El retorno del Señor será visible en todo lugar, como un relámpa- go en el horizonte. Después de decir que el tiempo de la tribulación será acortado por causa de los escogidos, agrega un párrafo de ad- vertencia acerca de los informes falsos. Esta advertencia está en Mateo 24.23-28, y en forma abreviada en Marcos 13.21-23. Lucas no in- cluye este párrafo en el sermón del monte de los Olivos. Otra vez, la razón probablemente es que ya incluyó algo muy similar en la sec- ción de su evangelio acerca del ministerio en Perea.
La advertencia comienza con la palabra tote, que en este contex- to significa “en aquel tiempo”. “Aquel tiempo” es el tiempo de la tribulación severa pero breve que viene después de la abominación desoladora. Jesús dijo, “Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis. Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos. Ya os lo he dicho antes” (Mateo 24.23-25).
La decepción mencionada por Cristo es explicada en Apocalipsis 13. La bestia, que es el anticristo, tiene un profeta falso que hace milagros en su presencia y trata de causar a todos a adorar a la bes- tia. Se erige una imagen de la bestia. Se ha sugerido que, no solamen- te se sentará el anticristo en el templo de Dios, haciéndose Dios, sino también la imagen de la bestia será colocada en el lugar santísimo, lo cual sería un cumplimiento espectacular de la profecía de que la abo- minación desoladora, “cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora...” (Mateo 24.15). Apocalipsis 13.11-18 constituye un comentario sobre la advertencia de Cristo que estamos estudiando.
Jesús continuó, “Así que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis. Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre” (Mateo 24.26-27).
La referencia al cuerpo caído y las águilas ha sido comentada antes arriba (Mateo 24.28; ver Lucas 17.37b).
VIII. “I
NMEDIATAMENTE DESPUÉS”
Ha sido necesario anticipar esta porción en relación con otros pasa- jes que estudiamos anteriormente. ¡Qué el lector perdone la repetición!
En Mateo y Marcos, se ve que Jesús predijo explícitamente ca- tástrofes en el mundo físico “inmediatamente después” de la tribula- ción de aquellos días (Mateo 24.29; ver Marcos 13.24,25). La tran-
sición cronológica es tan clara y fuerte, que ignorarla sería un error grande de hermenéutica. La abominación será la señal para huir, por la tribulación intensa, que será acortada por causa de los escogidos. “Inmediatamente después” habrá grandes señales y prodigios. Como dice en Mateo, “el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas”. En Marcos, dice casi las mismas palabras.
Lucas no introduce esto con referencia a la tribulación breve, por- que Lucas no menciona la abominación o el tiempo breve de tribulación como parte del sermón del monte de los Olivos. Lucas acaba de escribir la predicción, “..Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan” (Lucas 21.24). Así el contexto de Lucas ha llevado hasta la conclusión de esta época actual. La versión de Lucas de la predicción de las catástrofes después de la tribulación es, “Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas; desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas” (Lucas 21.25,26).
¿Por qué identifico esta sección del sermón del monte de los Oli- vos con el derramamiento de las copas de ira (Apocalipsis 16)? No es porque todos los eventos de Mateo 24.29 y sus paralelos ocurran en el mismo momento del derramamiento de la ira, aunque podría ser el caso. Mi razón es la explicación simple de Cristo acerca del orden de los eventos. La tribulación breve sucederá en el tiempo de la abomi- nación. El rapto sucede en el tiempo de la tribulación breve (Mateo 24.20,21). Las señales y los prodigios predichos en Mateo 24.29 y sus paralelos suceden inmediatamente después de esa tribulación.
En Apocalipsis, el tiempo de la ira comienza en el momento de los premios para los justos. La séptima trompeta (Apocalipsis 11.15-19), que será estudiada más adelante en detalle, es el tiempo de premios para los justos (Apocalipsis 11.18), y así es la trompeta del rapto. La séptima trompeta anuncia la ira de Dios (ver “tu ira ha venido”).
Los pasajes del Antiguo Testamento, que Cristo y los discípulos deberían haber tenido en mente cuando Cristo habló estas palabras, profetizaron eventos similares o incluso idénticos en el complejo es- catológico, pero los pasajes del Antiguo Testamento no clarifican el orden preciso de eventos. Compare, por ejemplo, Isaías 13.6,7 con la referencia de Lucas, “los corazones fallarán de miedo”. Compare Isaías 13.10 con las palabras en Mateo y Marcos, hablando de la
oscuridad y la falta de la luz del sol y de la luna. Compare Isaías 34.4 con las referencias en Mateo y Marcos acerca de las estrellas que caen (meteoros). Compare Hageo 2.6 con las referencias en los tres sinópticos a sacudir los poderes del cielo.
Tener detalles idénticos no necesariamente significa que es el mismo evento. Hay muchas ocasiones en la historia bíblica cuando hubo terremotos y disturbios cósmicos, pero frecuentemente las des- cripciones comprueban claramente que los eventos no deben ser identificados solamente por los disturbios. Al analizar el Apocalipsis, entregaré más detalles para establecer el punto. Si hubiera algo en la predicción de disturbios cósmicos posteriores a la tribulación breve, que fuera incompatible con los eventos relacionados con el derrama- miento de las copas de ira, entonces mi interpretación sería incorrec- ta. Sin embargo, los detalles parecen perfectamente armoniosos. Para estudiar los disturbios en la tierra, vea Apocalipsis 16.2; disturbios en el mar, Apocalipsis 16.3, la oscuridad, Apocalipsis 16.10,11; aflic- ción de las naciones, los corazones que fallan, vea el capítulo 16 entero de Apocalipsis; las estrellas que caen (meteoros) pueden ser identificadas con el “granizo”, los pedazos grandes pesando un talen- to (como 30 kilos), Apocalipsis 16.21.
Parece claro, entonces, que los disturbios cósmicos que van a ocurrir “inmediatamente después” de la tribulación breve, armonizan completamente con el derramamiento de las copas de ira. Creo que tenemos una indicación clara de que el derramamiento de la ira de Dios sobre la tierra, especialmente sobre el reino de la bestia, co- mienza en el momento que la iglesia verdadera es arrebatada para reunirse con el Señor en el aire.
IX. E
L RAPTO ENM
ATEO24
La próxima sección del sermón del monte de los Olivos comien- za otra vez con tote, “entonces”, o “en aquel momento”. Esta palabra no significa “entonces” en el sentido de “después”. Para ese signifi- cado, se usaría eita o epeita. Tote tiene el sentido de “en aquel mo- mento”. En otras palabras, el rapto de la iglesia no viene después de la ira de Dios, sino “en ese momento”.
Esta sección del sermón del monte de los Olivos es casi idéntica en Mateo y en Marcos, y casi idéntica con la porción que incluye Lucas. Mateo dice, “Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra (Zacarías 12.10- 14; Apocalipsis 1.7), y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las
nubes del cielo, con poder y gran gloria. Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta (1 Corintios 15.22; 1 Tesalonicenses 4.16; Apocalipsis 11.15-19), y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro” (Mateo 24.30.31).
He explicado arriba que el apóstol Pablo alude a estas palabras de Jesús en 2 Tesalonicenses 2.1, hablando de nuestra “reunión con él”.
Lucas (21.27,28) usa las mismas palabras empleadas por Mateo y Marcos en referencia a la venida del Hijo del Hombre en una nube, “con poder y gran gloria”. Lucas no incluye nada de la trompeta y los ángeles que reúnen a los escogidos, pero agrega, “Cuando estas co- sas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca”. En mi opinión, las palabras, “estas cosas” apuntan a la materia de Lucas 21.25,26, es decir, los distur- bios cósmicos que vienen después de la tribulación. En otras pala- bras, aunque Lucas no se refiere específicamente al rapto, sus pala- bras, “vuestra redención está cerca” equivalen a tal referencia.