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QUANTITATION LIMIT

1.5 STATICAL PARAMETERS (Mendham et al 2002) Linear Regression

Marianne Hirsch considera la conceptualización de Jan y Aleida Assmann pero desarrolla asimismo una herramienta teórica que le permite ir más allá de términos no pensados específicamente para la memoria de un pasado traumático:

Ja a d Aleida Ass a s t pologi al disti tio s do ot spe ifi all a ou t

for the ruptures introduced by collective historical trauma, by war, Holocaust, exile, and refugeehood: these ruptures would certainly inflect their schemas of transmission. Both embodied communicative memory and institutionalized

29 Seguimos a Díaz-Viana, quien, desde la antropología, no sólo reconoce esa situación y justifica la

pertinencia de la continuidad de los estudios sobre la memoria, sino que además declara que no siempre lo ue ee os satu a ió te áti a está da do ue ta de lo is o: A tual e te, los estudios a e a de la memoria parecen estar en auge. Incluso se presentan como libros sobre –o contra– la memoria algunos que, en realidad, no lo son tanto. Porque la memoria está de moda. Sin embargo, muchos no escribimos ahora so e la e o ia po ue est de oda, si o po ue os he os pe atado de ue … sie p e ha ía os estado trabajando, de algún modo, sobre ella. (Díaz-Viana, 2008: 17) En la emergencia de estudios provenientes de diferentes campos, no es menor para la literatura, la necesidad de abrevar en la antropología, que, pese a no ser el área privativa para los cruces entre memoria y relato, tiene antecedentes p e isio es pa a of e e u a i ada ás ue auto izada: Los a t opólogos o so os … los titula es de la e o ia , i si uie a sus ga a tes, pe o sí te e os el is o de e ho ue los p ofesio ales de ot as disciplinas a ocuparnos de ella y a reivindicar una larga trayectoria de estudios al respecto. Nuestra tradición os a ala. Nuest o o o i ie to e pe to … e el estudio de la t a s isió de la e o ia … os asiste. Pues nada tiene –posiblemente– que ver más con la memoria que el hecho de contar y ése sí que es uno de

cultural/archival memory would be severely impaired by traumatic experience. (Hirsch, 2008: 111)

Hi s h p ese ta u o epto, pos e o ia , ue ha resultado pertinente para considerar algunos aspectos de la transmisión oral entre generaciones tal como ha sido empleada en varias novelas de la narrativa española reciente sobre la memoria de la Guerra Civil.

Postmemory describes the relationship of the second generation to powerful, often traumatic, experiences that preceded their births but that were nevertheless transmitted to them so deeply as to seem to constitute memories in their own right. Focusing on the remembrance of the Holocaust, this essay elucidates the generation of postmemory and its reliance on photography as a primary medium of transgenerational transmission of trauma. Identifying tropes that most potently mobilize the work of postmemory, it examines the role of the family as a space of transmission and the function of gender as an idiom of remembrance. (Hirsch, 2008: 103)

La focalización de Hirsch supone entonces tanto una relectura como una innovación con respecto a las nociones especificadas más arriba.

The structure of postmemory clarifies how the multiple ruptures and radical breaks introduced by trauma and catastrophe inflect intra-, inter- and trans- generational inheritance. It breaks through and complicates the line the Assmanns draw connecting individual to family, to social group, to institutionalized historical archive. That archive, in the case of traumatic interruption, exile, and diaspora, has lost its direct link to the past, has forfeited the embodied connections that forge community and society. And

et the Ass a s t pology explains why and how the postgeneration could and does work to counteract this loss. Postmemorial work, I want to suggest

—and this is the central point of my argument in this essay strives to reactivate and reembody more distant social/national and archival/cultural memorial structures by reinvesting them with resonant individual and familial forms of mediation and aesthetic expression. (Hirsch, 2008: 111)

El o epto de pos e o ia al ue os efe i os e este apa tado de e, de todas

maneras, considerarse con todos los cuidados que supone importar un elemento teórico planteado para unas condiciones específicas y en relación con un campo diferente al de la literatura. Si bien el corpus sobre la base del cual se forja la conceptualización de Hirsch está compuesto por fotografías que involucran un vínculo familiar, hay que destacar que su mirada ilumina el problema de la transmisión más allá de un tipo de vínculo, y por lo tanto puede ampliarse al cruce generacional de novelas como O lapis do carpinteiro o

Soldados de Salamina en las que a diferencia de otras como Os libros arden mal, Mala gente que camina y Home sen nome– no prima la subyacencia de lazos sanguíneos en la transmisión de la memoria del conflicto bélico. Lo que en el fondo se analiza:

… is ot o l a pe so al/fa ilial/ge e atio al se se of o e ship a d

protectiveness but also an evolving theoretical discussion about the workings of trauma, memory, and intergenerational acts of transfer (Hirsch, 2008: 104)

Al ubicarse en la problemática que más específicamente la ocupa, la autora reflota una serie de cuestionamientos formulados por Susan Sontag y despliega así la convergencia entre un planteo ético y las decisiones estéticas que pueden tomarse en un acercamiento al pasado traumático:

More urgently and passionately, those of us working on memory and transmission have argued over the ethics and the aesthetics of remembrance in the aftermath of catastrophe. How, in our present, do we regard and recall what Susan Sontag (2003) has so po e full des i ed as the pai of othe s?

What do we owe the victims? How can we best carry their stories forward without appropriating them, without unduly calling attention to ourselves, and without, in turn, having our own stories displaced by them? How are we implicated in the crimes? Can the memory of genocide be transformed into action and resistance? (Hirsch, 2008: 104)

El delicado equilibrio entre ambas cuestiones subyace también a nuestro objeto de estudio, sin embargo podría hacerse alguna salvedad con respecto a la idea de

ap opia ió ue se a eja e la ita a te io la ue se desp e de de uest o a álisis.

Cuando se menciona ese término en esta tesis es en función de dar cuenta de un acercamiento a la materia constituida por el pasado traumático que necesariamente implica una transformación mediada. Más que la impronta espuria que puede llegar a traslucir la idea de apropiación en tanto uso ilegítimo de algo que pertenece a otros, debe pensarse en lo que hay de acercamiento, de elección, de búsqueda por la cual se rinde una especie de tributo a aquellos que han sido directamente afectados, a la vez que se pretende explicar una realidad propia a partir de la observancia de una situación en principio ajena. Si bien tomamos los conceptos antes transcriptos, en el caso de la literatura ficcional cabe un margen mayor que hace que sea especialmente digno de

a álisis el he ho de ha i g ou o sto ies i íd. , e el se tido de ue ada ez ue se

tematice la transmisión va a estar en función no sólo de esa voz que de primera fuente alcanza a decir su versión de la historia, sino también, y acaso fundamentalmente, de marcar lo que ello significa para el personaje que encara esa pesquisa, del personaje que se halla en una fase iniciática de una práctica de memoria.

Llama la atención que al listar en nota al pie otros sucesos –más allá de aquél en el que se detiene, el Holocausto en el trabajo que se viene citando, Hirsch no incluya la Guerra Civil española:

Other contexts besides the Holocaust and the Second World War in which intergenerational transmission has become an important explanatory vehicle

and object of study include American slavery, the Vietnam War, the Dirty War in Argentina, South African apartheid, Soviet and East European communist terror, and the Armenian and the Cambodian genocides. (Hirsch, 2008: 104)

La exclusión es atendible si se piensa en las particularidades acerca de las condiciones de transmisión para el conflicto bélico español del siglo XX aludidas en nuestro capítulo introductorio.30 Sin embargo, cabe precisar, desde un plano más amplio, que la ausencia

de la Gue a Ci il e la eje plifi a ió de Hi s h se i se ta e lo o a ó i o p opio de

dicho conflicto, que hace que sea frecuente la exclusión del caso español dentro del conjunto de otros períodos en algunos puntos asemejables:

En la imbricada trama urdida para desvelar el pasado y recuperar la memoria, la historia española del siglo XX ocupa un lugar incierto en las matrices comunes que han surgido de los intentos de desentrañar los vasos comunicantes de la historia en los tiempos de ignominia. Es frecuente encontrar que cuando se mencionan los esfuerzos por integrar el pasado reciente de las sociedades europeas en un denominador común para mejor comprender sus experiencias traumáticas, la visión se focaliza en los períodos nazi-fascistas vividos por Alemania, Italia y Francia. El golpe militar de Franco en 1936, la Guerra Civil y una dictadura de casi cuarenta años parecen no ajustarse a la canonicidad de unos hechos cuyos episodios iniciales, sin embargo, se escribieron en la periferia de Europa. (Macciuci, 2006a: 167)

El rol pasivo de las democracias occidentales que no intervinieron en España para oponerse a la sublevación contra un gobierno legalmente electo y la existencia de campos de detención en suelo francés resultan fundamentales para comprender la si gula idad del caso español.

30 Además, de las mismas consideraciones de Hirsch se desprende la aplicabilidad a otros contextos más allá

del estudiado de los ue ha a e io ado: I propose to use the Holocaust as my historical frame of reference, but my analysis relies on and, I believe, is relevant to numerous other contexts of traumatic t a sfe that a e u de stood as post e o . Hi s h, :

A pesar de la intensificación de los debates sobre el pasado reciente en la

Pe í sula I i a del tópi o la II Gue a e pezó e , España

Portugal) no suelen figurar entre las sociedades con experiencias traumáticas objeto de estudio. (Macciuci, 2006a: 167)

Por otra parte, en cuanto a particularidades que se vinculan de manera más específica con la transmisión, el silencio impuesto, las venganzas particulares y el clima opresivo que, incluso en el interior de cada familia, podía hacer temer una represalia en la que la pertenencia a uno u otro bando fuera el detonador para materializar viejos enconos, hicieron del legado oral entre generaciones algo muchas veces postergado, en algunos casos indefinidamente.

Ahora bien, más allá del campo de aplicabilidad delineado y de su necesidad de ampliación, en la línea conceptual que se ha estado explorando, se advierte que, además de reconocerse la p olife a ió del p efijo post –proliferación que, como luego veremos, critica Sarlo para el caso de la conceptualización formulada por Hirsch– y de señalarse la particularidad acerca de cómo éste opera en el caso del término pos e o ia , a la teo ía se suma la productividad metodológica de que Hirsch haya delineado una estructura aplicable también al caso español y al período que abarcan los textos literarios aquí analizados, todos ellos pertenecientes a los últimos años del siglo XX y los primeros del siglo XXI.

We e tai l a e, still, i the e a of posts, hi h o ti ue to p olife ate: post-se ula , post-hu a , post olo , post- hite. Post e o sha es

the la e i g of these othe posts a d thei elated ess, aligning itself with the practice of citation and mediation that characterize them, marking a particular end-of-century/turn-of-century moment of looking backward rather than ahead and of defining the present in relation to a troubled past rather

than initiating new paradigms. Like them, it reflects an uneasy oscillation between continuity and rupture. And yet postmemory is not a movement, method, or idea; I see it, rather, as a structure of inter- and trans-generational transmission of traumatic knowledge and experience. It is a consequence of traumatic recall but (unlike posttraumatic stress disorder) at a generational remove. (Hirsch, 2008: 106)

De las preguntas que guían la indagación de Hirsch entre las que se especifica lo que atañe a su objeto de estudio, ho has photog aph i pa ti ula o e to pla su h a

i po ta t ole i this p o ess of ediatio ? (Hirsch, 2008: 107) involucran a esta tesis los cuestionamientos acerca de tropos y estructuras estéticas para encarar la temática en

uestió : What aesthetic and institutional structures, what tropes, best mediate the psychology of postmemory, the connections and discontinuities between generations, the

gaps i k o ledge that defi e the afte ath of t au a? (ibíd.). De hecho, en los capítulos que trascienden el detenimiento en la cuestión teórica que engloba al análisis llevado a cabo, la mediación observada es doble: es tanto la mediación que subsume al proceso de la estructura intergeneracional como la mediación dada por los recursos estéticos, y fundamentalmente por el recurso de inserción de la transmisión oral en el discurso literario.

Beatriz Sarlo presenta una crítica del testimonio que ha dejado un camino abierto a la reconsideración y a un renovado estudio en este campo. Algunas vías para continuar el debate en torno al testimonio no han sido suficientemente desarrolladas en lo que se muestra como una puesta en claro de las incomodidades que genera este tema en Argentina. Por ejemplo, dentro de las líneas de análisis expuestas en el trabajo coordinado por Cecilia Vallina que hemos citado al comienzo de este capítulo, se declara que se ha cursado invitación a Sarlo para formar parte de los debates en torno a los cuales se desarrollaron las ideas que posteriormente serían plasmadas en el libro aludido. La ausencia de Sarlo es señalada con especial detenimiento, lo que da cuenta de que, más

allá de la posición crítica que cada autor adopte, resulta enriquecedor abordar la cuestión del testimonio teniendo en consideración aun las afirmaciones más categóricas y susceptibles de controversia.

En lo que atañe a esta tesis, interesa el punto de partida del trabajo de Sarlo, que

i lu e la o se a ió de ue la histo ia o al el testi o io ha de uelto la o fia za a

[la] primera persona que narra su vida (privada, pública, afectiva, política), para conservar

el e ue do o pa a epa a u a ide tidad lasti ada “a lo, : . Ca e desta a ue

en cuanto a objeto de estudio, no resultan aplicables las diversas consideraciones de la autora pues su li o se o upa del pasado la e o ia de las últi as d adas 2007: 23), por lo cual el lapso temporal entre el pasado y la memoria del pasado en cuestión es diferente (es menor) que el que corresponde al pasado bélico español de la Guerra Civil y la memoria de esa circunstancia en el último entresiglos. Pero más allá de ese recorte que desde el inicio marca una diferencia fundamental que incidirá en que varíe la pertinencia teórica de algunos conceptos, viene a cuento destacar que su posicionamiento no está

dado f e te a los usos ju ídi os o ales del testi o io, si o f e te a sus ot os usos pú li os i íd. A lo ual se ag ega ue

[a]naliza la transformación del testimonio en un ícono de la Verdad o en el recurso más importante para la reconstrucción del pasado; discute la primera persona como forma privilegiada frente a discursos de los que la primera persona está ausente o desplazada. La confianza en la inmediatez de la voz y

del ue po fa o e e al testi o io. Lo ue … se p opo e es e a i a las razones de esa desconfianza. (ibíd.)

Es pertinente este deslinde porque contribuye a clarificar que también en nuestra tesis, al analizar algún uso del testimonio desde una construcción literaria determinada, no se ha trabajado críticamente la problemática testimonial en términos amplios, sino que se ha analizado un recurso para desdecir cualquier punto de vista privativo como ícono de la Verdad. Lo que se exploró fueron diferentes formas de presentar una construcción

discursiva dentro de un abanico de recursos ofrecidos por la narrativa para ficcionalizar

disti tas odalidades de t a s isió o al. Al despega la o fia za e la i ediatez de la oz , a la ue se efie e “a lo, de la ate ialidad o pó ea de uie e ite, al o side a

el pasaje de la memoria comunicativa a la memoria cultural, hemos instalado también la idea de que hay otras formas de decir, de las cuales la primera persona testimonial está ausente o desplazada. Es claro que no por eso, al igual que lo que declara Sarlo, se cuestiona el testi o io e p i e a pe so a o o i st u e to ju ídi o, o o odalidad de escritura o como fuente de la historia, a la que en muchos casos resulta fuente

i dispe sa le : 25).

Ahora bien, más que debatir aquí las afirmaciones de Beatriz Sarlo más susceptibles de discusión, como las que se refieren al requisito de pruebas de verdad para el testimonio semejantes a las de otras construcciones discursivas,31 lo central para el análisis de los textos literarios que nos ocuparon fue repensar las consideraciones de Sarlo

e to o al o epto de pos e o ia , puesto ue eso atañe a la te atiza ió de la

memoria de tercera generación.

La crítica al concepto de posmemoria se basa esencialmente en que se lo considera innecesario puesto que las particularidades que lo caracterizan son leídas por Sarlo como obviedades no privativas de una generación en particular. La presunta inoperancia del agregado de prefijos es comprensible en la medida en que, si sobre la base de conceptos ya acuñados se continúa agregando morfemas ad infinitum al aplicarlos a las generaciones subsiguientes, se desdibuja la funcionalidad de la transformación de la palabra. Si el

eologis o pos e o ia e ite a la e o ia de la ge e a ió siguie te a la ue

padeció o protagonizó los aco te i ie tos “a lo, : , teó i a e te se ía

31 Todo testi o io uie e se reído y, sin embargo, no lleva en sí mismo las pruebas por las cuales puede

o p o a se su e a idad, si o ue ellas de e e i desde afue a . “a lo, : El testi o io, po su autorrepresentación como verdad de un sujeto que relata su experiencia, pide no someterse a las reglas que se aplican a otros discursos de intención referencial, alegando la verdad de la experiencia, cuando no la del suf i ie to, ue es la ue p e isa e te e esita se e a i ada. “a lo, : . Luego del pla teo de este p o le a, “a lo a usa á de opti is o teó i o a uellos posi io a ie tos ue ju to o lo ue ella lla a u de o st u io is o filosófi o la do i íd., se uest a de asiado deudo es de u “ujeto unívoco anterior al siglo XX en la configuración de Sujetos Múltiples capaces de proferir sus verdades. En esa apelación al plural observa Sarlo un facilismo que critica duramente al atacar cualquier vestigio de optimismo teórico que permita concluir que los sujetos se han vuelto cognoscibles.

necesario un prefijo más para los novelistas españoles que pertenecen a la generación de los nietos de la Guerra Civil que se ocupan del tema. También sería preciso considerar esa