QUANTITATION LIMIT
2.2 REPORTED METHODS 1 Analytical Methods
2.2.2 Clinical Methods
A partir de este capítulo, nos centramos en los resultados surgidos del estudio del corpus
de creación seleccionado. Dado que tres de esos textos corresponden a autores gallegos, es preciso aclarar algunas particularidades históricas. En Galicia no hubo prácticamente frente de guerra, ya que la sublevación aplastó casi de inmediato la mayor parte de las formas de resistencia. También el silenciamiento en el plano de la materialidad del libro fue casi inmediato.34 En un marco general de procedimientos en los que, tal como detalla Fernández del Riego (1996: 9), los libros tenían que pasar por diversas censuras,35 la dramática situación acarrea el plus de que todo aquello que incluyera, durante la dictadura, la identificación de modos peculiares y minoritarios ante la presunta unidad de España, como el caso específico de marcas autóctonas dadas por la lengua y diferentes expresiones culturales, era uno de los impedimentos que se perfilaban como imposibles de sortear. En muchos casos, la opción fue el exilio; la otra cara de u a solu ió ia le fue el silencio, la autocensura. La cultura gallega quedaba –así como la vasca y la catalana– prácticamente enmudecida y se redujo a una mera expresión geográfica, que podía ganar un mínimo espacio asociada a una manifestación de inocuo pintoresquismo.
Asimismo, en Galicia se dio la particularidad de que el silencio en torno a la Guerra Civil –tanto en las relaciones interpersonales, en el ámbito familiar, como en lo que específicamente nos compete, el ámbito de la narrativa– fue mermando muy gradualmente. Esto tuvo como característica, por un lado, la imposibilidad de publicar y, consecuentemente, la casi nula viabilidad de actuar de manera colectiva durante la
34 Un ejemplo que ha retomado la literatura es el de la quema de libros en A Coruña en torno a la cual se
forja la novela Os libros arden mal, de Manuel Rivas, que analizamos en el capítulo correspondiente.
inmediata posguerra. No obstante, como en el silencioso pero persistente día a día de la pervivencia de la lengua gallega en el plano doméstico a lo largo de siglos –hasta que se visualizara con el Rexurdimento, especialmente con Rosalía de Castro– en determinados círculos la lengua prohibida continuó usándose, cultivándose y moldeándose, de manera solapada y perseverante durante la Guerra Civil y la dictadura franquista.36
El tema de la Guerra Civil en la narrativa gallega comienza a ser abordado de la mano de tres exiliados. El hito inaugural es, en 1957, Non agardei por ninguén, de Ramón de Valenzuela; sin embargo es preciso relativizar, tal como recomienda Dolores Vilavedra (2006: 128) el carácter aparentemente precoz de esta publicación, ya que la misma se llevó a cabo en Buenos Aires y fue recién en 1989 cuando apareció en la Península. Continúa periodizando la cuestión Vilavedra al puntualizar que
[A]ta a década dos 70 os narradores galegos non recuncarían no asunto: en 1976 publícase O silencio redimido, de Silvio Santiago, e en 1979 O siñor Afranio ou como me rispei das gadoupas da morte, de Antón Alonso Ríos. Estes escritores comparten experiencias vitais determinantes nas súas biografías pois os tres vivirán en primeira persoa o conflito bélico (ben na fronte, ben como fuxidos) e os tres se viran empurrados como única saída ao exilio sudamericano. (Vilavedra, 2006: 128)
La convergencia experiencial llevó también a que los mencionados escritores coincidieran, asimismo, en la proyección de lo vivido en sus respectivas obras narrativas.
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De modo que la práctica editorial que vendría en situaciones algo menos visiblemente violentas, en torno a los años 50, no se produjo ex nihilo. De todas formas, la ubicuidad de lo impuesto por el régimen dictatorial fue tal que los resquicios de pervivencia de la lengua minorizada eran extremadamente acotados: “[V]ivíamos
obrigatoriamente envolvidos nun mundo mitolóxico, de cultura reverencial a un home „enviado pola
Providencia para salvar España‟. Desde os xornais, desde a radio, desde as organizacións xuvenís e universitarias, arrodeábannos de mitos imperiais. Querían inculcarnos unha imaxe irreal de España e da súa historia, na que os máis non crían. Os donos do poder seguían a repetir nos discursos, nos artigos de consigna, as mesmas ideas.” (Fernández del Riego, 1996: 9-10)
Efectivamente, nas tres novelas a ficción permítelles aos seus autores distanciarse minimamente das súas propias vivencias, o xusto que un certo pudor e unha explicable prudencia esixirían, eludindo apostar abertamente polo modelo autobiográfico ou documental. Pero o feito de que nos tres casos se trate de novelas escritas en primeira persoa por personaxes que son claramente un trasunto dos propios autores indica ata qué punto lles resultaba difícil presentar como alleos os acontecementos narrados. A opción memorialística, artellada por medio de estratexias diexéticas máis ou menos elaboradas, resultaba de certo a máis axeitada, dadas as circunstancias. (Vilavedra, 2006: 128)
Ya en democracia, se puntualizan por lo menos dos causas para que el tema de la Guerra Civil se instale en Galicia tan lentamente, con una excesiva precaución que no parece acorde con los tiempos que comienzan a atravesarse en el resto de España. Por un
lado está a difi ultade de desa ti a os e a is os de auto e su a logo de at o d adas de a ti idade i íd.). Por otra parte, Vilavedra señala como causa el
… pa to de sile io ue a so iedade galega adopta a o o f eo á defi iti a
polarización e desmembración social que do conflito se podía derivar, e que podería ter consecuencias letais nunha sociedade aínda tan pouco vertebrada civilmente. (ibíd.)
A esto se le suma que, si en Galicia las estructuras familiares y vecinales siguieron funcionando fue porque el silencio se convirtió en la forma de paliar las consecuencias traumáticas del conflicto en la so iedad. E t i os de Vila ed a o sile io se o e teu
a e da o ue se p ete deu u a as fe idas : .
Vilavedra –quien, además de estudiar con detenimiento, para el caso de Galicia, el período considerado en la presente tesis, es traductora del escritor que en este capítulo nos compete– ha la de u p ude te alza el elo del sile io i íd. , ue dio luego
cabida a una progresiva intensificación del ritmo de las publicaciones. Ella, en consonancia con aspectos observados por otros teóricos que hemos tenido en cuenta en el capítulo introductorio, sostiene que la narrativa de la memoria se forja sobre la base de contar de manera diferida: no son los protagonistas los que se encargan de narrar la guerra sino la generación siguiente, la de los nacidos después de 1930 que, o bien no habían nacido cuando estalló el conflicto, o bien eran demasiado pequeños para tener recuerdos propios de aquellos días. Pero más allá de este recorte generacional que hemos visto para la narrativa española contemporánea en general –con todas las salvedades del caso que señalamos en el marco teórico–, Vilavedra reconoce en O lapis do carpinteiro (1998), de Manuel Rivas, el hito más significativo en el proceso de apropiación del tema por parte de la generación nacida en los años 50.
A novela suscitou un verdadeiro fenómeno de catarse colectiva, ao que non foi allea a súa versión cinematográfica, que se viña a sumar á concesión do Premio Nacional de Narrativa a Qué me queres, amor? O texto é un exemplo paradigmático desa capacidade para hibridar datos empíricos (a peripecia vital do médico Francisco Comesaña) cun marco abertamente ficcional e é unha desas obras que lle permitiu a un sector da crítica falar da mitificación do tema
po pa te dos o os es ito es. Vila edra, 2006: 131)37
Habría una suerte de relevo, un extrañamiento signado por mayor distancia en materia de edad, que Vilavedra incluye –recurriendo a la conceptualización de Marianne Hirsch que hemos considerado en el capítulo 2– e la a ati a de pos e o ia . A uí la característica central radica en
37Vila ed a ag ega Na iña opi ió , o ue este tipo de alo a ió s fa at i uí lle i te io alidade p e ia
ao que resulta ser, máis ben, consecuencia e resultado dunha intelixente selección dos feitos narrados pero tamén dunha determinada recepción por parte do público lector. Renunciando a crear un marco de verosimilitud de base de amorear datos históricos, e renunciando tamén á lexitimación que dese marco se de i a ía pa a as súas histo ias, os o os auto es opta po o e se … o i el i o, o das pe ue as histo ias es ue idas ou des oñe idas dos h oes a ó i os, ás e es ase do sti os … : . En el apartado correspondiente volveremos sobre esta cuestión de atribuirle al héroe configurado en O lapis do carpinteiro una condición inquebrantable probablemente reñida con toda pretensión de verosimilitud.
… a e pe ie ia p opia da ueles ue i o o to i uitada a ela o a ió das
súas propias narrativas polo peso das da xeración anterior, moldeadas por algún acontecemento traumático que non foron quen de chegar a entender. (Vilavedra, 2006: 131)
Se observa entonces que el tratamiento del tema de la Guerra Civil en la narrativa se desplaza del ámbito de la memoria al de la posmemoria.38 Se establece, de esta manera, una conexión mediada con el pasado o, en todo caso, con más mediación que en la situación de escritores que atravesaron acontecimientos coincidentes temporalmente con los narrados en sus textos. (Vilavedra, 2006: 131)39
Os narradores galegos empezan así a asumir a función de mediadores, de correas de transmisión dun patrimonio de lembranzas que comezaba a estar ameazado de extinción pero que formaba parte do seu fardelo vital. (Vilavedra, 2006: 130)40
38 Como se señaló en el capítulo anterior, Marianne Hirsch de o i a pos e o ia a la e o ia
reconstruida de manera personal a través de hechos que no fueron vivenciados personalmente sino recibidos como materia cultural heredada. Elina Liikanen (2006), por su parte, se apropia del concepto también considerado por Vilavedra debido a su funcionalidad para denominar la memoria de segunda generación acerca de una experiencia colectiva traumática. El sujeto de la posmemoria, que no vivió el acontecimiento recordado –que es, por cierto, anterior a su nacimiento— tiene acceso a él mediante el recuerdo de otra persona.
39 Concretamente, lo que Vilavedra sostiene es que a través de una estética de posmemoria hay una relación
mediada con el pasado. Introdujimos el matiz que implica considerar una gradación de lo ediado a ue también en la novela más tradicional de la memoria, y no solamente en la que se destaque la modalidad de transmisión oral hecha texto, hay necesariamente un grado de distanciamiento que implica algún tipo de mediación. Más allá de este detalle, es clara la aplicabilidad del concepto acuñado por Hirsch para el particular anclaje de los textos aquí aludidos.
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El hecho de que el primer capítulo propiamente abocado al análisis textual en esta tesis esté dedicado a una novela escrita originariamente en gallego responde a motivos en exclusiva relacionados con el eje de la investigación; no obstante hay que reconocer que no es casual la fuerte presencia de transmisión oral –lo veremos también en los capítulos 7 y 8– en una literatura cuya expresión estuvo durante siglos ligada casi eminentemente a la oralidad y en una cultura en la que la sucesión de historias orales en torno a un ámbito í ti o el la galego o stitu e el sí olo ás a a ado de esa i ti idad , o di io es ue fa o e e la