3.1 Introduction
3.3.1 Data sets and experimental setup
Los tres primeros Jefes de la Golden Dawn fueron un médico que llegó a ser magistrado judicial (Coroner) -Westcott-, un excéntrico de escasos recursos -Mathers-, y un médico jubilado que podía leer el hebreo y estudiaba los textos de la Cábala -Woodman-.
Aunque Westcott se propusiera que debían hallarse "en un pie de igualdad", según lo expresara, fue él quien gobernó a la Golden Dawn durante los primeros años de ésta. Era su afición, su hija, y, en gran medida, su creación. "Reclamo mi derecho y mi precedencia en cuanto al origen de la Golden Dawn", le escribió a F.L. Gardner el 5 de abril de 1912, quince años después que se le deslizara de las manos y un cuarto de siglo después de descubrir las palabras "Aurora Dorada" en el manuscrito cifrado. Westcott era el genio organizador de la Orden, su Puh-Bah taumatúrgico, su "Juez de Minutas, Superintendente de las Admisiones de 5° = 6°, Secretario Correspondiente y Tesorero", para no mencionar su cargo de Adepto Jefe de la Societas Rosicruciana in Anglia, en 1896. Esta multiplicidad de oficios y funciones, que debió haber llenado todas sus horas libres, le daba claramente un placer enorme.
Mathers, a quien Yeats describió -en su obra Autobiografías, como un hombre "que había aprendido mucho, pero era de escasa erudición" estaba demasiado enfrascado en sus oscuros estudios en el Museo Británico, en el que leía todos los libros a mano sobre magia, alquimia, simbolismo, costumbres religiosas del Antiguo Egipto y sólo Dios sabe qué más, como para interferir demasiado cuando la Golden Dawn se organizaba como escuela dedicada al estudio de lo que Westcott llamaba "ciencia oculta clásica del Medioevo". Más tarde asumiría el control de la Orden, le ofrecería "un plan de Magia y Práctica" -la descripción era de Westcott- y la usaría para expresar su propio temperamento autoritario. En comparación con Mathers, que era el Mago personificado, el pobre. doctor Westcott era meramente un aprendiz de brujo, que con el tiempo fue incapaz de controlar el mágico torrente que él había soltado sin saberlo.
En todo esto, el doctor Woodman nada tenía que ver. En Sombras de Vida y Pensamiento (Shadows of Life and Thought), A.E. Waite lo describió, de modo breve y algo desdeñosamente, como "un ocultista oscuro", y esta tal vez sea una evaluación suficiente. Veinte años mayor que Westcott y bastante viejo como para ser el padre de Mathers, el Magus Supremo de la Sociedad Rosacruz permaneció en segundo plano y murió poco antes de que Mathers transformara a la inocente y pequeña sociedad ocultista de Westcott en una real cofradía-mágica.
La personalidad de Westcott presenta muchas contradicciones. Como magistrado judicial (Coroner) estaba acostumbrado a pasar las pruebas por el cedazo con el máximo esmero posible: se dice que dirigió más de diez mil investigaciones durante un lapso de unos treinta años hasta 1910; sin embargo, a semejanza del Muy Honorable Frater Sapere Aude, de la Golden Dawn en el Exterior, y del Honorabilísimo Frater Non Omnis Moriar de la
Segunda Orden, él vivía en un mundo de fantasía. Es posible que tuviera anhelos inconscientes de ser actor o sacerdote, pues nada más explicará satisfactoriamente su amor por "revestirse.", por ejemplo, con los hábitos del Mago Supremo de la Societas Rosicruciana in Anglia, o con el atuendo, más elaborado aún, de un Adepto Jefe de la Segunda Orden de la Golden Dawn. Además, existía el deleite que él evidentemente extraía de participar de modo activo en las ceremonias rituales.
Lo que me dejó perplejo fue el rasgo tortuoso del carácter de Westcott, particularmente el papel que representó en el asunto de la Soror S.D.A. Eso pudo haberse iniciado prácticamente como una broma de ocultista, pero quizá hubiera momentos en los que él creyera en aquella Soror.
Un día le mostré al señor Francis Hilliger, grafólogo británico de gran experiencia, el Testimonio que Westcott escribió el 3 de enero de 1894 para el nuevo Templo Ahathoor, de Mathers, en París. El señor Hilliger examinó el documento y, a la sazón intrigado, observó que era extraño que aparentemente lo hubieran escrito dos personas diferentes; además, que una de ellas retomó el escrito de la otra incluso a mitad de un renglón. Como yo ya estaba muy familiarizado con los manuscritos de- Westcott, luego de pasar incontables horas leyendo cartas y otros documentos escritos por él, argüí que Westcott .había sido responsable de cada palabra que aparecía en ese Testimonio. El señor Hilliger aceptó esto, aunque aún estaba desconcertado.
Le exhibí otro documento que, en lo que a mí concernía, sólo podía haber sido escrito por Westcott. Se trata de una declaración que él había preparado en 1898 para que su amigo T.H. Pattinson la firmara en presencia de un testigo. Correspondía a su pasada relación con Mathers, la cual le estaba causando alguna ansiedad. Sospecho que, para entonces, él temía que Mathers pronto hablara de la naturaleza fraudulenta de las cartas de la Soror S.D.A., aunque esta bomba no estallaría hasta comienzos de 1900.
El señor Hilliger juzgó difícil, si no imposible, aceptar que quien quiera que fuera el que escribió el Testimonio de Ahathoor hubiera escrito también la Declaración de 1898. Esta última indicaba un grado de control y estabilidad caligráficos que estaba completamente ausente en el Testimonio. Si, como yo sostenía, Westcott había escrito el Testimonio, el señor Hilliger no creía que él fuera capaz del sostenido esfuerzo necesario para manejar formalmente la pluma como lo evidenciaba en el Testimonio. En todo caso, los dos documentos parecían exhibir grafías completamente distintas, y, en su opinión, no podían haber sido escritos por la misma persona.
Tal vez temerariamente, en vista del hecho de que el señor Hilliger había sido grafólogo profesional durante muchos años, y es también especialista en documentos sospechosos, yo aún me sentía inclinado a suponer que era Westcott quien había escrito el Testimonio. Con justicia para el señor Hilliger, debo mencionar que las suyas eran impresiones "a primera vista". En lo atinente al Testimonio, mi hipótesis se confirmó unas semanas después cuando pasé un fin de semana en casa del señor Gerald Yorke y descubrí un largo manuscrito de la Segunda Orden ("El Verdadero Sistema de Adivinación Astrológica"), escrito con los mismos grafismos formales que el Testimonio. Había pruebas suficientes, de índole interna, como para demostrar que Westcott, y nadie más, había escrito este documento. Pocos días después, le remití al señor Hilliger fotocopias de ciertas páginas del manuscrito y otras muestras de manuscritos informales de Westcott. La conclusión final del señor
Hilliger, sobre la base de todo el material grafológico disponible, fue que Westcott representa un caso insólitamente fascinante de personalidad múltiple. William Wynn Westcott, cuyo padre era cirujano, nació en Leamington, Warwickshire, el 17 de diciembre de 1848. Sus padres murieron antes de que él cumpliera los diez años de edad, y lo adoptó Richard Westcott Martyn, tío soltero que también era cirujano. El niño fue educado en la Escuela de Gramática "Reina Isabel", en Kingston-uponThames, y luego estudió medicina en la Universidad de Londres. Poco después de recibirse, en 1871, se asoció profesionalmente con su tío en Martock, Somerset, y se incorporó a la Logia masónica próxima a Crewkeme. Permaneció en el sector occidental del país hasta alrededor de 1879 y luego "se recogió durante dos años en Hendon, consagrándolos enteramente a la filosofía cabalística, las obras de autores herméticos, y los restos de los alquimistas y rosacruces". Es probable que se incorporara a la Sociedad Rosacruz en 1880. El 7 de enero de 1880, le escribió a F.G. Irwin, con quien se había tratado desde 1875, y le pidió una presentación para el doctor Woodman, que a la sazón era el Mago Supremo de la Sociedad, sucesor de R.W. Little.
En 1881, inmediatamente después de su "oculto retiro", Westcott fue Sub- Coroner. A principios de la década de 1890, se le designó Coroner del sector noreste de Londres. Las listas de sus publicaciones, por ejemplo, sobre temas como el alcoholismo y el suicidio, en sucesivas ediciones de la Guía Médica, no sugieren aquello por lo que privadamente se interesaba. Todo lo contrario: pocos colegas suyos habrían conocido sus contribuciones a la literatura ocultista. En su campo particular no carecía de erudición.
A juzgar por sus cartas, Westcott era un hombre amable y amistoso. Las damas de la Golden Dawn eran más bien afectas a su "Sapere
Aude", mientras que los caballeros de la Orden, algunos de los cuales lo conocían como el Mago Supremo de la Societas Rosicruciana luego de morir el Doctor Woodman en 1891, lo respetaban. La actitud de los miembros de ambos sexos respecto de Mathers tenía un dejo de incertidumbre; nunca sabían dónde estaban parados respecto a él; y, al revés, ellos sabían dónde estaban parados respecto a Westcott... hasta que Mathers se encargó de quitarles la alfombra mágica de debajo de los pies, en febrero de 1900. Como escribiera Aleister Crowley en su diario mágico en aquella época: "Si S.R. (Mathers] no es 7° == 4° [porque la "autoridad" de la Soror S.D.A. era una ficción] no hay Segunda Orden, ni Golden Dawn ni nada".
Si hubiera material suficiente, Mathers sería un enviado celeste para. una biografía de gran envergadura. Estaba fraguado en el mismo molde que su contemporáneo Frederick Rolfe, Barón Corvo. Westcott dejó constancia de lo poco que sabía de los primeros años de la vida de Mathers en un me morando sin fecha, que tal vez fue escrito en 1900.
Samuel Liddell Mathers, hijo de William M. Mathers, empleado de comercio; su madre se llamaba Collins. Nació en el No. 11 de De Beauvoir Place, Hackney, el 8 de enero de 1854. Su padre murió tempranamente, y él vivió unos años con su madre viuda en Bournemouth, hasta que ésta falleció en 1885. Fue iniciado en la Logia Hengist [en Bournemouth) en 1877, pero nunca fue Maestro de Logia.5 Mientras estuvo en Bournemouth, encauzó sus estudios hacia las ideas místicas, por su trato' con Frederick Holland, profundo
estudioso de la filosofía mística. Fue admitido en la Sociedad Rosacruz, y se asoció con el doctor Woodman y el doctor Westcott, y, prosiguiendo sus estudios bajo la instrucción de aquéllos, avanzó considerablemente y demostró ser un discípulo idóneo al publicar una traducción de la obra "Kabalah Denudata", [1677], de [Knorr] van Rosenroth, que tuvo varias ediciones y le brindó reconocido prestigio en ocultismo.
Cuando murió su madre, quedó en muy pobres circunstancias, y debió mudarse a Londres, donde vivió en alojamientos muy modestos en la calle Great Percy, en King's Cross, gozando de la hospitalidad del doctor Westcott durante muchos años.
Si en 1912, Westcott reclamó para sí "derecho y precedencia en cuanto al origen de la Golden Dawn", la señora Mathers efectuó un reclamo igualmente enfático en representación de su difunto marido en la cuarta edición (1926) de La Cábala Develada (The Kabbalah Unveiled), de Mathers. Ella escribió: "Simultáneamente con la publicación de la Qabalah, en 1887, él recibió instrucciones de sus maestros ocultos de preparar lo que llegaría a ser su escuela esotérica. A este respecto, se asociaron con él el extinto doctor Woodman y el extinto doctor Westcott, ambos eminentes masones y cabalistas". De esta manera, en la versión de la señora Mathers, al papel de Westcott se lo hizo aparecer completamente insignificante.
El prefacio de ella es la única fuente de información sobre la época escolar de Mathers:
Siendo muy niño, se interesaba intensamente por la mística y los símbolos en general se educó en la Escuela de Gramática de Bedford, especializándose en los clásicos. En sus momentos libres, reunía y estudiaba, en especial, la tradición y los símbolos celtas. Este amor por la simbología celta lo heredó de sus antepasados escoceses. Su antepasado, Jan MacGregor, de Glenstrae, ardiente jacobita, después de la Rebelión del 45 marchó sobre Francia y bajo Lally Tolendal peleó en Pondicherry. A este antepasado, Luis XV lo hizo Conde de Glenstrae. Este título francés lo heredó mi esposo y lo usó siempre cuando vivió en Francia. De joven, entró en contacto con Kennet Mackenzie, con quien tenía un fuerte vínculo ocultista.6 Kenneth Mackenzie, autor de la Enciclopedia de la Masoneria, había sido gran amigo de Bulwer. Lytton. Luego de algunos años de aislamiento en el campo, donde mi esposo llevó una vida de estudioso, preparándose para su futuro trabajo, se encontró con Ana Kingsford, quien lo presentó a la señora Blavatsky. Esta lo invitó a colaborar con ella en la formación de su Sociedad. Luego de reflexionar, y no obstante su profunda admiración por aquella mujer notable, se sintió impulsado a rehusar esta invitación. Los ideales de ambos no eran los mismos. En aquella época, él simpatizaba más con los ideales de Anna Kingsford sobre el cristianismo esotérico y el avance de la mujer. Además, él se interesaba profundamente por la campaña de ella contra la vivisección, en la que la ayudó vigorosamente. Tres o cuatro años después, sus maestros ocultos le dijeron que trasladara su centro a París, donde mi esposo y yo vivimos durante el resto de su vida.
El director de la Escuela Bedford confirmó que "un niño llamado Mathers estuvo en la Escuela desde el período de Navidad de 1866 hasta el final del período del verano de 1870". No pudo obtenerse otra información en las constancias de la escuela. Puesto que Mathers nació el mes de enero de 1854, dejó la escuela antes de los 17 años, en enero de 187l.
Es improbable que el antepasado jacobita de Mathers y el hecho de que descendiera de los MacGregors de Glenstrae pudieran ser establecidos siquiera por el más decidido genealogista. De manera que Frederick Roue, que se llamó Barón Corvo, y Samuel Liddell Mathers, que pasó a ser Conde de Glenstrae y a veces Conde MacGregor, fueron aves de plumaje seudo- aristocrático. Aleister Crowley fue otro de la fraternidad mágica que usó títulos falsos. En todo caso, Mathers se hacía llamar Conde de Glenstrae mucho antes de emigrar a París, en 1892. Por ejemplo, aparece en el certificado de Maestro Masón, que le fuera expedido en 1878.
Frederick Holland, cuyo nombre ya apareció en el memorando citado, de Westcott, se mofaba de las pretensiones escocesas de Mathers en una carta dirigida a Westcott desde Moseley, suburbio de Birmingham, el 19 de abril de 1910. La denominación de su casa era "El Atanor", por lo que tal vez haya habido un laboratorio alquímico en el sótano.
No me sorprendería que él hubiera invocado (o tal vez hubiera pensado en) Glenstrae en particular, y que esta información... le hubiera sido concedida a través de este, canal. 'Jamás me mencionó tales tonterías y mejor que no lo hizo, pues me hubiera reído de él invalidándolo... Algo me acuerdo de que era de una familia de Warwickshire, no lejos de aquí, aunque nunca me lo dijo, pero su primo lo sugirió.
El primo de Mathers era Walter MacGregor Stoddart, maestro de escuela. Estuvo en París entre 1895 y 1897, Y tal vez estuvo allí enseñando cartas. En cartas dirigidas a F .L. Gardner, Mathers se refería a él como Walter MacGregor, quizá para recalcar lo de sus antepasados escoceses.
Anna Bonus Kingsford (1846-1888), doctora en medicina, mística y vidente, fue una de las mujeres más notables de su generación.
Mathers debió haberse encontrado con ella poco después que él llegó a Londres, en 1885. Ella había sido elegida presidente de la todavía insignificante Sociedad Teosófica británica, el 7 de enero de 1883, la que pronto cambió su denominación por la de Logia de Londres de la Sociedad Teosófica. Luego, en marzo de 1884, la señora Blavatsky llegó a Londres. Anna Kingsford estuvo brevemente asociada con el movimiento teosófico porque fue incapaz de aguantar a los "Mahatmas" de H.P.B. De manera que, en mayo de 1884, ella y Maitland fundaron la Sociedad Hermética, que se concentró en el estudio de la tradición hermética occidental, Ctue incluía la Cábala. El secretario honorario de esa Sociedad fue W.F. Kirby, que luego se incorporara a la Golden Dawn. Durante el verano de 1886, Mathers disertó en la sociedad sobre la Cábala, y se le premió considerándolo miembro honorario. Un año después, él dedicó La Cábala Develada (The Kabbalah Unveiled) a sus fundadores.
Es posible que fuera Mathers quien le dijera a Anna Kingsford que sería posible destruir -significando asesinar- al científico francés Luis Pasteur mediante el empleo de técnicas mágicas. Aparte de Mathers, pocos serían en el círculo de ella los que supuestamente conocerían esa cuestión en su teoría. Pasteur utilizaba perros en su laboratorio con fines de vivisección y debía ser quitado del medio. Algo tal vez se haya intentado, porque Edward Maitland, biógrafo de Anna, sostuvo que ella logró un buen resultado parcial.
Es posible que su lealtad hacia Anna Kingsford le haya impedido a Mathers involucrarse mucho en los asuntos de la señora Blavatsky. Sin embargo, la Doctrina Secreta de ésta (1888) muestra que él cambió ideas con ella sobre
cuestiones sutiles de la ciencia cabalística, antes de publicar él su propio libro en 1887.
En cuanto a lo declarado por la señora Mathers en el sentido de que "sus maestros ocultos le dijeron que trasladara su centro a París", Annie Horniman, que acertó en los hechos aunque no en sus implicancias, propuso otra versión más correcta. Los hechos aparecen en el capítulo IX.
Aunque fue mucho lo que Mathers escribió, distribuyéndose como textos de carácter interno en la Golden Dawn, publicó muy poco. Su primer libro fue Instrucción Práctica de Ejercicios de Infantería de Campaña (Practical Instruction in Infantry Campaingning), 1884, que mencionaré nuevamente en este capítulo. Lo siguió La Caída de
Granada (The Fall of Granada: A Poem in Six Duans), en 1885, que apareció bajo el sello impresor londinense de Williams and Strahan. Estaba dedicado a la señorita Alice M. Willet Adye "como pequeña pero muy sincera prenda de respeto, admiración y estima del autor". Son pocos los poetastros contemporáneos que pueden haber embellecido sus versos con tan eruditas notas de pie de página.
Su primer libro importante fue La Cábala Develada (The Kabbalah Unveiled), 1887. George Redway, editor londinense, de menor cuantía, especializado en obras ocultistas y también vendedor de obras de segunda mano, le compró los derechos por treinta y cinco libras. La undécima edición apareció bajo el sello editorial de Routledge and Kegan Paul, en 1970. En 1888 y 1889, Redway adquirió otros dos derechos de reproducción de Mathers: Las Cartas Adivinatorias. El Tarot, su Significado Oculto y Métodos de Juego (Fortune- telling Cards. The Tarot, its Occult Significance and Methods of Play), 1888, Y una traducción, que fue publicada como La Clave del Rey Salomón: Clavicula Salomonis), 1889. El libro del Tarot era un folleto insignificante. En la actualidad es posible conseguir una edición norteamericana.
El autor de una nota necrológica publicada en Occult Review (abril de 1919) poco después de morir Mathers en París, el 20 de noviembre de 1918 -indudablemente, el autor fue A.E. Waite--' recordó el encuentro con Mathers en la sala de lectura del Museo Británico, en la década del los 80.
Debo confesar que mi curiosidad aumentó respecto de la identidad de esta persona extraña, de ojos que parecían los de un pez, y más especialmente respecto de lo que él después fue. Finalmente, algún otro melancólico devoto