3.1 Introduction
4.2.2 Contextual and non-contextual classifiers
Fueron pocos los integrantes de la Golden Dawn que dejaron alguna constancia pública de sus experiencias en la Orden. No es ésta una cuestión que asombre. Se habían comprometido a guardar secreto, y en años posteriores, cuando la Golden Dawn de la década del '90 era sólo un recuerdo, tal vez no les pareció tener muchísimo que decir. 1 Además, estas personas, en su mayoría, eran más bien desconocidas, y sus apellidos sólo se conocieron por la pervivencia fortuita de sus cartas y las referencias a ellas que aparecen en documentos de la Golden Dawn. Hubo excepciones, como W.B. Yeats y Annie Horniman, pero la fama subsiguiente de éstos los antecedía.
Presento ahora a unos pocos de los más importantes integrantes del elenco que apareció en el escenario del "teatro mágico" inventado para ellos por los Muy Honorables Fraters Non Omnis Moriar y Deo Duce Comite Ferro.
Ya mencioné al Reverendo W.A. Ay ton, a quien Kenneth Mackenzie admiraba como un "profundo ocultista". W.B. Yeats lo describió como "un clérigo anciano, de blancos cabellos: la persona más presa del pánico que conocí jamás". Mathers lo presentó a Yeats con estas palabras: "El nos une con los grandes adeptos del pasado".
Adepto o no, era amable y crédulo a un mismo tiempo, lo cual queda atestiguado con su participación en la Hermandad Hermética de Luxor y otras excentricidades de origen "masónico".
William Alexander Ay ton nació en Londres el 28 de abril de 1816, y se educó en la Escuela Charterhouse y en Trinity Hall, Cambridge.
Luego de ejercer una cantidad de cargos eclesiásticos rurales, fue Vicario de Chacombe, un villorrio cercano a Banbury, en 1873.
Con su esposa se incorporó a la Golden Dawn en julio de 1888. El 3 de noviembre de 1888 le escribió a Westcott:
Muchísimo nos agradaría visitarle y ver el manuscrito [¿cifrado?] original, la próxima vez que estemos en Londres y tener una conversación en general... También nos agradará saber, tan pronto como usted pueda, el día y la hora de las reuniones de la Golden Dawn. No queremos estar fuera de casa más tiempo que el necesario. Soror Q.P.A. se une a mí en sus sentimientos de consideración
El lema de Ay ton era "Virtute Orta Occidunt Rarius"; el de su esposa: "Quam Potero Adjutabo". Su edad avanzada -tenía 72 cuando ingresó en la Orden- y sus obligaciones clericales no le permitían visitas frecuentes a Londres para asistir a las reuniones de la Golden Dawn, pero durante un tiempo, él y su señora estuvieron presentes en las ceremonias del equinoccio.
Las muchas cartas que escribió a F.L. Gardner entre marzo de 1889 y noviembre de 1905 -se acercaba a los 93 años cuando falleció en
1909- nos dicen muchísimo sobre su interés por la alquimia, pero relativamente poco sobre la Golden Dawn. He aquí unos pocos extractos de cartas en las que no menciona a la Orden:
12 de abril de 1889. Acabo hoy de enterarme que un químico, y teósofo, afecto al ocultismo, logró fabricar un incienso, cuya fórmula se la dio H.P. B[lavatsky]. No había podido conseguir antes los componentes, uno de los cuales era verbena, que tuvo que traerlo de España. Yo había desistido de eso, puesto que no había él obtenido resultados... Me envió un poco, y está en polvo. Se extingue directamente, y me atrevo a decir que él podrá decirme cómo fabricarlo.
16 de abril de 1889. Wilson [el químico] me va a conseguir una copa de platino para quemarlo, parecida a la que él tiene H.P.B. le dijo que cualquier otro metal dejaría en libertad a los elementales. Debajo de la copa se hace arder una lámpara de alcohol.
29 de mayo de 1889 Gardner y su esposa acababan de regresar de una visita a París. Me agrada que hayan escapado de las ponzoñosas aguas del Sena, y de los terribles peligros de las calles de París... Por nada del mundo iríamos nosotros allí.
29 de junio de 1889. La cantidad es algo imprescindible para fabricar la quintaesencia del bálsamo, y me temo que deberá usted diferir eso para otro año... Puede conseguir bálsamo en el mercado de Covent Garden, supongo, pero no lo habrían recogido en la hora planetaria.
28 de enero de 1890. Me gustaría ver su nuevo Tarot...
10 de abril de 1890. Me pregunta usted sobre un procedimiento que leyó últimamente. No es habitual dejar constancias escritas, y me siento obligado a observar la vieja norma últimamente, tuve un extraño recordatorio de modo misterioso, en el sentido de que camino muy cerca de las regiones de los gnomos, y si revelo demasiado, existe una fuerza capaz de infligirme una muerte repentina. Como lo único que yo busqué fue el Elixir de la Vida, esto es lo más extraño, y me incumbe tener cuidado. Lo único que puedo decirle es esto: usted está ciertamente en el camino correcto, pero yo también lo estuve durante 50 años y no llegué más allá porque no estuve físicamente preparado para ello...
Todos estos autores [sobre alquimia], anteriores a la Reforma, eran monjes. Los monasterios, bajo la apariencia de sociedades cristianas, eran en realidad escuelas de magia, y posteriormente, casi por entero, de alquimia, al menos la mayoría de ellas. Los autores posteriores a la Reforma los copiaron a menudo sin comprenderlos, con variaciones, para hacerles creer, a los ignorantes, que eso era de ellos. No nos esclarecieron mucho más, si es que lo hicieron. Uno o dos revelaron bastante, pero sus escritos pronto fueron suprimidos o acaparados, sin que se los pudiera conseguir.
Si usted intentara poner en práctica lo que conoce, se encontraría con un fracaso tras otro en los pormenores. Existen las dificultades iniciales concernientes a los hornos. Si observa esta parte del tema, verá cuán difícil es. Todos los viejos autores le dicen: "El régimen del fuego es la parte más importante". Por mi experiencia, creo que, sin una preparación personal, es vano intentarlo.
Un amigo mío orientado en esto, estuvo efectuando experimentos en una habitación contigua a la de su esposa e hijos, y nada logró. También está en comunicación con inteligencias corpóreas o extracorpóreas, .que le brindaron un conocimiento muy extraordinario. Una de esas inteligencias le dijo que la razón de sus fracasos era la demasiada contigüidad de su familia. Hay
condiciones necesarias, de las que la generalidad de los investigadores no tiene idea.
Si yo me convenciera de que usted procura con real fervor las condiciones personales necesarias, me complacería muchísimo beneficiario con mi experiencia y mi práctica, pero no me atrevo a hacerlo por escrito, y ello con una excepción: bajo el secreto más inviolable.
Las dificultades existentes en la práctica son inmensas e inconcebibles, salvo para quienes lo intentaron.
7 de febrero de 1891. El horno [de alquimista] que usted vio aquí es sólo de utilidad para una cosa. Nada me causó más molestia y fastidio que ese horno. No pude descubrir qué fue lo que trajo a Londres a Mina (que luego se llamaría Moina) Bergson, hermana de Henri Bergson, el filósofo francés, ni cuándo ella fue alumna de la Escuela Slade de Bellas Artes. La número 5 de la nómina de miembros, la soror Vestigia Nulla Retrorsum era la iniciada superior, después de los tres Jefes y la "señorita Sprengel". Al comienzo de un memorando escrito el 14 de julio de 1888, que describía su anterior relación con Mathers y Vestigia, Annie Horniman recordaba:
A comienzos de octubre de 1882, en la Escuela Slade, Colegio de la Universidad, calle Gower, trabé relación con Mina Bergson. A principios de 1888, ella me presentó al señor Mathers, como un hombre interesante con el que ella no quería casarse. Se comprometieron... Hacia junio de 1890, estaban casados y vivían en Stent Lodge, Forest Hill.
Ayton mencionó el casamiento en una carta dirigida a F.L. Gardner (21 de junio de 1890): "Estuvimos aquí ocupados con la señorita Bergson durante el tiempo que la ley de publicación de amonestaciones de casamiento exige, que concluyó con el arribo del señor MacGregor Mathers el lunes último, quien se fue con ella".
No puede haber duda sobre la devoción de Vestigia hacia su excéntrico marido. Años después, Westcott observaba en una carta dirigida a F.L. Gardner (25 de octubre de 1924): "La señora Mathers estaba obsesionada por Samuel Liddell M...". Tal vez haya alguna verdad en estas palabras.
Hacia 1892, aparte de los Jefes, eran particularmente destacados y activos, en la Orden, dos hombres y dos mujeres. En orden de primacía, estaban el doctor Edward Berridge, la señorita Annie Horniman, la señora Floreilce Emery, que el público en general conocía como la actriz Florence Farr, y Percy Bullock. En junio de 1894, ocupaban importantes puestos en el Templo Isis-Urania. Puesto que Mathers estaba permanentemente ausente en París, y Westcott estaba ocupado dirigiendo la Segunda Orden, el Templo era a la sazón gobernado por miembros que no eran sus fundadores.
Aleister Crowley, quien raras veces era un testigo carente de prejuicios, describió al doctor Berridge como "un médico de mala fama, que lindaba en el charlatanismo".4 Estudió medicina en el Hospital de San Bartolomé, y se recibió en 1867. En 1869, fue publicada la primera edición de su Repertorio Completo de Medicina Homeopática. La segunda edición (1873) contiene una afectuosa nota del doctor R.M. Theobald, quien ingresó en la Golden Dawn veinte años después. Durante la segunda mitad del siglo XIX, la medicina homeopática atrajo por igual a profesionales competentes e incompetentes, identificados con el ocultismo.
La portada de la segunda edición contiene la información de que Berridge era "Doctor en Medicina (por examen) del Colegio Homeopático de Pensilvania".
Es incierta la legalidad de este título. Sin embargo, es posible que Berridge hubiera estado en los Estados Unidos durante los primeros años de la década del 70, y bien puede haberse encontrado con Thomas Lake Harris, que ocupó un papel protagónico en una filosofía sexo-neumática, aparentemente tan oscura que los autores de la biografía corriente jamás procuraron explicar su naturaleza exacta. La evidente simpatía que Berridge sentía hacia Harris y sus enseñanzas despertaba el recelo de Annie Horniman. En realidad, su larga enemistad con Berridge fue la que, a su tiempo, la indujo, en parte, a interrumpir su espacialísima relación con Mathers.
Entre 1882 y 1920, Berridge ejerció en el distrito de Bayswater: hasta 1903, en el Nº 48 de Sussex Gardens, y después, en el Nº 193 de Gloucester Terrace. Se incorporó a la Golden Dawn en mayo de 1889.
En su memorando del 14 de julio de 1898, Annie Horniman mencionaba que Mina Bergson la había presentado a Mathers en el Museo Británico, a comienzos de 1888. Fue para esa época que Westcott y Mathers comenzaron su campaña de reclutamiento de la Golden Dawn.
Pocos días después, un amigo (que no era ocultista) acudió conmigo al departamento que ella compartía con la señorita Offor. Allí me pidió que ingresara en la Golden Dawn, pero me rehusé por el momento. Ellos se comprometieron. Un día vino con ella a nuestra casa y se interesó por las colecciones de mi padre.6 En diciembre de 1889, decidí ingresar en la Orden, habiendo yo recibido muchas atenciones de ambos. En una parte muy dolorosa de mi vida, ellos demostraron ser amigos muy solícitos. Fui iniciada durante el mes de enero de 1890, en el departamento de Vestigia, en la calle Fitzroy. En el cuarto alquilado de abajo, recibí mis grados 1 = 10 Y 2 = 9. Hacia junio de 1890, se casaron y vivieron en Stent Lodge, Forest Hill; allí recibí mis grados 3 = 8 Y 4 = 7 [este último en julio de 1890}.
Puede apuntarse que las decisiones de ingresar en Órdenes ocultistas o esotéricas no son raras en el caso de mujeres que experimentan dificultades de índole emotiva. La relación de ella con su padre era insatisfactoria, y tengo nada más que la impresión de que ella se vio envuelta en una desdichada relación amorosa. En todo caso, nunca se casó.
Annie Elizabeth Frederika Horniman nació el 3 de octubre de 1860. Fue alumna de la Escuela Slade y estuvo en ella hasta 188'6. Era hija de Frederick Horniman (1835-1906), directivo de una famosa empresa importadora y empaquetadora de té. Ella fue la que persuadió a su padre a que empleara al indigente Mathers en su museo particular, lo que le hizo posible casarse con Mina Bergson.
Saint John Ervíne, el crítico teatral que conoció bien a Annie Horniman años después, describió el carácter de ésta en su Introducción a La señorita Horniman y el Caiety Theatre, de Manchester (Miss Horniman and the Caiety Theatre, Manchester, 1952), de Rex Pogson. Ni Ervine, ni el señor Pogson, ni el autor de artículo que se refiere a ella en el Diccionario Biográfico Nacional (Dictionary of National Biography) estaban al tanto de que ella hubiera estado conectada con la Golden Dawn, aunque los dos últimos conocían la continua preocupación de ella por la astrología. Saint John Ervine escribió:
Esencialmente, ella era una rebelde... Se rebelaba siempre contra la autoridad irrazonable, pero, adviértase particularmente que nunca lo hacía contra la autoridad que tuviera razón. Se rebelaba contra las "restricciones que sus
padres trataron de imponerle, y, con más vigor aún, se rebelaba contra las restricciones que la sociedad imponía a su sexo.
Independientemente de sus problemas emotivos, era coherente con su temperamento rebelde que este miembro de una rica familia cuáquera (pero luego de la Iglesia de Inglaterra) se hubiera incorporado a una sociedad como la Golden Dawn. Ella también se rebeló contra el gobierno dictatorial de Mathers, mucho antes que cualquier otro tuviese en la Orden la valentía para hacerlo.
Su amor por el teatro era significativo en lo que concierne al Templo Isis- Urania, durante el lapso en el que Florence Farr y ella, fueron, respectivamente, Praemonstratrix y Sub-Praemonstratrix, y, en consecuencia, sus principales instructoras respecto del ritual. En algunos aspectos; las ceremonias rituales parecían complicadas representaciones teatrales. Como a su debido tiempo F.L. Gardner lo descubrió dolorosamente, para lograr, pues, el efecto adecuado eran de gran importancia la dicción correcta y el movimiento y que tuvieran dignidad.
Sus visitas anuales al Festival Wagneriano de Beyruth empezaron cuando ella estaba todavía en la Escuela Slade, y continuó, con una sola interrupción, hasta 1914. Las representaciones de Parsifal y del ciclo del "Anillo de los Nibelungos", en Beyruth, eran acontecimientos casi "rituales", y en una parte de su labor en la Golden Dawn debió haber ecos de estas experiencias.
Florence Farr (nacida el 7 de julio de 1860), que en 1894 acompañó a Annie Horniman en su primera aventura teatral de carácter profesional, ingresó en la Orden en julio de 1890. Es probable que W.B. Yeats la presentara en la Golden Dawn; aquél era un miembro muy reciente. En Bedford Park, en el tranquilo suburbio del oeste de Londres llamado Chiswick, había un club de paredes de rojos ladrillos, con un pequeño teatro, y Yeats persuadió a su amigo el doctor John Todhunter, quien ingresaría en la Orden en 1892, a que escribiera un drama bucólico para presentado allí. Su obra Un idilio siciliano fue representada en este teatro con Florence Farr, en el papel protagónico femenino, el 5 de mayo de 1890, casi exactamente dos meses después que Yeats fuera miembro de la Golden Dawn.
Según Joseph Hone, biógrafo de Yeats:
Yeats ya la conocía, y, hasta que se encontró con Maud Gonne, las hermanas de él contaban que estaba enamorado de Florence. Luego de la representación de Un idilio siciliano, él pensó en ella como su colaboradora en el teatro, en virtud del arte no convencional de ella, para las obras que él un día escribiría. Formaron una amistad duradera en la que a veces hubo tiernos pasajes, y, de parte de él, siempre, alguna exasperación debido a que ella parecía asignar mayor valor a su agudeza intelectual que a su incomparable sentido del ritmo y a su voz musical.
A George Bemard Shaw le causó menos impresión:
Realicé esfuerzos desesperados para que la técnica y la capacidad de Florence se plasmasen en un firme trabajo profesional en la proporción necesaria para una labor teatral seria; pero sus comienzos habían sido demasiado fáciles. Fracasé y tuve que renunciar a ello, causándole preocupación y desaliento. En Yeats ella encontró al amigo que realmente necesitaba.
En Autobiografías, Yeats publicó algunos breves recuerdos acerca de ella, correspondientes a la década del '90: Florence Farr se alojaba a unos veinte minutos de caminata, en Brook Green, y pronto me convertí en una visita constante, conversando sobre piezas que algún día le escribiría. Ella tenía tres grandes dones: una belleza tranquila, como la de la imagen de Demetrio, cerca de la puerta de la sala de lectura del Museo Británico, un sentido incomparable del ritmo, y una bella voz... solía venir sin esmero ni cálculo, como si ocultase su belleza y pareciese desdeñar el poder de ésta. Si un hombre se enamoraba de ella, Florence solía señalar que ya había visto ese movimiento en el escenario o había oído esa entonación, y todo parecía irreal. Si leía un poema en inglés o francés, ella era toda pasión, todo un esplendor tradicional, pero hablaba de cosas concretas con frío ingenio o con acentuada paradoja. La agudeza y la paradoja por igual procuraban derribar cuanto tuviera tradición o pasión, y pronto se pasaría los días en la sala de lectura del Museo Británico y sería erudita en muchos estudios heterogéneos, impulsada por una curiosidad insaciable y destructora... La sala de la casa en que se alojaba, en Brook Green [nO 123 de Dalling Road] fue pronto un reflejo de su mente, con las paredes cubiertas con instrumentos musicales, tapices orientales, y dioses y diosas de Egipto, pintados por ella misma en el Museo Británico.
Si Annie Horniman tenía un temperamento rebelde, también lo tenía Florence Farr. Shaw recordaba que "ella reaccionaba violentamente contra la moral victoriana, especialmente la moral sexual y doméstica".
Fue tanto lo que se escribió sobre W.B. Yeats y su preocupación por el ocultismo que no necesito ocuparme del tópico que otros ya comentaron, ni siquiera describir el sendero que lo condujo hacia la Golden Dawn a través de la señora Blavatsky y la Sección Esotérica de la sociedad Teosófica.
En Autobiografías, Yeats expresó que su iniciación en la Golden Dawn tuvo lugar en mayo o junio de 1887, "en un departamento de la calle Charlotte". Según la señorita Virginia Moore, que tuvo acceso a los escritos de Yeats para su libro El Unicornio, encontró una nota manuscrita por él en la que constaba que aquello tuvo lugar el viernes 7 de mano de 1890, a las 18.30 horas, en la calle Fitzroy. Annie Horniman identificó la calle Fitzroy como la ubicación del departamento de Mina Mathers.
La conexión de Yeats con la Golden Dawn y la Stella Matutina, una de las órdenes que la sucedieron, continuó hasta principios de la década del 20. Nunca se destacó mucho en la Golden Dawn durante la primera década en que fue miembro, aunque asumió brevemente la conducción en 1900-1901 cuando se suscitó una importante crisis de confianza sobre Mathers y la Orden estaba en peligro de irse a pique.
Quienes se interesaron en todos los aspectos de la vida y del trabajo de Yeats son unánimes en su opinión de que la "experiencia" de él con la Golden Dawn fue de importancia fundamental para su evolución creadora. Yeats expresó cuán esencialmente estaba en deuda con Mathers cuando escribió en Autobiografías:
"... fue principalmente a través de él que empecé estudios y experiencias que me convencerían de que las imágenes brotan, ante la visión de la mente,