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CUNNING INTELLIGENCE ACTS LIKE THE WIND: IT HAS EFFECT

CHAPTER 2: LEGITIMISING CRITICAL PEDAGOGY THROUGH CRITICAL

2.10 CUNNING INTELLIGENCE ACTS LIKE THE WIND: IT HAS EFFECT

Mirado en su conjunto, y sobre el gozne en que la actitud del poeta relaciona las formas de su arte con las formas de vivencia de la realidad, esta poe- sía joven de nuestro tiempo muestra el despliegue de una gran abundancia de recursos expresivos que no son «procedimientos» de diversas retóri-

cas. La escolaridad, el aprendizaje, los influjos, las fuentes, son siempre aducibles y probables. Su rastreo por la crítica podría conducirnos a de- mostrar la gravitación de las tendencias poéticas contemporáneas sobre estos autores, objetivo nada despreciable; pero no es eso lo que perseguimos en esta oportunidad, sino la finalidad de entresa- car desde dentro del tejido en que se traban los contactos del poema con los contextos referenciales - conscientes o no- aquellas líneas de sentido que permiten apreciar el fenómeno poé- tico en su función antropológica y cultural. Qué pasa con la poesía como relación del hombre con su tiempo.

El hecho poético, estimado como totalidad en un momento dado, en una época, no es sino una fun- ción humana, una actividad esencial, propia y ex- clusiva de la especie; grado que alcanza la palabra cuando la exigen los desafíos de la conciencia de lo real. Y la poesía-función obra según capacida- des que le son inherentes. A un mundo despoetizado, desacralizado, la poesía responde por ejemplo, llevando al poema, por vía de sa- tirización, el lenguaje de la apoeticidad,

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d-42. Primera muestra cordobesa de poesía comentada

LA PISADA DEL

NICORNIO

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expropiándole sus jergas más seculares para ex- presar la angustia de Dios; a un tiempo de confort

pseudo-mítico responde con la pseudo-conjunción irónica de la «aventura» y el «asfalto»; a un siste-

ma de acoso cibernético con el malabarismo mu- sical de la ironía y el enigma. Con todo esto, pone en acción una de sus capacidades más singulares: la de producir la inversión de la realidad por fuer-

za del lenguaje. En un clima de masificaciones que aíslan al poeta, redescubre el diálogo raigal con Beatriz y con Ulises; en medio del hedonismo individualista, desnuda el rostro único y plural del monstruo subyacente. Y con esto pone en acto su capacidad de develación de las zonas ocultas de

la realidad. Frente a una sistemática segregación de la integridad de la vida en clasificaciones, casi- lleros y departamentos, levanta la poesía su poder de interconexión de los planos heterogéneos; frente a una cultura del desarraigo, la religación de la his- toria con la tierra en el «rostro» del indígena; fren-

te a la superficialidad de las imágenes del erotis- mo mercantilizado, la densidad imaginal que des- ciende al «huevo» arquetípico. He aquí en movi-

miento múltiple la capacidad de condensación del lenguaje, que aprieta síntesis verbales compensatorias de lo escindido. En un tiempo regimentado, agotado en horarios, escamoteado al compromiso del encuentro de la persona consi- go misma, la poesía recupera un ritmo que enfatiza, sin métricas, una voluntad de marcha epopéyica, un pulso que crece desde el abatimiento al entu- siasmo. Con él se mueve, en razón de un prin- cipio de armonía profunda, la capacidad de comu- nión de la palabra poética. En una tierra cuyos

espacios son progresivamente negados al hom- bre o amurallados como zonas paradisíacas de privilegio y evasión, la poesía recorta los instantes de humanización del paisaje, o abre los pequeños reductos a los horizontes y las calles o los eleva a categoría histórica; en medio de la pérdida ge- neralizada del sentido de finalidad última, la poe- sía trama la estructura teleológica de lo temporal y el lenguaje de la indagación sobre los fines del hombre. Son efectos de la capacidad de trascen- dencia del lenguaje. Bajo el asedio de un vértigo

psicodélico que embota la lucidez y naturaliza el acostumbramiento, la actitud poética toma distan- cia para describir y relatar sin hormas el mecanis- mo del acontecer y el movimiento del Ser; bajo el estigma de la deshumanización practicada por los centros de poder, la poesía funda sus grandes imá- genes en el «Centro» único del hombre. Ha pues-

to en marcha su capacidad de liberación. Bajo el

imperio de la computación monosémica, disemi- na esas polisemias que arrasan los límites semánticos; en un imperio subsidiario de aquél, el del conformismo inconsciente, la poesía organiza sus irregularidades, sus anomalías sin ‘licencias’,

hasta llevar la expresión a desacatos extremos. Ejerce con esto su capacidad de ruptura, de

equilibrante extralimitación.

Esta es la Poesía de la era cibernética (etimológicamente, gubernética), en que todo es conducido, desde la Economía hasta la Palabra.

La Palabra - esa dignidad humana - degradada a la función de pseudo-imagen al servicio de la con- ducción: imagen teledirigida, mera palabra-instru- mento. En primer término, instrumento de ato- mización: escisión de las relaciones sustantivas

palabra-cosa, palabra-fin. Consecuentemente, ins- trumento de cosificación: un útil para vender co-

sas, para sustituir la cosa, para identificar la con-

ciencia con las cosas. Instrumento de reducción:

monosemia, racionalización, computación. Instru- mento de comunicación (no de comunión): seña-

lización, recepción pasiva, reacciones condiciona- das. Por todo esto, la palabra corno instrumento de subversión o prostitución del orden arquetípico.

La Poesía de la era cibernética es, pues, la poesía de la crisis de la Palabra; o lo que es lo mismo, de la crisis de la función creadora del hombre. Por- que es la capacidad creadora de la especie huma- na la que está herida en lo hondo por este tipo de civilización. En semejante situación extrema, la Poesía se reconcentra sobre sí misma, en su inte- rioridad más profunda: es decir, en su creatividad, en su poésis; y apela a todos sus recursos y re-

servas vitales: a todas sus formas. . .

No es de extrañarse, entonces, que se la vea emer- ger desde la entraña oscura de los elementos, malherida, desgarrada y sangrante, con los hue- sos y las potencias al aire, desnuda hasta la impu- dicia, convertida en un grito primigenio, descodificado -a veces intraducible -, con los ojos clavados en el «Centro» aborigen de la lucidez.

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d-43. Proyecto cultural “letra libre”