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Capítulo 8 La privatización del sector eléctrico en Argentina.

8.1 La propiedad del sector eléctrico en Argentina.

Los orígenes del servicio eléctrico se remontan a 1887 y la actividad eléctrica se generalizó una década más tarde, hacia finales de siglo. La prestación del servicio eléctrico en Argentina300 fue inicialmente realizado por empresas de origen europeo: británico, alemán, belga, suizo, italiano, incluso de nacionalidad española y también norteamericano,301.

Como en otros países en el nacimiento de esta industria, las instalaciones eléctricas iniciales estuvieron vinculadas a la necesidad de suministro eléctrico a un servicio que al mismo tiempo era prestado por las mismas empresas, como era el caso del transporte urbano de tranvías.

A fines del siglo XIX y principios del XX, Argentina fue uno de los primeros países del mundo receptor de inversiones extranjeras directas: el cuarto en el ranking del año 1914. Quince años más tarde continuó ocupando un lugar destacado: el sexto. Las empresas británicas302 fueron predominantes en el sector eléctrico al estar ligadas a grupos financieros previamente instalados en la Argentina y cumplieron un papel relevante al estar asociados a las concesiones de otros servicios, que como indicamos antes, necesitaban del suministro de electricidad 303 .

Se trató de compañías formalmente independientes, sociedades legalmente autónomas –

free standing companies, no fueron subsidiarias de una empresa de perfil equivalente en

300 También el suministro de gas.

301 CHADE Compañía Hispano Americana de Electricidad.

302 “En Argentina, entre 1880 y 1913 el capital británico creció casi veinte veces” A los rubros tradicionales

– comercio, bancos, préstamos al Estado-, se agregaron los préstamos hipotecarios sobre las tierras, las inversiones en empresas públicas de servicios, como tranvías o aguas corrientes, y sobre todo ferrocarriles. Estos resultaron extraordinariamente rendidores: en condiciones por cierto privilegiadas, las empresas británicas se aseguraron una ganancia que garantizaba el estado, que también otorgaba exenciones impositivas y tierras a los costados de las vías tenderse” (Romero, 2012, pág. 50).

303 El grupo Morrison fue de los más importantes a través de la River Plate Electricity Company (Azpiazu

197 la metrópoli de origen. Y por ello de estar ligadas a las ventajas financieras y competitivas derivadas de la matriz (Lanciotti, 2008) 304.

En estos primeros momentos del desarrollo de la industria eléctrica en Argentina, en términos amplios, el desconocimiento profesional sobre la novedad tecnológica del sector y su rápida aplicación en las instalaciones de generación y distribución llevó a las autoridades locales, a ser muy permisivos a la hora otorgar concesiones de mediano plazo305. Se hicieron a plazo mínimos 10 años y a establecer una normativa regulatoria de escaso desarrollo de control, tanto técnico como económico.

Con todo, como se intuía institucionalmente, desde el principio la importancia de la incorporación de la electricidad al conjunto de la actividad económica y su potencial extensión y universalidad del invento de la energía eléctrica, los gobiernos impusieron criterios de tarifas máximas. Además, fue tema de negociación con los inversores la formalización de los precios de la electricidad en moneda nacional o en divisas (Miller,1830). Los capitales extranjeros exigieron nominar el negocio eléctrico en su propia moneda como la garantía fundamental para la preservación del valor monetario del inmovilizado. La infraestructura eléctrica supuso, en Argentina al igual que en otros países, siempre requerimientos fuertes de capital en equipamiento y en la estructuración y mantenimiento de la red de distribución y comercialización306. Las renegociaciones siguientes y la introducción de tecnologías cada vez más modernas de generación elevaron las presiones para lograr períodos más dilatados para las concesiones administrativas al sector que aseguraran la recuperación en el tiempo de los costes hundidos. En Argentina las empresas extranjeras consiguieron contratos de concesión hasta medio siglo de duración.

Años más tarde comenzaron a producirse movimientos de compra venta entre las empresas extranjeras instaladas a partir de las mismas subsidiarias instaladas o también bien a través de las casas matrices.

304 De alguna manera fueron las versiones de principio del siglo XX de los Project Finance de finales del

siglo XX sustentados en la propia capacidad de las inversiones (“proyectos” genéricamente) de soportar con su balance – flujos de caja – la rentabilidad de la inversión.

305 En contraste con las concesiones de largo plazo que se hacían en otros servicios como el de aguas

corrientes y alcantarillado que llegaba a los 60 años.

306 Ya en aquellos años, el sector eléctrico fue pionero en la imposición de cláusulas que garantizaran en

198 En 1899 Siemens y AGE de Alemania comenzó sus primeras inversiones y casi inmediatamente compraron a capitales ingleses las empresas eléctricas previamente instaladas en Argentina. A partir de aquellas crearon una nueva empresa: CATE 307 En la primera década del siglo XX la expectativa de crecimiento del negocio eléctrico era tal que permitió a la Compañía Alemana Transatlántica de Electricidad materializar las inversiones y operar el negocio eléctrico sin haber terminado de concretar las condiciones contractuales de la concesión del servicio.

CATE instaló la central de producción eléctrica técnicamente más importante y avanzada de toda Latinoamérica, que operaba en la producción de electricidad con un alto rendimiento. Entre 1906 y 1913 los dividendos repartidos fluctuaron entre el 9,5% y el 11%. La ciudad de Buenos Aires le otorgó a CATE 308 en 1905 una concesión del servicio eléctrico en exclusiva por medio siglo, hasta 1957. Aquellos privilegios y los resultados boyantes del negocio “permitió desarrollar en la capital de Argentina309 una empresa única, monopólica de generación y distribución de electricidad (Lanciotti, 2008).

En un período aproximado de 40 años los dividendos promedios de las empresas eléctricas instaladas en Argentina, en esta primera mitad del siglo XX, fue del 7,4%, esto es, duplicaron la inversión inicial en aproximadamente 10 años de operación. Coincidía con los plazos de las concesiones. Con todo, no todas las empresas operaron en exclusividad la prestación del servicio eléctrico.

Las inversiones eléctricas de capital extranjero se dirigieron principalmente a la capital de Argentina, la ciudad de Buenos Aires que concentraba abrumadoramente la actividad económica del país en aquellas primeras décadas del siglo XX. Buenos Aires era la mitad de la población del país y las concesiones fueron de competencia municipal desde el

307 CATE: Compañía Alemana Transatlántica de Electricidad. Se creó en Alemania en 1898 y sólo dos años

después se instaló en Buenos Aires después de conseguir un permiso provisorio de la municipalidad de Bs AS. Entre 1903 y 1905 absorbe por compra plantas de generación de compañías inglesas. En 1921 fue comprada por la Compañía Hispanoamericana de Electricidad (CHADE) En los años 30 acordó con ANSEC de Estados Unidos y la Compañía Ítalo Argentina de Electricidad (CIAE) – Empresa Ítalo Suiza, repartirse la concesión de la ciudad de Buenos Aires sobornando a funcionarios para la extensión de la autorización de prestación del servicio hasta los 50 años.

https://es.wikipedia.org/wiki/Compa%C3%B1%C3%ADa_Alemana_Transatl%C3%A1ntica_de_Electric idad 05/03/17

308Argentina, however, had the largest German investments in all of Latin America, and it was the most

prosperous before the war of all the nations in that region” (Hausman, Hertner y otros. 1993, pág 135)