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pon iendo su elección de líneas, y Fischer no podía hallar nada

sustancial en contra de ellas. Algo similar ocurrió en esta par­

t ida. Al final, Fischer se apresuró a introducir un final de

tablas, pero en dos ocasiones Spassky evitó repe tir movimien­

tos. Logró algunas ven tajas posicionales hasta el momento de

la posposición, pero eso fue todo. La con tinuación fue única­

mente una simple formalidad.

Blancas: Fischer Negras: Spassky Defensa Siciliana.

l. P4R

Al final de la competición, am­

bos jugadores confesaron que

éste era el movimiento que más les gustaba.

l. . .. P4AD

Las negras desean tambien una lucha enconada.

2. C3AR C3AD

Una forma más directa de jugar la línea que 2 . .. . , P3D, como en

las anteriores partidas de Spass­ ky. ¿Temía un movimiento de ta­ blas 3. ASC + ? 3. P4D 4. C x P 5. C3AD 6. A5CR P x P C3A P3D

¡ No hay una vuelta a l Sozin ! El movimiento repite la línea Rau­ zer jugada en la 1 8 .º partida.

6. P3R

7. D2D P3TD

8. 0-0-0 A2D

9. P4A A2R

También las negras están dis­ puestas a seguir el camino de

la 1 8 .º partida, pero ...

1 0. A2R

Esto parece un movimiento to­ talmente nuevo, pero ha sido ju­ gado antes en algunas partidas,

primero por Darga en 1964, y

luego por Kavalek en 1967, y tam­ bién por Robert Byrne contra Mednis en el campeonato de los

E stados Unidos. Obviamente el aspirante no se sentía complaci­ do con nada de lo que la teoría del ajedrez podía ofrecerle a las

blancas, y tenía que encontrar algo que no se halla en los li­ bros, aunque se pareciese a un normal movimiento de desarro­ llo.

En la 1 8 .º partida, Fischer repli­ có con la continuación más fre­ cuente : 10. C3A, pero el resulta­

do no pudo complacerle. 10. PSA hubiera sido otra elección habi­ tual en los torneos, pero poco afortunada.

1 0. . . . 0-0

Sería prematuro : 10 . . . . , P3T ; 1 1 . A4T, C x P; 1 2 . C( 3 ) x C, A x A; 13. e X p + . E n lugar de ir a buscar acción en el lado de la dama con P4CD , las negras cambian de idea y enrocan. Esto podría recordar­ les a los j ugadores la otra línea con : 7. . . . , A2R ; 8. 0-0-0, 0-0; 9. P4A, pero aquí no hay un ejem­ plo similar, pues en este orden de movimientos 9 . .. . , P3TD lle­

garía demasiado tarde a causa

de 1 0 . A x C, A x A; 1 1 . C x C, P x C ; 1 2 . D x P.

En l a partida Kavalek-Brasket, Chicago, 1 968, fue jugado : 10 . . . . , D2A; 1 1 . A3A, TDlA. Tras el mo­ vimiento de Spassky, las b lancas

se enfrentan con una decisión importante : ¿ qué clase de plan deben adoptar en esta nueva ver­ sión de la línea Rauzer ?

1 1 . A3A

Mej orando la actividad del alfil, y controlando mejor e l centro, haciendo más difícil para las ne­ gras el jugar P4CD. Este 1 1 .º mo­ vimiento es l a consecuencia ló­ gica del 10.º. 11. . . . P3T En la partida Kavalek-Barden de 1969, se jugó primero : 1 1 . . . . , TlA, y luego : 1 2 . TRlR, P3T ; 1 3 . A4T, e X P, y l a s b lancas se en­ contraron un tanto apuradas.

I 2 . A4T

Una alternativa poco clara sería : 12. P4TR, pero las blancas no buscan ahora estas cosas. 1 2 . A x C, A x A ; 1 3 . C x C, AD x C ; 1 4 . D x P, A x C, n o ofrecería n a d a a l a s blancas. I2 . .. . C x P! Buscando simplificaciones de un tipo conocido. I3. A x A 13. C( 3 ) x C , A x A; 14. C x P, tam­ b i én podía jugarse. 1 96 I 3 . . . . C x D De lo contrario, las negras se quedarían con una pieza menos.

14. A x D C ( 7 ) X A De nuevo forzada, con vistas a mantener el equilibrio de p iezas. 1 4 . . . . , C x C ; 15. A7R ! , sería una peligrosa aventura para las ne­ gras.

I5. C x C ( 3AR> TR x A I6. T X P

Comienza a parecer un final de tablas. Esto no tendría que pre­ ocupar a las blancas.

I6. . . . RIA

1 6 . . . . , AlR era también simple, pero las negras desean mantener más piezas sobre el tablero.

I 7. TRID

Impidiendo que las negras esca­ pen a los cambios.

I7. . . . R2R I 8. C4TD

Desarrollando una actividad pro­ pia; pero las negras pueden pro­ teger con bastante facilidad los cuadros oscuros.

I 8. AIR

I 9. T x T T x T 20. C5A

Buscando un poco más, pues 20. T x T no podría preocupar a las negras , que tienen su rey cerca del lado de la dama .

20. . . . TIC

Usando l a oportunidad de bus­ car una lucha más compleja en e l final de partida. 20 . . .. , T x T + ;

2 1 . R x T, C l D , sólo serviría para conducir a unas tablas.

21. T3D

Con la intención de « Castigar» a su ambicioso oponente, y dar

más significado a la posición del caballo blanco en SAD .

21. . . . P4TD Sacando el peón del cuadro ata­ cado con el fin de que su peón CD se libere.

22. T3C P4CD

A las negras no les gustaba la posibilidad de tablas : 22. P3CD ; 23. C6T, T2C ; 24. CSA.

23. P3TD

23. T3A sería contrarrestado por el poco agradable 23 . . . . , ese, que amenazaría con 24. . . . , C x PT + .

23. . . . PST

A las negras no les i mporta un cierto debilitamiento de sus cua­ dros oscuros, debido a que sus peones avanzados restan eficacia

a la mayoría de peones blancos.

24. T3A TlD

25. C3D P3A

26. TSA TlC

27. T3A P4C

Como en la 22.º j ugada, las ne­ gras no se sienten complacidas con ofrecer una repetición de movimientos mediante 27. . . . , T l D , sino que tratan de sacar

partido a su mayoría de peones en el lado del rey.

28. P3CR

No dej ando que la estructura de peones negros se haga fuerte.

28. . . . R3D

29. CSA PSCR

Otra búsqueda de actividad que t iene el inconveniente de conso­ lidar el control del oponente so­ bre los cuadros oscuros.

30. C4R + R2R

31. C l R TlD

32. C3D

Si 32 . . . . , CSD; 33. T7A + , T2D ; 34. TSA, y las blancas tendrían la amenaza : 35. C x P.

32. TSD

33. C ( 4 ) 2A P4T

34. TSA T4D

La torre blanca es demasiado ac­ tiva. Las negras están buscando un final de partida con piezas menores en el que tengan mayor espacio.

35. T3A

Después de 35. T x T, P x T, las piezas negras serían más activas, pero esto no podría tener un efecto decisivo.

35. . . . C5D 36. T7A +

E scapando a la amenaza de 36. C7R + .

36. . . . T2D

Las negras ganan un tiempo echando al caballo blanco de 4R. Las negras están mejor debido a que al fin se les presenta la po­ sibilidad de tener un peón de rey pasado, mientras que las b lancas se ven obligadas a de· fenderse.

37. T x T + A X T La libertad de movimientos ne· gra se incrementa con la desapa­ rición de las torres, pero tam· bién son buenas las posibilidades blancas de bloquear el avance ne­ gro con sus caballos.

38. CIR

Enfrentándose con la amenaza : 38. C6A.

38. P4R

39. P x PR P x P

40. R2D A4A

Tomando baj o control e l cuadro SR, y manteniendo el PAD blan­ co bajo presión.

41. CID!

Apuntando al cuadro de bloqueo 3R.

41. . . . R3D

El movimiento sellado. Cabía es· perar que las negras buscaran primero mejorar la posición de

su rey, y luego tratar de hallar

en casa el mejor plan.

( Ver diagrama. ) 1 98

42. C3R A3R

43. R3D A2A

E stando dispuesto para : 44. R4R? ? , A3C + .

44. R3A R3A

45. R3D

Las blancas deben esperar, pero el otro bando no demuestra que haya mucho que hacer.

45. . . . R4A

Invitando a su oponente a ir a 4R, y jugar eventualmente para un cambio de caballos.

46. R4R

Fischer nunca resiste tales ten­ taciones de mostrarse activo.

46. . . . R3D

46 . . . . , C3A, sería seguido por 47. C3D + .

47. R3D

47. CSA + , C x C ; 48. R x C, R4D, sería peligroso para las blancas debido a que su rey estaría ale­ j ado del verdadero centro. Aho­ ra se da una posición idéntica a la que existió tras cuarenta y tres movimientos, pero con las negras, y no las blancas, movien­ do. ¿Tiene esto algún significa­ do aquí ?

47. 48. R3A 49. C3D + A3C + R4A R3D 49 . . . . , A x C ; 50. R x A, C6A ; 5 1 . R4R, n o sería peligroso para las blancas.

50. CIR R3A

50 . . . . , C6A; 5 1 . C x C, P x C ; 52. R2D, y con 53. P3A no habría ningún cuadro al que su oponen­ te se pudiera aproximar.

51. R2D esperando de nuevo.

51. • • • R4A?

La única posibilidad que queda­ ba era : 5 1 . . . . , P5R ! , y 52. . . ., C6A, y las b lancas tendrían aún prob lemas.

52. C3D + R3D

5L CIR C3R

54. R3A C5D

Bajo l a equivocada impresión de que podía pedir tablar mediante la tercera repetición de posición, Fischer invitó a l árbitro a exa­ minarla. Spassky, cansado de va­ nos esfuerzos y maniobras, fir­ mó la hoj a de acta antes de que el árbitro pudiera investigar si era correcta la aseveración de las blancas.

¡Tablas!

Por séptima vez se mantiene in­ tacta la ventaj a de Fischer : 1 1 1 /2 a 8 1 /2 .