Chapter 6: Evaluation of the “Economics and Administration” Vocational business
7.11. Students‟ pre and post-tests results
7.11.2. Checking the level of improvement on the subject taught for each group separately
líticas extractivistas implementadas por el actual
Gobierno, entre tantas otras.
A pesar de declaraciones tan ingenuas como las realizadas por el anterior secretario ejecutivo
de la agrupación política oficialista, Galo Mora, quien diría en octubre de 2012 que “no necesitamos
de una empresa, porque Alianza País es capaz de
contar y socializar los nuevos sueños”20, la estrate-
gia política del correísmo se ha ido perfeccionando con el paso del tiempo y ha sido incluso recono- cida internacionalmente no precisamente por sus capacidades internas. No es tan solo que algunos movimientos y organizaciones políticas europeas que están apareciendo hoy, fruto de la decadencia neoliberal en Europa, estén copiando parte del dis- curso y la estrategia electoral de Rafael Correa en Ecuador (casos como el del Frente de Izquierda en Francia o el de Podemos en el Estado español), sino que incluso su última campaña electoral (2013) fue galardonada en una reciente edición de los Victory Awards 201421. Allí se reconocieron los trabajos del
ministro Vinicio Alvarado y de los consultores po-
líticos mexicanos José Adolfo Ibinarriaga y Roberto
Trad –quienes comandaron la campaña electoral
presidencial oficialista de febrero de 2013– como fi-
nalistas en la categoría “Campaña del Año”22.
Otra categoría en la que estuvo vinculada la úl- tima campaña presidencial de Rafael Correa fue la
de “Consultor Político del Año”. En este apartado el
proyecto desarrollado en Ecuador obtuvo el primer lugar, siendo José Adolfo Ibinarriaga –consultor político que actualmente desarrolla funciones como profesor del diplomado de Comunicación Guberna- mental del Instituto de Investigaciones Sociales de
la UNAM– y Roberto Trad –consultor internacional
en comunicación estratégica y comunicación políti-
ca, y director del Instituto de Artes y Oficios para la
Comunicación Estratégica– reconocidos profesio- nalmente por su trabajo en la reelección de Correa.
20 Declaración recogida en la página web de Alianza País: http://www.movimientoalianzapais.com.ec/index. php?option=com_content&view=article&id=541:el-buro-na-
cional-del-oficialismo-y-una-comision-tripartita-prepara-
ran-reeleccion-de-rafael-correa&catid=26&Itemid=128
21 El Victory Awards es considerado el más prestigioso premio de consultoría política otorgado en los Estados Unidos a los
consultores políticos de habla hispana.
22 La ganadora en esta categoría fue la campaña a diputados y
presidente municipales de Veracruz, liderado por el recono- cido publicitario argentino-español Carlos Suoto, fundador y CEO de la consultora política La Ese Latam.
En pocas palabras, el Régimen tiene dinero y no escatima en gastos para traer a los mejores con- sultores internacionales en comunicación, cuesten
lo que cuesten. La lista de consultores extranjeros
implicados en las estrategias de marketing y comu- nicación política del Régimen es amplia y abarca desde el prestigioso profesional norteamericano – hoy consejero presidencial– Ralf Murphine, quien con más de medio millar de campañas electorales por diferentes partes del planeta ha acompañado
al oficialismo desde el 2006, hasta el recientemen- te incorporado Antoni Gutiérrez, un reconocido profesional catalán especializado en asesorías de comunicación estratégica.
El correísmo ha hecho suya aquella lógica
emanada del psicólogo social antimarxista francés
Gustave Le Bon23, por la cual se afirma que cono-
cer el arte de impresionar la imaginación de las masas equivale a conocer el arte de gobernarlas, y maneja por lo tanto a través de la comunicación estratégica lo que este pensador escribiría en su obra La psychologie des foules (1898): “Son siempre
los lados maravillosos y legendarios de los suce- sos los que más las impresionan. Así, los grandes hombres de Estado de todas las edades y países, comprendidos los más absolutos déspotas, han considerado la imaginación popular como el sos-
tén de su poder”.
Es así que las apariciones públicas de Correa se dan entre una multitud que lo abraza, hace high
five, expone a sus hijos para que el líder les bese en
la frente y se fotografíe con ellos, brindan sus ma- nos y cuerpos con el afán de ser saludados e inclu- so abrazados por el mandatario, mientras entran
en una especie de éxtasis, entre banderas verdes
y un nutrido cordón de seguridad presidencial. A pesar de lo anteriormente descrito, cabe referen- ciar que esto no se da tan solo por determinación popular, dotándose el Régimen –a través de la Se- cretaria Nacional de Gestión de la Política– de me-
canismos para “incentivar” la asistencia de funcio- narios públicos y receptores de bonos y subsidios a los actos presidenciales.
23 Gustave Le Bon (1841-1931) fue un psicólogo social y escri- tor francés a quien se le considera el primero en describir el fenómeno de las masas y de la colectividad amorfa; por ello algunos lo consideran el fundador de la psicología de masas.
El control sobre la información
Habría que empezar este apartado del texto por
indicar que no es posible sostener un branding bajo una fuerte campaña de comunicación negativa en contra. En las estrategias corporativas de las gran- des compañías transnacionales de hoy, una de las funciones más importantes de sus comunicadores es precisamente el control y la desarticulación de la información negativa contra sus empresas. Tal es así, que los Community Manager, los responsables
de Public Affairs, o los técnicos especializados en
comunicación y marketing que trabajan para este tipo de corporaciones, no solo tienen entre sus ob- jetivos posicionar lo bueno y competitivos que son sus productos en el mercado, sino también desarmar
los flujos de información negativa que afectan a su
imagen y que emanan tanto de consumidores insa- tisfechos como de estrategias auspiciadas por em- presas competidoras. En la actualidad, y a pesar de la ilegitimidad del caso, gran parte de los periodis-
tas de medios financieros y económicos de todo el
planeta reciben sustanciales prebendas económicas, no solo por posicionar artículos en formato publi-
rreportaje camuflados para alabar corporaciones y
productos comerciales, sino también para silenciar la información negativa que en un momento deter- minado puedan manejar sobre dichas empresas.
Llevado esto al terreno de la política, es de se- ñalar que en ningún otro momento de la historia del Ecuador el periodismo se ha convertido en un tema tan protagónico del debate político nacional. La legitimidad de las empresas privadas-lucrativas por ejercer como medios de información para la ciudadanía; el concepto de la información como bien de interés público; el desarrollo del concepto
“terrorismo mediático”; la honra o reputación de
las personas tratadas por los medios de comunica- ción; la veracidad de la información; la censura pre- via y la autocensura; el concepto de linchamiento mediático; los principios de democratización de la información; el concepto de información relevante;
el derecho de rectificación y el de réplica; la infor- mación de circulación restringida; o el derecho a la reserva de la fuente, entre otros, no esconden más que el debate de fondo: el derecho a la libertad de
expresión y opinión; para quiénes, cómo y para qué
se informa; el cumplimiento ético de las normas deontológicas del periodismo; y el quién, cómo y para qué se ejerce el control sobre la información.
En la actualidad se vive en el Ecuador un deba-
te que recuerda en muchos casos al existente duran- te el origen de los primeros periódicos, los cuales tendían a tomar como objetivo a las personas vin-
culadas al poder (motivo por el cual eran definidos como “balas de papel”, símil dialéctico al utilizado
por Correa cuando se ha referido en múltiples oca-
siones a los periodistas como “sicarios de tinta”),
siendo censurados por batallar contra la Iglesia y el Estado mientras cortejaban al mercado.
El control de la información y la censura de la información han acompañado históricamente al periodismo. A comienzos del siglo XVI, poco des- pués de la invención de la imprenta por Guten- berg, el cardenal Wolsey, cerebro en la sombra del
gobierno de Enrique VIII en Inglaterra, diría: “De- bemos destruir a la prensa o la prensa nos destrui-
rá a nosotros”24. El pasar de los años, y el recono-
cimiento a la libertad de comunicación del pensa- miento y de las opiniones en la Declaración de los
Derechos del Hombre (1789), no modificó la visión
del poder respecto del periodismo. Sería Napoleón
Bonaparte, desde su exilio en la isla de Santa Ele-
na, quien señalaría que “la libertad de prensa debe
estar en manos del gobierno, la prensa debe ser un
poderoso auxiliar para hacer llegar a todos los rin- cones del Imperio las sanas doctrinas y los buenos principios. Abandonarla a sí misma es dormirse
junto a un peligro”25. En pocas palabras, lo que ex-
24 Más de cuatro siglos después esta frase sería repetida por
Tomás Borge, uno de los fundadores del Frente Sandinista de Liberación Nacional en Nicaragua.
25 Extraído del libro de De Livois, René (1965). Histoire de la
Es así que las apariciones públicas de Correa se dan entre
una multitud que lo abraza, hace high five, expone a sus
hijos para que el líder les bese en la frente y se fotografíe
con ellos.
presaba el derrotado emperador francés no es más que una evidencia: la información es poder y en la medida en que los Estados intentan controlar los escenarios en los que intervienen, los medios de comunicación son espacios de contrapoder frente al poder político.
Más allá de la cercanía de los primeros editores europeos con el Estado26, fue con la llegada de la
Primera Gran Guerra cuando los Estados comenza- ron a desarrollar una serie de mecanismos ya bien coordinados y en aquel entonces innovadores para el control de la prensa. La Primera Guerra Mundial convirtió a los medios de comunicación en aparatos de propaganda estatal (Sohr, 1998), silenciándose a cualquiera que fuesen voces críticas. El mismo pri- mer ministro británico de la época, Lloyd George,
diría sobre este estilo de censura: “Si la gente real- mente supiera lo que ocurre, la guerra se detendría mañana. Pero por supuesto, no saben y no pueden saber. Los corresponsales no escriben la verdad y la
censura no la dejaría pasar”27.
En esa misma línea, el periodista y escritor británico George Orwell escribiría unos años des- pués sobre su participación como brigadista inter- nacional en la Guerra Civil española:
Tempranamente en mi vida noté que nin- gún hecho es informado en forma correcta en los diarios. Pero en España leí por pri- mera vez reportajes que no guardan rela- ción alguna con los hechos, ni siquiera la relación que suele existir en una mentira común y corriente. Vi reportajes sobre grandes batallas donde no hubo combates y completo silencio donde murieron cente- nares de hombres28.
Presse Française, p. 176. París: Spes-Laussanne.
26 La relación personal, política o económica de los editores y
periodistas con el poder político, fue el factor primordial para la obtención del privilegio de edición en la etapa histó-
rica definida como Antiguo Régimen y basados ideológica- mente en el Absolutismo Monárquico. Basta recordar como
ejemplo que el rey Luis XIV de Francia –exponente histórico
del comienzo del absolutismo pleno– retiró el primer privile- gio de impresión a un editor de una gaceta en París en 1631,
para unas semanas después permitir a Théophraste Renau- dot, nombrado médico del soberano por el cardenal Riche-
lieu, la creación de la célebre La Gazette, considerado como el primer diario oficial de la historia del periodismo.
27 Extraído de La Trama de la Comunicación 12, p. 221. (2007). Universidad de Rosario: Ciencias de la Comunicación.
28 Extraído del libro de Sohr, Raúl (1998). Historia y poder de la prensa, p. 39. Santiago de Chile: Editorial Andrés Bello.
El colofón de este tipo de tesis sobre el control y manipulación de la información se daría en Ale- mania y sus frentes de guerra durante el III Reich,
definiendo este ámbito de manipulación mediática como “el cuarto frente”. El ejército alemán fue el
primero en contar con unidades destinadas especí-
ficamente a la propaganda y la manipulación infor- mativa. El propio Adolf Hitler escribió años antes en su obra Mein Kampf, que “la propaganda efecti- va debe ceñirse a unos cuantos puntos y machacar con estos eslóganes hasta que el último ciudadano de esa audiencia entienda qué es lo que queremos
que comprenda con ese lema que le proponemos”29.
Pero el control de la información en los países alia- dos tampoco fue mejor. Winston Churchill diría por
aquel entonces: “En tiempo de guerra, la verdad es
algo tan preciado que debe ser cuidada por un guar-
daespaldas de la mentira”30. Por su parte, la Unión
Soviética prohibiría la posesión particular de recep-
tores de radio durante el conflicto, difundiéndose la
información a través de altoparlantes situados en lugares públicos. Evidentemente Japón no fue una
excepción: en ese mismo período la posesión de un
receptor de onda corta podía conllevar para un ciu- dadano nipón la pena de muerte.
Ya incluso en los años ochenta, durante el con-
flicto de las Malvinas entre Gran Bretaña y Argenti- na, el Gobierno británico se encargó de transportar por medio de la Royal Navy un grupo de selecciona- dos periodistas –todos británicos– a la zona de con-
flicto. Todos tuvieron que aceptar firmar un docu- mento en el que se sometían a la censura de sus des- pachos antes de enviarlos, siendo sus transmisiones realizadas a través del sistema de comunicación de las Fuerzas Armadas31. Por su parte, en Argentina,
el comunicado de rendición de su ejército se pre-
sentó como “un acta en la cual se establecen las condiciones de cese de fuego y retiro de tropas”32.
29 Extraído del libro de Correa García, Ramón Ignacio, Guz- mán Franco, María Dolores y Anguaded Gómez, José Ignacio (2000). La mujer invisible: una lectura disidente de los mensa- jes publicitarios, p. 55. Huelva: Editorial Grupo Comunicar.
30 En 1940 Churchill llegó a acusar a la BBC de ser “el enemigo
en el interior de la propia casa, que causa continuamente
problemas, haciendo más daño que bien”.
31 Tan solo la BBC, a pesar de recibir parte de su financiamiento a través del Foreing Office, se mantuvo relativamente neu- tral, lo que derivó en que diversos diputados la acusaran
de “quintacolumnista”.
32 Extraído del libro de Verbitsky, Horacio (1984). La última batalla de la Tercera Guerra Mundial, p. 249. Buenos Aires: Editorial Legasa.
En América Latina la libertad de prensa ha te-
nido una existencia muy frágil, lo que ha impedido
la construcción de una cultura periodística inde- pendiente y de investigación. Lo anterior tiene que ver a su vez con que la sociedad latinoamericana –el conjunto de instituciones no estatales, entre las cuales se encuentra la prensa– posee escasa fortale- za, a pesar de haber estado históricamente al servi- cio de los grandes grupos de poder económico.
Lamentablemente en América Latina nunca se cumplió aquello que John Delane, quien ac- cediera en 1841 a la dirección del The Times33 de
Londres –cargo que mantendría hasta su muerte, en 1877–, sentenciaría como valor supremo de la independencia periodística:
El deber de la prensa es hablar; el de los estadistas, guardar silencio. Los gobier- nos deben tratar a otros con respeto ex- tremo, por oscuro que sea su origen y por infames que sean sus actos; pero, afor- tunadamente, la prensa no se encuentra sujeta a tales impedimentos […]. El deber del periodista es buscar la verdad sobre todas las cosas, y presentar a sus lectores, no aquello que los estadistas desearan que conociesen, sino la verdad, hasta donde le sea posible alcanzarla34.
La limitación ideológica de sus oligarquías, así como la enorme concentración de la riqueza en ma- nos de estas selectas élites, han sido los elementos que históricamente han obstaculizado el pluralismo periodístico y la información objetiva en la región. Los medios de comunicación han estado histórica- mente controlados por oligarcas locales, los cuales han utilizado a estos medios como herramienta de
33 The Times fue fundado por John Walter en 1785 bajo el nombre de The Daily Universal Register. Walter pasó seis
meses en la prisión de Newgate por difamación a través de
The Times, pero sus esfuerzos pioneros por obtener noticias
a nivel europeo, especialmente de Francia, ayudaron a que el periódico se ganara una buena reputación entre ideólogos,
empresarios y corporaciones comerciales. The Times ha con-
tado con contribuciones de importantes figuras en los cam- pos de la política, ciencias, literatura y arte para aumentar su
reputación. Durante sus primeros tiempos, los beneficios de The Times eran muy alto, así como la competencia muy baja,
lo que le permitió pagar mucho más que sus rivales para con-
seguir información y redactores. The Times fue el primer periódico en enviar corresponsales al extranjero, así como corresponsales de guerra para cubrir diversos conflictos.
34 Extraído del libro Cobden-Delane controversy: Opinions of the Liberal press on the correspondence. Editado por Alexan- der Ireland and Co. y publicado en Manchester en 1864.
confrontación ideológica frente a los nuevos go-
biernos autodefinidos como “progresistas”35 y sur-
gidos a lo largo de la pasada década. Esta realidad ha complicado notablemente la labor informativa en el subcontinente, no habiendo sido Ecuador una
excepción al respecto.
Es por ello que, con la llegada de Rafael Correa a la poltrona presidencial de Carondelet, el Gobier- no puso en marcha un aparato estatal de comuni- cación al que denomina como medios de comuni- cación pública, pero que se concibe desde la misma lógica que la establecida por Napoleón Bonaparte a
finales del siglo XVIII. Dicha situación poco o nada
ayuda al establecimiento de una información veraz para el conjunto de la ciudadanía, pues estos medios actúan como voceros gubernamentales y aparatos de propaganda del régimen político en el poder, sir- viéndose del entreguismo de profesionales del sec-
tor para la ejecución de sus funciones. Al fin y al
cabo, citando al ilustre periodista argentino Rodolfo Walsh36, “el periodismo es libre o es una farsa”.
Más de un año en vigor de una conflictiva Ley de Comunicación
Un análisis de la Ley Orgánica de Comunica- ción (aprobada el 14 de junio de 2013 por la Asam- blea Nacional) basado estrictamente en la lectura
de su texto legal no debería tener como conclusión
35 El papel desarrollado por los medios de comunicación vene- zolanos durante el golpe de Estado del 11 de abril de 2002
contra el presidente Hugo Chávez es un fiel ejemplo de rol
aplicado por estos en América Latina. Signados por informa- ciones falsas, los medios privados de comunicación se con- virtieron en el eje más importante que articuló el derroca- miento por menos de 48 horas del mandatario venezolano, una violenta represión social y una salvaje persecución de
los miembros del gobierno Bolivariano, con un saldo aproxi-
mado de 30 fallecidos y 70 heridos. Unión Radio, RCR, El Nacional, El Universal, El Nuevo País, Venevisión, RCTV, Te-
levén y Globovisión, estos últimos denominados los “Cuatro jinetes del apocalipsis”, fueron los acicates de un sector de la oposición bajo el objetivo de intoxicar informativamente a