CHAPTER 6: Research Methodology
6.6. Data collection methods
Desde que comenzaron los movimientos por la educación inclusiva hasta la actualidad se han dado pasos importantes en cuanto a su implementación en las diferentes escuelas del mundo, sobre todo en lo que respecta a los accesos de la diversidad del alumnado en las escuelas regulares. Sin embargo, cada vez se insiste más en la necesidad de asegurar una mayor calidad y equidad en los aprendizajes que adquieren todos los alumnos a lo largo de su vida, como una tarea que está aún pendiente en la mayoría de los países.
El último Foro Mundial sobre Educación, celebrado en la República de Corea el 2015, que contó con una participación de más de 130 Ministros de Educación, es una reivindicación por la educación inclusiva de calidad a nivel mundial, claramente expresada en el epígrafe del documento resultante de esta Asamblea titulado así: La Declaración de Incheon. Educación
2030. Hacia una educación inclusiva, equitativa y de calidad a lo largo de toda la vida para todos.
En esta Declaración, el reconocimiento que se le otorga a la educación como garantía para lograr un Desarrollo Sostenible del Planeta es unánime y unívoco, y tenemos quince años para demostrar que esto es posible.
3.1.1. La Calidad de la Educación Inclusiva en la agenda mundial
Al retomar los principales hitos que ha generado el movimiento por la educación inclusiva a nivel mundial, vemos como en todas estas instancias se ha enfatizado la calidad de la educación como un aspecto que asegura la eficacia del proceso de Inclusión. Primero en la Conferencia de Jomtien (1990) y luego en la Declaración de Salamanca (1994), se establecieron compromisos para impulsar el acceso universal a la educación de calidad para todos.
Posteriormente, la Conferencia Internacional de Dakar (2000), realizó un seguimiento de la propuesta Educación para Todos de Jomtien, y promovió la firma de la Declaración de Dakar (UNESCO, 2000), en la que se profundiza el tema de la calidad como uno de los 6 objetivos fundamentales establecidos para el año 201539, referidos a los accesos y a la calidad de la
educación. En ella se plantea: “mejorar todos los aspectos cualitativos de la educación, garantizando los parámetros más elevados, para conseguir resultados de aprendizaje reconocidos y mensurables, especialmente en lectura, escritura, aritmética y competencias prácticas esenciales” (p.8).
Finalmente, en el último Foro Mundial de Educación realizado en la República de Corea se firmó la Declaración de Incheon (2015) que enfatiza el aseguramiento de la calidad de la educación en la denominada “Agenda 2030”, atribuyendo a la educación un importante papel para alcanzar los 5 Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas “las 5 P”40 (seres humanos, el
planeta, la prosperidad, la paz e iniciativas conjuntas), y considera que conseguirlos dependerá en gran medida del logro de la meta propuesta en educación que es: “Garantizar una educación de calidad inclusiva y equitativa, y promover las oportunidades de aprendizaje permanente para todos” (p.1). Por ello, el foco estará puesto en el acceso, la equidad, la inclusión, la calidad y los resultados de aprendizaje de todas las personas a lo largo de su vida, considerando todos los contextos y niveles educativos.
En esta asamblea, se reconoció el importante papel transformador que tiene la educación, como un medio esencial para lograr la paz, la tolerancia, la realización humana y el desarrollo sostenible (UNESCO, 2015) así como la erradicación de la pobreza y por tanto, se reafirma como un bien público y como un derecho humano fundamental para la realización de otros derechos.
Esta vez, el énfasis puesto a la calidad de la educación obedece a las evidencias que, de acuerdo a la UNESCO (2014a, b), demuestran que el aumento en las tasas de matriculación no conlleva, por sí solo, a una mejor calidad de la enseñanza, y tampoco han provocado un aumento significativo en los porcentajes de finalización de la enseñanza primaria. De hecho la UNESCO (2015) incluso advierte que la excesiva focalización en los accesos desatiende otros
39 Objetivos propuestos en Dakar, 2000: [1] Mejorar los accesos a la protección y educación en la primera infancia. [2] Asegurar
el acceso a una enseñanza primaria gratuita y obligatoria de buena calidad y su culminación. [3] Satisfacer las necesidades de aprendizaje de todos mediante acceso equitativo a un aprendizaje adecuado y a programas de preparación para la vida activa. [4] Aumentar la alfabetización en adultos en un 50%, facilitando un acceso equitativo a la educación básica y permanente. [5] Lograr la igualdad de género en la educación. [6] Mejorar todos los aspectos cualitativos de la educación garantizando resultados de aprendizaje reconocidos.
40 People, Planet, Prosperity, Peace and Partnership (http://www.unesco.org/new/en/education/themes/leading-the-international-
referidos a la calidad de la educación que se brinda a los estudiantes una vez que ya están en la escuela.
En este sentido, las cifras hablan por sí solas. En la actualidad, de acuerdo a la UNESCO (2014b, 2015) más del 50% de los niños y adolescentes (de un total de 250 millones) que han estado escolarizados por lo menos durante cuatro años, no logran estándares mínimos de aprendizaje en lectura, escritura y cálculo, impidiéndoles la igualdad de oportunidades en la obtención de un empleo futuro. Siendo las mujeres, quienes obtienen los índices más bajos de alfabetización.
De acuerdo a la UNESCO (2015), las tasas de mujeres que no lograban leer ni escribir en el año 2013 correspondían a dos tercios de los 757 millones de adultos a nivel mundial. En este sentido se señalan como causas de la inequidad de género la violencia de género, el matrimonio infantil, el embarazo precoz y las labores domésticas excesivas (UNESCO, 2015). Y se reconoce que la educación es el principal medio para que las mujeres logren posicionarse en igualdad de condiciones para una íntegra participación social, política y económica. Por lo que la igualdad de género es un aspecto clave de la Agenda 2030.
En la Declaración de Incheon se reconoce que la calidad y la equidad no se pueden separar. La educación no será de calidad si es sólo para algunos y existe discriminación. Por ello, contempla la necesidad de contar con el liderazgo y la coordinación de los gobiernos, pues considera que su papel es clave para regular los estándares de calidad que se desarrollen y para la reducción de índices de desigualdad a través de la incorporación del desarrollo de la educación dentro de marcos de desarrollo más amplios y multisectoriales de erradicación de la pobreza. Además se les insta a legislar para ampliar la gratuidad de la educación pública por doce años y la obligatoriedad por lo menos de hasta nueve años.
Para la UNESCO (2015) resulta crucial el papel del Estado en la protección del derecho a la educación de las personas a través de la regulación de los sistemas educativos para que garanticen un nivel adecuado y funcional de alfabetización, así como el aprendizaje de habilidades relevantes a lo largo de la vida que permitan a las personas trabajar y desenvolverse de acuerdo a las exigencias de la sociedad actual. Por ello, en la Declaración de Incheon, los gobiernos se comprometieron a garantizar niveles de excelencia en la alfabetización funcional y aritmética, incorporando el uso de las TIC para que sus aprendizajes sean efectivos, pertinentes y reconocidos.
Finalmente se reconoce que para lograr los objetivos de la Agenda 2030, se debe satisfacer la imperiosa necesidad de formación docente de forma continua, que cuente con estándares nacionales de formación, además del mejoramiento de las condiciones laborales del profesorado, ya que es quien finalmente concretizará, en su quehacer diario, las políticas que se formulen.