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The concept of Community Radio

6. Chapter Six: 1991 – 2004:

6.9 The concept of Community Radio

envíe una comisión a analizar el problema y proponer vías de salida. Olvida Lobo, o quien le aconsejo tal “solución”, que Honduras permanece todavía fuera del ámbito de la OEA, sumido en un relativo aislamiento continental a causa del golpe de Estado del 28J.

El conflicto del Bajo Aguán, que ya ha producido varios muertos en ambos bandos, amenaza con crecer y agudizarse, corriendo el riesgo de desembo- car en un enfrentamiento sangriento entre campesinos ocupantes, militares, policías y guardias privados de los empresarios afectados. Si esto llegara a suceder, el gobierno de Lobo sufriría un descenso brusco de los todavía incipientes niveles de aceptación que tiene en la comunidad internacional. Sería lo peor que le podría pasar, sobre todo en momentos en que se pro- pone relanzar una ofensiva internacional, principiando por la Cumbre Ibe- roamericana en Madrid, España, el próximo mes de mayo, para ampliar su reinserción en el entorno mundial.

Junto al grave conflicto agrario del Bajo Aguán, están otros conflictos de menor intensidad pero con mucho potencial para convertirse en crisis socia- les. Las demandas de los maestros, por ejemplo, que, además de reclamos salariales, protestan contra la politización indebida del sistema de asigna- ción de cargos y plazas vacantes en el esquema educativo del país. Apenas han comenzado las clases y ya los maestros han decretado arbitrariamente varios paros de labores que interrumpen los ciclos educativos y reducen el número de días/clases por año.

En la Universidad Nacional, desde finales de febrero pasado (día 23) la si- tuación se ha vuelto inmanejable. Los dirigentes sindicales se han apodera- do de los edificios administrativos y han paralizado todas las actividades académicas de la principal institución de la educación superior hondureña. El principio de autoridad ha sido sustituido por el caos y la insolencia de una pequeña burocracia sindical que ha convertido el sindicato en un instrumen- to para repartirse el poder administrativo y el control sobre el presupuesto universitario.

Para complicar más las cosas, el apoyo directo y entusiasta del llamado Frente Nacional de Resistencia Popular (contra el golpe de Estado) a las acciones del sindicato universitario y a los campesinos del Bajo Aguán, ha añadido un ingrediente político indeseable y peligroso en medio del torbe- llino de la conflictividad social que impera en el país.

Las enfermeras auxiliares ya han anunciado su decisión de realizar paros laborales por demandas de mejores salarios. Los dirigentes del transporte urbano reclaman aumentos en sus tarifas, al igual que lo hacen los transpor- tistas del combustible. Pobladores de los barrios marginales en los principa-

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Diario de la conflictividad en Honduras 2009 - 2015

les centros urbanos del país demandan más y mejores servicios públicos, al tiempo que protestan contra el alza en las tarifas de la energía eléctrica y el agua. Y todo esto se produce en medio de una grave y acuciante sequía general y aguda escasez de agua en la ciudad capital, junto al incremento de los incendios forestales en todo el territorio nacional.

En las negociaciones en torno al salario mínimo para fijar el nuevo monto que se deberá pagar legalmente, ni los empresarios ni los trabajadores han logrado ponerse de acuerdo, abriendo el margen para que sea el gobierno el que establezca de forma definitiva la cantidad en que deberá ser aumen- tado dicho salario en este año. Como es de suponer, Pepe Lobo no podrá quedar bien ni con unos ni con otros, lo que sin duda abrirá un nuevo frente de confrontación y reclamos en el escenario social hondureño. Vale decir que, según datos del Ministerio del Trabajo, el 63% de las empresas esta- blecidas en el país no cumplen con la ley del salario mínimo, es decir pagan sueldos inferiores a la suma legalmente establecida por el gobierno zelayis- ta (unos 263 dólares mensuales).

Por momentos da la impresión de que el país se mueve en la dirección de una grave y profunda crisis de ingobernabilidad, que bien podría dar al tras- te con la escasa estabilidad política que generaron las elecciones de no- viembre de 2009 y la instalación del nuevo gobierno nacionalista en enero de 2010. Pepe Lobo pareciera estar atrapado en una maraña de presiones de todo tipo, sin poder reaccionar con la diligencia y la autonomía necesa- rias para introducir orden y coherencia en medio del caos general que ame- naza a la sociedad entera.

Junto a los graves problemas derivados de la conflictividad social en ascen- so, hay que sumar los grandes retos que supone el incremento de la delin- cuencia común y de las actividades del crimen organizado, especialmente las redes del narcotráfico a nivel de todo el país.

Han aumentado los homicidios y muertes violentas -un promedio de 64 por cada cien mil habitantes frente a una media mundial que no pasa de ocho-, los secuestros, los asaltos a mano armada, los robos en domicilios particula- res, el hurto de vehículos, el tráfico de personas indocumentadas y la vio- lencia doméstica. Es alarmante la cantidad de mujeres que son asesinadas a diario. Los periodistas viven en un permanente estado de zozobra, luego que cinco de sus colegas, por diversas razones, han perdido la vida tan sólo en este mes de marzo, sumados a otros que han debido huir del país para poner a salvo sus vidas.

El nombramiento de Óscar Álvarez al frente del Ministerio de Seguridad logró despertar demasiadas expectativas entre la gente, confiando en la efectividad de sus métodos espectaculares y bulliciosos para combatir la

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