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De este modo, los objetivos españoles que hemos enunciado y la consecuente e inevitable violencia de los mismos, sumían a los indios en un estado de postración y desolación, en la oscuridad impenetrable de ver despreciado y derrumbado todo lo que justificaba y daba sentido a sus vidas.

El Nican mopohua comienza explicitando la valoración que los mexicanos hacían, a diez años de la caída definitiva de la ciudad de México-Tenochtitlan, de ese momento histórico en el que se inició el suceso detonante del acontecimiento guadalupano, una situación religiosa y política de posguerra que es interpretada como aniquilación544.

Viendo destruido o cuestionado el núcleo religioso de todo lo que eran y amaban, la paz a la que se alude en el comienzo del relato no era precisamente para ellos la que acompaña a la felicidad y al bienestar545. La palabra que se utiliza es ontlamatcamani, que «...indica, sí, ‘paz’, pero en el sentido de ‘quietud’, algo que incluso se puede imponer: ‘tlamatcanemitia’, es decir: no la ‘tranquilidad del orden’, sino la paz de los cementerios»546.

Es que si bien para los indios no era extraña la caída de ciudades que habían logrado una supremacía sobre las demás, eso no implicaba, como estaba ocurriendo en este caso, la destrucción total de su mundo, es decir, de sus imágenes, templos, costumbres y praxis de fe547.

De este modo los indios se veían afectados por ese caos y sin sentido, por la desestabilización de su identidad, al ser atacadas y ellos mismos dudar, de las vinculaciones religiosas y socioculturales que la habían configurado.

Y se preguntaban con angustia qué les había merecido su sacrificio y esfuerzo de fidelidad a la religión de siempre, a sus dioses, por los que habían peleado a favor o en contra de los españoles y, que en ese momento y después de haberlos engañado, o los habían abandonado o estaban muertos y los dejaban así en una orfandad, ante la cual era preferible dejar de existir a seguir viviendo548.

544

Cfr. VERSÍCULO 1 y SILLER ACUÑA, Anotaciones y comentarios, p. 142 y 143.

No es distinta, aunque desde otra teología, la visión de Sahagún sobre dicha situación de posguerra:“...Aprovechará mucho esta obra para conocer el quilate de esta gente mexicana, el cual aún no se ha conocido, porque vino sobre ellos aquella maldición que Jeremías de parte de Dios fulminó contra Judea y Jerusalem, diciendo, en el Cap. 5o.: yo haré que venga sobre vosotros , yo traeré contra vosotros una gente muy de lejos, gente muy robusta y esforzada, gente muy antigua y diestra en el pelear, gente cuyo lenguaje no entenderéis ni jamás oísteis su manera de hablar; toda gente fuerte y animosa, codiciosísima de matar. Esta gente os destruirá a vosotros y a vuestras mujeres e hijos, y todo cuanto poseéis, y destruirá todos vuestros pueblos y edificios. Esto a la letra ha acontecido a estos indios con los españoles: fueron tan atropellados y destruidos ellos y todas sus cosas, que ninguna apariencia les quedó de lo que eran antes...”.SAHAGÚN, Historia general, Prólogo, p. 18.

545

Cfr. GUERRERO ROSADO,El Nican mopohua, t. I, p. 114. 546

GUERRERO ROSADO,El Nican mopohua, t. I, p. 114. 547

Cfr. GUERRERO ROSADO, Flor y canto. En Conmemoración Guadalupana, p. 241. 548 Cfr. D

Así, se expresa claramente en el Nican mopohua, afirmando que esa paz mortal afectaba a todos los pueblos. En el mismo versículo, en el original náhuatl, la utilización del difrasismo atl tepetl, agua y cerro, también está relacionando esa situación con el derrumbe del ser histórico de esos pueblos. Con dicha expresión denominaban no sólo a la ciudad, como bien se traduce en la versión que reproducimos, sino también a la «...la soberanía y la cultura...»549, realidades todas que se fundamentaban en el agua y en los bosques, que crecían en los cerros550.

«El llanto se extiende, las lágrimas gotean [...] Ya abandonan la ciudad de México:

el humo se está levantando; la niebla se está extendiendo...[...] Llorad, amigos míos,

tened entendido que con estos hechos hemos perdido la nación mexicana.

¡El agua se ha acedado, se acedó la comida! Esto es lo que ha hecho el Dador de la vida...»551

Incluso, la simple mención a la finalización de la guerra, que nombraban con el difrasismo escudos y flechas, era por sí sola el «... planteamiento sintético del drama de los mexicanos...»552. Dicha referencia, más que un dato cronológico, indicaba el fin de la historia de los indios, pues la guerra en sí misma, a la que consideraban sagrada y que les permitía conquistar y exigir tributos, era como concepto y realidad, expresión dialéctica y simbólica de su ser, de la esencia de su vida553.

Así, por ejemplo, en el códice referido a la fundación de México-Tenochtitlan el águila y el nopal, signos de su identidad aún hoy presentes en la bandera mexicana, están sostenidos por las flechas y el escudo.

549

GARIBAY KINTANA, Los hechos, p. 190. 550

Monte o tepetl “...en el pensamiento indígena era la realidad sagrada donde habitaba el dios que con sus aguas hace germinar y da vida a cuanto brota en la tierra”. EnLEÓN-PORTILLA, Tonantzin Guadalupe, p. 52.

551

LEÓN-PORTILLA, MIGUEL, Visión de los vencidos, relaciones indígenas de la conquista, México: Universidad Nacional Autónoma de México, 200018 (Colección “Biblioteca del estudiante universitario”, n. 81) [Coordinación de Humanidades], p. 160 (en adelante citado como LEÓN-PORTILLA,Visión). Cita Cantares Mexicanos (Biblioteca Nacional de México).

552

GUERRERO ROSADO,El Nican mopohua, t. I, p. 113. 553 Cfr.S

«Desde donde se posan las águilas, desde donde se yerguen los tigres, el Sol es invocado.

Como un escudo que baja, así se va poniendo el Sol.

En México está cayendo la noche, la guerra merodea por todas partes, ¡oh Dador de la vida!

se acerca la guerra.

Orgullosa de sí misma

se levanta la ciudad de México-Tenochtitlan. Aquí nadie teme a la muerte en la guerra. Esta es nuestra gloria.

Este es tu mandato. ¡Oh Dador de la Vida!

Tenedlo presente, oh príncipes, no lo olvidéis.

¿Quién podrá sitiar a Tenochtitlan?

¿Quién podrá conmover los cimientos del cielo...?

Con nuestras flechas, con nuestros escudos, está existiendo la ciudad,

¡México-Tenotchtitlan subsiste!»554

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