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Grouping 5 High variable importance and low correlations

4.4.3 Classification Accuracies and Model Performance

Es t a d oyd e r e c h oe ng r e c ia 183

Como bien señala Struve, la fuente principal para el conocimiento de las instituciones políticas de Creta la tenemos en una compilación legislativa de una pequeña ciudad de la costa meridional: Gortina. El contenido de las leyes de Gortina, conocidas también como “verdad gortinense”, será expuesto más adelante en la descripción de las fuentes del derecho griego.'Aquí solo habremos de referirnos a la estructura política de Creta, tal cual nos la pone en evidencia dicha legislación.

En general encontramos que la principal división social de la isla no era la que venía dada por libres y esclavos, sino la existente entre libres y dependientes. Este hecho evidencia que aún la esclavitud no había pasado a ocupar el centro de las relaciones sociales de producción, sino que se mantenían muy vivos los elementos de la dependencia general que Marx calificó de “esclavitud general”. Los libres eran los ciudada­ nos de las tribus dorias, que gozaban de plenos derechos; los “súbdi­ tos”, eran equivalentes —como bien indica Struve— a los periecos espartanos. A estos se sumaban los extranjeros que moraban en la isla y los manumitidos. Ante todo es bueno poner de relieve que los “súbdi­ tos” formaban comunidades rurales. Fundamentalmente se dedicaban a las labores agrícolas. Asimismo, es bueno constatar que los manumi­ tidos ya no gozaban de absoluta identidad con los ingenuos, es decir, los que nunca habían sufrido la esclavitud, ya esos manumitidos viven en barrios especiales. Ello pone de manifiesto que la esclavitud patriar­ cal comienza a ser socavada por la participación cada vez más creciente de los esclavos en el proceso de producción, lo cual va constituyendo reflejos en la supraestructura ideológica de la sociedad.

Los ciudadanos eran agrupados en hetairias(sociedades), pero junto a esas organizaciones sociales de jóvenes amigos, que formaban parte de la élite dominante, existían las ya mencionadas jileasque son, como bien señala Struve, comunidades ampliadas de familias y gens.

En las hetairiasno podían participar los súbditos u otros elementos que no formaban parte de las tribus dóricas; al frente de la hetairia había un arconte. Como sagazmente advierte Struve, las familias no­ bles trataban de organizar las hetairiasen coincidencia con las jileas, de forma tal que estas nuevas organizaciones sociales, de clase dominante, conservaban muchos rasgos gentilicios. Una subdivisión de las fileasera el claros, y particularmente el clarosmilitar estaba investido de funciones y facultades especiales. Solamente de entre los miembros del clarosse elegían los cosmos(estrategas) que detentaban el supremo poder militar del Estado y tenían en sus manos el poder judicial. Eran en realidad los máximos dirigentes políticos, administrativos y judiciales del país.

La población dependiente estaba formada por los mnoitas, además de los esclavos. Los mnoitas eran agricultores, dependientes de la aris-

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tocracia dórica, asignados a las tierras del Estado. Los esclavos, perte­ necientes a particulares, podían ser agrupados en una de dos categorías. Struve señala al respecto: “Unos, cuya situación correspondía a la de los ilotas espartanos, labraban las parcelas (cleros)de sus amos, a los que debían entregar una parte de los productos que obtenían; estaban fija­ dos inseparablemente a los cleros, y recibían la denominación de afamiotaso clerotes. Podían formar familias e incluso contraer matri­ monio con mujeres libres; tenían su hacienda doméstica y podían ad­ quirir bienes domésticos también. Otros, utilizados para los trabajos y quehaceres de las casas, eran esclavos comprados”.27

Pero un rasgo fundamental que no podemos dejar de considerar al enumerar los órganos del poder político en Creta, es la existencia de un Consejo de Ancianos integrado por los cosmosque habían cumpli­ do el lapso de sus funciones. Aristóteles deja constancia de que ese Consejo de Ancianos era la máxima autoridad gubernamental y judi­ cial. Poseían poderes casi ilimitados, gobernaban “el demos a su arbi­ trio y no sobre la base de leyes escritas”.

Finalmente, debemos mencionar a la Asamblea Popular, que se reunía en el ágora (plaza pública). Struve señala, sin extraer todas las consecuencias de ello, que esa Asamblea Popular era originalmente un órgano secundario, pero que a mediados del siglo m antes de nuestra era se convirtió en un órgano importante, debido a la democratización que sufrió Creta.

Sin embargo, es necesario plantear la cuestión ateniéndonos a ele­ mentos de más profundidad. No se trata del análisis supraestructural de una mayor o menor cantidad de democratización que sufriera Cre­ ta y que, si no se explica por la base económica, podría aparecer como hecho casual, fortuito.

En realidad, no se requiere una gran perspicacia histórica para ad­ vertir que en la composición socioeconómica de la Creta dórica encon­ tramos un tremendo conjunto de factores antitéticos, contradictorios, que reflejan sus efectos en la supraestructura política, también llena de órganos contradictorios.

Vemos división de la sociedad en libres y dependientes, pero aún dentro de los primeros encontramos elementos como los “súbditos”, que se encuentran muy cercanos de los mnoitas; asimismo encontra­ mos entre los libres organizaciones de tipo gentilicio como las Jileas, conviviendo con organismos de fondo social clasista, como las hetairias. En fin, vemos la esclavitud yuxtapuesta a una situación de dependencia de masas campesinas que integran esos denominados mnoitas, y entre v Ibídem, p. 121.

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los campesinos encontramos rasgos de evidente patriarcahsmo y rezagos de una situación de dependencia general, no del dueño privado sino ^^Esa situación contradictoria, propia de todo período de desarrollo, se refleja, como hemos dicho, en la supraestructura política. Junto a oréanos que traslucen el viejo poder central del monarca de tipo orien­ tal, encontramos otros que ya dejan ver la existencia de clases sociales, las cuales rebasan los límites de la simple división entre ricos y despo­ seídos. Ante todo, se evidencia la existencia de una aristocracia de tipo rural que se encuentra representada en los cleros y que se reserva el derecho de elegir solo de su seno a los cosmos.

Estos cosmosno son ya sin embargo ni la sombra de los viejos mo­ narcas orientales, pero tampoco llegan a ser los estrategas atenienses de periodo de Pericles; constituyen y representan una transición pohtica que responde a una transición social. Evidencia de ello lo es también el Consejo de Ancianos. Este es sin duda un órgano de equilibrio que representa y salva al poder de la aristocracia dona verdadera clase do­ minante, ante las eventuales extralimitaciones del cosmos.

Finalmente, la Asamblea Popular, el órgano idoneo de representa­ ción de pequeños propietarios, que van alcanzando lentamente su par­ ticipación en el poder político. Esa democratización que Struve señala, V que se alcanza en los mediados del siglo m antes de nuestra era, refleja claramente que a la sazón ya la sociedad cretense ha impuesto una nue­ va organización social y económica. R e b a s o completamente la etapa de

primitivismo que corresponde a la conocida como forma de propie­

dad asiática”. , , . r

Esa organización política, propia de las cuarenta y seis polis-estad de Creta, fue duramente combatida por Aristóteles,^ quien en su libro La políticala calificó como la peor clase de oligarquía. Sin embargo, a la luz de la historia, debemos entender que esa oligarquía era un adelanto en relación con los tipos de estados orientales anteriores.

Te s a l ia

Tesalia, la tierra de Aquiles, es la región más grande de toda la Hélade; encerrada entre colinas y montañas, tiene al norte el Olimpo, al oeste el Pindó, al este las cordilleras de Osa y Pellón y al sur la cordillera de Acaya. Pero el territorio ocupado por la Tesalia constituye una llanu­

ra feraz, buena para la agricultura y el pastoreo. ,

La historia de Tesalia antes de las invasiones dóricas esta perdida entre las neblinas de la leyenda, pues tenemos escasísimos datos de cer-

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tidumbre acerca de ella. Solo que tenemos noticias fidedignas sobre el regimen social y la estructura política de Tesalia de mediados del pri­ mer milenio, después de dichas invasiones dóricas.

Struve señala al respecto que uno de los motivos de interés del estu­ dio del regimen social y político de Tesalia estriba en que en ella se conservan, sin mayores variantes, los rasgos característicos de la Grecia homérica. En realidad en Tesalia vemos claramente polis-estados que se encuentran en franca etapa de liquidación de la comunidad gentilicia Allí los elementos políticos se encuentran todavía profundamente en­ tremezclados con los rezagos de la comunidad gentilicia, y desde el punto de vista de la apreciación socioeconómica, resulta muy difícil una caracterización de Tesalia. Sin duda que en ella se imbrican ele­ mentos de desarrollo distintos. Existen rasgos que hacen pensar en la vieja forma de “propiedad asiática”, no obstante lo cual vemos despun­ tar con fortaleza una aristocracia terrateniente y abrirse paso la propie­ dad privada individual.

Uno de los grandes errores de los historiógrafos consiste en preten­ der hacer comportarse a la historia conforme a los esquemas preesta­ blecidos. En realidad la vitalidad de los hechos escapa en ocasiones, con sus conjuntos contradictorios y multi-facéticos, a dichos esquemas. Así, si pretendiéramos encerrar en esos moldes el estadio socioeconómico de Tesalia, en la época indicada, nos encontraríamos ante grandes di- ícultades, pues, como hemos dicho, en el mismo se advierten elemen­ tos del primitivismo de tipo asiático y formas de descomposición de la comunidad gentilicia por la vía clásica de la propiedad privada indivi­ dual. Por otro lado, los escasos datos concretos que poseemos impiden poner en contraste todos esos elementos y advertir las tendencias disimiles de desarrollo.

Sin duda que la invasión dórica contribuyó a la liquidación de la comunidad gentilicia y a la formación de la organización política, lo cual no obsta para que, al producirse dichas invasiones, ya la población

e primitiva se encontrara ante una verdadera estratificación social

precursora de la división en clases.

La población tesálica se dividía en cuatro grupos. Los dinastas perte­ necían a las gens nobles y constituían ya una verdadera aristocracia militar y terrateniente, que acusan la presencia de la línea clásica de descomposición de la comunidad gentilicia. Dependientes de esos

dinastas se encontraban los agricultores libres, integrantes del segundo grupo y que, incluso, prestaban servicios sobre las armas. Se ha queri­ do descubrir en este segundo grupo a los integrantes de las .viejas tribus etolias, pero poco podemos afirmar en torno a esto que se eleve sobre el terreno de las conjeturas. Sin embargo, es posible presumir que la

integración de ese segundo grupo dependiente no fuera tan simple Es probable que tanto entre los dinastas como entre los agricultores libres se encontraran elementos provenientes de las tribus etohcas. En reali­ dad esto estaría en dependencia del grado de descomposición de la co­ munidad primitiva que hubiera alcanzado esa poblacion etolia.. j>i el mismo era suficientemente avanzado como para haber permitido e surgimiento de una aristocracia terrateniente, es presumible que dicha clase formara pronto alianza con los vencedores d o r io s , y entremezcla­

dos, como vimos en Esparta, constituyeran la élite dirigente. Ln el segundo grupo quedaban los elementos empobrecidos etolios.

El tercer grupo estaba integrado por los artesanos y los mercaderes “personalmente libres pero carentes de derechos políticos”, como sena- la Struve. Y finalmente estaban los penestas semejantes a los ilotas espartanos, que se encontraban ubicados en sus parcelas y que depen­ dían posiblemente no solo de ella, sino también del noble propietario del latifundio a que perteneciera.

Es cierto que aquí vemos tagos (equivalente del basileus en la lengua tesalia) que son verdaderos jefes de gens con proclividad hacia formas de autoridad de tipo político. Asimismo encontramos elementos de una unidad superior pantesálica, en que los distintos tagos, en circuns­ tancias especiales, nombraban un jefe superior, con funciones pnmor- dialmente militares. También advertimos,los elementos de la división territorial, pues las Jileas apuntan en esta dirección. En Tesalia encon­ tramos también una división territorial en tetrarquias, a la cabeza de cada una de las cuales había un polemarca o jefe militar.

En realidad, la semejanza fundamental con el periodo de la Grecia homérica viene dada en este estadio del desarrollo histonco de Tesalia, en la descomposición de su comunidad gentilicia y, por tanto, en los órganos de poder de carácter político, aún llenos de reminiscencias de la etapa gentilicia. Por otra parte, no encontramos aquí los organos clásicos: el Consejo de Ancianos y la Asamblea Popular.-

Be o c ia

La civilización en la región de Beocia parece remontarse al tercer milenio antes de nuestra era, según los descubrimientos detestaciones neolíticas en la antigua ciudad de Orcómene y en la región del lago Copaig.

2* N o podemos om itir que no deja de existir en Tesalia la asamblea que se reúne en el Agora. Incluso el segundo grupo que integraba la soaedad tesalica estaba de asistir a dicha asamblea y tenía que participar en una propia que denominaban algo asi com o Agora libre”; pero ello4 no desdice de que en Tesalia la asamblea no parece desempeñar el papel fundamental que le cumpliera en el Atica, por ejemplo.

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Estos descubrimientos son confirmatorios de las tradiciones míticas beocias, que senalan entre sus primeros pobladores a tribus minias Ahora es posible demostrar la existencia de una civilización de tipo micemca en la Beocia del III milenio antes de nuestra era.

Poco o nada se sabe sobre el régimen político de la Beocia de ese periodo micemco e incluso lo que sabemos de ella hasta el siglo vn y vi antes de nuestra era se debe a testimonios de autores que no vivieron ese proceso, como Tucídides, Herodoto y particularmente el poeta beocio Hesiodo, que en su obra, L os trabajos j los días, dejó un cuadro vivido de la situación economico-social de la Beocia de finales del siglo viii y principios del vn.

Como apunta Struve, en Beocia no se registran, en el siglo vi, las grandes conmociones sociales que son tan típicas en el resto de la Hélade y particularmente, en el Atica. Sobre estas conmociones sociales, Engels señala en E l origen de la fa m ilia , la propiedad privada y e l E stado, que constituyen hitos del largo y convulso camino que recorrió la sociedad ateniense en pos de la liquidación total de los ligámenes gentilicios. 1 ues bien, en Beocia, ese camino se recorre con mucha imperfección y

de forma tardía. :

Es imposible, con los datos con que se cuenta, señalar el origen de la descomposición de la comunidad primitiva en Beocia. Sus tradiciones míticas pueden servir de guía para orientarnos de alguna manera en la oscuridad de los hechos históricos. Tucídides deja constancia de que antes de las Guerras Médicas el poder en las distintas ciudades de Beocia se encontraba en manos de una pequeña aristocracia terrateniente, po­ siblemente de origen gentilicio, que se dividía en cinco estirpes. Cua­ tro de esas estirpes, con marcado sabor gentilicio, se denominaban a sí mismas espartos” que, como señala Struve, quiere decir literalmente nombrados pues se consideraban descendientes del héroe mitológi­ corebano Cadmo y hasta los miembros de la quinta estirpe se conside­ raban parientes de Cadmo por afinidad.29

Es evidente que esa leyenda revela que la comunidad primitiva se desmembro lentamente por la acción de la propiedad privada detentada por las lamillas poderosas de las distintas gens beocias. El poder se vinculo allí a esa aristocracia terrateniente de marcado sello gentilicio, y no pudo abrirse^ paso una forma pura de organización estatal que requería el sustentáculo de clases propietarias de la tierra y el desarro-

o del comercio y la artesanía. Hesiodo mismo, poeta del siglo vn,

Según la leyenda, Cadmo es un semidiós, fundador de Tebas, que venció a un dragón L T r^ esX espartos165’ cu ales> com o semillas> nacieron los antepasados de las

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condena en su poema la ocupación en el comercio marítimo, conside­ rándola como una actividad degradada y peligrosa para el asiento y la prosperidad nacional.

El escaso desarrollo económico de Beocia en el siglo vn y su e n c e rra ­

miento en una economía doméstica, también se pone de m an ifieste en

las opiniones recogidas por Aristóteles sobre el legislador de ese siglo, Filolao, que estableciera que “si en una familia nacían más hijos que cantidad de tierra tenía esta a su disposición. El padre estaba obligado, bajo amenaza de pena de muerte, a no educar él mismo a la c ria tu ra ,

sino a entregarla a otros”.30

Esta situación de economía doméstica, , de esclavitud patriarcal y de escaso desarrollo de las clases intermedias condicionó la imperfecta constitución del aparato estatal beocio.

Sin embargo, en el siglo vi antes de nuestra era comienzan a dibujar­ se con más nitidez los pasos de la liquidación de los viejos vínculos gentilicios. Desde ese siglo existe en Beocia una anfictionia, esto es. una unión de polis vecinas para la conservación Común de los s a nt <>s y la práctica mancomunada de la religión. Por supuesto que esto - vuí - cia el ensanchamiento de los límites económicos de las p< e.

tanto, los primeros pasos para una economía de dependencia me- ím 1 que traerá como resultado la liquidación de la vieja gens v >u 1 'l i ­ ción definitiva por una fuerte órganizacióri política. Pero e!1 - ’o

ocurre tardíamente, bajo la hegemonía de Tebas, después d ' s

greco-persas. Es decir, que en Beocia, como hemos reiterado, esn prc - ceso comienza a verificarse.cuando ya en \terias logró su plena con­ sumación.

Hasta esas guerras greco-persas gobiernan cada polis beocia arcontes representativos de unas cuantas gentes nobles, terratenientes

Documentos de la época dejan ver que en el. .446 antes de nue-t e -/i

posiblemente Beocia había arribado ya a una verdadera organie v i ó n

superior, de tipo estatal, que ofrecía además el carácter de pod i ' n ú -

cador de todas las polis beocias. Al frente de esa unidad politic a. de l is distintas polis se hallaban los beotarcas, jefes de la alianza de \ : polis, junto a los cuales ejercían poder político los miembros de un consejo

aliado, que indudablemente también estaba integrado por aristócratas

terratenientes. Sin duda que el Estado beocio se fundamenta hasn el siglo v antes de nuestra era en la aristocracia terrateniente y se e ; i sobre una base socioeconómica de acusado retraso. Además, se basa i el poder dictatorial de la ciudad de Tebas, ejercido sobre las dem s polis-estados beocias.

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