Resumen
La introducción de organismos genéticamente modificados (OGM) en la agricultura y la alimentación generó un importante debate mundial. La Argentina, que figura entre los primeros países en cultivar transgénicos y es uno de los mayores productores de granos modificados, no se mantuvo fuera de la polémica. Este trabajo se propone describir el tratamiento que la prensa diaria argentina - específicamente los matutinos Clarín y La Nación- dio a este tema a partir del análisis de más de 300 artículos periodísticos publicados relacionados a esta problemática. Para poder vislumbrar el recorte y encuadre de los hechos, la selección de fuentes y las estrategias enunciativas puestas a funcionar se recurrirá a la comparación y contraste entre ambos diarios y sus diferentes secciones. De esta manera, se dará cuenta del rol de la prensa en este contexto donde no se constituye como un mero reflejo de la discusión sino como mediadora en la definición del riesgo en torno a los OGM.
Abstract
The introduction of genetic modified organism (GMO) in agriculture and food generated an intense global discussion. Argentina, among the first countries to grow transgenic crops and one of the biggest producers of modified grains, did not remain indifferent to this controversy. This article seeks to describe the way in which the Argentinian daily press –specifically Clarín y La Nación- treated this issue through the analysis of more than 300 articles published on this topic. Contrast and comparison between both newspapers and their sections will be used in order to identify salience and framing, source selection and enunciative strategies working. In this framework, the role of the press can be described not only as a mere reflection of the debate but as mediator in the definition of risk implied in GMO.
Introducción
Este trabajo tiene como principal objetivo hacer una descripción resumida del tratamiento que la prensa diaria argentina, puntualmente los diarios Clarín y La
Nación, dio al tema de la utilización de organismos genéticamente modificados (OGM)
en la agricultura y la alimentación entre marzo 1997 y mediados de 2001. Esta descripción se realizó a partir de un corpus conformado por más de 300 artículos publicados por ambos matutinos.
La introducción de los OGM en la agricultura y consecuentemente en la alimentación produjo controversias a nivel mundial, aun no resueltas, sobre la conveniencia de su utilización y los riesgos que estos podrían traer a la salud y al medioambiente.
Estas controversias pueden ser entendidas en el contexto de lo que Ulrich Beck define como la sociedad del riesgo. Según el autor “En la modernidad avanzada, la producción social de riqueza va acompañada sistemáticamente por la producción social de riesgos. Por tanto, los problemas y conflictos de reparto de la sociedad de la carencia son sustituidos por los problemas y conflictos que surgen de la producción, definición y reparto de los riesgos producidos de manera científico-técnica.” (Beck, 2006: 29)
Beck señala que muchos de los nuevos riesgos se sustraen por completo a la percepción humana inmediata y necesitan de la ciencia (teorías, experimentos, instrumentos de medición) para hacerse “visibles” como peligros. Sin embargo, siempre la definición del riesgo rompe con la racionalidad objetiva de las ciencias ya que el trabajo de los investigadores que buscan determinarlo lleva implícito expectativas y valoraciones sociales que plantean la pregunta: “¿dónde y cómo hay que trazar los límites entre daños aún aceptables y ya no aceptables?” (Beck, ibídem: 39) De esta manera queda claro que “las constataciones del riesgo se basan en
posibilidades matemáticas e intereses sociales incluso y precisamente allí donde se
presentan con certeza técnica.” (Beck, ibídem: 43)
En este marco los medios de comunicación, en tanto que mediadores de las realidades que se encuentran más allá de la experiencia inmediata, juegan un papel importante en la percepción que los sujetos tienen de los posibles riesgos de los desarrollos de la ciencia y la técnica y, por tanto, en la definición misma del riesgo ya que, para Beck, el riesgo y su percepción no son dos cosas diferentes sino una y la misma cosa.
Al mismo tiempo, los medios también muestran la puja entre los diferentes grupos sociales por hacer valer su respuesta ante la pregunta que se encuentra en el centro de la definición del riesgo sobre qué daños son aceptables y qué daños no lo son.
Es interesante rastrearel recorte que cada sección operó sobre la información a través de la distinción de aquellos hechos que se consideraron susceptibles de ser convertidos en noticia (noticiables), del encuadre (Mc Combs, 1995: 25) que se les impuso y de la selección de fuentes (Wolf, 1994: 254) que realizó.
En este marco, la comparación surge como una herramienta útil para detectar cuáles fueron del conjunto de hechos y fuentes relacionados al tema los que cada sección seleccionó y a partir del contraste se observa más claramente la posición adoptada por cada una de ellas.
Otro aspecto importante a destacar son las diferentes estrategias enunciativas o
contratos de lectura planteados por cada sección en torno al tema OGM,
entendiendo estas estrategias como dispositivos textuales que incluyen: la imagen
del enunciador (Verón 2004: 173), la imagen del destinatario y la relación entre el
enunciador y el destinatario que se propone en el discurso y a través del discurso (Verón ibídem).
El contrato de lectura en cada caso es construido a través de decisiones en torno a la posición didáctica o no didáctica del enunciador, la transparencia u opacidad del discurso, su objetividad o complicidad, los valores que en el nivel de lo dicho o en el plano de las modalidades del decir se suponen compartidos por el enunciador y el destinatario, entre otros elementos. Las marcas de la enunciación en el enunciado (personas, apelativos, subjetivemas y campos semánticos) dan cuenta de estos elementos.
Los actores
Las semilleras: en su mayoría compañías multinacionales que realizan grandes
inversiones en investigación para la obtención de variedades transgénicas y en muchos casos, además de proveer las semillas, venden también los agroquímicos necesarios para su cultivo. Entre ellas se encuentran: Monsanto (líder en el mercado argentino), Novartis, Nidera y Dupont. La Asociación Semilleros Argentinos (ASA)
nuclea a muchas de ellas y se constituyó en uno de los actores que más firmemente defendieron la difusión de los transgénicos.
Las asociaciones del agro: entre ellas Asociación Argentina de Productores en Siembra
Directa (AAPRESID) tiene un papel destacado y asume una posición claramente a favor y de promotora de los OGM. Esta ONG nuclea a varias empresas (entre ellas semilleras y agroquímicas) y algunas entidades del agro. Instituciones como la Sociedad Rural Argentina (SRA) o Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) tienen una presencia más reducida en los medios analizados, apoyan los OGM aunque con algunos reparos en el caso de SRA.
Los funcionarios nacionales: los que más protagonismo tienen en torno al tema OGM
son los secretarios de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, los directores del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) y algunos legisladores interesados en el tema. El periodo analizado transcurre entre la presidencia de Carlos Menem y Fernando de la Rúa, durante ambas gestiones la posición oficial desde el discurso fue de apoyo a los transgénicos.
Los científicos: la opinión de los científicos, tanto locales como extranjeros, no es
homogénea pero en su mayoría los citados en ambos matutinos apoyan la difusión de los OGM. En el plano local se eligen como fuentes principalmente investigadores del CONICET o del INTA y en el internacional, generalmente a expertos de universidades de Estados Unidos y Europa.
Las organizaciones ecologistas: actores fundamentales en las controversias que
despiertan los transgénicos. Greenpeace es quien lidera la oposición a los OGM por creerlos perjudiciales para la salud y el medioambiente y promueve acciones en su contra en diferentes puntos del mundo. En la Argentina a partir de mediados del 2000 llevan adelante la campaña “Elegí saber” en supermercados y sucursales de empresas alimenticias por el etiquetado de los productos con OGM. Junto a Greenpeace aparecen en reclamos puntuales otras entidades ecologistas que muestran una postura similar.
Las asociaciones de consumidores: su reclamo se centra principalmente en el
derecho que tienen los consumidores de saber qué es lo que compran, razón que las lleva a unirse a varios reclamos por el etiquetado de los transgénicos. También piden que se hagan más estudios para asegurar la inocuidad de los OGM. Entre estas
entidades se encuentran: la Liga de Acción del Consumidor (ADELCO), la Asociación Civil Consumidores Argentinos y la Red Nacional de Alerta contra Transgénicos.
Los argumentos
Los principales argumentos esgrimidos a favor del tema pueden dividirse en cuatro ejes:
Económicos
5. La utilización de semillas GM permite que bajen los costos de producción y con ellos los precios de los alimentos.
6. Los cultivos transgénicos aumentan la producción agraria, como consecuencia crece el campo y con él la economía nacional.
7. Los argumentos contra los OGM son excusas de los países que quedaron rezagados en la aplicación de la biotecnología en la agricultura para poder instrumentar medidas proteccionistas sobre sus mercados.
Sociales
8. Los cultivos transgénicos permiten producir más y más baratos para alimentar a la creciente población mundial ayudando a paliar el hambre en los países pobres.
9. La biotecnología puede mejorar los alimentos con sustancias beneficiosas para los humanos que permitan aumentar su calidad de vida.
Ambientales
10. Las semillas GM hacen posible la obtención de más granos con menos agroquímicos.
11. La biotecnología permite aumentar la producción en las tierras ya cultivadas y de este modo evitar que se deba avanzar sobre zonas ecológicamente sensibles para obtener suficientes alimentos.
12. Las variedades transgénicas preservan el suelo porque permiten la siembra directa.
Técnicos
13. Los OGM no alteran la naturaleza más que la genética tradicional. Todas las variedades son productos de cruzas y en ese sentido son todas transgénicas.
14. Gran cantidad de medicamentos son producidos a través de transgénesis y su uso no es cuestionado en este caso.
Los argumentos de aquellos que se oponen a la difusión de los OGM o que al menos piden su etiquetado son:
Socio-económicos
15. La biotecnología se encuentra en manos de unas pocas multinacionales que a través de los transgénicos en pocos años manejarán todo el mercado alimentario.
16. La biotecnología promueve modos de cultivo que van en detrimento de formas tradicionales de agricultura.
17. Los transgénicos no aumentan los rindes de los cultivos. El problema de la falta de alimentos no está relacionado con su escasez sino con su mala distribución.
Ambientales
18. La utilización masiva de un sólo herbicida (glifosato) puede llevar al surgimiento por presión selectiva1 de “supermalezas”
19. El glifosato que demanda las variedades RR afecta a los insectos benéficos, aves y pequeños mamíferos asociados a los cultivos.
Médicos
20. Los transgénicos podrían causar alergias y contener más toxinas que los granos tradicionales.
Religiosos
21. La manipulación genética invade áreas que debieran ser reservadas sólo a Dios.
Legales
22. Los consumidores tienen derecho de saber qué es lo que compran. Los transgénicos no están identificados en la Argentina.
Distribución por sección
La Nación es el primer matutino que en 1997 en su suplemento Campo trata el tema de cultivos y alimentos GM. En términos generales, se puede decir que casi la mitad de la notas sobre cultivos y alimentos transgénicos de este diario aparecieron en el suplemento Campo, un cuarto de ellas en la sección Economía y casi un quince por ciento en Opinión. El tema también estuvo presente en Ciencia/Salud e Información
General y tuvo contadas apariciones en Exterior, Comercio Exterior, Revista y Enfoques.
En Clarín, el tema analizado se concentra en el suplemento Rural donde aparecen más del sesenta por ciento de las notas dedicadas a esta problemática. Economía y
Sociedad también hacen referencia a los transgénicos, cada una de estas secciones
cuenta con un catorce por ciento de los artículos publicados. Completan el total artículos en la sección Opinión y en los suplementos Económico y Zona.
Rural - Clarín
Rural es un suplemento dedicado a los temas relacionados con el agro que se publica
todos los sábados con el diario Clarín. Comenzó la cobertura del tema transgénicos en el segundo semestre de 1998, dos años después de la aprobación de este tipo de cultivos en la Argentina. En total, publicó en el periodo analizado noventa y seis notas sobre la temática, un sesenta y tres por ciento de las publicadas por el diario.
El suplemento se presenta abiertamente como promotor de los cultivos transgénicos. Esto puede ser rastreado tanto a nivel del texto como al nivel de la selección de fuentes, el énfasis puesto en algunos acontecimientos, la exclusión de otros y la
elaboración de algunos de ellos.
En cuanto a la selección de las fuentes, los actores más citados están relacionados con las empresas semilleras quienes representan un treinta y cuatro por ciento de las citas. Luego siguen los funcionarios nacionales y los especialistas extranjeros, con el doce y once por ciento de las citas respectivamente. Si bien la opinión de los especialistas internacionales no es homogénea, todos los investigadores citados por el suplemento se muestran a favor de los transgénicos.
Las voces que se oponen a diferentes aspectos que tienen que ver con los transgénicos, ya sea a su producción o la falta de identificación para su venta,
representan sólo un cuatro por ciento de las fuentes citadas. En dos oportunidades aparecen en la columna de opinión haciendo uso de su derecho a réplica.
Las instancias donde se citan a aquellos que se oponen a la utilización de los transgénicos, estas opiniones siempre aparecen “balanceadas” con voces a favor de los OGM cuando no son abiertamente refutadas.
Entre las notas de Rural se destaca un grupo dedicado a la empresa Monsanto2 publicado entre los primeros artículos del suplemento: Mar de fondo3, En busca de otro
poroto4 y Cuando la vida es negocio5 que aparecen en noviembre de 1998. En dos de
los artículos se deja claro que son producto de una acción de relaciones públicas de la multinacional: un grupo de periodistas fue invitado por Monsanto a visitar su centro de investigación en St. Louis, Estados Unidos, con el objetivo de que luego publicaran artículos sobre la firma y sus investigaciones. Los artículos mencionan abiertamente la visita. El otro matutino analizado en este trabajo, en su sección Campo, presenta notas de similar contenido en las mismas fechas.
Una de esas notas plantea: “¿Qué mueve a una empresa que en algún momento de su historia fabricó gas Napalm a abandonar gradualmente el negocio químico para lanzarse de lleno a la investigación biotecnológica? Me hice la pregunta largo tiempo, cada vez que aparecía una noticia nueva sobre Monsanto, la multinacional con sede en Saint Louis, Estados Unidos, y mucha presencia en la Argentina. Es que de fabricar la temible arma que los marines usaron en Vietnam, a investigar semillas genéticamente modificadas... hay un largo camino.”6 Esta es la primera y última vez que se hace mención a la producción de Nalpam en los más de trescientos artículos catalogados para este trabajo. En varias oportunidades se habla de la empresa y de las transformaciones que se están dando en ese sector del mercado a causa de la biotecnología, pero en ningún otro momento se menciona a la compañía como productora del arma letal.
El suplemento se auto asigna un rol central en la difusión de los OGM. Esto se explicita en la última nota de Rural catalogada para este trabajo: Ingeniería, ecología y periodismo7. En ella se señala que los “cultores de la agricultura orgánica” sostienen que Clarín Rural “fue el medio que más espacio le brindó, a nivel mundial, a la biotecnología. Casi como una acusación, remarcaron el impacto de este medio en el desarrollo de los transgénicos en la Argentina. Esto es un privilegio, pues de simples relatores nos hemos convertido en protagonistas.”8
Si bien no estamos en condiciones de probar la afirmación de que el suplemento fue quien más espacio dedicó al tema a nivel mundial sí podemos decir, a partir del estudio cuantitativo de los matutinos de mayor tirada en la Argentina, que el suplemento presenta la mayor cantidad de notas publicadas al respecto en la muestra analizada9.
El suplemento se muestra abiertamente a favor de los transgénicos e impulsa su difusión convirtiéndose muchas veces en vocero de las semilleras y de las entidades del agro que los apoyan. Además de ser las fuentes más citadas, el suplemento dedica notas completas a estas empresas y asociaciones cubre extensamente sus seminarios, foros y congresos acerca de la biotecnología, da informaciones sobre sus adelantos en transgénicos y miembros de estas empresas y entidades son quienes en varias oportunidades firman notas de opinión acerca del tema.
También la posición de la sección se deja ver en la selección y elaboración de los hechos que se consideran noticiables. De este modo, la presentación de la nueva versión granulada de Roundup en Expochacra merece más atención que las múltiples manifestaciones de Greenpeace contra los transgénicos o que la sanción de una ordenanza que obliga la identificación de alimentos que contengan OGM que directamente es ignorada por el suplemento. Muchas veces, aunque parezca paradójico, los hechos que contrarían la difusión de los transgénicos están presentes por omisión. Si bien no se los nombra directamente, en los momentos que se da este tipo de acontecimientos y que son reflejados por otros medios o incluso por otras secciones del diario aumentan las notas destinadas a resaltar las virtudes de los transgénicos en Rural.
El suplemento hace especial hincapié en las informaciones que hablan de un aumento de la siembra de transgénicos o de cosechas record por su aplicación. Estas noticias en ocasiones surgen cuando se acentúa la controversia en torno a los OGM donde se intenta llevar tranquilidad los productores y aclarar que no existen problemas para colocar en el mercado los granos modificados.
A nivel del discurso, el suplemento plantea las controversias en torno a los OGM en los términos de una guerra entre quienes están a favor y en contra sin demasiado lugar para posturas intermedias. Esto se ve reflejado en la cantidad expresiones provenientes del campo semántico de la guerra que atraviesa la cobertura de los acontecimientos referentes a los transgénicos. La expresión “embates de los
ecologistas” se vuelve casi una muletilla para referirse a las demostraciones que estos grupos hacen para oponerse a los OGM.
En términos generales, los textos referidos a los OGM publicados por el suplemento postulan a un lector modelo que está a favor del desarrollo de los transgénicos, que tiene al menos algunos conocimientos de la actividad agropecuaria y que está al tanto de la aplicación de la biotecnología a los cultivos. En este contexto, el suplemento se presenta como un aliado del lector en defensa de una causa común.
En algunos artículos se habla de la necesidad de convencer a los consumidores sobre la inocuidad de los transgénicos, por ejemplo, se dice: “en el corto y mediano plazo debemos concentrarnos en cómo y qué hacer para llegar a los consumidores y tratar de mejorar nuestro posicionamiento a través del diálogo”. Afirmaciones como estas llevan a descartar que el “gran público consumidor” sea el lector modelo que plantean los textos.
Es importante destacar que en algunas notas que no son de opinión Rural deja de lado el impersonal o la tercera persona, típico de la noticia y asume la subjetividad de lo que dice a través de la primera persona: “Por eso le propusimos a Greenpeace que