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Blancas: Spassk;y Negras: Fischer Defensa Siciliana.

l . P4R

Estando tres puntos por detrás de su oponente, el poseedor del título no tenía ahora mejor arma que el peón del rey, en orden a poner bajo un serio examen las líneas de doble filo de Fischer.

1 . . . . P4AD ! En la 1 3 .' part ida, las negras no habían inten tado su defensa fa­ vorita. 2. C3AR 3. P4D 4. C x P 5. C3AD P3D P X P C3AR P3TD! La fortuna protege a los auda­ ces.

6. ASCR!

Ahora ha quedado completado el reto de Spassky.

6. . . . P3R

7. P4A A2R!

Las negras fueron las primeras en desviarse de la 1 1 . • partida,

no expresando ningún deseo de utilizar la arriesgada línea del «peón envenenado » (7 . . . . , D3C ).

8. D3A D2A

9. 0-0-0 CD2D

El dar un apoyo adicional al CR negro : 9. . . ., P4C ?, sería prema­ turo, debido a : 10. A x C , A x A ; 1 1 . A x P + ! , P x A ; 12. C( 4 ) x PC, con un ataque devastador.

10. A3D!

El método más recientemente descubierto para las blancas, que van directamente al ataque a lo largo de las filas centrales . No es muy clara la : 10. A2R, P4C;

1 1 . A x e, C x A; 1 2 . PSR, A2C ; 1 3 . D 3 C ( 1 3 . P x C, A x D ; 1 4 . A x A, A x P ; 15. A x T, A x C ; 16. T x A , P4D ; 1 7 . A x P, P x A ; 1 8 . T I R + , R I A, mantiene para las negras ) ; 1 3 . . . ., P x P ; 14. P x P ( Velimiro­ vic-Bronstein, Vinkovci , 1970 ), cuando con 1 4 . . . . , C2D, l a s ne­ gras hubieran mantenido iguala­ das las posibilidades. La 10. P4CR se j uega frecuentemente, pero Fischer se ha encont rado con este movimiento muchas veces en su praxis de torneos, y no po­ día ser sorprendido en esa línea.

1 0. . . . P4C 11. TRlR

La idea es llevar todas sus fuer­ zas al j uego lo más rápidamente posible, y abrir eventualmente la fila del rey.

11. . . . A2C 1 1 . . . . , PSC ha sido también j u­ gada, y puede ser más fuerte. Por ej emplo : 12. C(3A)2R, C4A, con un j uego igualado, Mikenas­ Aronin , 24.º Campeonato de la U .R.S.S.; o 1 2 . CSD, P x C; 1 3 . P x P , q u e no es muy claro se­ gún Pachman , pero que proba­ blemente no sea demasiado bue­ no en vistas a la partida Velimi­ rovic-Lj uboj evic, que se mencio­ na después .

12. D3C!

No desconocida, pero aún se tra­ ta de una idea nueva. En esta posición, el sacrificio : 12. C5D ! ? ha atraído la atención de compe­ tidores agresivos. En la partida Jiménez-Mecking, Interzonal de Palma, 1 970, tras : 1 2. C5D, P x C ; 13. C5A, A l A ( es mucho más in­ teresante : 13 . . . . , R I A ) , las blan­ cas se perdieron una posibilidad de destruir a su oponente con : 14. P5R ! , P x P; 1 5 . P x P, C x P ; 16. C x P + ! , A x C ; 1 7 . A x e. En la partida Velimirovic-Lju­ bojevic, arriba mencionada, el j uego continuó : 12. C5D ?, C x C ; 1 3 . P x C , A x A ; 1 4 . T x P + , P x T ; 15. e X PR, y ahora, con : 1 5 . . . . . D3C ! , las negras podrían haber dejado a su oponente con una compensación insuficiente por las piezas sacrificadas , y consolida­ do su posición tras algunos mo­ vimientos.

Con el movimiento efectuado, las blancas no se obligan a sacrifi­ cios materiales, pero mejoran la posición de su dama, que ahora ejerce presión a lo largo de la

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fila CR. Las blancas realizaron todos esos movimientos con ra­ pidez, y obviamente estaban dis­ puestas para esta línea. Por el contrario, Fischer tuvo que de­ dicar más tiempo a sus réplicas.

12. 0-0-0

Llevando a su rey a lugar segu­ ro. Tras 12. . . . , P5C, se podría j ugar : 13. C5D ! , con aún mayor efecto, debido a la mejorada po­ sición de la dama blanca y a su presión a lo largo de la línea CR. La idea del sacrificio del caba­ llo es abrir la fila del rey y ata­ car directamente. Pero ahora, el rey negro ha escapado.

13. A x e

La consecuencia lógica del 12.º movimiento de las blancas, j u­ gando con el fin de aprovechar la presión a lo largo de la fila CR. Las blancas pasaron mucho tiempo para realizar su 1 3 .º mo­ vimiento, sorprendidas de que las negras pudieran hacer el enro­ que largo.

1 3. . . . C x A Las negras no tenían mejor res­ puesta. En 13 . . . . , A x A ; 14. A x P ! , P x A ( 14 . . . . , A x C ; 1 5 . A x C + ); 1 5 . C(4 ) x PC, y 16. C x P + , segui­ ría con una partida ganada; y

tras 1 3 . . . . , P x A; 14. D7C ( 14. P5A también se puede jugar), TDlA; 15. C x PR ! , las blancas ga­ narian de nuevo piezas.

Con el movimiento efectuado en la partida, las negras podían es­ perar alguna réplica como com­ pensación por el peón perdido.

No 14. . . ., T R l C ; 1 5 . D x PA,

TD I A ; 1 6 . D x P + .

15. D3C

La dama tenía que ser devuelta a lugar seguro.

1 5. P5C

Usando esta posibil idad para un intento de romper la colabora­ ción de las piezas blancas.

1 6. C4T

La única réplica acti\'a. Las ne­ gras tienen aún que probar si tie­ nen suficiente compensación por esta des\·entaj a material .

1 6. TRlC

1 7 . D2A

Tras 17. D3A, P4D; 18. PSR, CSR; 19. A x C , P x A, las negras gana­ rían un tiempo.

17. . . . C2D ' Fischer conoce muchas posicio­ nes, pero ésta la conoce especial­ mente bien. Las negras protegen los cuadros del lado de la dama y amenazan con 1 8 . ... , C4A. Las

negras tratan de utilizar la posi­ ción lateral del CD blanco, y ésta es su mejor posibi lidad.

18. RlC!

Enfrentándose con la amenaza de : 18 . . . . , D4T ; 19. P3CD, C4A.

1 8. . . • RlC !

Ambos jugadores son previsores. Si 18 . . . . , C4A; 19. C x C, P x C ( 19 . . . . , D x C es jugable, pero no ofrecería nada sustancial ); 20. C3A, D x P ( si 20 . . . . , PSA; 2 1 . A l A, D x P ; 22. A x P; o : 2 1 . . . . , P6A ; 22. D7T ! ); 2 1 . D2R ! , las ne­ gras recuperarán igualdad mate­ rial, pero con una mala posición a causa de sus debilidades en los cuadros blancos.

19. P3A!

Deseando abrir la fila AD y de­ j ando libre el cuadro 2AD para su alfil .

19. . • . C4A

19 . . . . , P x P ; 20. TlAD no sería atractivo para las negras.

20. A2A P X P

No 20 . . . . , C x C ; 2 1 . A x C, P x P; 22. T l AD, D4T ; 23. A6A ! , P x P; 24. D x P ! .

21. C x PA A3AR Se ha presentado una extraña posición . Las negras han coloca­ do sus piezas menores en las po­ siciones ideales para la variante Najdorf, pero al mismo tiempo tienen un peón menos. ¿ E stán perdidas, o tienen iguales posibi­ lidade s ? E s difícil de decir, has­ ta para un experto.

22. P3CR P4TR

Insistiendo en hacer de la TR negra una pieza activa. Ahora, las blancas deciden romper el contacto, no teniendo otra posi­ bilidad para desarrollar una acti­ vidad inmediata.

23. P5R!?

Parece atractiva, pero realmente tiene un doble filo. ¿ Qué otra cosa podían hacer las blancas para probar su superioridad ? Quizá 23. T lAD.

23. . . . P x P

24. P X P AlTR!

Una solución original, mantenien­ do la presión sobre el débil PR blanco, que no podía ser captu­ rado en seguida por 24 . . . . , A x P,

a causa de 25. C(4 )5C ! , P x C ; 26.

C x P, D3C ( no 26 . . . . , A x PCR; 27. P x A, D3C ; 28. D4A + , R l T ; 29. C7A + , R2T ; 3 0 . T3R ) ; 27. T x A, con una gran ventaj a.

25. C3A TlD

25 . . . . , A x C ; 26. D x A, A x P; 27. C4T, dejaría más abierto al rey negro. Las blancas estaban ame­ nazando con 26. C4R, y una par­ tida ganada posicionalmente, así que con su último movimiento las negras tenían que luchar por la fila central.

26. T x T + T X T 27. C5CR

Esto no ofrece mucho, pero ¿ hay otra cosa que hacer ? : 27. D2R,

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A x C; 28. D x A, A x P, sería lento ahora, pues las negras tienen la fila D.

27. • . . A x P

28. D x P

N o 28. C x PA, T lAR.

28. . . . T2D

Lo mejor que las blancas pue­ den hacer ahora es repetir movi­ mientos con : 29. D8R + , T l D ( o de otra manera : 30. C X P ) ; 30. D7A, pero no se sienten satisfe­ chas con tal resultado, y corren un terrible riesgo. 28. . . . , A x P ; 2 9 . P X A, D X P, también funcio­ naría, pues se produciría : 30. T l D , D x C, con una partida igua­ lada.

29. D x PT?! A x e Usando esta posibilidad para de­ bilitar la posición del rey blan­ co, mientras las otras piezas blancas están lej os.

30. P x A D3C + 31. RIA

3 1 . . . . , RlT sería más seguro si fuera posible, pero entonces : se­ guiría : 3 1 . . . . , T7D, con amena­ zas muy poco halagüeñas.

31. . . . D4T 32. D8T +

No 32. C x P ? ? , C6D + ( o C6C + ), ganando la dama.

32. • . . R2T

Las negras tienen un ataque muy fuerte, y los dos peones menos no cuentan.

33. P4TD

Ahora eran las blancas las que tenían apuros de tiempo. 33. R2C, T7D, sería muy poco agradable, y 33. D5R, T4D, tampoco servía. E l ataque negro es extremadamente peligroso.

33 • • • . C6D +

Buscando la solución más sim­ ple, limpiando una pieza que de­ fiende el rey blanco. Poco claro sería : 33. . . . , C X P ; 34. A x C, D x A ; 35. D5R, y no hay mate, pues las negras necesitan un mo­ vimiento o dos para prepararlo, y su propio rey estaría mientras tanto irremediablemente expues­ to a j aques.

34. A x e T X A Todo está colgando ahora en la posición de las blancas. Dos peo­ nes alrededor del rey y el caba-

llo en 5CR. Las blancas hacen el único movimiento que defien­ de parte de su posición :

35. R2A T4D

Después de 35 . . . . , T l D ; 36. D5R, D x P + ; 37. RIA, se llega a idén­ tica posición que la que se hu­ biera logrado si las negras hu­ bieran jugado : 33. . . . , C X P; 34. A X C, D x A; 35. D5R. Quizás ésta seguía siendo la mejor posibili­ dad de ganar después de : 37. . . . , D8T + ; 38. R2A, D7T + ( 38 . . . . , A5R + no daría un resultado de­

fini tivo ) ; 39. R I A, D7D + ; 40. R l C , T4D ; 4 1 . D3R + , D x D; 42. T x D, T x C ; 43. T x P, T4AR, y la presencia de las torres sobre el tablero podría, eventualmente, hacer que el resultado de la par­ tida fuera diferente del final con tendencias al empate ( alfil de color contrario para el peón de torre negro ).

36. T4R!

Como en varias situaciones difí­ ciles anteriores, Spassky halla un recurso maravilloso. Este movi­ miento es el único que le ofrece alguna posibilidad de salvar me­ dio punto.

36. . . . TID

Con 36. . . . , T x C, seguiría 37. D4D + , y, tras el intercambio de damas, las blancas tendrían tam­ bién un PTD y un rey más acti­ vo que en la posición que podría haber surgido de los movimien­ tos 33 y 35.

37. D7C

�sta es la mej or pos1c10n que las blancas podían alcanzar.

Esta clavada parece más peligro­ sa que la de las blancas. 37 . . .. ,

D4D no ganaría debido a 38. T4D. 38. R3C

Intentando otro recurso.

38. D4D +

Tratando de acercar más sus pie­ zas al rey de Spassky, pero no produce nada decisivo. Una po­ sibilidad poco clara era : 38. . . . ,

R l T ; 39. DSR, A x T ; 40. D x A + , D4D + ! ; 4 1 . D x D + , P x D, o 4 1 . P4A , D x D ; 42. C x D, P4R ! , pero la verdadera continuación debe­

ría haber sido : 38 . . . . , TBD ! ; 39.

P4TR, D7 A ! , llevando las piezas pesadas detrás del rey blanco.

39. R3T D7D

Con la idea de : 40. . . . , T2D, y

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4 1 . . . . , DBA + , pero también re­

sulta que no es efectiva.

40. T4CD D8A +

La partida fue aplazada aquí, y las blancas sellaron el movimien­ to obvio.

41. T2C D8T +

42. T2T D8A +

En el caso de 42 . . . . , DBD; 43. T2CD, T2D; 44. DSR ! , las negras no pueden hacer mucho, pues su alfil está retenido por la ame­ naza de mate de las blancas so­ bre BCD.

43. T2C ¡Tablas!

D8T +

La continuación de la partida no llevó más de dos minutos, pero los espectadores estuvieron agra­ decidos hasta por tan poco tiem­ po, y aplaudieron estruendosa­ mente. Naturalmente, los jugado­ res podían haber acordado unas tablas por teléfono, pero Fischer probablemente tenía sus razones propias para no hacerlo. La ventaj a seguía intacta : 9 a 6 a favor de Fischer. ¿ Cuán cerca del título estaba?

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Por fin los periodistas se pusieron con tentos: oyeron que