7. OTS Component User Documentation
7.2 Component Documentation Pattern
Cuando Hans Morgenthau habla de poder, no hace referencia al poder del hombre sobre la naturaleza, o sobre un medio de expresión artística como el lenguaje, la oratoria, el sonido o el color, sobre los medios de producción o de consumo o sobre sí mismo en el sentido de autocontrol. Se refiere al dominio del hombre sobre las mentes y las acciones de otros hombres.
144 Ver Jaguaribe, Helio, Desarrollo Político: Sentido y Condiciones, (Buenos Aires, Paidós, 1972),
pág. 90.
145 Creo que uno de los problemas que se dan en los sistemas políticos latinoamericanos, es
justamente la falta de "contra-élites", y por ende de alternativas. Los grandes vacíos son ocupados por quiénes tienen poder o forman parte de la gran telaraña política, dominando todas las posibilidades, sin que se pueda hacer nada en favor de los intereses auténticos de la Nación, ya que no pueden ver otras alternativas hacia las cuales inclinarse. Esto se puede observar actualmente (1995) y, especialmente desde principios de los '90, que la falta de alternativas de "izquierda" (no estoy hablando del comunismo; no es la única izquierda) en América Latina, favorece el predominio casi irrestricto del "neoliberalismo" en toda la región.
Por poder político entiende a las relaciones de dominio entre los detentores de la autoridad pública y entre estos y la gente en general 147
.
Se definiría como la influencia que un actor ejerce sobre otro.
La influencia proviene de tres fuentes: a) la espera de beneficios (por parte del influenciado); b) el temor a circunstancias adversas; y c) el respeto o aprecio por hombres o instituciones. Puede ser ejercida a través de órdenes, amenazas o persuación, la autoridad o carisma de un hombre o de un departamento o una combinación de ellos 148.
De acuerdo con Hans Morgenthau, es un aspecto característico de las políticas tanto nacionales como internacionales, que sus manifestaciones no se muestren como realmente son: manifestaciones de la lucha por el poder. Por el contrario, se justifican en términos éticos, legales o biológicos. Es decir: la verdadera naturaleza de la política se oculta por justificaciones y racionalizaciones ideológicas 149.
La realidad puede anular la ideología vigente, toda vez que aquella se aleja de lo que ésta quiere reflejar 150, aunque siempre será reemplazada por otra. Mientras la idea y la realidad tiendan a converger 151, la ideología vigente permanecerá como un vasto manantial de poder 152.
El ejercicio del “contrapoder” es permanente entre los actores polares 153, y factible -en términos relativos- de ser ejercido para -por lo menos- mantener el equilibrio 154, toda vez que no se puede conseguir una mayor ventaja por sobre el otro -supremacía- o se busque que el otro no siga avanzando y saque más ventajas que las que obtuvo.
Sin embargo, no resulta tan fácil ese mismo ejercicio por parte de actores no polares, sean estos potencias intermedias o actores periféricos. Para comenzar, el contrapoder se
147 Morgenthau, Hans, Política de Poder entre las Naciones: La Lucha por el Poder y por la Paz, (Bs.
As., Sudamericana, 1963), pág. 45
148 Ibidem, pág. 46.
149 Ver Morgenthau, Hans, La Lucha por el Poder y por la Paz, (Buenos Aires, Sudamericana, 1963),
págs. 81-91.
150 Por ejemplo las relaciones EUA-URSS a partir de la Cumbre de Reikjavick de 1985; la
"perestroika" y el "glasnost" desarrollados por el gobierno soviético de Gorbachov o la política de "modernización" iniciada (aunque luego accidentada en su aplicación) por el gobierno de China comunista.
151 En esto juega un papel muy importante la "propaganda".
152 Para Morgenthau la presencia de masas ideológicas en las relaciones internacionales, implica
que en el mundo hay sólo espacio para uno, y el otro debe desaparecer o ser destruido -lógica del sistema bipolar basado en la guerra fría. Ver lo dicho más arriba sobre las relaciones “amigo- enemigo”-. De la misma manera las masas nacionalistas, se encuentran en la arena internacional, sosteniendo cada una su concepción del mundo, convencidas de que tienen que ejecutar el mandato de la historia.
153 Sea por la búsqueda de la destrucción mutua -modelo guerra fría- o por la competencia en áreas
temáticas y/o geográficas, como se dio en el orden del siglo XIX y tiende a darse en la actualidad.
154 Morgenthau, Hans, La Lucha por el Poder y por la Paz, (Buenos Aires, Sudamericana, 1963),
utilizaría no para mantener el equilibrio, ya que lo que se quiere, es romper el status quo; sino para alcanzarlo, en la medida de lo posible 155; básicamente para maximizar la capacidad de desempeño.
Gráfico 8
El problema es resolver, no sólo un mejoramiento de la situación de los países “no polares”, sino también 156 lograr que el sistema internacional mantenga ciertas pautas del comportamiento que favorezcan un “orden justo”.
Esto sólo sería factible, en principio -de acuerdo con la concepción realista-, a través de un sistema global de “equilibrio de poderes”, en el que los actores menores deberían
155 Morgenthau, Hans, La Lucha por el Poder y por la Paz, (Buenos Aires, Sudamericana, 1963),
pág. 254 y ss.
realizar alianzas a fin de poder “equilibrar” su capacidad negociadora respecto de los actores mayores 157.
Morgenthau plantea, frente a este tipo de situaciones, la realización de “alianzas maximizadoras”.
Ejemplo de ello puede ser la Comunidad Económica Europea (CEE), hoy Unión Europea (UE), frente a la capacidad de desarrollo y control del mercado mundial por parte de EUA durante el bipolarismo. Si no existiera la Unión Europea, los países de la Europa occidental, individualmente, tendrían pocas alternativas frente a la realidad actual, en vez de formar parte de la “Triada”.
Otro tipo de alianza maximizadora -más allá de éxitos y fracasos-, ha sido el Movimiento de Países No Alineados. No cabe duda, que el proceso de descolonización masivo que se dio en Asia y especialmente en Africa, tiene como factor rector y consolidador a este Movimiento. De la misma manera que del capítulo económico del Movimiento y del Grupo de los 77 salieron las propuestos para un Nuevo Orden Económico Internacional (NOEI) más justo, que provocó cambios sustantivos en las relaciones Norte-Sur, generando compromisos que, aunque no fueron cumplidos ni alcanzados, significaron un factor de cambio.
Un ejemplo contundente fue el impacto producido por la alianza OPEP, que generó una revolución tanto en el orden financiero, como en el tecnológico, toda vez que el mundo industrializado debió orientarse a la búsqueda de tecnologías energéticas alternativas. No obstante, si se observa atentamente, los ejemplos dados muestran que el éxito de las conductas que derivan en una resistencia al orden imperante basadas en la construcción de un contrapoder, surgen en el área en la que no predomina el poder rector del sistema, sino en otras en las que es posible actuar “subrepticiamente” -durante el bipolarismo Alemania y Japón crecieron desarrollando la capacidad tecnológica e industrial, no la capacidad militar-. Desde ya, tanto Alemania como Japón, estaban ocupados militarmente, en el primer caso, por EUA y la URSS dividiéndola, y en el segundo, por EUA. Rusia hoy, no está ocupada militarmente. Además, tiene una capacidad en ese orden equivalente a la de EUA, que no le sirve de todas maneras -pese a las visiones conspiracionistas de muchos- para resolver sus problemas. Su problema central es, cómo construir poder económico, para transformarse en un país competitivo a nivel mundial, de acuerdo con las nuevas tendencias.
El caso de la desintegración de la URSS -e incluso del declinio de EUA- responde, no al triunfo de Reagan en la guerra fría -la URSS perdió la guerra fría pero no fue EUA el que la ganó- sino a la “emergencia”, “subrepticia” durante años, de dos poderes económicos, como el de Alemania y Japón, aunque no tienen la capacidad nuclear de EUA. Tampoco le sirvió a EUA su capacidad nuclear para contrarrestar a la OPEP, o para resolver la crisis de los rehenes de Irán. ¿Le sirve la capacidad nuclear que tiene
157 Ver Morgenthau, Hans, Política de Poder entre las Naciones: La Lucha por el Poder y por la Paz,
(Bs. As., Sudamericana, 1963), pág. 254 y ss. Asimismo, Waltz, Kenneth, El Hombre, el Estado y la Guerra, (Buenos Aires, Nova, 1970), especialmente págs. 219 y ss.
actualmente Rusia, para mantener, en reemplazo de la ex-URSS, su condición de potencia planetaria?
La clave del contrapoder está en encontrar un punto en el que se pueda “neutralizar” y si fuera posible “contrarrestar” las actividades ejercidas por otro/s. Esto derivaría, en principio, en un equilibrio. No obstante, como se verá, depende de si los actores son “pares” o “subordinados”, el equilibrio funciona de distinta manera.
Hoy, la “construcción” de poder pasa, fundamentalmente, por el desarrollo del segmento científico y tecnológico, pero no conectado al eje estratégico-militar, como en los últimos 50 años, sino en áreas vinculadas a lo económico-social.