CHAPTER 2: LEGITIMISING CRITICAL PEDAGOGY THROUGH CRITICAL
2.15 THE HUMAN “WILL TO POWER” VS TO TRIUMPH OVER
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A través de este libro, deseo transmitir a los lecto- res el valor de cantarse y celebrarse a sí mismos, al Hombre, a la vida, como ritual de renacimiento, reafirmación, que tuvieron los poetas de Córdoba, en especial lo más jóvenes, aún antes de finalizar la dictadura del “Proceso de Reorganización Na- cional”.
Cuando Walt Whitman dice “me celebro y me Can- to” - en la etapa de florecimiento de la democracia latinoamericana - , los individuos creían haber al- canzado la libertad, la igualdad y las fuentes de progreso material definitivas y universales. Ahora bien, la democracia viene siendo un fracaso repe- tido en nuestro país. No por ello es menos ansia- da. Los argentinos, en general, confían en que la democracia puede brindarles libertad, igualdad de posibilidades y fuentes de vida a este país. Los poetas, aunque oscilen de lo comunitario a lo indi- vidualista, sienten nostalgias de esas fórmulas de Mayo y aprendidas en la escuela que rara vez va- mos a palpar. Un poeta que hoy en día cuente de unos treinta y cinco años (por ejemplo, la mayoría de los que componen esta muestra) puede resu- mir su “currículo vitae” de la siguiente manera:“ A poco de nacer, estuve bajo las balas de la Revolu- ción Libertadora que depuso el gobierno peronista; cursé la escuela secundaria bajo la dictadura de la Revolución Argentina de los generales. Onganía, Levingston, Lanusse; la universidad, en el silencio del Proceso de Reorganización Nacional. Por esto, mi mayor planteamiento literario es: ¿Hasta cuán- do?”.
Y llegamos a 1980. Pero no llegamos desnu- dos. Un humus formado por ideales debilitados, sangre latente, vivencias y supervivencias, valora- ciones afectivas cada más fuertes, había enrique- cido la experiencia humana de los poetas, porque - quede bien claro lo que digo - TAMBIEN LAS DIC- TADURAS MILITARES SON UN FRACASO REPE- TIDO EN NUESTRO PAÍS. Ninguna ha podido des- arraigar hasta el presente el sentimiento de nacio- nalismo o mejor dicho de amor a la tierra definiti-
Poesía actual de Córdoba
Los años 80
Prólogo del libro homónino,
de Eugenia Cabral.
Ediciones Mediterráneas, Córdoba, julio de 1988.
vamente, ni ha derrotado definitivamente a ese modo de vida que es la solidaridad social. Esta, cuando ha debido abandonar sus expresiones más avanzadas, se ha replegado en formas más pri- marias, más instintivas, como lo es la amistad. Así, los grupos de escritores en Córdoba, pre- sentan un ingrediente estético e ideológico que los cohesiona, pero el motivo inicial de su permanen- cia como grupo, la argamasa que los une es la amistad. De manera más o menos explícita, todos los grupos lo reconocen y ella se da también en relaciones inter-grupales; de donde resulta que, aún con filiaciones estéticas e ideológicas distin- tas, es dable ver en una mesa de café a los cuen- tistas de “La Cañada” con poetas de “Sol Urbano” y/o “Raíz y Palabra” u “Homero Manzi”, en amable mezcla de costumbrismos, urbanismos, americanismos y populismos, reuniones las que suele asistir el jesuita Osvaldo Pol.
Los cultores de Las Mil Y Una Noches y la alqui- mia medieval - heredadas por vía borgiana - se hermanan en largas plásticas cordobesas con los seguidores de un Alejo Carpentier, Scalabrini Ortíz o Leopoldo Marechal...
En cuanto a realización de actividades, se orga- nizan ciclos, muestras, etc., donde los grupos y poetas sin adhesión grupal se auto convocan, es decir, manifiestan la voluntad de trabajo manco- munado espontáneamente. El caso más reciente es el Movimiento de Escritores por la Liberación, donde confluyen escritores de muy diversa extrac- ción política y estética.
Paradójicamente, el sentimiento defensivo de la solidaridad, parece ser el mejor caldo de cultivo de la creación, que es una actividad “de ofensiva”. El apoyo moral con que contaron muchos poetas jóvenes, proveniente de sus colegas, empujó a éstos no sólo a escribir sino a editar - sufragando la edición con sus propios medios en casi todos los casos -, y a hacer valer la obra frente a la so- ciedad como creación literaria y como actitud existencial. vaya un ejemplo: en 1978, Hernán
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Jaeggi publica su primer volumen de poesía, “Ul- timo Recurso”, con el respaldo de escritores y periodistas que veían en Jaeggi a una promesa li- teraria; la presentación fue un éxito; la edición, aunque limitada, se agotó, suceso de raro aconte- cer en nuestro medio. Este “último recurso” se convertiría así en una piedra arrojada que comien- za a resonar entre los jóvenes escritores.
El año 1980 encuentra a Córdoba en plena acti- vidad. El ciclo “Viernes del Paseo” apoyado por la Dirección Municipal de Cultura, organizado por “Sol Urbano”, congrega a poetas éditos e inédi- tos, a críticos de la talla de Gaspar Pío Del Corro, a jóvenes licenciadas en Letras que se iniciaban en la crítica literaria conociendo la obra de sus cote- rráneos produce una antología poética: “Manos a la Obra”, que testimonia la producción de ese momento. En el mes de octubre se funda el grupo “Raíz y Palabra”, que sale a escena con una decla- ración de principios entre cuyos puntos fundamen- tales se puede señalar el reconocimiento de “he- rederos de una cultura mestiza”. Preceden tem- poralmente a esta agrupación el taller Sol Urbano que data de 1975 y el taller Homero Manzi. Poste- riormente hallaremos al taller de Alfonsina Storni (que también produce narrativa) y a Arte y Parte. En la Sociedad Argentina de Escritores, los talle- res literarios producen en septiembre de 1982, un interesante espectáculo audiovisual interdisciplinario, “El Entierro”, y el “Ciclo Letra Libre” de conferencias, debates y espectáculos, en 1983, año en que también se constituye la Sub- comisión Juvenil de la S.A.D.E , de donde surgen muchos valores nuevos. Además, en el interior de la provincia comenzarán a surgir y fortalecerse in- finidad de autores, de los cuales algunos trascien- den a Córdoba (Por ejemplo Susana Cabuchi y Aldo Parfeniuk), de quienes no poseo una información de suficiente extensión como para permitirme se- leccionar ni analizar.
Por esa razón, debo admitir que en esta muestra me he remitido a los poetas de la capital de la pro- vincia respecto de los cuales, aún cuando pueda admitir algún desconocimiento, dispongo de ma- terial en cantidad suficiente. El mencionado pro- bable desconocimiento, se debe al gran número de autores que aparecen mes a mes y, en ocasio- nes, al presentar un libro apenas lo publicitan o simplemente no lo presentan. En estos casos, muchas veces el libro ha llegado igualmente a mis manos y a veces, desgraciadamente, no.
Las ediciones son muy limitadas, con una tirada máxima de 500 ejemplares por lo general rara vez
se lo encuentran en librerías importantes y reite- ro, si el autor no es conocido nuestro, no llega- mos a contactarlo.
Si he explicitado esta situación, es porque se hace necesario informarse acerca de las condiciones materialicen que se desarrolla la obra de los poe- tas que emergen a partir de 1980 en Córdoba, para entender mejor su temática y sus formas. Aquí vale hacer la siguiente aclaración: el hecho de que se incluya a tres poetas no residentes en nuestra ciu- dad, se debe a que, en algún momento , las condi- ciones operantes en el medio los decidieron a bus- car horizontes más amplios para desarrollarse, pero no por ello dejan de reconocerse como cor- dobeses y periódicamente realizan actividades en esta ciudad. En otras palabras, los condicionamientos propios del interior del país , producen a menudo exilios debidos a causales que podemos calificar genéricamente de económicas y en ese sentido, inscriptas en políticas culturales que desarraigan a los escritores e intelectuales en general.
Considerando la totalidad de los que se puede leer a partir de 1980 en Córdoba, no así en general lo que aquí está desglosado , el aislamiento suele ser el motor de tendencias conservadoras en la litera- tura, por la falta de contacto con nuevas exigen- cias del público y de acceso a la lectura de poetas muy importantes que no están en circulación co- mercial, agregándose a esto la autodesvalorización social y cultural. En otros términos, a la desventa- ja de vivir inmersos en un mercado nacional del libro cada vez más restringido, se suma la de resi- dir en ciudades donde ese mercado se ajusta a le- yes comerciales aún más estrictas. En cuanto a la auto desvalorización en que caen a menudo aún los representantes más lúcidos de nuestro medio, tienen su origen en parte al solo hecho de no vivir en una ciudad cosmopolita como Buenos Aires y en parte también, a que la producción literaria allí como en cualquier país dependiente del imperia- lismo mundial, no es considerada trabajo produc- tivo ni dota de lustre intelectual por sí sola a quien la ejerce. En reiteradas ocasiones, escuché la si- guiente afirmación , originada en diversos ámbi- tos: “En Córdoba no hay poetas jóvenes...” Existirán varias traducciones de dicha afirmación, algunas de las cuales irrisorias y otras reproduci- bles. Es que en Córdoba, lo que se suele tener por decepcionada reflexión, “ser leído por los otros escritores” puede no darse.
Me pregunté si con esa expresión se referirían a ausencia de grandes talentos. No soy quien para
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juzgar a mis pares. He compartido esperanzas, asombros, decepciones y tantas otras causas con ellos, que autorizo por tal motivo a dudar de mi objetividad en la elección de estos autores y estos poemas.
Después de todo, la experiencia humana precede a la literatura como la tierra precede al hombre. Ni me molestaría ser considerada parcial. No soy un crítico literario que elige o juzga sin compromi- so vital. Me remito a las palabras de Whitman ci- tadas y entonces se comprenderá cuál es el verda- dera sentido generador de esta muestra: la cele- bración. Yo, que me he reunido en torno a la poe- sía junto a todos estos poetas que transcribo y otros que aún trabajan por perfeccionar su obra, quero testimoniar la alegría que creamos, edita- mos y naufragamos desde , por dar una fecha cla- ve, 1980 en adelante así como ayudar de algún modo a superarla autodevalorización y el desco- nocimiento mutuo nombrados anteriormente. He dicho que las libertades democráticas ya es- taban prefiguradas en la conducta de nuestros poetas antes de que se institucionalizara el país. Por eso, las ediciones y , con mayor razón la obra, datan de fechas anteriores en gran parte al gobier- no democrático.
No obstante, no es sólo el tema de tales libertades que preocupa a los escritores, sino el marco el más general de su relación con la sociedad y la cultura en que les es dado vivir. He citado la declaración de principios de un grupo particular, porque fue formulada y sistematizada por escrito. Pero en otros grupos o talleres o individuos las preocupa- ciones socio-culturales y políticas se expresan di- rectamente a través de su literatura o en forma no sistematizada. En general, el eje de la problemáti- ca gira en torno a la identidad cultural. Si bien el problema no es originario de este contexto sino muy anterior y fue planteado en muchas latitudes de América, en este caso, se trata de una genera- ción a la cual se le quitó hasta el nombre: los NN son su expresión última de un confinamiento, de negación de una alternativa vital. Las interroga- ciones acerca de quienes somos, que valor tene- mos, cuál es el valor de la palabra y qué palabra no es propia, marcan a la vez el fin de una etapa de permanente frustración y el comienzo de una nue- va posibilidad de realizaciones, más allá del con- cepto político específico que unos y otros posean del actual régimen democrático.
La cantidad y variedad de lo producido en estos “ochenta” que ya finalizan, dan testimonio de una vitalidad en parte reprimida pero nunca negada,
que se conoce poco a sí misma pero que se cues- tiona incesantemente, que no se atreve a realizar rupturas radicales pero busca afirmarse, que va del universalismo al americanismo, de la metafísi- ca a la sociología, de lo racional a lo mágico. El retroceso ideológico, político y cultural infligido a la Argentina por la dictadura, no dejó por cierto indemnes a los poetas de Córdoba. El crecimiento y los cambios parecen operarse con extrema cau- tela, como cuidándose de posibles resultantes. Y ¿cuál podría ser el peligro resultante de un plan- teo radicalizado de cambios sociales y culturales?: La muerte. Como lo fue antes. Como en el tiempo ha sido. Esto es, en el fondo, lo que se teme, lo que frustra los impulsos. La parábola de los jóve- nes desaparecidos , borrados de la faz de la tierra, pareciera obrar más profundamente de lo que cree- mos. Uno de los temas perseverantes en lo poe- mas y en los planteos conceptuales, es la memo- ria.
Memoria de la propia generación cuya voz debió acallarse por casi diez años, memoria de la juven- tud de nuestros padres cuyas ambiciones y frus- traciones proyectaron en nosotros, memoria de nuestra infancia, memoria de los pueblos sojuz- gados por el colonialismo, a cuya semilla debe- mos el mestizaje cultural aún no resuelto en una nueva síntesis, y memoria de la innúmera muerte a través de quinientos años coloniajes e imperialismos.
Este esfuerzo por reconocer un saber que sabe- mos que existe pero al que se hace necesario ac- tualizar, que hay que hacer consciente, no se da en todos los poetas.
Algunos pueden “Leer al dulcísimo Rilke” y “con- solarse con un libro de poemas”, al decir de Romilio Ribero en el Relato del Pródigo. La lucha por la libertad es un riesgo que no todos corren: hay quienes prefieren vivir a solas la frustración y celebran una liturgia de melancolía. Otros, buscan potenciarse en la comunión social y, a pesar de todo, cantan a viva voz. “Y sin embargo, el sol” dice Glaude Baldovín. Estas actitudes, tienen un reflejo formal casi directo en las respectivas pro- ducciones. Pero unos y otros han afirmado el acto de fe de la palabra: escribiendo, editando, resca- tando, compartiendo en última instancia.
En relación al rescate, hubo dos figuras que co- braron gran dimensión, especialmente para los jóvenes: Romilio Ribero y Glauce Baldovín. Ribero, fallecido en 1974, fue negado culturalmente por su conocida inadaptación a las convenciones mo- rales. Su poesía, mágica y reflexiva al mismo tiem-
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po. No fue grata a los oídos de muchos colegas que optaron por el disfraz metafísico, para obviar tanto la sensualidad como la crítica. Aquel resplan- dor maldito de su figura, que le valió ser un raro objeto de lujo para las altas clases de la sociedad cordobesa, fue trocándose en una mancha a me- dida que Romilio perdía su juventud, su encanto de novedad. Debimos recurrir a fotocopiar sus dos libros: “Tema del Deslindado” y “Libro de Bodas, Plantas y Amuletos”, antes de la reedición del pri- mero por Editorial Alción en 1986. En cuanto a Glauce , que lleva compuestos ya casi treinta vo- lúmenes , debió su confinamiento a razones en partes personales, pero mucho más a razones po- líticas. Su premio Casa de la Américas en 1972, sólo le valió un allanamiento de domicilio luego del cual no recuperó la certificación del mismo, y el secuestro de su hijo Sergio la mantuvo en des- esperado silencio por muchos años. Pero ella nos dio lecciones de poesía y de vida. Aunque nos su- pera en casi más de veinte años a casi todos, la consideramos nuestro par, debido a la vitalidad y el vuelo que es capaz de transmitir. Este es el mo- tivo por el cual se incluyen poemas suyos en esta antología: ha publicado su primer libro en 1987 y
vivido las vicisitudes de los jóvenes.
Cabe aclarar asimismo , que para los narradores valen prácticamente las mismas reflexiones , y aunque parezca una obviedad, sino los he men- cionado más que de paso , es simplemente por que no son motivo de este trabajo.
En lo relativo al criterio de selección, debo ser sin- cera a fuerza de parecer arbitraria: si bien he bus- cado de reflejar la variedad de propuestas forma- les y conceptos existentes, me resolví por aque- llos que ponen el acento en la elaboración formal y valoración de la función poética del lenguaje pues, a mi modo de ver, es de ese modo como el conte- nido del lenguaje se potencia adquiere polivalencia. He sentido dudas al proyectar esta muestra, por la necesidad que impone de seleccionar y adoptar cuando menos una pose de solvencia intelectual. No es este mi comportamiento más frecuente. Pre- fiero expresar dudas o hacer propuestas de traba- jo en conjunto. La seducción de este proyecto, consistió en la oportunidad que brinda de reunir en una publicación que difunda en nuestra pro- vincia y en el país, a una “hornada” de poetas que volvieron a creer, con diferentes perspectivas, en la palabra y en la vida.