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5.2 Steady-State Input Description

5.2.1 COR Input

A partir de la década del ’30 ante la crisis del modelo agroexportador y el surgimiento de un modelo de desarrollo económico centrado en la industrialización y el fomento al mercado in- terno, el Turismo de Elite o Exclusivismo entra en decadencia.

En este nuevo contexto se caracterizó por la difusión del automóvil, la ampliación de los de- rechos laborales, la apertura al consumo y la influencia, cada vez mayor, de los medios de comunicación. Medidas que propiciaron el acceso de la clase media al turismo y definieron una nueva etapa del turismo en Argentina, conocida bajo el nombre de Turismo Masivo (Bertonce- llo, 2002) Por otro lado, en lo que respecta a los balnearios de la costa atlántica, Marín Her- nández (2009) describe las principales características de este periodo y su materialización en el territorio, definiéndolo como Populismo.

De manera análoga los preconceptos, creencias y acervo cultural de las sociedades de ori- gen definen esta nueva forma de practicar el turismo. En otras palabras, el territorio se encuen- tra apropiado y mediado por la mirada del turista o visitante: su imaginario. Respecto a este punto Hiernaux expone

Las formas de apropiación del espacio geográfico por este imaginario colectivo, se dará de maneras diversas: la primera es la marcha al mar, primero hacia las regiones costeras, generalmente subdesarrolladas de los mismos países desa- rrollados, que se verán así transformadas por la potencia de un imaginario en realidad modernizadora. Luego, la apropiación descenderá en una marcha irre- sistible y heliotrópica, hacia otros países (Italia, España, primero, luego Portugal y el Norte de África) y otros paisajes. (1994, 26)

El turismo empieza a consolidarse como parte de la agenda política, tomando un lugar sus- tancial en las decisiones de política pública del país (Capanegra, 2006: Bertoncello, 2002). Según Ospital (2014) el turismo contribuyó tanto a la modernización del país, pasando de una Argentina rural a una Argentina urbana; como al redescubrimiento del territorio nacional desde diferentes miradas.

Una de las primeras medidas fue el desplazamiento del ferrocarril por el automóvil. El alcan- ce adquirido por este medio de transporte permitió una mayor flexibilidad al momento del viaje, llegando a lugares no ofrecidos por el ferrocarril, incentivando periodos de vacaciones más aleatorios marcados por la estacionalidad. Una condición indispensable para la expansión del automóvil, fue el desarrollo y extensión de la red caminera. De igual manera fueron fundadas dos instituciones que tuvieron un papel protagónico en el impulso del turismo automotor, incen- tivando los viajes, promocionando el turismo y brindando servicios e información a los turistas: el Touring Club y el Automóvil Club Argentino (ACA). Estas dos instituciones marcaron el inicio del turismo como política pública (Capanegra, 2006)

De manera análoga, el contexto fue propiciado por la ampliación de las políticas laborales y derechos de los trabajadores a las vacaciones pagas, establecimiento de días de descanso y a la limitación del tiempo del trabajo. El turismo, se transformó así en una “actividad democratiza- da, saludable y accesible” (Ospital, 2014, 69)

Al mismo tiempo la intervención y las políticas redistributivas y proteccionistas llevadas ade- lante por el gobierno peronista, durante la mitad del Siglo XX, marcaron una nueva forma de concebir y practicar el turismo. Por un lado, se desarrolla una oferta de turismo social, promovi- da y administrada por el gobierno a través de la Fundación Eva Perón. Por otro, el surgimiento las estructuras sindicales y su posterior consolidación, llevo a la prestación de servicios turísti- cos económicamente accesibles y en muchos casos la creación de hoteles para disfrute de los afiliados en destinos tradicionales.

El paulatino acceso de la clase trabajadora al turismo, entre los años 1940 y 1950, configuró un nuevo mapa turístico, re-definiendo los destinos tradicionales consolidados en la etapa del turismo de élite. En otras palabras, la valorización otorgada a estos lugares pasó de ser conce- bida como un ámbito de reunión de la oligarquía a un entorno de recuperación física y psicoló- gica de los trabajadores.

Este contexto llevó a la (re) configuración de la modalidad turística en destinos emblemáti- cos. Por ejemplo, Mar del Plata, a mediados de 1950, pasa a configurarse como destino de

turismo masivo de sol y playa donde la modalidad imperante es la quincena de verano. El tu- rismo de masas género una profunda transformación en el paisaje costero. Para poder soste- ner la creciente demanda, se reacondicionaron espacios de recreación, se construyeron gran- des instalaciones para brindar servicios y edificaciones de altura, las cuales fueron valorizadas según su cercanía a la playa y el mar (Marín Hernández, 2009)

La nueva expresión cultural de recreación responde al desarrollo y práctica de actividades de esparcimiento popular. Se transforman los espacios de sociabilización, pasando de lujosos hoteles y ramblas a hoteles gremiales, peatonales y centros comerciales en el puerto.

Asimismo, entre 1930 y 1940, la expansión del veraneo llevo a la fundación y crecimiento de conocidos balnearios bonaerenses. La mayoría de ellos, ubicados al norte de la ciudad de Mar del Plata, estaban orientados a públicos diferentes. Pinamar y Villa Gessel eran los destinos de los sectores acomodados, mientras que Santa Teresita, San Clemente, y Mar de Ajo eran los lugares elegidos por la clase media. Estos balnearios constituían una alternativa más natural que la gran ciudad de Mar del Plata. Su consolidación como destinos turísticos fue potenciada por la utilización del transporte automotor y la intervención del sector inmobiliario, la cual trans- formó estos territorios agropecuarios en territorios destinados al consumo turístico.

Por otro lado, la Sierras de Córdoba, experimentaron un proceso similar de transformación. Surgen nuevas localidades turísticas diversificando el mapa turístico y se hace presente el tu- rismo social, en la unidad turística de Embalse Río Tercero. Al mismo tiempo, Villa Carlos Paz se posiciona como uno de los destinos principales del país.

Finalmente, en lo que respecta a los Parques Nacionales, las políticas del gobierno peronis- ta y la llegada del ferrocarril facilitaron el acceso a las clases trabajadoras, provocando la llega- da del turismo masivo y una re-configuración del territorio.

Una de las características más se destacables de los destinos de esta etapa es que “reunían la doble ventaja de parecerse a lo tradicional y prestigioso al mismo tiempo que po- dían ser visitados con facilidad, economía y rapidez” (Ospital, 2014, 68.) Del mismo modo, los sectores que oficiaron el turismo de elite en décadas anteriores buscaron reubicarse en barrios y balnearios más exclusivos, llevando adelante su forma de hacer turismo.

En síntesis, la etapa del turismo de masas constituyó el puntapié inicial para la integración del territorio argentino y el desarrollo de las primeras políticas en materia de turismo. Asimis- mo, durante este periodo surgen nuevos destinos turísticos y se consolidan otros, coexistiendo entre ellos tipologías de la etapa del turismo de elite y turismo masivo. Finalmente, las décadas de 1960 y 1970 se consideran el momento más representativo del turismo masivo, ya que a partir de años posteriores la configuración del territorio va cambiando como resultado de nue- vos procesos socio-económicos.

Etapa de Turismo Alternativo: el turismo como estrategia