Antes de que podamos analizar una resistencia tenemos que ser capa- ces de reconocerla. Por eso me propongo describir aquí brevemente al- gunas de las más típicas manifestaciones de resistencia que aparecen en el curso del análisis. Los ejemplos que voy a citar son sencillos y evidentes con el fin de ser claramente informativos para instruir a los principiantes. Debe recordarse que las resistencias se presentan de mu- chos modos, sutiles y complejos, en combinaciones o en formas mix- tas, y los ejemplos solos y aislados no son la regla. Debe también po- nerse de relieve que todo tipo de comportamiento puede desempeñar una función de resistencia. El hecho de que el material de un paciente pueda revelar claramente el contenido inconsciente, los impulsos ins- tintuales o los recuerdos reprimidos no impide la posibilidad de que al mismo tiempo esté funcionando una resistencia importante. Por ejem- plo, un paciente puede describir vívidamente alguna actividad agresi- va en el curso de una hora para evitar el relato de una experiencia que podría revelar que se encuentra frente a una tentación sexual. No hay actividad que no pueda aplicarse a los fines de la resistencia. Además, todo comportamiento tiene tanto aspectos impulsivos como defensivos (Fenichel, 1941, p. 57). De todos modos, los ejemplos clínicos que si- guen se limitarán a las manifestaciones sencillas, típicas y más claras de resistencia.
APARICIÓN CLÍNICA DE LA RESISTENCIA 2.2.1 EL PACIENTE CALLA
Ésta es la forma más trasparente y frecu %
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Miela que se en- nitez.
cuentra en la práctica del psicoanalista. Por lo general, significa que el paciente no está dispuesto, consciente o inconscientemente, a comu- nicar sus pensamientos o sentimientos al analista. Tal vez tenga con- ciencia el paciente de su oposición, o tal vez le parezca sencillamente que no tiene nada en la mente. En uno u otro caso, nuestra misión es analizar las causas del silencio. Queremos descubrir los motivos de la oposición al procedimiento analítico de la asociación libre, y dire- mos algo así como: "¿Qué podría hacerle rehuir el análisis en este mo- mento?" O tal vez investiguemos la sensación de no tener "nada en la mente": "¿Qué cosa podría ocasionar ese vacío en su mente?" O bien: "Parece como que de algo hizo usted nada. ¿Qué podría ser?" Nuestro modo de operar se basa en el supuesto de que la mente única- mente está vacía en el sueño más profundo; en otro caso, el "nada" se debe a la resistencia (Freud, 1913b, pp. 137-8, 434; Ferenczi, 1916-7c).
A veces, a pesar del silencio, una paciente puede revelar el motivo o incluso el contenido de su silencio inadvertidamente por su postura, sus movimientos, la expresión de su rostro. Desviar la cabeza de la mi- rada, cubrirse los ojos con las manos, retorcerse en el diván y enrojecer puede significar turbación. Si simultáneamente la paciente se quita el anillo de matrimonio del dedo sin darse cuenta y después mete en él repetidas veces el dedo meñique, parece como que a pesar de su silen- cio la señora me revela que está inquieta por los pensamientos de se- xualidad o de infidelidad conyugal. Su silencio indica que todavía no tiene conciencia de esos impulsos y que se está desarrollando una lucha entre el anhelo de descubrir esos sentimientos y otro impulso contrario de ocultarlos.
Pero el silencio también puede tener otros significados. Por ejemplo, puede ser una repetición de un acontecimiento pasado en que el si- lencio desempeñó un papel importante (Greenson, 1961; Khan, 1963b). El silencio de la paciente puede representar su reacción a la escena pri- maria. En semejante situación, el silencio no sólo es una resistencia si- no también el contenido de un trozo de revivencia. Hay muchos y com- plejos problemas de silencio que se examinarán en las secciones 2.2.9.8, 3.9.4.1.1 y en el tomo u. En general, y para la mayoría de los fines prácticos, el silencio es una resistencia al análisis y como tal debe manejarse.
APARICIÓN CLÍNICA DE LA RESISTENCIA 75
74 LA RESISTENCIA
2.2.2 EL PACIENTE "NO SIENTE DESEOS DE HABLAR"
Es ésta una variación respecto de la situación anterior. En este caso el paciente no está literalmente callado, pero siente que no tiene ganas de hablar, o no tiene nada que decir. Con mucha frecuencia queda en silencio después de declararlo así. Nuestra tarea es la misma: explorar por qué o de qué siente el paciente que no quiere hablar. El estado de "no tener ganas de hablar" tiene una o varias causas y a nosotros toca conseguir que el paciente trabaje en ello. Es en lo esencial la mis- ma tarea que la de explorar el "algo" que ocasiona la "nada" cons- ciente en la mente del paciente silencioso.
2.2.3 AFECTOS QUE INDICAN RESISTENCIA
La indicación más típica de resistencia desde el punto de vista de las emociones del paciente se puede observar cuando éste se comunica ver- balmente pero con ausencia de afecto. Lo que dice es seco, monótono, insulso y apático. Se tiene la impresión de que el paciente no participa, que aquello de que habla no le afecta. Esto es particularmente impor- tante cuando la ausencia de afecto está relacionada con sucedidos que deberían estar muy cargados de emoción. En general, la impropiedad del afecto es una señal muy notoria de resistencia. El discurso del pa- ciente tiene algo extraño cuando no concuerdan la ideación y la emoción.
Hace poco, un paciente inició su hora declarando que la noche anterior había sentido "gran excitación sexual —de hecho, el mayor placer sexual" de su vi- da con su nueva novia. Se puso a describirme la experiencia, pero me sorpren- día y desconcertaba su elocución lenta y vacilante y sus frecuentes suspiros. A pesar de la visible importancia del contenido verbal, yo notaba que las pala- bras no concordaban con los sentimientos: alguna resistencia estaba operando. Acabé por interrumpir al paciente diciéndole: "Fue muy emocionante, pero al mismo tiempo triste." Al principio lo negó, pero después, en sus asociacio- nes, se dejó llevar a decirme que aquella maravillosa experiencia sexual signifi- caba el fin de algo, como una suerte de adiós. Poco a poco fue resultando que había estado rechazando la idea de que una buena vida sexual con su mujer implicaba despedirse de sus fantasías sexuales infantiles, que habían seguido viviendo, sin cambio ni cumplimiento, en su mente inconsciente (véase Scha- fer, 1964).
2.2.4 LA POSTURA DEL PACIENTE
Con mucha frecuencia, los pacientes revelan la presencia de una resis- tencia por la postura que adoptan en el diván. La rigidez, el envara- miento o el enovillamiento protector pueden indicar que están a la de- fensiva. Sobre todo, cualquier postura sin cambio, que dure toda una hora, y sesión tras sesión, siempre es señal de resistencia. Si uno está relativamente exento de resistencia, su postura cambia algo en el curso de la hora de consulta. El movimiento excesivo también indica que al- go se descarga con movimientos y no con palabras. La discrepancia entre la postura y el contenido verbal es también señal de resistencia. El paciente que habla suavemente de algún acontecimiento pero se re- tuerce y debate sólo está contando una parte de lo sucedido. Sus movi- mientos parecen narrar otra parte del relato. Las manos apretadas, los brazos fuertemente cruzados sobre el pecho, los tobillos firmemente uni- dos son indicios de estarse controlando. Además, si el paciente se in- corpora durante la consulta o mantiene un pie fuera del diván está in- dicando que desea escapar a la situación analítica. El bostezo denota resistencia. El modo de entrar el paciente en la consulta, evitando la mirada del analista o charlando de pequeñeces sin continuar en el di- ván, o el irse al terminar la hora sin mirar al analista son también indi- caciones de resistencia (F. Deutsch, 1952).
2.2.5 FIJACIÓN EN EL TIEMPO
De ordinario, cuando un paciente habla con relativa libertad habrá os- cilaciones entre el pasado y el presente en sus manifestaciones verba- les. Cuando un paciente habla constante e invariablemente del pasado sin mezclarle nada del presente o a la inversa, si un paciente habla con- tinuamente del presente sin zambullirse una que otra vez en el pasado, es que hay alguna resistencia operando. El apego a determinado perío- do de tiempo es una evitación, análoga a la rigidez y persistencia en el tono emocional, la postura, etcétera.
2.2.6 LOS ACONTECIMIENTOS EXTERNOS O DE ESCASA IMPORTANCIA Cuando el paciente habla de sucedidos superficiales, insignificantes o relativamente desprovistos de importancia durante un período de tiempo bastante largo, es que está evitando algo subjetivamente importante.
76 LA RESISTENCIA Cuando se repite el contenido sin amplificación ni afecto, o sin incre- mento del insight, hemos de presumir que está operando una resisten- cia. Si la charla insustancial no llama la atención del mismo paciente por su rareza, tenemos que habérnosla con alguna actividad evasiva. La falta de introspección y reflexión es señal de resistencia (Kohut, 1959). En general, la verbalización, siquiera profusa, que no conduzca a nuevos recuerdos o nuevos insights o mayor conciencia emocional es señal de una actitud defensiva (Martin, 1964).
Otro tanto puede decirse de la charla acerca de asuntos externos, aunque sean de gran importancia política. Si la situación externa no conduce a una situación personal, interna, se está expresando una re- sistencia. Es sorprendente cuán poco hablan los pacientes de los acon- tecimientos políticos. Recuerdo cómo me impresionó una vez el que ninguno de mis pacientes mencionara el asesinato de Gandhi cuando sucedió. Entre paréntesis, todos los pacientes hablaron de la muerte del presidente Kennedy (véase también Wolfenstein y Kliman [1965]).
2.2.7 EVITACIÓN DE TEMAS
Es muy propio de los pacientes el rehuir las cuestiones penosas. Esto puede hacerse consciente o inconscientemente. Sucede sobre todo con ciertos aspectos de la sexualidad, la agresión y la trasferencia. Maravi- lla el ver cuánto hablan muchos pacientes y al mismo tiempo como se las arreglan para evitar cuidadosamente toda mención de facetas parti- culares de sus impulsos sexuales o agresivos o de algunos de sus senti- mientos para con el analista. En lo tocante a la sexualidad, los aspectos más delicados parecen ser los relacionados con las sensaciones y las re- giones del cuerpo. Los pacientes hablarán de deseos sexuales o de exci- tación de un modo general, pero son reacios a mencionar un género particular de sensación o apremio corporal que los haya excitado. Re- latarán un hecho sexual, pero les repugna mencionar sencilla y direc- tamente la parte o las partes del cuerpo que intervinieron en él. "La noche pasada nos amamos oralmente" o "Mi esposo me besó sexual- mente" son ejemplos típicos de este género de resistencia.
De modo semejante, los pacientes hablarán en general de sentirse enojados o irritados cuando en realidad quieren decir que estaban fu- riosos y tenían ganas de matar a alguien.
Las fantasías sexuales u hostiles en relación con la persona del ana- lista son también de los temas más cuidadosamente evitados al princi- pio del análisis. Los pacientes podrán manifestar gran curiosidad acer-
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ca de su analista pero hablarán de él en los términos más convenciona- les y se mostrarán renuentes a afrontar sus sentimientos sexuales o agre- sivos. "Me pregunto si es usted casado" u "Hoy parece usted cansado y pálido" son manifestaciones veladas de tales fantasías. Cualquier te- ma importante que no entra alguna vez en la hora analítica es señal de resistencia y como tal hay que investigarlo.
2.2.8 RIGIDECES
Todo cuanto se vuelve rutina y el paciente lo ejecuta sin modificación en las horas de su visita ha de considerarse resistencia. En el compor- tamiento sin resistencia siempre hay alguna variación. Verdad es que todos somos animales de costumbres, pero si nuestros hábitos no tie- nen un objeto defensivo significante, están sometidos a cierto grado de variación.
He aquí algunos ejemplos típicos: empezar cada hora recitando un sueño o anunciando que no hubo sueño; empezar cada hora comuni- cando sus síntomas o sus quejas, o hablando de los sucedidos del día anterior. Precisamente el hecho de empezar siempre del mismo modo estereotipado indica resistencia. Hay pacientes que recogen informa- ción "interesante" con el fin de estar preparados para la hora del aná- lisis. Buscan "material" con que llenar la hora, o para evitar los silen- cios o ser un "buen" paciente, indicios todos de resistencia. En gene- ral, el hecho de la rigidez, ya sea el de presentarse constantemente tar- dío o constantemente puntual, indica que algo se tiene refrenado, que algo se oculta. La forma que adopte la rigidez también puede indicar contra qué es la defensa. Por ejemplo, la llegada habitualmente tem- prana a la cita puede indicar el temor de llegar tarde, ansiedad típica- mente "excrementicia", relacionada con el temor a perder el control del esfínter.
2.2.9 EL LENGUAJE DE LA EVITACIÓN
El empleo de frases hechas, de términos técnicos o el lenguaje vano es una de las más frecuentes indicaciones de resistencia. Suele señalar la evitación de las imágenes vivas y evocadoras del lenguaje personal. Su objetivo es retener la comunicación personalmente reveladora. (Véase Stein [1958] para un estudio más completo de esta cuestión.) El pa- ciente que dice "órganos genitales" refiriéndose al pene está evitando
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78 LA RESISTENCIA
la imagen que viene a las mientes con la palabra pene. El paciente que dice que "estaba hostil" queriendo decir que "estaba furioso" está tam- bién evitando las imágenes y sensaciones de la furia, en comparación con la insuficiencia del término "hostil". Debe notarse aquí que para el analista es importante el emplear un lenguaje personal y animado cuando habla con sus pacientes.
Un médico que llevo analizando varios años se pone a hablarme en jerga médi- ca en plena hora analítica. En tonos pretenciosos me comunica que su esposa tuvo "unas hemorroides dolorosamente protrusivas" inmediatamente antes de una excursión que planeaban a una montaña. Dijo que la noticia le ocasionó un "displacer absoluto" y se preguntó si las hemorroides podrían "extirparse quirúrgicamente" o si habría que posponer aquellas vacaciones. Yo notaba la cólera latente que retenía y no pude impedirme el decirle: "Creo que lo que usted quiere decir es que las hemorroides de su mujer le jodían a usted." Re- plicó enojado: "Es cierto, hijo de perra, deseo que se las quiten; no aguanto a esas mujeres con sus tumescencias que estorban mis placeres." Este último detalle, entre paréntesis, se refería al embarazo de su madre, que precipitó su neurosis infantil a la edad de cinco años.
El empleo del cliché o lugar común aísla los afectos y evita la partici- pación emocional. Por ejemplo, el empleo frecuente de frases como "real y verdaderamente" o "supongo que" o "usted ya sabe", etc., etc., siempre son indicios de evitación (véase también Feldman, 1959). De mis experiencias clínicas con los pacientes en tales situaciones he saca- do la conclusión de que "real y verdaderamente" y "de veras" suelen significar que el paciente nota su ambivalencia y tiene conciencia de los contrarios en lo que siente. Desea que lo que está diciendo fuera toda la verdad. "Así lo creo verdaderamente" significa que así quisiera creer- lo verdaderamente. "Lo siento de verdad" significa que querría sen- tirlo de verdad, pero tengo conciencia también del sentimiento contra- rio. "Creo que estaba enojado" quiere decir que estoy seguro de que estaba enojado pero no me gustaría reconocerlo. "No sé por dónde em- pezar" significa que sé perfectamente por dónde empezar, pero no me decido a empezar por ahí. El paciente que le dice al analista repetidas veces "Recordará a mi hermana Tilly, ya sabe", suele querer decir que no está nada seguro de que el bobo de su analista la recuerde, y por eso insiste de esa manera. Todas estas son indicaciones harto suti- les pero por lo general repetitivas de resistencia y como tales hay que reconocerlas. Las frases hechas que más se repiten son indicaciones de resistencias de carácter y no pueden tratarse sino cuando el análisis va avanzado. Las aisladas pueden enfocarse al principio del análisis.
2.2.9.1 El retraso, la inasistencia y el olvido del pago
Es evidente que el llegar tarde a la cita, o no acudir a ella, y el olvidar- se de pagar son indicaciones de la renuencia a acudir al análisis o a pagar por él. Esto también puede ser consciente, y entonces relativa- mente accesible, o inconsciente en el sentido de que el paciente puede racionalizar el caso. Cuando es inconsciente no puede analizarse sino habiendo pruebas de apoyo suficientes para enfrentar al paciente con la posibilidad de que esté haciendo, activa pero inconscientemente, algo por evitar el resultado. Sólo llegados a este punto se puede examinar la causa subyacente de la resistencia. El paciente que se "olvida" de pagar no es meramente renuente a separarse de su dinero sino que ade- más está tratando, inconscientemente, de negar que su relación con el analista sea "sólo" profesional.
2.2.9.2 La ausencia de sueños
Los pacientes que saben que sueñan y olvidan el sueño se resisten ob- viamente a recordar sus sueños. Aquellos que comunican sueños pero cuyos sueños indican esquivación del análisis, como equivocarse de con- sultorio o ir con otro analista, etc., se están también debatiendo clara- mente con alguna forma de evitación de la situación analítica. Los pa- cientes que no recuerdan haber soñado nada en absoluto son, según creo, los que tienen las más fuertes resistencias, porque aquí la resis- tencia ha logrado atacar no sólo el contenido del sueño sino incluso el recuerdo de haber soñado.
Son los sueños el medio más importante de acceso al inconsciente, a lo reprimido y a la vida instintual del paciente. El olvidarse de los sueños es indicio de que el paciente está luchando contra la revelación de su inconsciente y en particular de su vida instintual al analista (Freud, 1900, pp. 517-21; 535-7). Si uno ha logrado vencer una resistencia en una sesión dada, el paciente tal vez responda logrando recordar súbi- tamente un sueño hasta entonces olvidado, o un fragmento nuevo de un sueño. Otra manera de resistencia es inundar de sueños la hora de consulta y puede indicar el deseo inconsciente del paciente de conti- nuar su sueño en la presencia del analista (Lewin, 1953).
2.2.9.3 El paciente se aburre
El aburrimiento en el paciente indica que está evitando el conocimien- to de sus apremios instintuales y sus fantasías. Si el paciente está abu-
80 LA RESISTENCIA rrido significa que ha logrado soslayar el conocimiento consciente de sus impulsos y en su lugar tiene la peculiar tensión vacía del aburri- miento (Fenichel, 1934; Greenson, 1953). Cuando un paciente en aná- lisis está elaborando bien con el analista, ansía el descubrimiento de sus fantasías. El aburrimiento, independientemente de todo lo demás que pueda significar, es una defensa contra las fantasías. Entre parén- tesis debe decirse que el aburrimiento en el analista podría indicar que éste está bloqueando sus fantasías en relación con su paciente, reacción de contratrasferencia. También puede significar que el paciente se está resistiendo y que el analista todavía no lo ha descubierto consciente- mente, pero su percepción inconsciente lo tiene descontento, inquieto y aburrido.
2.2.9.4 El paciente tiene un secreto