5.2 Steady-State Input Description
5.2.2 Core CVH-FL Input
rismo de masas género una profunda transformación en el paisaje costero. Para poder soste- ner la creciente demanda, se reacondicionaron espacios de recreación, se construyeron gran- des instalaciones para brindar servicios y edificaciones de altura, las cuales fueron valorizadas según su cercanía a la playa y el mar (Marín Hernández, 2009)
La nueva expresión cultural de recreación responde al desarrollo y práctica de actividades de esparcimiento popular. Se transforman los espacios de sociabilización, pasando de lujosos hoteles y ramblas a hoteles gremiales, peatonales y centros comerciales en el puerto.
Asimismo, entre 1930 y 1940, la expansión del veraneo llevo a la fundación y crecimiento de conocidos balnearios bonaerenses. La mayoría de ellos, ubicados al norte de la ciudad de Mar del Plata, estaban orientados a públicos diferentes. Pinamar y Villa Gessel eran los destinos de los sectores acomodados, mientras que Santa Teresita, San Clemente, y Mar de Ajo eran los lugares elegidos por la clase media. Estos balnearios constituían una alternativa más natural que la gran ciudad de Mar del Plata. Su consolidación como destinos turísticos fue potenciada por la utilización del transporte automotor y la intervención del sector inmobiliario, la cual trans- formó estos territorios agropecuarios en territorios destinados al consumo turístico.
Por otro lado, la Sierras de Córdoba, experimentaron un proceso similar de transformación. Surgen nuevas localidades turísticas diversificando el mapa turístico y se hace presente el tu- rismo social, en la unidad turística de Embalse Río Tercero. Al mismo tiempo, Villa Carlos Paz se posiciona como uno de los destinos principales del país.
Finalmente, en lo que respecta a los Parques Nacionales, las políticas del gobierno peronis- ta y la llegada del ferrocarril facilitaron el acceso a las clases trabajadoras, provocando la llega- da del turismo masivo y una re-configuración del territorio.
Una de las características más se destacables de los destinos de esta etapa es que “reunían la doble ventaja de parecerse a lo tradicional y prestigioso al mismo tiempo que po- dían ser visitados con facilidad, economía y rapidez” (Ospital, 2014, 68.) Del mismo modo, los sectores que oficiaron el turismo de elite en décadas anteriores buscaron reubicarse en barrios y balnearios más exclusivos, llevando adelante su forma de hacer turismo.
En síntesis, la etapa del turismo de masas constituyó el puntapié inicial para la integración del territorio argentino y el desarrollo de las primeras políticas en materia de turismo. Asimis- mo, durante este periodo surgen nuevos destinos turísticos y se consolidan otros, coexistiendo entre ellos tipologías de la etapa del turismo de elite y turismo masivo. Finalmente, las décadas de 1960 y 1970 se consideran el momento más representativo del turismo masivo, ya que a partir de años posteriores la configuración del territorio va cambiando como resultado de nue- vos procesos socio-económicos.
Etapa de Turismo Alternativo: el turismo como estrategia
A partir de la segunda mitad de los años 70, en el contexto de la irrupción del orden demo- crático por parte de gobiernos de facto se produce un cambio lento pero profundo en lo que respecta al modelo de desarrollo económico. Pasando de un modelo de desarrollo orientado al mercado interno y con fuerte intervención estatal a un modelo económico neoliberal, centrado en la apertura al mercado internacional y la no intervención del Estado.
Frente a este contexto se perfila una crisis socioeconómica y sociocultural definida por el aumento del desempleo, la privatización de empresas públicas y el impulso del consumo me- diado por la comunicación mediática. La brecha entre los sectores sociales se profundiza, dan- do lugar a una sociedad fragmentada y polarizada. Entorno a estos procesos, el turismo se configura nuevamente como “una actividad de privilegio” (Marín Hernández, 2009, 62) practica- da por aquellas clases sociales beneficiadas por el neoliberalismo. En otras palabras, se habla de un Neoexclusivismo. Un claro ejemplo, es el desarrollo de balnearios exclusivos o barrios cerrados que buscan separar el estilo de vida de la “clase alta” del de la “otredad”.
Las nuevas lógicas del modelo neoliberal ponen énfasis en el turismo como una actividad económica y estratégica para el desarrollo de los países. Bajo esta visión el turismo pasa a tener un lugar destacado en la agenda política internacional y nacional.
A nivel internacional, a partir de la intencionalidad y voluntad política conferida al turismo, empieza a ser reconocido por importantes organismos mundiales, como la Organización de la Naciones Unidas (ONU) a través de la Organización Mundial del Turismo (OMT), el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), entre otras (Capanegra, 2006)
Por otro lado, a nivel nacional el turismo pasa a estructurarse como una actividad de nego- cios orientada a la captación del turista internacional. De esta manera el turismo pasa a tener un rol destacado, atrayendo y asistiendo a la llegada de grandes capitales e importantes agen- tes económicos. Algunos ejemplos es el establecimiento de hoteles resort, en destinos nuevos y tradicionales, que proveen al turista de una gran cantidad de servicios de alta gama. En otros casos las inversiones de capital privado produjeron cambios en la función y valorización de servicios y atractivos. El desarrollo de los centros de esquí de la Leñas (Mendoza) y Cerro Ca- tedral (Parque Nacional Nahuel Huapi) y la privatización del hotel Llao-Llao, han sido los ejem- plos más representativos de la influencia del neoliberalismo en el turismo (Bertoncello, 2002).
En lo que respecta a factores sociales, como consecuencia de la flexibilización laboral la forma de acceder al tiempo libre cambia. Siendo la “quincena de veraneo” suplantada por una mayor fragmentación del tiempo de descanso. Al mismo tiempo los cambios en el consumo y estilos de vida, se diversifican, creando nuevos nichos de mercado y por ende nuevas modali- dades de turismo (Ospital, 2014).
La conjunción de los factores sociales y económicos que se dan en este periodo, son el puntapié inicial para el surgimiento de nuevas formas de turismo, más específicas y personali- zadas como lo son las tipologías de turismo alternativo y turismo cultural. A su vez esto va dan- do lugar a un mapa turístico más heterogéneo, caracterizado por el creciente desarrollo de nuevos destinos turísticos a lo largo y ancho del país.
El posicionamiento de nuevos destinos turísticos en estos años, es el resultado de un minucioso inventario de recursos naturales y culturales que son valorizados por distintos grupos sociales. Con el afán de transformarse en destinos turísticos, las comunidades loca- les sacan a relucir sus cualidades y atributos para captar, por medio del marketing, a los potenciales turistas. De esta manera el concepto de patrimonio se resignifica y pasa a ser entendido en un sentido amplio. En palabras de Bertoncello, “la valorización turística abar- ca también las expresiones más diversas del patrimonio, y no sólo las que adquieren reco- nocimiento oficial” (2002, 332)
En Argentina el reconocimiento del patrimonio cultural y natural, juega un papel importante, en la valorización turística. La declaración de Península Valdes, Parque Nacional Los Glacia- res, y Quebrada de Humahuaca como Patrimonio Mundial por UNESCO, permitió activar me- canismo de preservación y conservación al mismo tiempo que se fomentaba el desarrollo turís- tico de estos lugares. Asimismo, es de importancia destacar que el sello de UNESCO, presenta un fuerte componente comunicacional al momento de captar turismo.
Las dinámicas y procesos descriptos, configuran un nuevo mapa turístico, que se extiende a lo largo del territorio. Surgen nuevos destinos, se transforman los consolidados adaptándose a las nuevas necesidades de la demanda y se desarrollan experiencias turísticas personalizadas. Otro rasgo característico de esta etapa es la coexistencia y la competencia entre las distintas modalidades y formas de hacer turismo.
Finalmente, es importante destacar que desde el año 1955 hasta el día de hoy, al turismo se le fue otorgando un marco institucional cada vez más importante dentro de la política pública y la planificación territorial.
En correlación con las etapas propuestas por Bertoncello (2006), López Palomeque (1999) retoma a Fayos Solá (1996) quien, de igual manera, identifica y describe una serie de fases, por las que ha atravesado la práctica turística, desde una mirada política, a nivel mundial: era
artesanal, fordiana y posfordiana. El análisis de cada etapa es de importancia en la medida que
presenta y desarrolla una forma de concebir al turismo y de llevarlo a su práctica.
Respecto a la primera etapa, se inicia a principios del Siglo XIX extendiéndose hasta la dé- cada del ’50. La mano de obra intensiva, la producción limitada y nichos de mercado reducidos son sus características principales. Esta se asocia a la etapa del turismo de elite, donde se vislumbran las primeras acciones en materia de política turística. La aparición de los primeros lugares de recreación, su función social de pertenencia a una clase.
La era fordiana que finaliza en la década del ’80, se orienta a un mercado global y homogé- neo ofreciendo servicios estandarizados al menor coste posible. En Argentina, esta etapa se caracteriza por el derecho al descanso, el turismo masivo y del impulso de una política orienta- da al turismo social.
Finalmente, la etapa posfordiana se desarrolla a mediados de la década del ’80 como con- secuencia de la “crisis o agotamiento del paradigma fordista […] rechazo a la uniformidad, a la estandarización” (López Palomeque, 1999: 26). Dando lugar a una demanda flexible, en busca de experiencias personalizadas, auténticas y que denoten una conciencia ambiental. Asociada
a un turismo alternativo. Durante este periodo el turismo adquiere una importancia a nivel mun- dial, siendo reconocida por diferentes organismos internacionales, como una actividad de im- portancia no solo para el crecimiento económico sino para un desarrollo integral y sostenible de las comunidades. Esta etapa es conocida como el momento de institucionalización del turismo.