Un profesor prominente que sostenía esta teoría me explicó que creía que los ciudadanos de Inglaterra y de los Estados Unidos recibi- rían la vida eterna, por su bondad hacia los judíos, es decir, los que están vivos cuando vuelva. Él modificó esto, diciendo que no signifi- ca que serían admitidos en el cielo, sino que durante el milenio, y en la nueva tierra después, estarían en la situación de los gabaonitas que eran “leñadores y aguadores” (Josué 9.27). Si esta teoría fuera ver- dad, habría tres caminos de la salvación, tres soteriologías: (1) obe- diencia perfecta de la ley, (2) el evangelio, por fe en Jesucristo, o (3) ser ciudadano de algún país que fue bondadoso con los judíos, y estar vivo cuando vuelva Cristo.
Comúnmente los que sostienen esta interpretación dicen que cual- quier otra interpretación lleva a una doctrina de salvación por obras. Esto no es el caso, por supuesto, porque las obras que Cristo menciona aquí son evidencias de la actitud del corazón. ¿Qué podría estar menos en armonía con la doctrina de la salvación por la fe que la doctrina de la salvación por pertenecer a un país que ha sido bondadoso con los judíos? El género de los pronombres hace evidente que Cristo, en esta pará- bola, no se refiere a un juicio de las naciones políticas, sino de toda la gente del mundo. “Naciones”, ethne, es un pronombre en plural de gé- nero neutro, pero el pronombre que se refiere a las naciones en el versí- culo 32 es masculino, autous. Esto aclara que separará “todas las na- ciones” como personas individuales, y no como naciones políticas.
Con la perspectiva cósmica en mente, examinemos la base de juicio. Las palabras de Cristo son, “Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogis- teis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí” (vv. 35,36).
Sugiero que sería muy superficial entender estas palabras como una referencia solamente a caridad material. Ciertas obras de bon- dad material están incluidas en la virtud cristiana, pero el énfasis de las Escrituras en la enfermedad espiritual, y en la ayuda espiritual por el ministerio de la gracia de Dios, apuntan a un significado espi- ritual de este pasaje.
Seguimos leyendo, “Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis” (vv. 37-40). Recuerde que los “hermanos” de Cristo son Su pueblo, los redimidos, la iglesia verdadera.
El lado negativo del juicio es exactamente paralelo, “De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tam- poco a mí lo hicisteis” (v. 45).
Lejos de presentar un contraste con la doctrina de la salvación solamente por fe, estas palabras están en perfecta armonía. Las Es- crituras nunca enseñan que somos salvos por una fe falsa, sin obras. “La fe sin obras es muerta” (Santiago 2.26). La Biblia enseña que somos salvos por la fe que produce obras. No hay ninguna escena de juicio en las Escrituras, en que el veredicto no dependa de la eviden-
cia de la fe. El servicio a otras personas incluye la evangelización, y
el proceso entero de edificar y pastorear el rebaño del Señor. Las implicaciones de la base del juicio en este contexto son de gran importancia. Alguien que no sea movido por el amor de Cristo (1 Corintios 5.14), que no sienta la necesidad de proclamar el evangelio (1 Corintios 9.16), no da evidencia de fe genuina. Alguien que no cuide del rebaño, tanto por su pastoreo como por su ejemplo, lo que sea su vocación, no se puede considerar entre los herederos del reino de Dios.
F. ¿Cuándo?
No hemos contestado todas las preguntas acerca de cuándo será el juicio de los cabritos y las ovejas. He sugerido que esta escena es
de perspectiva cósmica. En cuanto a los detalles, sugiero que las pa- labras, “Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la funda- ción del mundo” (Mateo 25.34), en el contexto de los eventos con- templados, corresponden al rapto de la iglesia, los premios para los justos, y el reino milenial en la tierra. Sugiero también que las pala- bras, “entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles”, (Mateo 25.41), incluyen la destrucción de la bestia y de todos los que han recibido su marca, al comienzo del milenio, pero se refieren espe- cialmente al juicio de los no-creyentes al final del milenio delante del gran trono blanco. Los que rechazan la gracia de Dios en Cristo están bajo condenación, pero no serán echados al lago de fuego hasta el juicio delante del gran trono blanco (Apocalipsis 20.15).
G. Conclusión
Con la parábola de los cabritos y las ovejas (Mateo 25.31-46), se termina el sermón del monte de los Olivos, la gran sección de ense- ñanza escatológica de Cristo. Hemos tratado de seguir el bosquejo de las Escrituras, y de introducir pasajes colaterales cuando hayan sido relevantes. Cierta repetición ha sido inevitable, y habrá más repeti- ción en el estudio del Apocalipsis. Es mi convicción que, en un cam- po donde hay poco acuerdo, y donde se necesita tanta exégesis deta- llado, esta repetición es necesaria y útil.
El hecho de que el Señor haya dedicado tanto tiempo a la escato- logía es algo que la iglesia no debería pasar por alto.
Capítulo VIII
LA ESCATOLOGÍA DEL LIBRO DE
APOCALIPSIS
Secciones I-VII
La sección escatológica más extendida en toda la Biblia es el libro del Apocalipsis. Como contiene lenguaje figurado, y como a veces se les acusa a los teólogos interesados en la escatología de proponer doctrinas extrañas, basadas en estas figuras, he postergado el análisis de Apoca- lipsis hasta ahora. He tratado de dejar una base doctrinal de exégesis seria de los pasajes menos simbólicos y más didácticos. Pero el Apoca- lipsis también es la Palabra de Dios. El lenguaje figurado tiene su signi- ficado. Las reglas de hermenéutica no cambian, si el lenguaje tiene sen- tido. Examinemos el Apocalipsis, no en cada detalle, pero en sus ense- ñanzas y presuposiciones escatológicas.
I. L
A HERMENÉUTICA GRAMÁTICA-
HISTÓRICAAl acercarnos al libro del Apocalipsis, es importante poner énfa- sis en los principios de hermenéutica que deberían gobernar toda in- terpretación de toda literatura. Conozco un solo método, el método gramático-histórico. Encuentro que hay una sola pregunta para ha- cerse, al tratar de entender algo expresado en lenguaje humano, “¿cuál es el significado gramatical en su contexto histórico?”