Part I: Multi-parametric/explicit moving horizon estimation
4.4 Calculating the estimation error sets
4.4.2 Constrained MHE
Las investigaciones arqueológicas caracterizaron el periodo de trabajo investigativo de Arcila Vélez entre 1960 y 1965, que además continúo con su labor pedagógica al frente del Instituto y el Museo de Antropología. Para el año de 1966, con la apertura de las nuevas instalaciones de la Ciudadela Universitaria en el barrio El Chagualo, y el posterior traslado de las dependencias, además de la llegada del programa de estudios generales a nivel universitario, el Instituto de Antropología se dividió en Departamento y Museo, que, según cuenta Arcila, “[…] por iniciativa del entonces director de estudios generales, Jorge Arias
Aguirre, me hice Cargo del Departamento y el doctor Luis Fernando Vélez del Museo, el cual tomó el nombre de Universitario” (Arcila Vélez, 1994: 22). De esta manera, aprobado el plan de estudios de la carrera de antropología, se pone en funcionamiento, ese mismo año, el Departamento de Antropología con un presupuesto y un programa distinto al del Museo Universitario (Bolívar Rojas, 2016: 110).
En el año de 1967, Arcila Vélez publicaría en el Boletín del Instituto de Antropología el que sería su último artículo de antropología física: “Estudio antropométrico de los indígenas Noanamá (Chocó) y Juan José (Alto Sinú), en la República de Colombia”. En él, su búsqueda sigue siendo la misma, la definición racial de los grupos indígenas del noroccidente colombiano y la influencia del mestizaje en su condición anatómica y adaptativa al medio. Sólo tres artículos más publicaría Arcila Vélez en el la publicación que ayudó fundar: dos de estos artículos consistieron en investigaciones arqueológicas, una de ellas en los municipios de Titiribí y Venecia, Antioquia. El segundo artículo versaba sobre evidencias arqueológicas encontradas en el municipio de Acandí, Chocó, que denunciaría la posible influencia de la cultura Maya en el Urabá Antioqueño. El primer artículo fue publicado en 196923 bajo el título Introducción al estudio arqueológico de los titiribíes y
sinifaná, Antioquia, Colombia. El segundo artículo fue publicado en 1974 bajo el título
posible influencia Maya en el Darién colombiano. El tercer artículo referido se denomina
Opera magistrorum publicata y consiste en una revisión de la bibliografía publicada porlos profesores y colegas de Arcila Vélez del Instituto de Antropología durante la década del sesenta.
El año de 1970 marca la fecha en que Graciliano Arcila Vélez, presionado por el medio académico y estudiantil que consideraba obsoleta y dañosa su propuesta para las nuevas aspiraciones políticas que se pretendían instalar en la antropología local, decide abandonar la docencia universitaria; se abre así la posibilidad para Arcila Vélez de producir intelectualmente en otros ámbitos como lo es el museográfico y el histórico. Después entonces de 27 años de carrera docente en la universidad, Graciliano Arcila se retira de las
aulas para volver a la investigación básica y para consolidar su próximo ideal: el Museo Histórico Universitario:
El año de 1970 me trajo el mensaje providente de que el ideal realizado ya en plenitud, era una obra superior a mis dimensiones intelectuales; rumores tendenciosos entre estudiantes y la opinión de algunos de mis compañeros, que me habían colaborado en la culminación de la obra, me hicieron comprender que algo faltaba. Viajé a Estados Unidos, al Smithsonian Institution, donde pude dialogar con Clifford Evans y Betty Meggers; allí expuse el plan de estudios de nuestro Departamento y lo hallaron adecuado a la formación de antropólogos generales. Durante diciembre visité la Escuela de Antropología de México, la cual ratificó la afirmación de la Smithsonian, por lo que comprendía que mi plan de estudios no era obsoleto (lo cual se afirmaba en mi entorno universitario). En enero regresé a Medellín y en febrero, al iniciarse el año académico en nuestra Alma Máter, surgió la llama de la revolución, cuya mecha se prendió en el Departamento de Antropología; la inconformidad se había convertido en rechazo, consideré entonces que mi actividad en la docencia formal había terminado ya por fuerza mayor. En menos de doce horas convine con el rector, Samuel Siro, mi retiro de la dirección, y mi paso a la vida de investigador silencioso en el Museo”.(Arcila Vélez, 1994: 22)
Sólo 6 años después de haber abierto el plan de estudios del Programa de Antropología propuesto en su mayor parte por Graciliano Arcila Vélez, fue reformado por una nueva propuesta curricular aprobada por la Resolución Rectoral 1698 del 23 de febrero de 1971 (Bolívar Rojas, 2016: 115) Y si bien la nueva propuesta se construyó as partir del plan de estudios de 1965, nuevos cursos como “introducción a la psicología”, Historia Económica y social (Colombia o América latina I, II, III, IV)”, “fotografía” y “laboratorio de fotografía”(Bolívar Rojas, 2016: 117), le daban un giro al plan de estudios propuesto por el etnólogo amagacita, quien para la época ya se había retirado de la labor docente y de la dirección del Departamento de Antropología. En este nuevo plan de estudios se destaca el énfasis puesto en el conocimiento de la historia económica y social del país y de América Latina, en el cual se lee un nuevo modelo de pensamiento volcado hacia las problemáticas sociales y políticas y por tanto hacia una vocación social de la ciencia del hombre.
Finalmente, las dos últimas publicaciones de Arcila Vélez son respuestas a homenajes ofrecidos por el departamento de Antropología en los años de 1987 y 1994, divulgados respectivamente en elBoletín de Antropología(Orrego Arismendi, 2013: 18) en los números 21 y 24. La labor del etnólogo amagacita luego de su salida del Departamento de Antropología en 1970 se centró en la investigación arqueológica en el contexto de Santamaría de la Antigua del Darién, en el municipio de Unguía, Chocó, y en la gestión museológica, en donde tenía la ambición de fundar un museo que recogiera la historia de la Universidad de Antioquia. De esta gestión nació en 1993 la colección de Historia de la Universidad adscrita el Museo Universitario de la Universidad de Antioquia, en el Edificio de San Ignacio de la misma universidad, donde se reúnen objetos patrimoniales de la universidad mencionada y de la historia de Antioquia en términos generales. Actualmente esta colección se encuentra en el Edificio de San Ignacio de la Universidad de Antioquia.
Quizás a manera de despedida de la actividad académica en el Museo Universitario, y con un tono verdaderamente sentido y nostálgico, Arcila Vélez escribía el 19 de octubre 1996, en su diario personal, unas cortas líneas proyectando sus últimos esfuerzos en favor del Museo con sede en la ciudadela universitaria, para pasar a trabajar ad honórem en la sede de San Ignacio, en la colección de Historia del mismo Museo:
Con esta página terminamos este libro después de 43 años de apuntes. Al comenzar este libro esperamos que el ideal del museo histórico en su montaje se convierta en realidad y que Dios me de unos añitos más de vida para ver realidad el ideal propuesto desde 1980, cuando el Rector Luis Carlos Muñoz y Luz Elena Zabala secretaria, me encomendaron la formación del Museo Histórico de la Universidad de Antioquia, para instalarlo en el mismo viejo e histórico edificio de la Plazuela de San Ignacio.24
Arcila Vélez desde que se instaló en 1993 en el Edificio San Ignacio, y a pesar de estar ya pensionado, nunca dejó su trabajo de oficina en la colección de Historia de la Universidad. Luego de haber salido unos días antes a vacaciones, el jueves 26 de diciembre de 2002, a los
90 90 años de edad, se apaga la vida de Graciliano Arcila Vélez producto de una complicación por una intervención quirúrgica. La prensa local registra el deceso del etnólogo amagacita a las 10:30 a.m. en una pequeña nota en la sección de arte y cultura (Fotografía 15).Cabe mencionar que unos meses luego de su muerte, ya en el 2003, el artista local Francisco Ramírez Claver realiza un retrato en honor al desaparecido antropólogo (fotografía 14) Finalmente, el 24 de septiembre del 2004, fallece Inés Solano de Arcila, su esposa.
A modo de cierre de este tránsito por la labor académica e investigativa de Graciliano Arcila Vélez, es bueno recordar que el itinerario temático y el proceder metodológico incorporado por este autor tienen una correspondencia con el modelo particularista histórico de la etnología francesa. Este se puede definir como el habitus disciplinar de Arcila Vélez. Bajo esta perspectiva se entendían las manifestaciones históricas particulares de cada cultura como parte de un proceso de difusión, desplazamiento y migración de patrones culturales en territorios más amplios. El paradigma evolucionista multilineal que subyace a este modelo
Fotografía 9.Antropólogo Graciliano Arcila Vélez. Óleo sobre
Tablex. Autor: Francisco Ramírez Claver. 2003. Medellín. Colección
Fotografía 85."Don Graciliano dejó su huella". Nota Editorial Sección 4D "Arte y Cultura"
Página 1A. PeriódicoEl Colombiano, viernes 27 de
daba a su vez gran importancia al entorno ambiental para la comprensión de las manifestaciones culturales específicas resultantes del proceso de difusión. De este modo la pregunta antropológica bajo esta perspectiva es básicamente ontogénica, cuyo propósito se centra en descubrir el origen de una manifestación cultural. Por esto es explicable la utilización por parte de Arcila Vélez de métodos y técnicas de investigación arqueológica, lingüística y antropofísica, para descifrar ante todo orígenes. Además de esto, en el entendido que las manifestaciones culturales particulares encuentran sus límites y posibilidades en la naturaleza del entorno, es comprensible que Arcila Vélez desarrolle un gran esfuerzo por entender científicamente la respuesta adaptativa que las comunidades indígenas daban a las presiones del medio ambiente. Así, las investigaciones de Arcila Vélez no sólo le apuntaban a clarificar los orígenes de las diversas manifestaciones culturales nativas antioqueñas, sino además a entender los procesos específicos de adaptación al medio ambiente. Con estas coordenadas el autor antioqueño construyó finalmente una cartografía de la diversidad cultural en el departamento de Antioquia tanto en el pasado como en el presente, en el cual se mapeaban a partir de variables geológicas y ambientales las particularidades culturales de cada pueblo.
Ahora bien, el presente cultural del departamento de Antioquia era para Arcila Vélez mucho más complejo de entender, pues además de migraciones y difusiones culturales se daban procesos de cruce y mestizaje racial y cultural. La evidencia palmaria de este proceso se daba para este antropólogo en la región de Urabá, entendida por él mismo como “crisol cultural” (Arcila Vélez, 1996: 45). Este decurso de la historia de Urabá, que es a su vez la historia antioqueña, implicaba para el etnólogo de Amagá un acelerado y previsible proceso de aculturación de las comunidades indígenas, que era entendible por el evidente avance de la evangelización (principalmente de la congregación de las “Lauritas” en Dabeiba, Chigorodó, Mutatá y Turbo) y el proceso colono para el aprovechamiento y uso del suelo con fines de explotación minera y agropecuaria en la región desde finales de la década del 40. Para Arcila Vélez tanto la labor del colono como la del evangelista son patrióticas, pues contribuyen, a su modo de ver, con el desarrollo material y espiritual del país (Arcila Vélez, 1996: 83), y por tanto el proceso de transformación cultural de las comunidades indígenas era previsible y justificable; su papel en este caso era rescatar del letargo cultural y espiritual
a estos “[…] contingentes humanos” (1996: 84) para unirlos a la marcha del progreso económico y moral del país (1996:84). Rescatar y mediar se podrían definir como los “[…] principios generadores y organizadores de prácticas y representaciones” (Bourdieu, 1991: 92) políticas de la labor científica de Graciliano Arcila Vélez: suhabituspolítico