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Las grandes secuencias correspondientes a los encuentros de Juan Diego con

Nuestra Señora de Guadalupe y a sus entrevistas con el señor obispo se estructuran, casi

en su totalidad, de modo idéntico. En ambos casos se suceden unidades lógicas o

secuencias que denominamos: . Aproximación, . Desarrollo y . Desenlace;

numeración y separación por líneas dobles permiten distinguirlas. Las mismas, en

algunos casos, se componen de diversas secuencias menores, que se separan y señalan

recurriendo a líneas simples.

Secuencia introductoria

Núcleos Expansiones se cuenta [núcleo] cómo se apareció Aquí [información] se ordena [catálisis],

hace poco, milagrosamente [indicio]

la Perfecta Virgen Santa María Madre de Dios, Nuestra

Reina, allá en el Tepeyac, de renombre Guadalupe [unidad

mixta].

Primero se hizo ver de un indito, su nombre Juan Diego; y

después se apareció su Preciosa Imagen delante del

reciente Obispo Don Fray Juan de Zumárraga.

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Para facilitar la comprensión de lo expresado, en el cuadro clasificador correspondiente a la “Secuencia introductoria” (siguiente página), se explicitan ejemplos de las referencias establecidas (ver corchetes).

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Primer encuentro de Juan Diego con Nuestra Señora de Guadalupe

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Núcleos Expansiones brotó [...] la fe, ______________________ venía 8. Oyó cantar 9. Se detuvo a ver

1. Diez años después de conquistada la ciudad de México, cuando ya estaban depuestas las flechas, los escudos, cuando por todas partes había paz en los pueblos,

2. así como

[ya verdece, ya abre su corola]

el conocimiento de Aquél por quien se vive: el verdadero

Dios.

_______________________________________________

3. En aquella sazón, el año 1531 a los pocos días del mes de diciembre, sucedió que había un indito, un pobre hombre del pueblo,

4. Su nombre era Juan Diego, según se dice, vecino de Cuauhtitlan,

5. y en las cosas de Dios, en todo pertenecía a Tlatilolco. 6. Era sábado, muy de madrugada,

en pos de Dios y de sus mandatos.

7. Y al llegar cerca del cerrito llamado Tepeyac ya

amanecía.

sobre el cerrito, como el canto de muchos pájaros finos; al cesar sus voces, como que les respondía el cerro, sobremanera suaves, deleitosos, sus cantos sobrepujaban al del coyoltototl y del tzinitzcan y al de otros pájaros finos.

Juan Diego. Se dijo: ¿Por ventura soy digno, soy merecedor de lo que oigo? ¿Quizá nomás lo estoy

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Nos parece muy acertada, y por eso la asumimos, la titulación de “encuentro” realizada por SILLER ACUÑA para denominar las secuencias compartidas por Nuestra Señora de Guadalupe y Juan Diego. Cfr.

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oyó que lo llamaban,

se atrevió a ir

abuelos: en la tierra de las flores, en la tierra del maíz, de nuestra carne, de nuestro sustento; acaso en la tierra celestial?

11. Hacia allá estaba viendo, arriba del cerrillo, del lado

de donde sale el sol, de donde procedía el precioso canto celestial.

12. Y cuando cesó de pronto el canto, cuando dejó de oírse, entonces

de arriba del cerrillo, le decían: "Juanito, Juan Dieguito". 13. Luego

a donde lo llamaban; ninguna turbación pasaba en su corazón ni ninguna cosa lo alteraba, antes bien se sentía alegre y contento por todo extremo; fué a subir al cerrillo

para ir a ver de dónde lo llamaban.

lo vio

15. lo llamó

14. Y cuando llegó a la cumbre del cerrillo,cuando

una Doncella que allí estaba de pie,

para que fuera cerca de Ella.

16. Y cuando llegó frente a Ella mucho admiró en qué manera sobre toda ponderación aventajaba su perfecta grandeza:

17. su vestido relucía como el sol, como que

reverberaba,

18. y la piedra, el risco en el que estaba de pie, como que lanzaba rayos;

19. el resplandor de Ella como preciosas piedra, como ajorca (todo lo más bello) parecía;

20. la tierra como que relumbraba con los resplandores del arco iris en la niebla.

21. Y los mezquites y nopales y las demás hierbecillas que allí se suelen dar, parecían como esmeraldas. Como turquesa aparecía su follaje. Y su tronco, sus espinas, sus aguates, relucían como el oro.

22. En su presencia se postró. Escuchó su aliento, su palabra, que era extremadamente glorificadora,

sumamente afable, como de quien lo atría y estimaba

mucho.

23. Le dijo: "escucha, hijo mío el menor, Juanito. ¿a

dónde te diriges?"

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dialoga con él,

26. le dice:

deseo

me levantenmi casita

le dirás [al obispo]

me [la] erija

por ello

te glorificaré.

anda, haz

25. En seguida, con esto

le descubre su preciosa voluntad;

"sábelo, ten por cierto, hijo mío el más pequeño, que yo

soy la Perfecta siempre Virgen Santa María, Madre del

Verdaderísimo Dios por quien se vive, el creador de las personas, el dueño de la cercanía y de la inmediación, el dueño del cielo, el dueño de la tierra, mucho

que aquí sagrada.

27. En donde lo mostraré, lo ensalzaré al ponerlo de

manifiesto:

28. lo daré a las gentes en todo mi amor personal, en mi

mirada compasiva, en mi auxilio, en mi salvación:

29. porque yo en verdad soy vuestra madre compasiva,

30. tuya y de todos los hombres que en esta tierra estáis en

uno,

31. y de las demás variadas estirpes de hombres, mis

amadores,los que a mí clamen, los que me busquen, los

que confíen en mí,

32. porque allí les escucharé su llanto, su tristeza, para

remediar para curar todas sus diferentes penas, sus

miserias, sus dolores.

33. y para realizar lo que pretende mi compasiva mirada

misericordiosa,anda al palacio del Obispo de México, y

que cómo yo te envío, para que le descubras cómo

mucho deseo que aquí me provéa de una casa,

en el llano mi templo; todo le contarás, cuanto has visto y

admirado, y lo quehas oído.

34. Y ten por seguro que mucho lo agradeceré y lo

pagaré,

35. que

te enriqueceré,

36. y mucho de allí merecerás con que yo retribuya tu

cansancio, tu servicio con que vas a solicitar el asunto al

que te envío.

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le dijo:

voy a realizar

38. E inmediatamente en su presencia se postró;

"Señora mía, Niña, ya

tu venerable aliento, tu venerable palabra; por ahora de Ti

me aparto, yo, tu pobre indito".

39. Luego vino a bajar para poner en obra su encomienda: vino a encontrar la calzada, viene derecho a México.