto en silencio también significa, aunque no se sepa lo que no se dice, lo que queda guardado, si queda claro que da cuenta de las decisiones de quien enuncia al momento de nombrar algo sobre lo que ha vivido. Pero ¿qué se dice y qué se silencia? eso depende del contexto y del momento en el cual se evoque a la palabra, es por eso que resulta problemático el nombrar en medio de un conflicto que no cesa. Lo anterior se corrobora en el testimonio de Don Ernesto, quien amparado en la necesidad de proteger su vida no le narra a cualquier “aparecido” su experiencia de vida, por ello en medio de una de las entrevistas tenidas con él hace alusión al por qué decide contar un poco sobre su vida.

Yo quiero ser muy sincero, resulta que aquí han venido con esas expectativas de hablar con la gente y nosotros hemos sido negativos, nosotros no conocemos quien es, porque un día la guerrilla se viste de civil y habla con la gente, los paramilitares hacen lo mismo y por eso la gente a veces se abstiene a dar una secuencia de lo que ha sido de sus tierras, de sus costumbres, entonces muchos se han disgustado con nosotros, pero yo se que

ustedes ya han venido muchas veces. La vida hoy está llena de unas normas que de pronto uno no sabe con quién está hablando y entonces uno a veces se muestra negativo.

Lo anterior deja claro que el proceso de reconstrucción testimonial no es fácil y que lograrlo con una población marcada por acontecimiento aun presente en el contexto nacional requiere de paciencia, esmero y respeto. El silencio es y será un mecanismo de protección pero en la medida en que se logren propiciar escenarios de participación colectiva donde se realce el papel del testimonio como estrategia comunicativa y educativa se puede lograr una concientización frente a lo que acaece en el entorno colombiano y así poder configurar nuevos tiempos donde no se repitan algunas atrocidades y donde se comprenda el papel del desplazado en la esfera social.

Si se advierte entonces que el futuro habita, como lo afirma Castillejo, en

las formas de nombrar el pasado se debe tener en cuenta que el nombrar

al que se hará alusión no corresponde al establecido por la historia oficial, ya que su relato tiene pretensiones de unicidad y trata de dar cuenta, por medio de la verificación de los hechos, de un periodo histórico de la humanidad, desconociendo las particularidades de los acontecimiento; por el contrario, se aspira, desde el reconocimiento de la perspectiva futura y de la transformación, los relatos de las experiencias individuales y colectivas que dan cuenta de una temporalidad sentida y vivida. En ésta medida, se posibilitará la administración del pasado por medio del

archivar, entendiéndola desde la propuesta de Castillejo Cuéllar quien

asevera que el archivo nos habla de una serie de operaciones

conceptuales y políticas por medio de las cuales se autoriza, se domicializa (en coordenadas espaciales y temporales), se con-signa, se codifica, y se nombra el pasado “en tanto tal” (Castillejo, 2006). El archivar permitirá entonces construir nuevos sentidos del pasado a partir

del presente, por medio del lenguaje, de la enunciación, del nombrar, en éste caso del testimoniar.

El testimonio será la respuesta al cómo se nombran las consecuencias de la guerra, de la violencia, el testimonio evocará al lenguaje articulado para reconocer las particularidades que no relata la historia oficial. El testimonio, después de las crueldades que se han cometido contra seres humanos a lo largo de su devenir en el mundo ha servido para reconstruir acontecimientos no nombrados, a partir de las experiencias vividas por aquellos, que en carne propia asistieron, sin voluntad, a las atrocidades de la humanidad.

Las dictaduras del Cono sur, las barbaries cometidas en Camboya, Auschwitz, Ruanda, y Colombia como es el caso de las desapariciones, el exterminio de un partido político, los desplazamientos forzados, los “falsos positivos” o asesinatos extrajudiciales, los asesinatos masivos que revelan las fosas comunes, la violaciones y todos los tipos de tortura, dan cuenta de los mecanismos utilizados para amedrentar, silenciar y subyugar a una población completa. La importancia del testimonio, en radica entonces en poner en evidencia un fragmento de la historia local, nacional o internacional, permitiendo así configurar espacios para el reestablecimiento de los sobrevivientes y, al mismo tiempo, y sobre todo, dejándolas a la luz pública para ponerlas en la memoria de cada ser humano para no permitir que ocurran de nuevo.

Un libro que puede ilustrar acerca de la importancia del testimonio en los procesos de reestablecimiento después de la culminación de un conflicto, es el elaborado por el investigador Alejandro Castillejo Cuéllar, llamado

Los archivos del dolor. Ensayos sobre la violencia y el recuerdo en la Sudáfrica contemporánea. Si bien es cierto que el libro hace un ejercicio

juicioso, detallado y humano acerca de la implicación del testimonio, se suscita un interrogante ¿cuál es el papel del testimonio en un contexto donde el conflicto aun no ha terminado?, ¿será necesario esperar la culminación del conflicto para que el testimonio sea pertinente?,

atendiendo a demás a los temores a represalias por testimoniar. Aunque el panorama resulte desalentador, el testimonio es y será, la única herramienta que permitirá conocer las dimensiones de los conflictos, añadiendo, además, que el papel del testimonio en medio del conflicto permitirá la no rutinización de la guerra y, al mismo tiempo los procesos de catarsis y duelo que deben hacer los sobrevivientes para seguir viviendo.

El testimonio como manifestación oral de lo ocurrido y como administrador

del pasado da cuenta de que algo pasó, de que algo era, y ya no es,

dejando ver con ello cómo los sobrevivientes modifican sus sentidos existenciales para, a partir de ese testimonio mirar su presente y su transformación hacia el futuro, construyendo y resignificando el modo de habitar el mundo. En correspondencia con lo dicho, Irene Klein, en su texto La ficción de la memoria: La narración de historias de vida, realiza la siguiente afirmación: “El sujeto no es un sujeto que enuncia ni un sujeto

gramatical, sino una construcción que ocurre en el relato y por el relato, es constituido por la experiencia del tiempo. La identidad narrativa se completa mediante la refiguración o lectura; el sí mismo es un yo constantemente refigurado por otros relatos. También la historia de la comunidad está habitada por relatos. Porque si la experiencia del tiempo es individual, su significación puede ser transferible a través de la narración” (Klein, 2008:18).

Podría decirse entonces que la consolidación de la identidad del ser humano se da en tanto se nombra y nombra a los otros su existencia y la forma de concebirla. Lo mismo ocurriría con el sobreviviente, quien al momento de testimoniar se reconoce, se reconfigura y permite, así mismo, que quienes la escuchan reconozcan su relato como algo que también les es propio y cercano. Es en ese y narrar a los suyos donde se afirma que el sujeto es.

A partir de lo dicho es importante tener en cuenta que hay dos formas en las cuales puede ser concebido el testimonio del “testigo”, entendiendo éste como el que puede testimoniar algo que ocurrió en algún momento; según Jelin dichas formas son: cuando el testigo sobreviviente es partícipe de lo que ocurre; es decir cuando es afectado directamente por lo acontecido; por otro lado, se encuentra el testimonio de aquel que no fue participante pero sí fue observador de los hechos. En el primer caso, posiblemente no se puedan tener los testimonios de muchos de los que vivieron directamente los acontecimientos, ya que fueron alcanzados por la muerte; en el otro caso, por el contrario, se tendrán los testimonios de los que también vivieron el acontecimiento pero como observadores, por ello sus testimonios permiten dar cuenta de que algo ocurrió.

Solo con el paso del tiempo se hizo posible ser “testigo” del testimonio, como capacidad social de escuchar y de dar sentido al testimonio del sobreviviente (Jelin: 2002,84), la afirmación que rescata Jelin aludiendo a

Laub, deja entre ver que la pertinencia del testimonio del “testigo- sobreviviente” se hace mucho más fuerte y lleno de sentido cuando permite dar a conocer a los que no vivieron los hechos, el reconocimiento de los mismos, logrando con ello entonces la apertura del diálogo construyendo, por medio de éste, construir memorias que inviten a generar procesos de transformación social.

El diálogo generado por el acto del testimoniar invita al escucha y al hablante a que se encuentren en un escenario común, la necesidad de edificar y evidenciar momentos de la historia humana. Pero en éste diálogo es importante que cada uno de los dos actores que dialogan jueguen un papel importante, el primero, el que testimonia, debe estar abierto a la enunciación, de lo contrario nada podría acontecer, por su parte, el que escucha e interroga debe ser ante todo, un ser con capacidad de reconocer al otro no como algo que da sino con el cual se construye y se consolida un hecho.

Para finalizar, se dirá que el lenguaje es un constructo social y como tal, al igual que la memoria colectiva propuesta por Halbwachs, está determinado por las representaciones y características propias de un grupo específico. La rememoración se funda desde el lenguaje y éste es construido por el colectivo social específico, por tal motivo, el testimonio que emerge de la rememoración evidencia los patrones culturales sobre los cuales se recuerda y sobre los cuales se evidencia o no un proceso de cambio existencial. Es por esto y a partir del reconocimiento del testimonio como texto fragmentado e incorporado en cada uno de los sujetos, que se puede decir que la reunión de cada uno de esos fragmentos podrá dar pie a la construcción de un acontecimiento ocurrido, datado en espacio y un tiempo, permitiendo con ello la consolidación de una historicidad vivida. Por ello se invita al lector a reconocer los procesos de transformación de una comunidad desplazada del Chocó, quienes por medio de sus testimonios, permiten, no solo compartir sus modos de vida sino, acercar la mirada a los procesos de transformación y de resignificación que le dieron a su existencia.

TERCERA PARTE

LA FACTUALIDAD DEL TESTIMONIO

3.1 Entre lo vivido y lo venidero

La solidaridad adquiere un lugar decisivo en este mundo acéfalo que excluye a los diferentes. Cuando nos hagamos responsables del dolor del otro, nuestro compromiso nos dará un sentido que nos colocará por encima de la fatalidad de la historia.

Ernesto Sábato

Lo que a continuación se nombra, no es un mero discurso o relato, es la manifestación factual del testimonio donde se deja percibir una serie de acontecimientos narrativos que se transcribieron con el fin de acercar las mutaciones de los desplazados para comprenderlas desde sus recuerdos. La narratividad es la trama de unos hechos, diría Ricoeur, por ello, se pone ante el lector la narratividad de aquellos que desde la reterritorialización ha generan nuevas formas de mirar la realidad para comprenderla y construir nuevos proyectos de vida.

El respeto a la vida es lo que permite la omisión de los nombre, son hombres y mujeres expuestos ante la existencia de lo que son y que deciden compartir. Sus instantes son cercanos al momento de narrarlos y ahora son transmitidos desde la importancia de la comprensión para reconocer los procesos de transformación y de reestablecimiento que se posibilitan aquellos que han debido cambiar de vida.

El lector no se encuentra con narraciones “discursivamente estructuradas” porque pensar en una propuesta discursiva clara y coherente a partir del testimonio es algo que resulta inalcanzable, ya que en el dialogar, en el desarrollo de la expresividad oral de las experiencias, no ocurre lo mismo que en el discurso escrito, una posibilidad de corrección permanente frente a lo que se dice, por el contrario la fragmentariedad está presente

en todo momento y por esta razón, no habría cabida para una linealidad en el tiempo, sino a una serie de acontecimientos que marcan la existencia y la forma de narrarla.

Si bien hasta el momento se admite la importancia de la rememoración como forma de reconocimiento de las transformaciones de una particularidad cultural, ahora se hace explícita esa afirmación por medio de la reconstrucción de las historias de vida realizadas en once meses del año 2007 con un grupo de personas pertenecientes a una población afrocolombiana desplazada por la violencia. Para hacer evidente los procesos de transformación se presentan cinco momentos fundamentales los cuales permiten comprender cuáles son las transformaciones que se presentaron en dicha comunidad.

Así pues, El primero momento presenta a los protagonistas de los testimonios, con el fin de identificar cuáles son las percepciones y concepciones que ellos tienen sobre sí mismos, para así poderlos reconocer desde lo que son y desde sus visiones particulares.

Un segundo instante, presenta cómo eran y qué hacían antes de llegar al nuevo territorio, la importancia de éste apartado radica en poder adentrar la mirada en el modo de habitar el territorio antes morado para identificar los sentidos de configuración y de apropiación frente al territorio y su forma de morarlo.

El tercer punto enuncia la aparición del acontecimiento detonante; es decir, el desplazamiento. Aunque el estudio presente no profundiza sobre la implicación directa del conflicto interno, es importante traer hacer alusión a éste momento por el alcance que puede tener el mismo en las nuevas formas de habitar, así como permite detallar la forma en la cual los protagonistas lo perciben y lo testimonian.

Como cuarto momento se presentan los significados, los sentidos y las transformaciones de algunas características culturales. Si bien es cierto que el segundo apartado se muestra las prácticas culturales, comunitarias y personales del pasado, éste pone en evidencia cuáles prácticas se han transformado a causa del desplazamiento forzoso.

Finalmente y como quinto elemento, se muestra las comparaciones de las que hace uso la comunidad para hacer conciente esos procesos mutatorios. Las comparaciones de los modos de vida permiten interpretar y comprender las visiones sobre lo que se anhela, con la nostalgia de lo ausente y, al mismo tiempo, desde la expectativa y oportunidad de lo que aparece.

OBERTURA